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LA TASA DE PARTICIPACION FEMENINA EN ESPAÑA

por Ma Fe Garcia Camacho

Alfonso Novales

Documento 87-15 Agosto 1987

Este trabajo forma parte del proyecto: "Ocupación y Paro" que está desarrollándose en FEDEA.

1.-Introducción.
2.-La tasa de participación femenina en España.
3.-La participación femenina por niveles de estudios.
3.a.- La población femenina española por niveles de estudios.
3.b.- Nivel de estudios y participación.
3.c.- La tasa de participación femenina: Una comparación internacional.
3.d.- Modelos econométricos para la tasa de participación por niveles de estudios.
3.e.- Predicciones de la tasa de participación.
4.-Análisis de la población femenina total y económicamente activa.
4.a.- La población femenina.
4.b.- La población femenina económicamente activa.
4.c.- Predicciones de la tasa de participación femenina por niveles de estudio.
5.-La participación de las mujeres jóvenes.
5.a.- Un análisis comparativo con la participación de los hombres jóvenes.
5.b.- Modelos econométricos para la tasa de participación y previsiones.
6.-La participación femenina según su estado civil.
6.a.- El estado civil como elemento influyente en la participación femenina.
6.b.- Modelos econométricos y previsiones.
7.-La participación femenina por sectores.
8.-Conclusions.

1. - INTRODUCCION

A pesar de haber crecido de modo continuo durante los últimos 25 años, la tasa de participación femenina en España es todavía sensiblemente inferior a la de otros países. De acuerdo con los datos de la Encuesta de Población Activa, dicha tasa pasó de ser un 17.6% en 1964 a un 28.7% a fines de 1986. En ese momento, la tasa de participación femenina era del 53% en Estados Unidos, y alrededor del 58% en Inglaterra.

La lasa de participación masculina en España, mucho más estable, ha decrecido del 84% en 1964 al 70% a finales de 1986. Así, mientras que en 1964, el 24% de la población activa española estaba constituido por mujeres, a finales de 1986, dicho porcentaje era del 30.7% (véase la Figura 1). En definitiva, aunque es evidente que, desde 1960, se ha producido en nuestro país una incorporación creciente de la mujer al mercado de trabajo, su participación es aun muy claramente inferior a la masculina, así como a la de la población femenina de otros países.

Esto sugiere que la tasa de participación de ambos sexos obedece a procesos de diferente naturaleza, por lo que tiene interés analizarlos separadamente. Pero no es menos cierto que la tasa de participación femenina puede, en principio, variar de acuerdo con determinadas características de dicho segmento de población, lo que limita el

definida como cociente entre población femenina económicamente activa y población femenina total, ambas para personas de 16 años o más. La población económicamente activa incluye, tanto la población ocupada como la desocupada.

Figura 1

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interés de su análisis agregado y recomienda el estudio con cierto nivel de desagregación.

Hay tres características que pueden ser relevantes cuando una mujer toma la decisión de participar o no en el mercado de trabajo: su nivel de estudios, su edad, y su estado civil.

Los datos utilizados son los de la Encuesta de Población Activa (EPA), trimestral para el periodo (1976, IV) - (1986, IV), por lo que la muestra consta de 41 observaciones. Aunque la clasificación por niveles de estudio no ha sido constante, existe un mínimo nivel de desagregación homogéneo a lo largo de dicho período muestral, formado por los siguientes grupos:

1. - Población analfabeta o sin estudios.

2.- Población con estudios primarios.

3.- Población con estudios medios y anteriores a superiores,

De modo similar, existe información des agregada acerca de grupos que incluyen 5 años cada uno, entre los 16 años de edad y los 64, a partir de la cual la información aparece agregada. Como es sabido, la EPA no recoge información acerca de la personas con edad inferior a 16 años.

Por último la EPA contiene información acerca de la participación de hombres y mujeres, según su estado civil.

2.- LA TASA DE PARTICIPACION FEMENINA EN ESPAÑA.

En las secciones siguientes se analiza la decisión de la mujer en España de participar activamente en el mercado de trabajo dependiendo, alternativamente, de su nivel de estudias, su edad, o su estado civil. El estudio desagregado de la tasa de participación femenina de acuerdo con los valores posibles de estas variables puede tener, en principio, mayor riqueza que el efectuado para todo el colectivo femenino de modo agregado. Precisamente por ello, comenzamos describiendo brevemente en esta sección el análisis de la tasa de participación agregada, para que sirva de referencia en los análisis más detallados que posteriormente se harán.

El modelo univariante estimado con los datos trimestrales del período (1976, IV) - (1986, IV) para la tasa de participación femenina (TPF) es:

(2.1)

cuyos residuos tiene una media muestral no significativa y desviación típica estimada . Con respecto a la desviación típica de la variable logTPF, el modelo anterior supone una mejora del 17% en el poder explicativo de dicha variable .

La serie temporal de TPF no precisó de un análisis de intervención previo. Tan sólo aparecen dos residuos mayores de dos desviaciones típicas (vearse la Tabla 3).

El denominador de la fracción en (2.1) implica que la tasa de participación tiene una estructura estocástica cíclica de período 4 años y medio, aproximadamente. Por su duración, dicho ciclo pudiera tener relación con el ciclo económico, aunque para apoyar tal conjetura sería preciso efectuar un análisis más detallado que el que aquí se presenta.

3.- LA PARTICIPACIÓN FEMENINA POR NIVELES DE ESTUDIOS.

3. a La población Femenina Española por niveles de estudio.

Como se dijo en la Introducción, la EPA proporciona información acerca de la participación femenina de acuerdo con 4 niveles de estudios: 1) analfabetas y sin estudios, 2) estudios primarios, 3) estudios medios, y 4) estudios superiores. Pero antes de comenzar con el estudio analítico de las tasas de participación femeninas para cada uno de estos grupos, conviene discutir las razones que, a priori, justifican un estudio desagregado de la participación femenina del modo que nos proponemos en esta sección. Para ello, es interesante analizar la evolución de algunas variables de interés.

Durante el período 1976-1986 se ha producido un desplazamiento de la población femenina hacia los niveles superiores de estudios. Así, en términos porcentuales, la población femenina sin estudios, o con estudios primarios ha disminuido, mientras que la población con estudios medios o superiores se ha doblado, como mínimo, en dicho período.

