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LAS EMPRESAS INDUSTRIALES EN 1985:

ANALISIS DE LOS DATOS DE LA CENTRAL

DE BALANCES DEL BANCO DE ESPAÑA

Carlos Sebastián

Documento 87-08

Julio 1987

INDICE

1. Introducción.

2. Generación y utilización del excedente empresarial en la empresa privada industrial

3. La demanda de inversión y de empleo en la empresa privada industrial en 1985.

4. Los sectores industriales en crisis vistos desde 1985.

4.1. El sector de combustibles sólidos. 4.2. El sector del acero. 4.3. El sector de maquinaria agricola e industrial. 4.4. El sector de materia electrónico. 4.5. El sector del automovil. 4.6. El sector de la construcción naval. 4.7. El sector de otro material de transporte. 4.8. El sector textil. 4.9. El sector de confección, cuero y calzado. 4.10. Conclusiones.

5. La empresa pública industrial en 1985: su rentabilidad en comparación con las privadas.

6. Conclusiones.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

1. INTRODUCCION

Con la Encuesta 1984-85 son ya cuatro años en los que la Central de Balances del Banco de España recoge información sobre un número creciente de empresas. Este conjunto de datos proporciona una interesante información sobre la realidad empresarial española.

Centrados fundamentalmente en las empresas industriales, en C. Sebastián y L. Servén (1986a) y (1986b) se presentaron una serie de análisis utilizando las tres primeras encuestas.

El objetivo de este trabajo es extender aquellos estudios incorporando los datos del año 1985.

La relevancia de los resultados obtenidos dependen, además de la validez de las técnicas analíticas utilizadas, del grado de representatividad de las muestras de la Central de Balances. El carácter no aleatorio de dichas muestras no nos asegura esa representatividad.

Los temas tratados son: a) la evolución de la generación y utilización del excedente empresarial en la empresa privada industrial (1982-85); b) el comportamiento de dichas empresas como demandantes de inversión y de empleo en 1985; c) la viabilidad a medio plazo de los sectores industriales en crisis y d) la rentabilidad de la empresa pública industrial en 1985 en relación con la de la empresa privada.

2. GENERACION Y UTILIZACION DEL EXCEDENTE EMPRESARIAL EN LA EMPRESA PRIVADA INDUSTRIAL (1982-1985).

De acuerdo con la Central de Balances del Banco de España (CBBE), si nos limitamos a las empresas comunes a todas las encuestas, las empresas privadas industriales' han experimentado la siguiente variación de su excedente empresarial:

CUADRO 1

Variación del exredente bruto de explotación y de sus componentes (%)

1982198319841985
REBE17,525,014,212,6
PROD+SUB13,519,613,38,7
COMPRAS14,321,414,98,7
PERSONAL9,612,58,06,7

Para ese conjunto de empresas la evolución de la descomposición del valor de la producción

Empresas privadas de los sectores 14 a 47 de la CBBE que se corresponden con las ramas de actividades 2 - excepto 2.1 y 2.3 -, 3 y 4 de la C. N.A.E.

PROD+SUB100,00100,00100,00100,00100,00
COMPRAS66,6467,1268,0969,0669,02
TRIBUTOS0,460,470,410,370,42
PERSONAL23,5422,7221,3820,3720,00
REBE9,359,6910,1210,2010,56
REBE/VAB28,4429,8932,1333,3634,56

(incluidas las subvenciones de explotación) entre sus componentes y la del ratio entre excedente bruto de explotación y valor añadido bruto aparece reflejada en el Cuadro 2.

CUADRO 2

Composición del valor de la producción (%)

1981 1982 1983 1984 1985

De los Cuadros I y 2 se observa que en 1985 el excedente empresarial de las empresas privadas industriales ha continuado experimentando el proceso de mejora iniciado, fundamentalmente, en 1983. A ello parece haber contribuido tanto una caída relativa de los gastos de personal, como el estancamiento del peso de las compras (de inputs y otros suministros) en el valor de la producción. Con esta mejora el excedente de estas empresas se ha situado en un 34,6% del Valor Anadido Bruto generado por ellas, frente al 28,4% en 1981.

Una manifestación de esta mejora es que

mientras en 1981 casi el 100% del rendimiento económico bruto de las empresas se destinaba a hacer frente a los gastos financieros (netos de ingresos financieros) y a las dotaciones por amortización y otras provisiones, en 1985 esta proporción ha bajado al 74% (ver Cuadro 3).

CUADRO 3

19811982198319841985
(1) AMORT.../REBE0.510.430.410.420.41
(2) GF (NETOS)/REBE0.470.470.430.420.33
(3) = (2) + (1)0.980.900.840.850.74

Hasta 1984 la distribución del valor añadido bruto entre sus destinos alternativos - personal, amortizaciones y otras previsiones, impuestos directos, gastos financieros (netos de ingresos financieros y de resultados extraordinarios de la cartera de valores) y dividendos- superaba el 100%, poniendo de manifiesto que las empresas se endeudaban o recibían recursos de capital para hacer frente a esta distribución. En 1985, en cambio, los destinos indicados suponían el 98,2% del valor añadido bruto del conjunto de empresas consideradas (ver Cuadro 4). Ello se consigue fundamentalmente gracias a la paulatina reducción de la distribución a favor del Personal y a la importante disminución, en 1985, de los recursos dedicados a pagar rentas de capital. Por el contrario aumentan el peso de las dotaciones y de los dividendos distribuidos.

CUADRO 4

1982198319841985
VAB100,0100,0100,0100,0
PERSONAL70,167,966,665,4
AMORT.12,813,314,014,3
IMPUESTOS2,32,12,52,8
GF (NETOS)14,113,814,211,4
DIVIDEN.3,53,53,94,4
TOTAL102,9100,6101,298,2

El uso otorgado al excedente empresarial puede observarse analizando el estado de operaciones de capital a lo largo del periodo 1982-85. Se recoge en el Cuadro 5.

En lo que respecta a los Recursos, los generados en la empresa pasan a suponer un 43% en 1982 a un 77% en 1985. Como contrapartida los Recursos Ajenos bajan de un 44% en 1982 a un 12% en 1985.

Respecto a los Empleos, se produce un apreciable aumento en el inmovilizado bruto, que pasa de representar un 41% del total de Empleos en 1982 a un 59% en 1985. De entre ellos sobresale el inmovilizado material que en 1982 representaba un 33% del total de Empleos y en 1985 se situa en un 43%. El aumento importante se produce en 1985 que pasa de un 36% en 1984 a un 43% en 1985.

CUADRO 5

1982198319841985
RECURSOS100,0100,0100,0100,0
GEN.EMP.0.430.570.660.77
VAR.FIN.PERMAN.0.120.120.190.11
VAR.REC.AJENOS0.440.300.150.12
CORTO0.220.300.140.00
MED.LARG.0.220.010.010.12
EMPLEOS100,0100,0100,0100,0
VAR.BRUTA INM.0.410.480.510.59
MATER.0.330.370.360.43
FINAN.0.050.040.090.08
OTROS0.020.070.060.07
VAR.CAP.CIRC.0.520.510.430.37
EXIST.0.220.220.140.03
CL-PROV0.260.200.160.11
OTROS0.050.090.140.23
TESORERIA0.070.000.060.04

Las variaciones en el Capital Circulante disminuve considerablemente su peso en el total de Empleos (de un 52% a un 37%), debido especialmente a la caída en el peso de las Existencias -probablemente causada por la reactivación de la demanda- y a la relativa mejora de la diferencia entre las cuentas de Clientes y las de Proveedores. Se aprecia, sin embargo, un mayor peso, especialmente en 1985, del epígrafe "otros" que recoge, fundamentalmente las variaciones en el Circulante Financiero (Deudores y Acreedores de Fuera de la Explotación).

CUADRO 6 Tasas de rendimiento de las empresas industriales privadas

1982198319841985
TREX
BRUTA14,816,316,818,3
NETA8,49,59,710,7
TRT
BRUTA7,58,89,110,8
NETA1,42,52,53,9

Vemos por tanto que desde 1984, las empresas han utilizado su mayor excedente para reducir el peso de sus pasivos financieros. En 1985 se mantiene baja la apelación a recursos ajenos, pese a aumentar considerablemente la inversión material.

Para valorar la evolución del rendimiento económico de las empresas y del rendimiento total de las mismas pueden calcularse las tasas de rendimiento de explotación (TREX) y de rendimiento total (TRT) del conjunto de empresas consideradas. Aparecen en el Cuadro 6.

cuestas de 1985. Con ello la variable DVTAS no puede entrar con ningún retardo y la tasa de beneficios (TBF) sólo con uno. La segunda ecuación (I.2) toma como muestra las empresas privadas industriales que han respondido a todas las en-cuestas. Con lo que la variable DVTAS puede tomar varios retardos.

En el Cuadro 3.1. se recogen así mismo las estimaciones de esta misma ecuación para los años 1984 (empresas que habían contestado a las tres encuestas realizadas hasta entonces) y 1983 (empresas que había contestado a las dos encuestas realizadas hasta la fecha).

De la comparación de las ecuaciones I.2, I.3 e I.4 pueden obtenerse las siguientes conclusiones: el comportamiento inversor de las empresas en 1985 parece estar afectado de forma análoga a como lo había sido en 1984, con la única diferencia que la sensibilidad de la tasa de acumulación al crecimiento de las ventas parece mayor en 1985 que en el año anterior. La suma de los coeficientes en el primer año es de 0,21 frente a 0,14 en 1984. Es decir el efecto acelerador parece haber aumentado. Por lo demás la tasa de beneficios parece estar afectando con un peso similar (alrededor de 0,17) y los créditos no son significativos o lo son con un coeficiente despreciable. Esto puede ser interpretado como que en estos años la disponibilidad de créditos no era relevante². En 1983, las ventas y los beneficios afectaban de forma similar a como lo hacían en 1984, pero en cambio los créditos eran significativos.

Pero en cambio, como pone de manifiesto el estudio de L. Servén recogido en C. Sebastián y L. Servén (1986) el precio de los créditos. el tipo de interés si que afectaba negativamente.

[1] [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9] [10] [11] [12] [13] [14] [15] [16] [17] [18] [19] [20] [21] [22] [23] [24] [25] [26] [27] [28] [29] [30] [31] [32] [33] [34] [35] [36] [37] [38] [39] [40]

EQUACIONVAR. DEPVARIABLES INDEPENDIENTES $S^2$ SE&PM
CONST.TBF-1TBF-2DVTASDVTAS-1DVTAS-2DACPBCLPBCCP
1.1DCAP 05.089(15.9).182(4.1).052(3.1).065(2.9).0003(0.8).007(1.9).09.182219
1.2DCAP 05.063(11.9).047(0.9).122(3.1).056(3.1).137(4.7).017(1.3).042(3.2).0003(1.0).002(0.6).14.10790
1.3DCAP 04.047(12.5).113(3.7).051(2.6).064(4.1).058(4.9).023(1.9).073(3.42).0008(3.5).0007(0.7).15.081901
1.4DCAP 03.044(6.9).174(4.7).128(4.17).029(1.45).097(3.73).013(3.3).019(2.1).17.081631

Esta misma ecuación ha sido estimada para dos submuestras de empresas industriales privadas. Una primera contiene las empresas que han contestado a todas las encuestas y cuyo inmovilizado material en 1985 supera los 1.000 millones de pesetas. Y a estas empresas las llamamos "grandes". Y la segunda está formada por empresas de las anteriores características pero cuyo inmovilizado material es en 1985 inferior a 1.000 millones de pesetas. Y a estas empresas las llamamos pequeñas.

CUADRO 3.2 Inversión en inmovilizada material por tamaños

ECUACIONVAR.OEP.Variables independientesR2M
CONST.TBFTBF-1TBF-2DVTASDVTAS-1DVTAS-2DACP
I.5DCAP 85(emp,grandes).04(5,1)-.02(-.07).043(1,4).12(2,5).07(3,5).039(1,5).011(.72).016(.6).14303
I.6DCAP 85(emp,pequenas).057(4,5).098(2,0).007(.13).04(2,3).062(2,3).15(3,9).042(1,4).6(2,0).16472

De estas estimaciones recogidas en el Cuadro 3.2 se desprende un comportamiento inversor distinto de las empresas grandes respecto al que tienen las pequeñas. Las primeras tienen un efecto

En cuanto a la demanda empleo en 1985, se hace depender la tasa (logarítmica) de variación del número de empleados de cada empresa en ese año (TNE), de las siguientes variables:

Ambas variables aparecen con el número de retardos que la muestra lo permita.