TABLA 1

Población Femenina en España por Niveles de Estudio

(1976, IV)(1986, IV)
Población en miles de personasPorcentajePoblación en miles de personasPorcentaje
Sin estudios3992.729.93728.124.7
E. Primarios7390.655.46765.044.8
E. Medios1861.714.04311.728.7
E. Superiores100.4.7279.01.7
Total13345.4100.015083.8100.0

Es preocupante el bajo porcentaje de población femenina con estudios superiores. Sin embargo, en España esta no es una característica exclusiva de las mujeres. Mientras que solamente un 1.8% de las mujeres mayores de 20 años ha cursado estudios superiores, el porcentaje de varones mayores de 20 años con estudios superiores (4.1%) es también muy bajo.

La evolución de la población femenina económica activa ha seguido un comportamiento cualitativamente similar al de la población femenina total:

TABLA 2

Población Femenina Económicamente Activa en España por Niveles de Estudio.
(1976, IV) Población femenina Ecómica ActivaPorcentaje(1986, IV) Población femenina Económica ActivaPorcentaje
Sin estudios671.518.1446.310.3
E. Primarios2189.958.91621.537.4
E. Medios786.921.22043.347.1
E. Superiores68.61.8224.45.2
Total100.0100.0

Sin embargo, las variaciones en cada subgrupo de la Población Activa han sido superiores, en términos porcentuales, a las variaciones en la población total. En consecuencia, las lasas de participación de las mujeres con estudios medios y superiores han aumentado durante estos años, mientras que ha disminuido la participación de las mujeres sin estudios, o con estudios primarios.

3.b Nivel de Estudios y Participación

La Figura 2 muestra que la tasa de participación femenina en España en el período considerado ha estado relacionada inversamente con el nivel de estudios. Los valores de dicha tasa, al principio y fin de nuestra muestra, y su variación fueron:

Figura 2

Figura 2
1976, IV1986, IVIncremento Porcentual
Agregada27.928.72.9%
Sin Estudios16.812.0-23.6%
E. Primarios29.624.0-13.9%
E. Medios42.247.412.3%
E. Superiores68.380.417.7%

Como puede verse, mientras que la participación de las mujeres con estudios medios y superiores ha crecido apreciablemente desde 1977, las tasas de participación de las mujeres con estudios primarios e inferiores han disminuido alrededor de un 20%. El examen de la tasa de participación agregada enmascara este comportamiento, pues sugiere que la tasa de participación femenina ha permanecido aproximadamente constante.

Vimos en la Tabla 1 que la población femenina con estudios medios o superiores ha crecido más rapidamente que el segmento de población sin estudios o con estudios primarios . Dado que las primeras son las que tienen una mayor tasa de parti-

Asi, en 1964, el 94.6% de las mujeres tenía estudios primarios o inferiores. Tal porcentaje se redujo al 85.3% en 1976 y al 69.5% en 1986,

cipación, esta evolución podría explicar los cambios producidos en la población femenina activa. Así, una posible hipótesis para trabajo futuro es que la composición de la población activa, es un mero reflejo de la composición de la población total.

En la Figura 3 aparecen las tasas de participación de los 4 subgrupos, multiplicados por factores de escala apropiados, de modo que todas ellas tengan un rango de valores similar. Una simple inspección de dicha figura sugiere que la evolución de las tasas de participación de las mujeres con estudios medios y superiores han sido bastante similares, y diferentes de las tasas de participación de las mujeres sin estudios o con estudios medios, a su vez bastante similares entre sí. En ocasiones utilizamos en este artículo la clasificación de la población femenina en dos grupos del modo que viene sugerido por este gráfico.

Mientras que la población femenina con niveles de estudio primarios e inferiores ha disminuido desde 1964 hasta 1986 en casi un 7%, la población femenina con estudios medios o superiores se ha multiplicado por un factor superior a ó, La población femenina activa con estudios primarios o inferiores disminuyó en un 20%, mientras que la población femenina activa con estudios medios o superiores, se multiplicó por un factor superior a 11.

Figura 3

MIVEL, DE ESTUDIOS TERMINADOS

TASAS DE VARIACION PORCENTUALES

Mujeres con Estudios Primarios o Inferiores,Mujeres con Estudios Medios o Superiores,
PeriodoPoblación TotalPoblación Ec.ActiónPoblación TotalPoblación Ec.Activa
1964-705.63.039.176.3
1970-76-2.69.0117.8132.8
1976-80-4.6-13.423.751.4
1980-86-4.9-17.571.081.4

En resumen, la información muestral sugiere que:

1) En el pasado reciente, uno de los aspectos más notables en la evolución educativa de la mujer en España, ha sido su incorporación a los niveles superiores de estudios. Este fenómeno se produjo fundamentalmente entre 1970 y 1976, fue mucho menos importante en los años de la recesión (1976-30), y ha vuelto a manifestarse recientemente.

2) La población activa creció de un modo cualitativamente similar, pero a un ritmo consistentemente superior, por lo que

3) La tasa de participación de las mujeres con estudios medios y superiores no dejo de crecer durante el período 1964-86.

A priori pueden establecerse una serie de hipóleis que expliquen, al menos parcialmente, estas observaciones. En primer lugar, todo modelo de capital humano considera los estudios del individuo como una inversión que hará aumentar la productividad de su trabajo, o le permitirá acceder a procesos productivos que de otro modo tendría cerrados. En dicho contexto, el individuo invierte en capital humano hasta que el valor presente de su productividad margina es igual al coste marginal de la inversión (generalmente, en términos de la utilidad perdida por dedicar recursos y tiempo a la acumulación de dicho capital).

Así, cualquier modelo de este tipo implicaria que, como se observa en la muestra, la tasa de participación fuese una función creciente del nivel de estudios.

Adicionalmente, la mayor facilidad de acceso a los estudios medios y superiores en España se ha manifestado de forma especial en las mujeres, el segmento de población que estaba en más clara desventaja en este respecto. Ello explicaría así-mismo el descenso observado en la participación de las mujeres sin estudios o con estudios priamrios.

Sin embargo, han podido darse en los años considerados otros factores que hayan contribuido a que estos efectos sean aún más notorios. Un posible fenómeno es que, siendo la muestra analizada un período sometido a un fuerte proceso de destrucción de empleo, el efecto más importante se haya manifestado sobre los trabajadores con menor nivel educativo, y ello ha podido tener una influencia negativa sobre la decisión de dichos individuos a participar activamente en el mercado de trabajo.

También es posible que bajo tales condiciones económicas, las empresas hayan podido contratar mujeres con nivel educativo medio o superior a un salario inferior al que hubiera prevalecido en un mercado sin restricciones. De este modo se habría incrementado el porcentaje de empleados en dichas categorías, aumentando también la participación de dicho grupo social.