En el Cuadro 3.3 se presentan los resultados de estas estimaciones para las empresas industriales privadas que han contestado a todas las en-cuestas de la CBBE. La ecuación E.1. es la esti-mada para el año 1985. Las ecuaciones E.2 y E.3 son las estimadas para los años 84 y 83, respectivamente, que aparecían en el citado capítulo III de C. Sebastián y L. Servén (1986a). Las ecuaciones E.4 y E.5 son las funciones de empleo en 1985 de las empresas grandes y pequeñas, clasificadas de acuerdo con el criterio expuesto más arriba.

CUADRO 3.3

Demanda de empleo de empresas industriales privadas

ECUACIONVAR. DEPVARIABLES INDEPENDIENTESR2H
CONSTTBFTBF-1TBF-2TUTATUTA-1TUTA-2TUTA-3
E.1TNE 85-.025(-5,3).053(2,2).164(7,5).113(5,0).058(3,5).032(2,0).18806
E.2TNE 84-.025(-6,8).06(3,3).203(8,5).069(4,2).019(1,3).19908
E.3TNE 83-.028(-6,5).027(2,45).051(2,83).177(7,3).104(15,19).151070
E.4TNE 85(empr. grandes)-.029(-5,0).09(1,67).17(5,3).17(6,2).04(1,63).33102
E.5TNE 85(empr. pequeñas)-.019(3,1).19(6,9).11(4,9).08(1,36).18473

(Entre parentes la estimación consistente (Whitel) de las estadísticos t)

De acuerdo con estas estimaciones, la demanda de empleo en 1985 parece mantener una tasa autónoma de destrucción de puestos de trabajo análoga a las de los años anteriores (2.5%) y, en cambio, parece tener una mayor sensibilidad a las variaciones de la producción. Pasa de alrededor de un .28 en los años precedentes a un 0.37 en 1985. Este efecto acelerador es aún bajo, si lo compare-mos con los resultados obtenido en otros países mencionados en C. Sebastián y L. Servén (1986a). Sin embargo, como se discutió entonces, la estimación de esta ecuación esta sometida a serias limitaciones (errores de medida, sesgo de simultaneidad, sesgo por error la especificación) que nos hace tomarla con ciertas reservas .

Sin embargo, sería efectivamente lógico que a partir de 1985 el acelerador de las ventas esperadas sobre el empleo fuera mayor. Y esto por dos causas: a) el fuerte desequilibrio laboral al que han estado sometidas las empresas desde finales de los 70 parece haberse reducido un tanto: b) en 1985 se generaliza el contrato temporal como forma de contratación, gracias a las medidas flexibilizadares tomadas a finales de 1984.

La tasa de beneficios parece seguir teniendo un peso reducido en las decisiones de empleo.

En cuanto a las diferencias por tamaños, para ambos tipos de empresas el acelerador de las

Por la importancia de este parámetro I. Servén (1987) ha investigado a fondo la estimación de esta relación con los mismos datos de la Central de Balances, pero con técnicas econométricas más poderosas.

ventas se sitúa en un 0,38. La diferencia más relevante entre ambas estimaciones es la del término constante que representa la tasa autónoma de variación de puestos de trabajo. Mientras que en las empresas grandes es de -2.9%, en las empresas pequeñas es de -1.9%, poniendo de manifiesto mayores ritmos del aumento en la productividad del trabajo (o mayor ritmo de ajuste de plantillas) en las empresas grandes que en las pequeñas.

4. LOS SECTORES EN CRISIS

En un estudio presentado en el capítulo II del libro C. Sebatían y L. Servén (1986b), se analizaban las prespectivas de una serie de sectores industriales (nueve) que por su situación merecerían el calificativo de sectores en crisis.

El análisis consistía en simular el comportamiento de cada sector a partir de la experiencia de 1983 y 1984 (de acuerdo con los datos de la Central de Balances del Banco de España) y mediante estas simulaciones "detectar la compatibilidad entre la estructura de costes y financiera de los sectores en un año determinado y ciertos supuestos (plausibles) sobre la evolución de las ventas, salarios y tipos de interés". Al hacer el ejercicio tomando como base 1983 y repetirlo tomando como base 1984, se podía valorar las implicaciones para la viabilidad del sector de los hechos acrecidos en 1984 y de las acciones que se hubieran tomando ese año.

Se presentan aquí los mismos ejercicios de simulación, tomando como base el año 1985. Con ello valoraremos en qué medida la situación financiera y de costes de los sectores es compatible con un crecimiento sostenido y saneado y, por otra parte, al comparar estos ejercicios con los analizados en el trabajo antes citado, obtendremos información sobre lo que ha supuesto para cada sector los hechos ocurridos en 1985.

El instrumento utilizado en estas simulaciones es el modelo discutido en la publicación de referencia (C. Sebastián y L. Servén (1986b), - capítulo II, y Apéndice A).

En el modelo se utilizan como variables de control -es decir, variables cuya evolución defi- nen los escenarios alternativos- las siguientes;

- Tasa de crecimiento de las ventas.

- Tasa de crecimiento de los salarios.

- Tipos de interés.

- Subveciones de explotación y de capital.

- Aportaciones de los accionistas.

En los sectores en los que se siguen presentando síntomas de inviabilidad se realizan unos ejercicios de reestructuración consistentes en reducir durante el primer año el empleo del sector en un porcentaje determinado. Tal como se dería en el trabajo citado, esto no supone simular una propuesta concreta de reestructuración, sino simplemente valorar la dimensión del ajuste de costes necesarios para hacer viable el sector.

Los sectores analizados, indicando su correspondencia tanto con la desagregación sectorial de la Central de Balances del Banco de España (CBBE), como con la C.N.A.E. son los siguientes:

SECTORES INDUSTRIALES

Sectores CBBERamas CNACoberturas respecto a la EPA
1. Combustibles sólidos61.181.2%
2. Acero142.2.1,2.2.2.2.2.388.3%
3. Maquinaria25.263.2.3.337.9%
4. Material electrónico283.553.9%
5. Automóviles29.303.656.9%
6. Construcción Naval313.760.1%
7. Otros elementos de transporte323.880.7%
8. Ind. Textiles404.319.9%
9. Cuero, calzado y confección41.424.4.4.513.4%
El período para el que se realizan simula-

El período para el que se realizan simulaciones es 1985-1990.