Simultaneamente, y quizá por las mismas razones, es probable que el salario real de las mujeres trabajadoras con un bajo nivel educativo haya decrecido, no sólo en términos absolutos, sino también en relación al de las mujeres con nivel educativo superior, por lo que dicho salario excede al "salario de reserva" más frecuentemente en las últimas que en las primeras. Por desgracia, carecemos de los datos necesarios para evaluar esta posible explicación.

Otra observación que surge de la Figura 3 es la importante estacionalidad que aparece en las tasas de participación. Sin duda que una parte importante de dicha estacionalidad debe explicarse por la estacionalidad del empleo en España. Es decir, es una estacionalidad transmitida desde el lado de la demanda del mercado de empleo. Por el lado de la oferta de trabajo, el efecto estacional más importante ha de ser, el producido por el final de los cursos académicos en el tercer trimestre del año. Así, la participación de las mujeres con estudios medios es baja en el segundo trimestre del año, y alta en el último trimestre; la participación de las mujeres con estudios superiores generalmente crece en el tercer y cuarto trimestre del año.

Asi, la evidencia que acabamos de presentar muestra claramente que la participación femenina es una variable bastante heterogénea, defendiendo del nivel de estudios de los individuos, por lo que parece bastante conveniente efectuar su análisis separadamente, como hacemos en la Sección S.d.

3.c La tasa de participación femenina: Una comparación internacional.

La Tabla 3 muestra las tasas de participación masculina y femenina, al principio y fin de nuestra muestra, para varios países occidentales. Resulta claro que, mientras la participación masculina en España se ha mantenido a niveles análogos a los de otros países, sin embargo la participación femenina ha estado muy por debajo de los niveles internacionales. Aunque era ligeramente superior a la italiana en 1976, la participación femenina española no ha experimentado el mismo incremento que la italiana en la última década.

Aunque sea un aspecto marginal al objetivo de este artículo, cabe observar que, al contrario de la tasa de participación femenina, la tasa de participación masculina disminuyó en todos los países recogidos en la tabla,

TABLA 3 TASAS DE PARTICIPACION

MASCULINAFEMENINA
19761986Variación 1976-8619761986Variación 1976/86
España91.982.4-10.3%34.835.82.9%
U.K.93.187.3-6.2%60.263.55.5%
Italia*79.577.8-2.1%30.640.933.7%
Alemania85.979.2-7.8%49.551.43.8%
Francia84.678.2-7.6%53.557.26.9%
USA87.987.2-.8%56.166.518.5%
Noruega89.387.6-1.9%58.772.523.5%
Suecia90.787.5-3.5%70.180.514.8%
Portugal*92.684.5-8.7%51.458.513.8%

* 1985

Estas tasas de participación, tomadas de la publicación "Labor Fore Statistics" de la OCDE, han sido calculadas como cociente entre la población activa mayor de 25 años y la población total entre 25 y 64 años. Mientras que el numerador de este cociente es muy similar al total de población activa, el denominador puede ser sensiblemente inferior a la población total, lo que hace que estas tasas sean superiores a los mostrados en tablas anteriores. Sin embargo, son homogéneas para los distintos países, por lo que es posible efectuar una comparación internacional.

3.c. Modelos Econométricos para la tasa de participación por niveles de estudios.

Utilizando datos trimestrales para el período (1976, IV) - (1986, IV), se especificaron y estimaron modelos univariantes para la tasa de participación femenina en España, tanto a nivel agregado, como para cada uno de los cuatro niveles de estudios considerados. A su vez, este ejercicio se llevó a cabo de dos formas diferentes: a) especificando un modelo para la tasa de participación directamente, y b) especificando modelos para la población femenina activa y la población femenina total, y obteniendo las predicciones para la tasa de participación por cociente entre las predicciones de la población femenina activa y las predicciones de la población femenina total.

Como puede verse en la Tabla 4, el modelo univariante de la tasa de participación es muy similar para todos los grupos excepto las mujeres con estudios primarios. En todos estos casos, esta tasa requiere una diferencia trimestral y otra anual para convertirse en estacionaria. El modelo estimado fue una media móvil de orden 1 estacional, es decir:

\[\nabla \nabla_ {4} T P _ {i} = (1 - \theta B ^ {4}) \cdot a _ {i}, | \theta | (1\]

donde TP, denota el logaritmo de la tasa de participación correspondiente, y a es un ruido blanco.

Las predicciones óptimas que surgen de este modelo vienen dadas por la expresión;

MODELOS ESTIMADOS PARA LAS TASA DE PARTICIPACIÓN FEMENINA

MODELO $\sigma_a$ - aPeriodo en trimestresFactor de amortiguamientoValores atípicosMejora en el Poder Explicativo
$\nabla\mathbb{V}_4$ TPFt= $\frac{(1.17)}{1 + .25 B^4 + .41 B^3}$ .a, (.16) (.16).59%.0015(.0009)18.5.642/824/822.25σ2.11σ17%
$\nabla\mathbb{V}_4$ TPAt= (1-.57 B4)a, (.15)2.16%.0012(.0036)2/782/822.3σ2.3σ10%
$\nabla\texttt{TPP}_t$ = (1 + .52B)(1+.47B4)a, (.16) (.17).71%-.0022(.0011)2/784/8-2.1σ2.5σ20%
$\nabla\mathbb{V}_4$ TPMt= (1 - .77B6)a, (.12).86%.0016(.0014)1/7826%
$\nabla\mathbb{V}_4$ TPSt= (1 - .69 B4)a, (.12)2.26%-.0037(.0037)2/784/78-2.1σ-2.2σ20%
Nota: N.S. denota que la media de los residuos resultó no significativa.Todás las variables aparecen en logarítmos.
TPF: Tasa de Participación FemeninaTPA: Tasa de Participación. Mujeres Sin estudios.TPP: Tasa de Participación. Mujeres con Estudios Primarios.TPM: Tasa de Participación. Mujeres con Estudios Medios.TPS: Tasa de Participación. Mujeres con Estudios Superiores.

\[\left[ \begin{array}{l l l l} E _ {t} & \nabla \nabla_ {4} & T P _ {t + s} = - \sum_ {i = 1} ^ {\infty} \Theta^ {i}, & \nabla \nabla_ {4} T P _ {t + s - i}, \\ E _ {t} & \nabla \nabla_ {4} & T P _ {t + s} = 0, & S > 4 \end{array} \right.\]

y, en términos de la tasa de participación:

Es decir, en los cuatro primeros trimestres, la predicción se obtiene introduciendo una corrección en la predicción obtenida para el trimestre anterior. Dicha corrección es una combinación linal convexa de las variaciones que experimentó la serie en igual trimestre de años anteriores. La ponderación con que aparecen dichas variaciones decrece exponencialmente según nos movemos hacia el pasado.