Los datos más importantes de este sector en 1985 ha sido los siguientes:

a) El sector ha seguido recibiendo importantes subvenciones de explotación: un 25% de sus ventas -este porcentaje en 1984 fue del 32% v en 1983 del 21%. El rendimiento económico bruto del sector descontando las subvenciones de explotación sigue siendo negativo.

b) Las ventas del sector han crecido a un 10,2%, cuando de acuerdo con los índices de precios industriales del INE sus precios crecieron un 8,1%.

c) El sector ha experimentado una ligera reducción de su empleo - un 0,6%. Con lo que puede esti-marse que la productividad media del sector creció un 2,5%. El valor añadido bruto por trabajador fué de 1.84 millones, mientras que el coste medio por trabajador fué del 2.23 millones. Los salarios en 1985 han crecido al 13%.

d) La situación financiera del sector empeoró en 1985. El ratio Fondos Ajenos/Pasivo Total pasa de 60,9% en 1984 a 65,2 en 1985. Los gastos financieros en 1984 representaron el 53% del rendimiento bruto de la explotación; en 1985 pasaron al 71%.

Si el sector fuese capaz de mantener una tasa de crecimiento en términos reales del 2,1%, los salarios crecieran a la misma tasa que lo

El número de empresas de este sector que se recogen en la Encuesta de 1985 es de 31.

hacen los precios (al 8,1%) y las subvenciones de explotación se mantuvieran al 25% del valor de las ventas, en 1988 el sector podría alcanzar una tasa de beneficios positiva. En 1990 la tasa de beneficio sería del 6% y la relación entre fondos ajenos y pasivo total habría bajado al 58%. Sin embargo, la intensidad de la subvención que este caso implica es aún considerable: en 1988 todavía la subvención de explotación es mayor que el rendimiento económico bruto y en 1990 la relación entre la primera y la segunda es de 0,9.
Efectivamente si en el mismo contexto de evolución de ventas, precios y salarios, las subvenciones fueron nulas a partir de 1986, el patrimonio neto se haría negativo a partir de 1987 y la tasa de beneficios en 1990 sería de -22% (pese a que el rendimiento económico bruto se hace ligera-mente positivo a partir de 1989).
Si se mantuvieran las subvenciones de explotación al nivel de 1985 (28.308 millones de ptas) durante todo el período, el sector creciendo al 2% mantendría una tasa de beneficios negativa durante todo el período, alcanzando en 1990 una relación entre Fondos Ajenos y Pasivo Total de cerca del 90%.
Si el crecimiento del 2% se produjera en un contexto inflacionario más bajo con la consiguiente reducción de los tipos de interés nominales y se mantuvieran constantes las subvenciones de explotación a su nivel del 1985, el sector alcanzaria en 1990 una tasa de beneficios ligeramente positiva 1,5% y un ratio Fondos Ajenos/Pasivo Total del 69%. La causa de este mejor resultado hay que encontrarla en el mayor peso que ahora suponen las subvenciones sobre las ventas -en 1990

supondría en este escenario un 18% mientras que en el anterior supondría un 15%- y las consecuencias favorables de los tipos de interés más bajos.

En cualquier caso, estos ejercicios indican que a no ser que se produzcan aportaciones crecientes del sector público a las empresas del sector, un crecimiento sostenido del 2% (es difícil pensar en un crecimiento mayor para un sector tan poco competitivo) en un contexto de moderación salarial no permite un saneamiento del sector.

Un último ejercicio que puede realizarse es suponer que en el primer año (1986) se produce un ajuste de plantilla equivalente al 20% y que el sector público establece un programa de apoyo decreciente al sector consistente en ir reduciendo cada año un 25% las subvenciones de explotación. En este caso la tasa de beneficios, que al principio es positiva y de un 6%, tiende a estabilizar alrededor de un 2% y la relación Fondos Ajenos/Pasivos Total baja del 65% inicial a un 56%, proporcion en la que tiende a estabilizarse. En todos los años el rendimiento económico bruto es mayor que las subvenciones y éstas en 1990 solo suponen el 4% de las ventas. En este escenario la plantilla se ha reducido en un 20% en el primer período y en los siguientes ha disminuido a un 1,1% anual como consecuencia de los aumentos de productividad. En 1990 el empleo del sector es en este escenario un 75% del que se dio en 1985.

4.2 EL SECTOR DEL ACERO

Los cambios más importantes que se han producido en ese sector durante 1985 son los siguientes:

a) Disminuyó su empleo en un 7,5%. Las ventas por empleado pasaran de 10,47% en 1984 a 11,08 en 1985 (en pesetas del 85) luego experimentó un aumento de la productividad del 5,8%.

b) Sus ventas disminuyeron en términos reales cerca de 2 puntos.

c) Recibió subvenciones de explotaciones por un valor que supuso un 2.4% de las ventas y un 25% del resultado económico bruto del sector.

d) Recibió importantes subvenciones de capital. Supusieron un 64% de la inversión en inmovilizado material realizado por el sector. Y eso que ésta fué importantísimo: aproximadamente el doble que en 1986 -debido problamente a los planes de modernización de las plantas siderúrgicas.

e) Por otra parte, se produjeron aportacionistas de los accionistas de un enorme cuantía. De cerca del 60% del capital social de las empresas (excluidas la reservas y las cuentas de actualización). Ello a pesar de que la tasa de beneficios en 1985 fue, al igual que lo había sido en 1984, del -6%. Merced a esta importante capitalización, y pese a los adversos resultados, los fondos ajenos bajaron en términos relativos, de un 81% del pasivo total a un 75%.

De acuerdo con la CBBE lo componen este sector 29 empresas.

Si el sector tuviera durante el período 1986-90 una tasa de crecimiento del 2% en términos reales en un contexto en que que los precios siderúrgicos y los salarios del sector crecieran al 7% anual, limitándose el apoyo. al mantenimiento de las subvenciones de explotación en términos reales. llegaría a 1990 con un Patrimonio Neto negativo poniendo de manifiesto la inviabilidad de la actual (1985) estructura de costes (y financiera). Esta observación se ve reforzada por el hecho de que si, en un contexto similar, las ventas alcanzaran un crecimiento sostenido del 5% en términos reales (lo cual resulta altamente improbable), el sector tendría a lo largo de los cinco años una tasa de beneficios negativa, situándose en 1990 con una relación entre Fondos Ajenos y Pasivo Total del 94%. En ambos escenarios se ha supuesto que la inversión durante el período considerado es ligeramente creciente pero menor que la realizada en 1985, y que en todos los años las aportaciones de capital representan un 6% del capital al principio de cada período.