La predicción para posteriores trimestres se obtiene corrigiendo la predicción del trimestre anterior mediante la variación que experimentó la serie en igual trimestre del último año. Por su-puesto, cuando un trimestre forma parte del intervalo muestral, basta substituir su esperanza condicional por su realización, ya conocida.

Como puede verse, la predicción óptima para un cierto período en el futuro consiste en superponer al valor previo de la serie (conocido o previsto), la influencia de su estructura estacional. Salvo por dicha influencia, la predicción óptima sería constante, como corresponde a una serie en primeras diferencias y sin estructura no estacional. La influencia del pasado estacional de la serie es más duradero cuanto mayor sea el valor del parámetro 0, por lo que un examen de los modelos estimados en la Tabla 4 revela que la tasa de participación tiene mayor estacionalidad para las mujeres con estudios medios o superiores que para aquellos con estudios primarios o inferiores.

Las predicciones óptimas que surgen del modelo estimado para la tasa de participación de las mujeres con estudios primarios tiene mayor complejidad, por poseer dicha variable estructura estocástica no estacional. Sin embargo, a partir de 5 trimestres, la predicción óptima de dicha tasa es constante.

En la estimación de los modelos univariantes de las tasas de participación, cabe destacar la existencia, en todas las series, de una anomalía en los primeros trimestres de 1978, cuya causa pudiera ser un cambio de definición en dicho momento. Más adelante se procederá a investigar tal posibilidad.

TABLA 5 PREDICCIONES DE TASAS DE PARTICIPACIÓN FEMENINAS

TrimestreSin EstudiosE. PrimariosE. MediosE. Superiores
86.IV12.024.247.480.4
87.IV11.524.447.881.7
88.IV11.124.448.283.0
89.IV10.724.448.684.2
90.IV10.224.449.085.6
91.IV9.824.449.486.8
92.IV9.524.449.888.1
Variación-11%1%3.4%6.5%
1986-1990

Las predicciones de las series hasta finales de 1990 aparecen en la Tabla 5. En ellas puede observarse un incremento en la participación de las mujeres tanto con estudios superiores como con estudios medios, siendo el último más suave. También se observa un estancamiento en la participación de las mujeres con estudios primarios, y un claro descenso en la participación de las mujeres analfabetas.

De acuerdo con la interpretación antes dada a las fórmulas de predicción óptima, puede verse que los modelos estimados proyectan a largo plazo unas variaciones anuales promedio de -0.45 puntos porcentuales para la tasa de participación de las mujeres sin estudios, +0.40 para aquellos con estudios medios, y +1.4 para las mujeres con estudios superiores. A tal ritmo, las tasas de participación, en orden creciente de nivel de estudios serían a comienzos del años 2000, de: 4%, 24,4%, 53% y 98,2%. Obviamente, estos incrementos no pueden mantenerse indefinidamente, lo que índice que no deben extraerse de nuestras estimaciones conclusiones cuantilativas a muy largo plazo. Puede, sin embargo, concluirse que la heterogeneidad en las tasas de participación femenina va a mantenerse. En consecuencia, un análisis de la tasa de participación femenina a nivel agregado presentaría serias dificultades de interpretación. Nuestros resultados sugieren que las predicciones a largo plazo de las tasas de participación pudieran estabilizarse alrededor del 10%, 25%, 50% y 90%, en orden creciente de nivel de estudios.

4. - ANALISIS DE LA POBLACION FEMENINA TOTAL Y ACTIVA.

El segundo nivel del análisis estadístico se realizó estudiando por separado las series de población femenina total y población femenina activa, tanto a nivel agregado como en cada nivel de estudios. Así, las predicciones de las tasas de participación pueden obtenerse por cociente entre las predicciones para las variables anteriores.

Caracterizar el comportamiento de los volúmenes de población femenina total y activa, así como obtener previsiones de sus valores futuros tiene interés propio, pero además, dicho análisis nos permitirá discutir si las predicciones dadas en la sección anterior son robustas.

4.a.- La Población Femenina

El análisis de los modelos estimados para la población femenina, tanto en su agregado como desagregando por niveles de estudio (véase Tabla 6), revela ciertos aspectos de interés: a) algunas de las series tienen tendencia determinista, b) ninguna variable precisa de diferencias de tipo estacional y c) todas las series presentan un comportamiento cíclico.

Por una parte, es natural pensar que las series de población tengan una gran inercia, y que si bien tienen cierta estructura estocástica, sobre una muestra de 10 años ésta se manifiesta en la forma de fluctuaciones alrededor de una determinada tasa de crecimiento. En modelos estimados en primeras diferencias de logaritmos, las constantes estimadas admiten, efectivamente, la interpretación de tasas de crecimiento. Así, las estimaciones de la Tabla 6 sugieren que la población femenina tiene, en promedio, una tasa de crecimiento determinista anual de 1.16%, aproximadamente, mientras que los subgrupos de población con estudios medios o superiores han crecido entre 1976 y 1986, en promedio, al 8.84% y 11.07% por año, respectivamente. Estas ritmos de crecimiento generarian los siguientes volúmenes de población:

Población Femenina

T4/76RealT4/86PrevistaT4/86RealErrorporcentual
Total13345.415027.815083.8-37%
S.Estudios3992.73992.73728.1-7.1%
E.Primarios7390.67390.66765.0-8.5%
E.Medios1861.74435.54311.7-2.9%
E.Superiores100.4294.6279.0-5.4%

Otra característica común a los modelos estimados para la población femenina es la existencia de polinomios autoregresivos de segundo orden. Como es sabido, dichos polinomios pueden generar ciclos, como es el caso de todos los que aparecen en la Tabla 6. Así, dichas series pueden verse como fluctuaciones cíclicas superpuestas a las tasas de crecimiento deterministas antes citadas. Los períodos estimados para dichos polinomios rondan los 3 años y medio, un período de tiempo que puede asociarse a la existencia de un ciclo económico. Al igual que ocurria con la tasa de participación femenina agregada, la asociación entre estas fluctuaciones y las del ciclo económico requería un análisis más profundo que el que aquí se efectúa.

MODELOS ESTIMADOS PARA LA POBLACIÓN FEMENINA

MODELO $\tau_a$ - ePeriodo en TrimestresFactor de AmortiguamientoIntervenciones realizadasValores AtípicosMejora en el poder explicativo
$\nabla P_t = .0029 + \frac{(.17)}{1 - .228} (.at (.0001) + 1 + .44B^3 + .45B^6} (.15) (.15) .at.$ .11%.00008 (.002)15.671S, T4/82: .003 (.001)T1/78: 2.2σT2/81: 2.5σT2/82: 2.2σ26%
$\nabla PA_t = \frac{1}{1 - .51B^3 + .54 B^6} (.at (.16) (.15) .at.$ .47%-.0011 (.0047)S,T3/83: .018 (.004)S,T4/80: -.018 (.004)S,T1/85: -.015 (.004)T3/77: 2.5σ
$\nabla PP_t = \frac{(.17) (.17)}{(1 + .43B)(1 + .43B^4)} (.at (.19) (.18) .at.$ .37%N.ST3/83: 2.3σT3/86: 2.1σ13%
$\nabla PM_t = .0214 + \frac{(.16)}{1 + .32 B^4} (.at (.0009) + 1 + .06B^3 + .51B^6} (.15) (.13) .at.$ .62%.00009 (.000095)12.5S, 3/77: -.023 (.006)T2/78: 2.3σT2/82: 2.5σ20%
$\nabla PS_t = .0266 + \frac{1}{1 + .19B^3 + .51B^6} (.at (.002) + 1 + .19B^3 + .51B^6} (.15) (.13) .at.$ 3.9%-.0021 (.0064)14.714T1/77: 2.3σT2/77: 2.1σ11%

Finalmente, hay que señalar que la población femenina no presenta ningún indicio de estacionalidad, salvo en el caso de las mujeres con estudios, primarios o medios, quizá producida por los incrementos que en estos grupos de población se producen al finalizar el curso escolar.

4.b.- La población Femenina Económicamente Activa.

Los modelos univariantes estimados para la población femenina activa aparecen en la Tabla 7. Todas las variables requieren una diferencia estacional aparte de la diferencia regular (es decir, no estacional).

La población activa agregada presenta fluctuaciones ciclicas, al igual que la población femenina activa con estudios primarioso superiores. Los períodos estimados son, aproximadamente, de cuatro años y medio. Como ocurria con las variables de población, los modelos explican alrededor de un 25% de la varianza de las variables, excepto para el subgrupo de mujeres con estudios primarios, para los que la mejora es sensiblemente inferior.

MODELOσa- aPeriodo en TrimestresFactor de AmortiguamientoIntervenciones realizadasValores AtípicosMejora en el poder explicativo
$\nabla\nabla_{4}PAT_{t}$ = (.15) $1 - .348^6$ $1 + .278^4 + .468^6$ (.17) (.19). at.58%.0015(.0009)18.5.68S,T2/82: .009(.004)$,T4/82: .009(.004)T1/83: 2.24 $\sigma$ 24%
$\nabla\nabla_{4}PAA_{t}$ = $(1 - .648^6)(1 - .438^4).a_t$ (.16) (.16)2.15%.0008(.0036)T2/82: 2.43 $\sigma$ T2/78: 2.15 $\sigma$ 11%
$\nabla\nabla_{4}PAP_{t}$ = (.17) $1 - .528^3$ $1 + .228^4 + .548^6$ (.18) (.20). at.75%-.002(.0012)17.5.73S,T3/78: -.011(.005)T2/78: 2.28 $\sigma$ T4/84: 2.14 $\sigma$ 20%
$\nabla\nabla_{4}PAM_{t}$ = (.18) $1 - .558^3$ $1 - .128 - .378^2$ (.16) (.17). at1.14%.0017(.0018)S,T1/78: .029(.010)I,T3/78: .012(.006)T3/79: 2.01 $\sigma$ 23%
$\nabla\nabla_{4}PAS_{t}$ = (.17) $1 - .198$ $1 + .378^4 + .548^6$ (.17) (.15). at4.53%27.73T2/78: 2.39 $\sigma$ 26%

4.c.- Predicciones de la Tasa de Participación Femenina.

Las predicciones obtenidas de los modelos descritos en esta sección para la población femenina total así como para la población femenina activa y la tasa de participación correspondiente, aparecen en la Tabla 8. También recogen las predicciones para los distintos niveles de estudio. Como puede verse, las predicciones concuerdan con las obtenidas mediante el análisis directo de las tasas de participación, con la excepción del grupo de mujeres sin estudios, para el que ahora se predice una caída muy apreciable en su nivel de participación.

TABLA 8 PREDICCIONES PARA LA POBLACION FEMENJNA TOTAL

TrimestrePoblaciónPoblación ActivaTasa de Participación
T48715258.54415.628.9%
T48815449.04489.129.1%
T48915644.94616.929.5%
T49015838.54736.729.9%
T49116034.54837.230.2%
T49216232.94952.330.5%

PREDICCIONES PARA LA POBLACIÓN FEMENINA

TrimestreTasa deTasa de
PoblaciónParticipaciónPoblaciónParticipación
T4873754.811.36774.422.9
T4883764.610.76794.721.9
T4893759.710.36791.321.5
T4903751.89.96791.420.9
T4913757.19.56793.420.2
T4923762.09.16793.419.6

PREDICCIONES PARA LA POBLACION FEMENINA

Tasa deTasa de
TrimestrePoblaciónParticipaciónPoblaciónParticipación
T4874668.547.6243.580.4
T4885123.047.3274.782.4
T4895577.547.4310.583.3
T4906065.647.5343.084.7
T4916620.947.5386.286.3
T4927214.147.5433.087.5

5.- LA PARTICIPACION DE LAS MUJERES JOVENES.

Las Figuras 4 y 5 muestran las tasas de participación masculina y femenina por grupos de edades, al principio y fin de la muestra utilizada en este trabajo. La participación masculina de los más jóvenes (16 a 19 años) ha disminuido durante este período en un 33%. El perfil de la curva de participación masculina a partir de los 50 años también ha disminuido gradualmente, llegando hasta un descenso del 66% para los mayores de 65 años. Esta evolución puede explicarse por un incremento en el escolarización de los jóvenes, en el primer caso, y por una disminución en la edad de jubilación en el segundo caso.

Por otra parte, el perfil de la curva de participación de los hombres entre 25 y 50 años es muy horizontal, con tasas muy elevadas. La participación femenina sigue un comportamiento radicalmente diferente. Es muy inferior a la masculina para todos los niveles de edad, y dicha diferencia apenas se ha reducido en esta última década.

La variación más importante estriba en que si bien en 1976 la participación más elevada (alrededor del 50%) correspondía a las mujeres de menos de 25 años, tal peculiaridad se ha extendido en 1986 a todas las mujeres por debajo de 30 años. Como muestra la Figura 3. La tasa de participación de las mujeres entre 30 y 34 años de edad también ha aumentado sensiblemente.