Si consideramos un contexto inflacionario del 5% en el que los precios siderúrgicos y salarios del sector crecieran a esa tasa, los tipos de interés oscilaran alrededor del 10%, las ventas crecieran a un 2% en términos reales y se produiera en 1986 una nueva acción de reestructuración consistente en proporcionar al sector una subvención de capital de la misma cantidad de la que recibió en 1985 (unas 45.000 millones de pesetas) y reducir un 20% el empleo del sector, entonces en 1987 empezaria a dejar de tener resultados negativos y alcanzaría 1990 con una tasa de beneficios positiva del 4% y una relación entre Fondos Ajenos y Pasivo Total del 58%.

Hay que insistir de nuevo que la simulación de las consecuencias de reducir la plantilla en un 20% no supone una propuesta de reestructuración, pues ni siquiera se ha evaluado la factibilidad técnica de esa reducción, en términos de su coherencia con los objetivos de producción y con la evolución del capital material. Lo que si pone de manifiesto es la magnitud de la reestructuración de costes necesaria para sanear el sector.

Los rasgos más importantes de la evolución del sector en 1985 son los siguientes:

a) Experimentó un fuerte crecimiento de sus ventas: un 6% en términos reales. Su empleo disminuyó un 3,3%, con lo que su productividad media aumentó a una alta tasa: un 9,5%.

b) Los salarios crecieron a un 11,6%, mientras que los precios de los productos lo hacían al 8,3%. c) No recibió apenas subvenciones, en contra de lo que había sucedido en 1984, año en el que recibió una importante subvención de capital.

d) Su tasa de beneficios fue practicamente nula y sus recursos ajenos representa en un 59% del Pasivo Total. Recibió aportaciones de accionistas que representaban un 13% de su capital al principio del año.

El sector parece estar en condiciones de situarse en una senda saneada si es capaz de mantener una tasa de crecimiento de un 3% en términos reales. En este caso, en un contexto inflacionario del 7% con tipos de interés entre el 11% y el 12%, el sector podría situarse en 1990 con una tasa de beneficios del 6% y una relación entre Fondos Ajenos y Pasivo Total del 54%.

4.4 EL SECTOR DE MATERIA ELECTRONICO

En 1985 este sector experimentó una evolución similar al anterior:

a) Sus ventas crecieron un 7,8% en términos reales, mientras que su empleo disminuyó un 1,1%, con lo que experimentó un crecimiento de su productividad media de un 9%.

b) Los salarios del sector crecieron un 6,6% mientras que los precios de su producto lo hicieron al 7%.

c) Recibió unas subvenciones casi despreciables y unas importantes aportaciones de capital, que representan un 31% de un capital inicial.

d) Tuvo una tasa de beneficios positiva (un 2%) que junto a la importante capitalización que registró, le permitió bajar el ratio en Fondos Ajenos y Pasivo Total del 59% al 54%.

Con esta situación de partida un crecimiento sostenido del 3% en términos reales, en un contexto en el que precios y salarios crecieran al 7%, y las aportaciones de capital representarán cada año un 10% del capital inicial, pondría al sector en 1990 con una tasa de beneficios del 16% y una relación entre Fondos Ajenos y Pasivo Total del 34%

4.5. EL SECTOR DEL AUTOMOVIL

En términos agregados este sector experimentó en 1985 los siguientes cambios:

a) Sus ventas aumentaron un 5,6% en términos reales, mientras que su empleo disminuyó un 2,6%. Con lo que su productividad media creció un 8,3%. El subsector privado experimentó un crecimiento de sus ventas del 6,4% en términos reales y una disminución de su empleo del 3,2% -con lo que su productividad aumentó un 9,8%. El subsector público, en cambio, disminuyó sus ventas en un 1,1% y aumentó su empleo en un 2,6% con lo que tuvo una caída en la productividad media que puede estimarse en un 3,7%.

b) Los salarios crecieron un 16% en el subsector privado - un 5,8% en términos de los precios del producto- y un 7% en el subsector privado. Los gastos de personal en el subsector público representaron un 99% del valor añadido del sector.

c) Las subvenciones de explotación realizadas fueron despreciables. El subsector privado recibió unos 2.400 millones de subvenciones de capital. El público ninguna. Este subsector no realizó inversión alguna. Ni tampoco recibió aportaciones de capital. Las aportaciones de capital en el subsector privado del automovil representaron un 11% del capital al comienzo del año.

d) La mejora en el rendimiento de explotación -pese al importante aumento de los salarios- y las aportaciones de capital recibidas -tanto en

En la CBBE de 1985 este sector contiene 90 empresas (88 privadas y 2 públicas)

forma de subvenciones como de aportaciones de los accionistas- le permitió al subsector privado del automóvil bajar su ratio de endeudamiento respecto al pasivo total de un 55% a un 53%. El subsector público, en cambio, se sitúa en 1985 con un ratio del 99%.

Puede observarse como en el subsector privado del automóvil se ha producido en 1985 una sensible mejora tanto en su estructura de costes (pese a un aumento excesivo de sus salarios) como en su situación financiera. Si el subsector mantuviera una tasa de crecimiento del 3% en términos reales durante los 5 años analizados, sin recibir ningún tipo de subvenciones y con unas aportaciones anuales de capital de un 8% del capital inicial de cada año, alcanzaria en 1990 una tasa de beneficios del 10,2% y un ratio de Fondos Ajenos/Pasivo Total del 50%. El empleo habría caído durante el período 1986-90 a una tasa anual del 0,8%.

Se observa también que el subsector público del automóvil empeoró notablemente su situación en 1985. Cayó considerablemente su productividad y emperoró su situación financiera.

4.6 EL SECTOR DE LA CONSTRUCCION NAVAL

El sector de la construcción naval continúa estando en 1985 en abierta crisis. Los rasgos más importantes de su evolución en este año son los siguientes:

a) Tuvo un crecimiento positivo de sus ventas: un 12,9% en términos nominales y alrededor de un 4,8% en términos reales. El empleo disminuyó un 18,4%, con lo que experimentó una ganancia de su productividad media del 24%. Los salarios crecieron por término medio un 14,3%.

b) Recibió 2.300 millones de subvenciones de explotación y cerca de 69.000 millones de subvenciones de capital pese a que su inversión material bruta fué solamente de unas 1.200 millones de pesetas.

c) Por otra parte, experimentó una fuertísima capitalización; algo más del 100% de un capital social a principios de año.

d) Todo ello le permitió reducir la magnitud negativa de su Patrimonio Neto, pero sus recursos ajenos seguían representando un 116% de su Pasivo Total. En 1984 este ratio era de 140%.

e) Pese a todo ello su rendimiento económico bruto seguía siendo negativo en 1985.

Por tanto, la reestructuración realizada en 1985 sigue siendo insuficiente. Si el sector fuera capaz de mantener un crecimiento sostenido de sus ventas del 5% en términos reales, con los salarios creciendo a la misma tasa que los precios de sus productos y mantenidendo las subvenciones de explotación constante en términos reales, el sector,

En la CBBE este sector contiene 27 empresas.

33
pese a alcanzar un rendimiento económico bruto positivo en 1980, profundizaria su situación de quiebra llegando a 1990 con un ratio entre Fondos Ajenos y Pasivo Total del 198%.
Para valorar la magnitud de la reestructuración necesaria se ha simulado el sector con un crecimiento sostenido al 3% en términos reales, en un contexto inflacionario del 6% (con los tipos de interés entre un 10% y un 11%) en el que además se toman los siguientes acciones:
1) Se reduce la plantilla un 20% en el mismo año (1986); 2) los salarios crecen a un 3% anual; 3) el sector recibe en el primer año una subvención de capital igual a la que recibió en 1985 y man- tiene durante todo el período las subvenciones de explotaciones constantes en términos reales; 4) pese a no repartir dividendos se producen cada año aportaciones de los accionistas; del 5% del capi- tal al principio de cada año.
En este contexto, en 1989 se consigue una tasa de beneficios nula y en 1990 positiva. En este último año los fondos ajenos representan el 88% del pasivo total y el empleo es un 26% menor del de 1985. Y un 40% menor del de 1984. Téngase en cuenta que en el sector de la construcción naval entre 1975 y 1983 la producción disminuyó en un 50% y el empleo solo en un 2% -luego un ajuste de plantilla del 40% entre 1984 y 1990 -concentra- do en 1985 y 88- no parece desorbitado.

Los rasgos más importantes de la evolución de este sector en 1985 son los siguientes:

a) Tuvo un crecimiento de sus ventas negativo en términos nominales. Su empleo apenas varió: disminuyó un 0,8%. Luego sufrió un importante deterioro en su productividad media. El valor añadido bruto por trabajador es de 2,37 millones mientras que el coste bruto por trabajadores de 2,2 millones de pesetas.

b) El sector recibió una cantidad muy pequeña como subvención de explotación. Sus gastos financieros fueron 2.6 veces su rendimiento bruto de la explotación.

Ni que decir que tiene que este sector es inviable de mantener los parámetros de 1985. Su Patrimonio Neto se haría negativa en 1987.

Pero incluso un crecimiento de sus ventas del 3% en términos reales, en un contexto inflacionario del 5% -con los salarios creciendo a esa tasa y con tipos de interés oscilando entre un 10%

Este sector cuenta con 22 empresas en la CBBE.

y un 11%- y, recibiendo todos los años aportaciones de los accionistas igual al 5% del capital inicial, no conduciría al sector a una situación saneada en el horizonte de cinco años. Durante todo el período tendría una tasa de beneficios negativa -aunque de magnitud decreciente- y llegaría a 1990 con un Patrimonio Neto prácticamente nulo. Y eso que gracias a la caída en los tipos de interés y a la mejora paulatina en su rendimiento de explotación, los gastos financieros pasarian a representar ese año un 80% del rendimiento económico bruto -frente a 260% de 1985.

Si en ese mismo contexto el sector experimentara en 1986 una reestructuración de sus costes análoga a la que supondría reducir su plantilla un 15%, el sector tendría ese mismo año una tasa de beneficios nula y acabaría el período (1990) con una tasa de beneficios del 5,8% y un ratio Fondos Ajenos/Pasivo Total del 74%.

La evolución de este sector en 1985 se caracterizó por:

a) Un crecimiento de sus ventas de casi un 5% en términos reales, con una disminución de su empleo del 2.7%. Luego experimentó un importante aumento de su productividad media: un 7,8%.

b) Los salarios crecieron menos de un 10% y la retribución por trabajador siguió siendo bastante más baja que la media de la industria. El valor añadido bruto por trabajador es de 2.44 millones mientras que el coste total por trabajador es de 1.52% millones.

c) Recibió unos 1500 millones de subvenciones de explotación - un 4% de su resultado económico bruto- y unos 1050 millones de subvenciones de capital- casi un 10% de su inversión material.

d) Mejoró su ratio de endeudamiento. Pasó de un 51% en 1984 a un 48% en 1985. Los gastos financieros representaron un 44% del resultado económico bruto, cuando en 1984 habían supuesto cerca de un 59%.

Reproducir los parámetros de 1985 durante todos los años hasta 1990, sin recibir más subvenciones, llevaría al sector a tasas de beneficios positivas y crecientes, situándose el último año con una tasa del 11% y un ratio de endeudamiento de 33%.

En este sector la CBBE recoge en 1985 181 empresas.

Incluso un crecimiento más lento de un 3% en términos reales, en un contexto inflacionario del 5% -con tasas de interés entre el 11% y el 10%-produciría una senda similar.

Los rasgos más sobresalientes de la evolución de este sector en 1985 son los siguientes:

a) Las ventas crecieron, en términos reales, a una tasa cercana al 3%. El empleo disminuyó en un 3,8%. luego la productividad media del trabajo creció cerca de un 6.9%.

b) Los salarios crecieron un 10%, teniendo también, como el sector 8. un nivel retributivo menor que la media industrial. El valor añadido bruto por trabajador es de 1.89 millones mientras que el coste total por trabajador es de 1.57 millones.

c) El sector recibió subvencioens de explotación por un valor practicamente nulo y subvenciones de capital por 1.800 millones de pesetas: el 38% de su inversión material.

d) Recibió aportaciones de los accionistas que representaron un 34% de su capital al inicio del año. Todo ello le permitió mejorar su ratio de endeudamiento. Pasó de un 53% en 1984 a un 48% en 1985. Pero los gastos financieros supusieron en este año un 71% de su rendimiento bruto de la explotación.