Parece, por tanto, que son las mujeres con edad inferior a los 40 años el segmento cuya tasa de participación sugiere un estudio de mayor interés. De hecho, las tasas de participación femeni-

1. 2017年,公司与上海浦东发展银行股份有限公司签订了《关于使用部分闲置募集资金进行现金管理的协议》,同意公司使用不超过人民币3,000万元的闲置募集资金进行现金管理。

[1] 2017年1月1日(星期二)下午14:00

\[\because \dots , \dots , \dots , \dots , \dots\]

Figura 5

Figura 5

nas por encima de los 40 años de edad apenas han variado en los últimos años. Esta sección del artículo está dedicada al análisis, por séparado, de la tasa de participación de las mujeres de 16 a 19 años, de 20 a 24 años, y de 25 a 34 años.

5.b Modelos Econométricos para la tasa de participación y previsiones.

La Tabla 9 muestra los modelos estimados para la tasa de participación de las mujeres jóvenes en España, clasificadas en los grupos de edad antes citados. Las estructuras estocásticas estimadas para la tasa de participación de las mujeres de 16 a 19 años y las de 25 a 34 años son muy similares, con la salvedad de que la tasa de este último grupo requiere un orden de diferenciación superior para convertirse en estacionario.

La tasa de participación de las mujeres de 20 a 24 años presenta una estructura cíclica, con un período de 4 años y medio. Este es un indicio de que la decisión tomada por las mujeres de este grupo acerca de participar o no en el mercado de trabajo podría obedecer, al menos parcialmente, a motivaciones de indole económico. Este es el intervalo de edades cuyos componentes registran una mayor frecuencia de matrimonios recientes. En consecuencia, son esencialmente las mujeres de este grupo los que están escogiendo entre tener hijos a corto plazo, o la alternativa de postponer tal decisión por un tiempo, mientras se fundamenta una carrera profesional. No es de extrañar que un factor influyente sobre esta elección sea la situación económica del momento, por lo que pudiera influir acerca de las perspectivas de empleo.

MODELO $\phi_a$ - aPeriodo en TrimestresFactor de amortiguamientoIntervenciones realizadasValores AtípicosMejora en el poder explicativo
$\nabla\nabla_4$ $T_{16-19}$ = $\frac{(1.17)(1.31B)}{(1.47B^4)(.17)}$ .at. at1.18%-.0010(.002)S,T3/80: -.04(.009)S,T4/86: .042(.01)T3/85:-2.3σ34%
$\nabla\nabla_4$ $TP_{20-24}$ = $\frac{1}{1.261B^4 + .641B^8}$ .at. at.39%-.0003(.0015)18.8I,T1/84: .0206(.006)26%
$\nabla^2\nabla_4$ $TP_{25-34}$ = $(1.55B)(1.49B^4)$ .s.(.15) (.18). at1.00%-.0004(.0017)S,T4/78: -.016(.007)T2/78:-2.1σT3/86:+2.2σ27%

TABLA 10 LA TASA DE PARTICIPACIONES DE LAS MUJERES JOVENES

Edad
Período16-1920-2425-34
1976,IV48.154.831.6
1986,IV30.454.051.3
1987,IV30.156.155.9
1988,IV28.755.061.6
1989,IV27.254.968.6
1990,IV25.955.477.5
1991,IV24.655.188.6
1992,IV23.454.6102.5
Variación prevista(1986,IV)-(1992,IV)-23.0%1.1%99.8%

De acuerdo con las predicciones elaboradas a partir de los modelos univariantes de la Tabla 9, la participación de las mujeres entre 16 y 19 años descenderá hasta un 20% aproximadamente, la tasa de participación de las mujeres de edad comprendida entre 20 y 24 años permanecerá estancada alrededor del 54%, mientras que la participación de las mujeres entre 25 y 34 años aumentará notablemente.

Entre 1976 y 1986, el segmento de la población femenina con mayor participación ha pasado de ser el de edades 20 a 24 años, a ser el de edades 20 a 29 años. Hay varias razones para esperar que el segmento de población femenina de 25 a 34 años muestra una participación elevada en los próximos años. En primer lugar, no parece que la tasa de participación de dicho grupo puede verse muy afectada negativamente por el mayor acceso previsto de la mujer a niveles altos de educación. A pesar de dicha previsión, las mujeres en este tramo de edades habrán finalizado, en su mayoría, dichos estudios. Por el contrario, precisamente el mayor acceso a estudios universilarios, junto con el incremento previsto en la participación femenina con ese nivel de estudios hará que aumente la tasa de participación en este grupo de edades. El incremento previsto en la participación femenina de la mujer casada también tendrá un efecto positivo sobre la participación de este grupo de edades.

6. LA PARTICIPACION FEMENINA SEGUN EL ESTADO CIVIL.

6. a El estado civil como elemento influyente en la participación femenina.

Como muestra la Tabla 11, los porcentajes de la población femenina con niveles de estudios medios y superiores eran, a fines de 1986, aproximadamente el doble que en 1976. Ello ocurre tanto para mujeres solteras como para las no solteras, y denota claramente un mayor acceso de la mujer a niveles altos de estudio.

Sin embargo, es en las mujeres solteras donde este desplazamiento se ha producido más claramente a expensas del grupo de mujeres con estudios primarios. Un 30,9% de las mujeres solteras tienen en 1986 estudios primarios o inferiores, frente a un 83,4% de las mujeres no solteras.

Como ya vimos en la Sección 3, la participación femenina es muy diferente según sea su nivel de estudios ya que la composición por niveles de estudio femenina soltera y no soltera siguen evoluciones bien diferentes, cabe esperar que el comportamiento de sus tasas de participación de sea asimismo diferente.

TABLA 11 DISTRIBUCION PORCENTUAL DE LA POBLACION FEMENINA SEGUN SU NIVEL DE ESTUDIOS

SINESTUDIOSESTUDIOSPRIMARIOSESTUDIOSMEDIOSESTUDIOSSUPERIORES
TODASLAS1976, IV29.955.413.9.8
MUJERES1986, IV24.744.828.61.8
MUJERESNO1976, IV35.557.06.9.6
SOLTERAS1986, IV30.552.915.31.2
MUJERES1976, IV12.550.335.81.3
SOLTERAS1986, IV8.522.465.43.6

La Figura 6 muestra que las tasas de participación de las mujeres no solteras con edad inferior a los 35 años ha aumentado algo en la última década. A pesar de ello, la participación de las mujeres no solteras en España es aún muy inferior a la de las mujeres solteras, con independencia de su edad.