A pesar de ello, el sector puede haberse situado en una senda viable. El mantenimiento de los parámetros de 1985 durante los cinco años para los que se estan haciendo las simulaciones, excepto el de aportaciones de los accionistas (que El CBBE de 1985 contiene 188 empresas de este sector.

se reduce al 5% anual), le permitiría situarse en 1990 con una tasa de beneficios positiva y una relación entre Fondos Ajenos y Pasivo Total de 33%. Y ello sin recibir subvención alguna. El empleo en 1990 sería un 3% menor que el de 1985.

4.10. CONCLUSIONES

De acuerdo con los datos de la Central de Balances del Banco de España, el año 1985 ha su-puesto, por un lado, la confirmación del estado de crisis de algunos sectores industriales -combustibles sólidos, acero, construcción naval y otro material de transporte- pese a las acciones de reestructuración emprendidas en algunos de ellos durante 1985 y 1984 -especialmente en acero y construcción naval- y, por otro lado, ha supuesto que otros sectores, que habían estado en el pasado reciente en situación de precaria viabilidad, se situaran en sendas de crecimiento, que de mante-nerse los parámetros básicos, conduciran a los mismos a posiciones saneadas. Entre estos se encuentra los sectores de maquinaria agrícola e industrial y de material electrónico, que experim-mentaron en 1985 un enorme aumento de su producti-ividad y una considerable expansión de sus ventas, el sector privado de automóvil y los sectores textiles y de confección (incluyendo, en este último, el cuero y calzado).

Es de subravar que los sectores siderúrgicos y de construcción naval para los que los datos de 1985 ponen de manifiesto la presencia de acciones de reestructuración -reducción importantes de

A propósito de este último sector es interesante una consideración metodología. De acuerdo con los ratios tradicionales, el sector no parece encontrarse en situación saneada en 1985. Pero la simulación dinámica que aquí se realiza pone de manifestación que la reproducción de los parámetros que se dieron en 1985 sitúan al sector en una senda minimamente saneada, sin necesidad de recibir subvención alguna.

plantilla, fuertes subvenciones de capital y considerables aportaciones de los accionistas, v. en el caso del acero, aumentos en la inversión material-, continuan en situación de clara inviabilidad. La reestructuración, pues, ha sido insuficiente.

Para los cuatro sectores que aun siguen en abierta crisis, se han realizado simulaciones de reestructuración que, como se ha repetido varias veces, no constituyen propuestas concretas si no simplemente ejercicios cuyo único objetivo es permitirnos valorar la magnitud de la reestructuración necesaria para sanear cada sector.

5. LA EMPRESA PUBLICA INDUSTRIAL EN 1985: SU REN- TABILIDAD EN COMPARACION CON LAS PRIVADAS.

En el estudio de J.A. Trujillo (1986), recogido en el libro de A. Novales, C. Sebastián, L. Servén y J.A. Trujillo (1987), se realizó una comparación de la eficiencia de las empresas públicas industriales con la de las empresas privadas comparables (por sector y tamaño) en 1984. La técnica utilizada fué la de comparar índices (de Divisia) de productividad de los tipos de empresas. Los resultados eran contundentes a favor de la empresa privada.

La técnica seguida aquí para valorar la rentabilidad relativa de las empresas públicas y privadas en la industria española en 1985, ha sido diferente . Se basa en el análisis de regresión. Consiste en tratar de explicar medidas alternativas de rentabilidad de las empresas industriales por una serie de variables. Algunas de estas variables representan características tecnológicas (o estructuras de costes), otras reflejan el tamaño, otras situaciones sectoriales o de mercado. Y junto a ellas se introduce otra que toma el valor O si la empresa industrial es privada y el valor 1 si es pública.

Se han tomado medidas alternativas de rentabilidad. Como los resultados difieren poco entre si, nos limitamos a presentar las ecuaciones que tratan de explicar la tasa de rendimiento bruto de explotación (TREB), y la tasa de beneficios (TBF),

Está sugerida por el trabajo de A.E. Boardman. (1987)

CUADRO 5.1 ECUACIONES DE RENTABILIDAD DE LAS EMPRESAS INDUSTRIALES EN 1985

VARIABLESDEPENDIENTES
VAR. INDEPEN.TREBTBF
CONST0.25(5.46)-.027(-.35)
RKL-.006(-4.28)-.003(-2.08)
CLno significativono significativo
INPUT.003(3.04).002(2.6)
TAMno significativono significativo
EXP.073(2.16).102(2.2)
PROP-.102(-4.7)-.144(-3.0)
SEC 14-.144(-3.5)-.14(-3.77)
SEC 17.09(1.66)no significativo

CUADRO 5.1 (CONT)

TREBTBF
SEC 24-.06(-1.58)-.16(-1.58)
SEC 26-.067(-1.67)-.043(-1.44)
SEC 29no significativo-.132(-2.82)
SEC 31-.135(-1.72)-.538(-1.98)
SEC 32-.083(-1.52)no significativo
SEC 37-.125(-2.02)-.075(-1.55)
SEC 38-.111(-2.6)-.081(-2.12)
SEC 41-.064(-1.52)no significativo
SEC 42-.144(-2.3)-.083(-1.72)
SEC 44no significativo-.074(-1.92)

(entre paréntesis estimación consistente (White) de estadísticos t)

Vienen a decir que, por término medio, en igualdad de condiciones (condiciones definidas por las otras variables independientes), una empresa por ser pública tendrá una tasa de rendimiento de explotación (TREB) 10,2 puntos menor y una tasa de beneficios (TRF) 14,4 puntos menor. La media muestral para la primera tasa es de 21,7 y la de la segunda tasa es 2,8.

Aparecen también como significativas (al 95%) el ratio entre inmovilizado material y empleados (RKL), con signo menos; la participación de las exportaciones en las ventas (EXP), con signo más y un valor bastante grande; el ratio entre compras y empleados (INPUT) con signo más, y una serie de variables representativas del sector al que pertenecen las empresas.