Por otra parte, la Tabla 12 muestra que en la última década ha venido aumentando el porcentaje de mujeres menores de 35 años que permanecen solteras. En secciones anteriores vimos que son precisamente las mujeres entre 20 y 35 años de edad quienes tienen una participación mayor. Así, este efecto se añadirá al anterior para hacer que las tasas de participación de las mujeres solteras sean superiores a las de las mujeres no solteras.

Figura 6

Figura 6

TABLA 12

Edad
Fecha16-1920-2425-2930-3435-39
(76,IV)95.267.525.611.98.4
(86,IV)97.779.135.413.48.8
Edad
Fecha40-4445-4959-5455 ó másTotal
(76,IV)7.39.210.211.7100
(86,IV)7.45.96.99.9100

6.b. Modelos econométricos para la tasa de participación y previsiones

Las Tablas 13 y 14 muestran los modelos univariantes estimados para las tasas de participación de mujeres solteras y no solteras, tanto para el agregado como para cada uno de los niveles de estudio que venimos considerando. Los modelos estimados para cada nivel de estudios son similares en ambos casos.

Con todo, existen diferencias importantes en la participación de ambos segmentos de la población femenina, lo que queda reflejado en las predicciones que aparecen en la Tabla 15. En primer lugar, hay que observar que la participación de las mujeres solteras sin estudios o con estudios primarios es superior al doble de la participación de las mujeres no solteras con igual nivel de estudios. La participación de las mujeres con estudios medios o superiores es, por otra parte, muy similar en ambos grupos.

MODELO $\sigma_a$ - aPeriodo en TrimestresFactor de amortiguamientoIntervenciones realizadasValores AtípicosMejora en el poder explica-tivo
$\nabla \nabla_4 TASA = \frac{(.16)(1+.308)}{(1+.52B^3)(.15)}$ .a,.64%.0008(.00102)S,T1/78: .017(.005)T3/82: 2.13σ28%
$\nabla \nabla_4 TASAA = \frac{1}{(1+.496B^6 + .68B^8)(.12)}$ .a,2.48%-.0032(.0048)20.82T1/82: 2.11σ30%
$\nabla \nabla_4 TASAP = (1-.435^6)(1-.53B^6)$ .a, (.18) (.22).93%-.00172(.0015)S,T3/86: .037(.009)T1/78: 2.3σT1/81:-2.4σT3/83:-2.2σT1/86:-2.3σ27%
$\nabla \nabla_4 TASAM = \frac{(.17)(1+.363)}{(1+.67B^4)(.12)}$ .a,.98%.001(.0015)S,T1/78: .018(.008)15%
$\nabla \nabla_4 TASAS = \frac{(.15)(1-.598)}{(1+.47B^4)(.16)}$ .a,2.42%.00015(.004)S,T1/85: -.046(.018)26%
MODELOσaPeriodo en TrimestresFactor de amortiguamientoIntervenciones realizadasValores AtípicosMejora en el poder explica-tivo
∇∇4TASA = $\frac{(.16) (1-.538^{\circ})}{(1+.518^{\circ} + .488^{\circ}) (.15)}$ .at.99%.0012(.0016)20.69T1/79: 2.2σT1/81:-2.05σT1/85: 2.24σ25%
∇∇4TASAA = $(1 -.438^{\circ}) (.17)$ .at2.46%-.0002(.004)I.T2/78: .040(.015)17%
∇∇4TASAP = $\frac{(.19) (1-.638^{\circ})}{(1+.438^{\circ}) (.14)}$ .at1.11%-.0005(.0019)T4/80:-2.13σ18%
∇∇4TASAM = $\frac{1}{(1 + .368^{\circ}) (.17)}$ .at1.78%-.0013(.0028)-.036S.T4/78=(-.015)S.T3/81=-.048(.014)T1/81:-2.4σT4/83:-2.3σ26%
∇∇4TASAS = $\frac{1}{(1+.578^{\circ}) (.14)}$ .at3.61%-.001(.006)I.T4/78:-.054(.021)T5/80:+2.13σ26%

TABLA 15

PREDICCIONES DE LA TASA DE PARTICIPACION DE LAS MUJERES SOLTERAS, POR NIVELES DE ESTUDIO.

AgregadoSin EstudiosEstudios PrimariosEstudios MediosEstudios Superiores
1976, IV56.236.265.948.685.3
1986, IV49.923.254.749.884.6
1987, IV49.622.053.749.184.2
1988, IV49.922.552.149.484.6
1989, IV49.822.250.749.084.7
1990, IV49.921.149.449.184.9
1991, IV49.921.048.148.885.1
1992, IV50.120.946.848.885.3

PREDICCIONES DE LA TASA DE PARTICIPACION DE MUJERES NO SOLTERAS, POR NIVELES DE ESTUDIOS.

AgregadoSin EstudiosEstudios PrimariosEstudios MediosEstudios Superiores
1976, IV18.714.619.3531.655.9
1986, IV21.110.819.2843.676.1
1987, IV21.210.419.544.979.7
1988, IV21.69.919.546.284.9
1989, IV22.19.519.647.491.8
1990, IV22.39.119.748.797.0
1991, IV22.78.919.850.1102.7
1992, IV23.18.319.951.5----

Las previsiones obtenidas por estos modelos hacen esperar que las tasas de participación de las mujeres solteras con estudios medios o superiores permanezcan practicamente inalteradas, ligeramente inferior al 50% la primera, y alrededor del 85% la segunda. Junto con la evolución histórica antes mencionada para las tasas de participación de estos grupos, estas predicciones sugieren que los valores citados (50% y 85%) sean las tasas de participación "naturales" para las mujeres con estudios medios y superiores, respectivamente.

No ocurre así con las mujeres no solteras, en ambos grupos, cuya lasa de participación se espera que aumente.

Mientras que se prevee que la participación de las mujeres no solteras con estudios primarios permanezca estancada en un 20%, la de las mujeres solteras con dicho nivel de estudios descenderá del 55% en (1986, IV) hasta un 45% aproximadamente. La participación de las mujeres sin estudios disminuirá, especialmente para las mujeres solteras.

La idea de que la participación de la mujer en niveles inferiores de educación disminuirá debido a que en un mayor porcentaje estarán adquiriendo un nivel de estudios superior parece confirmarse en las mujeres solteras, pero no tanto en las mujeres no solteras.

Es curioso observar que, mientras que las predicciones a largo plazo de la tasa de participación de la población femenina sin estudios o con estudios primarios eran del 10% y 24% respectiva mente, las predicciones correspondientes para las mujeres solteras son de 20% y 45%, y para las mujeres no solteras son de 8% y 20%. Indirectamente, estas predicciones incorporan la previsión de que, a largo plazo, aproximadamente un 80% de las mujeres mayores de 16 años sin estudios o con estudios primarios serán no solteras.

7.- LA PARTICIPACION FEMENINA POR SECTORES

En las secciones anteriores se ha mostrado que la participación femenina en el mercado de trabajo en España ha aumentado en las dos últimas décadas, a la vez que se ha producido un mayor acceso de las mujeres a los niveles superiores de educación. Como complemento, es importante conocer a qué sector ha acudido este incremento en la oferta de trabajo.

COMPOSICIÓN DE LA POBLACIÓN OCUPADA POR SECTORES

Sector1976, IV1986, IV
MujeresHombresMujeresHombres
Agricultura27.572.523.376.7
Industria24.975.121.679.4
Construcción2.197.92.098.0
Servicios37.762.339.960.1
No Clasificado54.945.152.547.5

Como puede verse, la composición de la población activa en los principales sectores laborales de acuerdo con el sexo del trabajador apenas ha variado en los últimos años. Esto sugiere que la mayor participación de la mujer, cuando ha fructificado en mayor empleo, se ha producido junto con un incremento porcentual similar de empleo masculino. De modo equivalente, no se aprecia ningún avance en el sentido de que se hubiese favorecido el empleo femenino en ningún sector.

El conjunto de sectores englobados bajo la etiqueta de "no clasificados" es el que incorpora un mayor porcentaje de empleo femenino. Presumablymente la razón fundamental hay que buscarla en un alto porcentaje de mujeres trabajando para la Administración pública. En el otro extremo, la construcción es el sector que tradicionalmente ha incorporado menor porcentaje de mano de obra femenina.

INCORPORACIÓN DE LA POBLACIÓN FEMENINA OCUPADA A LOS DISTINTOS SECTORES

Sector1964Variación
1986, IV1976-861976, IV
Agricultura28.7%10.6-47.3%20.1%
Industria28.8%15.5-33.2%23.2%
Construcción----.6-25.0%.8%
Servicios42.5%58.811.2%52.9%
No clasificados----14.5383.3%3.0%
100.0%100.0%100.0%

Si bien el reparto de puestos de trabajo entre ambos sexos ha permanecido inalterado, sin embargo la distribución de las mujeres ocupadas entre los distintos sectores (y del empleo en general), ha variado drasticamente en los últimos año.

Agricultura e Industria, sectores que poseían casi la mitad de la población activa femenina, han visto disminuir sensiblemente su importancia en este concepto. El sector Servicios, al que pertenecía más de la mitad de la población activa femenina ha visto aumentar este porcentaje,

El incremento más dramático se ha producido en los sectores no clasificados, quizá, de nuevo, por una importante creación de puestos de trabajo en la Administración Pública.

INCORPORACION DE LA POBLACION MASCULINA OCUPADA A LOS DISTINTOS SECTORES

Sector1976, IV1986, IVVariación
Agricultura21.415.8-26%
Industria28.225.5-10%
Construcción14.312.5-13%
Servicios35.240.214%
No clasificados1.05.9490%
100.0100.0

Como puede verse, la participación masculina en los distintos sectores ha seguido una evolución similar a la de la mujer. Sin embargo, la disminución ha sido sensiblemente inferior en la agricultura, Industria y Construcción, y superior en el sector servicios y en el de NO Clasificados. Por tanto, el desplazamiento de la población femenina activa de los sectores Agricultura, Industria y Construcción hacia los de Servicios y NO Clasificados ha sido una respuesta a un proceso de incremento de puestos de trabajo en estos últimos, en relación con los primeros, y no a que el empleo femenino haya ganado posiciones en ellos con respecto al empleo masculino.

Es asimismo de gran interés analizar la incorporación de la mujer a los distintos sectores laborales en una perspectiva internacional. Así, la Tabla 16 muestra que el porcentaje de empleo femenino en los distintos sectores es sensiblemente inferior al de otros países. Ello es especialmente cierto en los sectores de la Construcción, Transporte y Comunicaciones, así como en el de Banca, Seguros y Finanzas. El bajo porcentaje de empleo femenino en la Agricultura recoge el elevado número de explotaciones familiares, sin empleados, en España. En otros casos, las mujeres de la familia pueden estar trabajando en dichas explotaciones, sin que su participación quede recogida en las estadísticas oficiales.

Por otra parte, la importancia de la economía sumergida en la industria manufacturera puede ser la causa del bajo empleo femenino en dicha sector, en comparación con otros países,

CONSTRUCCIÓNBANCOS SEGUROS FINANZASINDUSTRIAS EXTRACTIVOSTRANSPORTE COMUNICACIONESAGRICU. PESCAHOSTELE. COMERCIOELECTRICID. GAS Y AGUAMANUFACTURASERVICIOS SOCIALES
ESPANA2.322.725.510.03.539.96.920.651.1
U.K.9.245.65.519.518.452.119.928.261.4
ITALIA4.034.335.411.37.735.4----32.148.2
ALEMANIA9.747.449.621.67.053.812.729.352.7
FRANCIA17.651.29.026.517.846.319.030.962.4
USA8.855.120.129.015.248.520.432.359.2
NORUEGA7.343.217.427.528.554.814.324.765.0
SUECIA9.245.813.329.025.651.415.026.471.6

7.- CONCLUSIONES

En las últimas décadas ha crecido de forma significativa el acceso de la mujer a niveles de educación medios y superiores. Simultaneamente, las mujeres en dichos niveles educativos han aumentado su participación en el mercado de trabajo, mientras que ha disminuido la tasa de participación de las mujeres con educación primaria o inferior.

Sin embargo, la situación actual es aún de clara desventaja frente a la población masculina en España, o la población femenina en otros países. El procentaje de mujeres con estudios medios o superiores es la mitad que en los hombres, lo mismo ocurre con sus tasas de participación, Asimismo, la tasa de participación femenina en países como Inglaterra o Estados Unidos, dobla a la española.

Las predicciones a largo plazo indican que las tasas de participación será de 10% para las mujeres sin estudios, 25% para las mujeres con estudios primarios, 50% para aquellas con estudios medios, y 90% para las mujeres con estudios superiores.

Para incrementar la participación de la mujeres sería recomendable una política que facilitase una mayor y más rápido acceso de la mujeres a los estudios superiores, así como la creación de incentivos a la contratación de mujeres en sectores en que la proporción de trabajadores varones es aún excesivamente elevada.