Las empresas de los sectores 14 (siderórgicas), 31 (construcción naval), 38 (industria vinícola), 43 (industria de la confección), por el hecho de pertenecer a estos sectores con dificultades de demanda y de estructura de costes, tienen una tasa de rendimiento y de beneficios menores.

Hay otros sectores, como el 24 (productos metálicos), 26 (maquinaria industria y de oficina), 29 (automóviles), 37 (industria para alimentación animal) y 44 (papel y cartón) para lo que las variables representativas también aparecen con signo menos y son estadisticamente significativos. Pero, o en menor grado que las anteriores, o lo son en la ecuación de una de las tasas de rentabilidad pero no en la otra.

No resultan significativos ni la variable tamaño, ni el coste por trabajador. Si eliminamos las variables sectoriales, el tamaño aparece como significativa con signo menos, manteniéndose la significación estadística del resto de las variables.

Volviendo a la relación entre propiedad pública y pobres resultados, podría aducirse que la variable independiente -propiedad pública- no lo es tal, pues en muchos casos existen empresas que eran privadas y que han sido socializadas, precisamente, por sus malos resultados.

Para tratar de responder a esta pregunta se ha realizado el siguiente ejercicios utilizando información que la CBBE había facilitado a J.A. Trujillo para la realización del estudio antes citado, se define la variable 0-1 (PROR 2) que tiene valor 1 para empresas que ahora son públicas pero que en su pasado habían sido privadas, manteniendo además la variable 0-1 PROR 1 que toma el valor 1 para las empresas públicas restantes (las que no habían sido privadas en un pasado relativa-mente reciente).

Los resultados son interesantes. Manteniendo las otras variables sus coeficientes y el grado de significación de los mismos, las dos nuevas variables aparecen con los siguientes resultados:

TREB

PROB 1

…。057

TBF

(-2.38)

-068

(…1, 48)

PROB 2

… 116

(−,326)

-.198

(…2.2)

Por tanto, se sigue manteniendo la significación estadística y el signo negativo de las variables representativas del carácter público de las empresas (excepto la PROB 1 en la ecuación de TBF que no es significativa al 95%) y el valor del coeficiente de PROB 2 es significativamente más pequeño que el PROB 1. Es decir, mientras que a igualdad de condiciones, una empresa pública que lo ha sido "siempre" tiene por término medio una tasa de rendimiento bruto 6 puntos menos que una empresa privada, una empresa pública que proviene, por decisión política, del sector privado tiene, por término medio, una tasa de rendimiento bruto 12 puntos menos que una privada.

6. CONCLUSIONES

La Central de Balances del Banco de España (CBBE) ha presentado va el resultado de cuatro Encuestas (1982, 83, 84 y 85) a la que se han contestado un número creciente de empresas españolas. Pese a los problemas que encierra el caracter no aleatorio de la muestra, que no nos asegura la representatividad de la misma, los datos de la CBBE nos permite un mejor conocimiento de la realidad empresarial de nuestro país.

Centrándonos en las empresas industriales privadas, y limitándonos para hacer legítimas las comparaciones, a las empresas que han contestado a las cuatro encuestas, el siguiente cuadro nos permite apreciar las diferencias entre la situación de la industria en 1985 con respecto a 1982.

ExcedenteRecursos distribuidosRecursos generadosRecursos AienosInven. sat.
V.A.B.V.A.B.Total RecursosTotal RecursosTot. Emploos
198239,9%102,9%43%44%33%
198534,6%98,2%77%42%43%

En el plazo de tres años las empresas han aumentado de forma apreciable su excedente, gracias al crecimiento de sus ventas y a la moderación con la que han evolucionado los gastos de personal (a esto ha contribuido la destrucción de empleo); han pasado de una situación en la que distribuían entre los usos alternativos (personal, amortizaciones, impuestos directos, gastos finan-

Otros análisis realizados con los datos de la CBBE ponen de manifiesto que las empresas industriales privadas toman sus decisiones de inversiones teniendo en cuenta el crecimiento de sus ventas en términos reales y la tasa de beneficios. El primer factor (las ventas) parece haber aumentado su relevancia en 1985. En las empresas grandes, la variación de las ventas juega un papel mucho menor, mientras que en las decisiones inversoras de las empresas pequeñas parecen estar afectas, junto a las ventas y la tasa de beneficios, por las aportaciones de financiación permanente.

En cuanto a la demanda de empleo de las empresas industriales privadas, el acelerador de las ventas -como reacciona el empleo ante un incremento "a medio plazo" de las ventas- sobre el empleo sigue siendo relativamente bajo (0.38). Aunque esta estimación esta llena de limitaciones, por lo que ha sido investigada con técnicas más poderosas por L. Servén (1987)

Por otra parte, con los datos de la CBBE pueden analizarse las perspectivas y viabilidad de

Por último, los datos de la CBBE permiten analizar la rentabilidad relativa entre las empresas públicas y privadas en la industria española. Los resultados para 1985 son contundentes. A igualdad de condiciones (tecnológicas, sector al que pertenecen, tamaño, etc.) las empresas públicas tienen, por término medio, una tasa de rendimiento bruto de explotación 10 puntos más bajas que las privadas. Si dividimos las empresas públicas industriales en dos grupos: las que habían sido privadas antes y las que no, en las del primer grupo la diferencia (respecto al rendimiento de las privadas) es de 12 puntos y en las del segundo grupo la diferencia es de 6 puntos.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Boardman A.E.: "Derechos de Propiedad; comparación de Resultados entre Empresas Privadas, Públicas y Mixtas", ponencia presentada al Simposium on Industrial Policy, Junio 1987. Barcelona.

Novales A., C. Sebastián, L. Servén y J.A. Trujillo (1987): "La empresa pública industrial en España", FEDEA Libro 4.

Sebastián C. y L. Servén (1986a): "Excedente, inversión y empleo en la empresa española", FEDEA Libro 1.

Sebastián C. y L. Servén (1986b): "Análisis de simulación en la industria española", FEDEA Libro 3.

Servén L. (1987): "An econometric analysis of the demand for labor in Spanish manufacturing", FEDEA, Documento de trabajo 87-11.

Trujillo J.A. (1986): "La eficiencia de las empresas públicas industriales", FEDEA. Documento de trabajo 86-10.