LA INCORPORACION DE LA MUJER AL
MERCADO DE TRABAJO EN ESPAÑA:
PARTICIPACION Y OCUPACION
Alfonso Novales
Documento 88-14
El autor agradece a B. Mateos su colaboración en la obtención de los resultados que se presentan, así como los comentarios de los asistentes al Simposium organizado por Moneda y Crédito. Este artículo continúa trabajos de investigación realizados en FEDEA, recogidos en Estudios sobre participación activa, empleo y paro en España, colección Estudios n°7.
CONTENIDO
1. Introducción
2. La decisión de participar
3. Algunas dificultades en la medición de la participación
4. Análisis univariante de las variables relacionadas con la participación femenina
4. a Modelos econométricos para la tasa de participación femenina
4.b Modelos univariantes para la población femenina
4. c Modelos univariantes para la población femenina económicamente activa
5. Previsiones de población y participación femeninas.
5. a Previsiones de población femenina total y activa
5.b Previsiones para la tasa de participación femenina
6. La participación femenina según su estado civil.
7. Participación femenina y actividad económica.
8. La ocupación femenina por sectores.
9. Conclusiones.
1. INTRODUCCION
El propósito de este trabajo es examinar las
principales características que ha revestido el
proceso reciente de incorporación de la mujer al
mercado de trabajo en España. Para ello analizare-
mos sucesivamente los dos aspectos de dicho proce-
so: los cambios registrados en la participación
activa de la mujer en el mercado de trabajo, y la
evolución del empleo femenino en los distintos
sectores de actividad de la economía española.
Una de las motivaciones del trabajo surge de
la importancia que ha revestido el reciente incre-
mento en la participación laboral de la mujer en
nuestro país, paralelo en buena medida, a un pro-
ceso similar en las restantes economías occidenta-
les. Tan importante ha sido el aumento registrado
en el número de mujeres activas en España que
justifica, parcialmente, la dificultad en reducir
la tasa de paro, a pesar del fuerte ritmo de crea-
ción de empleo que viene registrándose en los
últimos 2 años. Tiene interés, por tanto, hacer
una evaluación cuantitativa de este fenómeno.
El análisis que vamos a realizar trata de
poner de manifiesto algunas de las principales
características sociológicas (nivel de estudios,
edad, estado civil), tanto de la participación
como del empleo femeninos. Caracterizar la poba-
ción femenina activa es importante por dos razo-
nes: 1) para planificar el modo óptimo de absorber
el incremento en la oferta de trabajo, y 2) para
estimar el grado de participación "potencial", ya
sea a) para poner en marcha programas de fomento
de la participación femenina (si el nivel actual
se considera muy inferior al potencial), como b)
para tratar de evaluar el nivel futuro de pobla-
ción activa, y c) para analizar si dicha partici-
pación es uniforme, o por el contrario, se encuen-
tra concentrada en unos determinados estratos de
población femenina.
Recientemente, diversos autores han anali-
zado distintos aspectos de la participación feme-
nina. En España, Espina (1985) y Fernández (1985)
han llevado a cabo estudios descriptivos de algu-
nas características personales de la población
femenina activa. En García Camacho y Novales
(1988) se ha realizado un análisis acerca de la
evolución reciente de algunas características de
la participación femenina. Hernández y Riboud
(1985) estimaron funciones de determinación de
salarios para el empleo femenino en España, así
como modelos logit de participación, utilizando
una muestra que recoge información acerca de muje-
res casadas.
Posteriormente, en Novales y Mateos (1988) se ha estudiado el posible efecto que las fluctuaciones en la actividad económica tienen sobre la participación femenina. Gracia (1988) ha utilizado un modelo logit para estimar el efecto que las características personales tienen sobre la probabilidad de que una mujer participe en el mercado de trabajo.
Desde el punto de vista de la ocupación, García, González-Páramo y Zabalza (1988) han estimado una ecuación de oferta de trabajo femenina, utilizando características individuales junto con salarios e indicadores de renta para intentar explicar el número de horas trabajadas. Tanto estos autores como Gracia (1988) han estimado la probabilidad de que una mujer activa esté ocupada, como función de las características ya citadas.
En este trabajo adoptamos un enfoque descriptivo, a la vez que realizamos previsiones acerca de la evolución futura de la incorporación de la mujer al mercado de trabajo. Al analizar las posibles explicaciones de los cambios registrados en dicho proceso, confiamos en suscitar un número de cuestiones de interés para posterior análisis estructural.
Desde el punto de vista de la participación activa de la mujer, trataremos de responder a algunas de las cuestiones fundamentales en su evolución reciente: ¿Cuál es la magnitud real del incremento registrado en la participación femenina? ¿Se ha producido dicho incremento de modo uniforme en el colectivo de población femenina o, por el contrario, se ha concentrado en determinados grupos sociales?.
Por otra parte, la discusión acerca de las posibles causas del aumento en participación es relevante para evaluar la capacidad de la autoridad económica para incentivar dicho proceso, si así lo desea. Por ello, analizaremos asimismo si el incremento en participación a) es un simple reflejo del aumento registrado en los últimos años en el ritmo de actividad económica, b) obedece a cambios estructurales producidos en el modo en que la mujer decide si participar o no en el mercado de trabajo, c) se debe a un cambio en las características personales de la población femenina española, o es una combinación de algunos de estos factores.
En lo relativo al empleo femenino, además de describir su evolución a través del tiempo, examinaremos cuáles son las áreas de actividad en que las mujeres trabajadoras tienen una mayor presencia, cuál es la situación profesional de la mujer ocupada, y cómo se compara la importancia relativa del empleo femenino en España con el de otros países.
| La Sección 2 describe el fundamento teórico subyacente a la decisión de tomar parte activa en el mercado de trabajo, tratando de hacer explícitas las variables que influyen sobre tal decisión. En la Sección 3 se comenta acerca de ciertas dificultades de medida del número de personas activas. La Sección 4 analiza la evolución de la población, población activa y tasas de participación femeninas, mientras que las previsiones acerca de su evolución futura se presentan en la Sección 5. En la Sección 6 se discute el efecto que el estado civil de la mujer tiene sobre su participación activa en el mercado de trabajo, mientras que en la Sección 7 se examina si la participación depende de las condiciones de dicho mercado, así como de la actividad económica en general. En la Sección 8 se establecen comparaciones sectoriales acerca de la importancia relativa del empleo femenino en España y en otros países y se analiza asimismo la evolución temporal del peso relativo que el empleo femenino supone dentro de la ocupación en cada sector de actividad. Finalmente, el artículo se cierra con un resumen de los resultados obtenidos y las principales conclusiones que de ellos se derivan. |
2. LA DECISION DE PARTICIPAR
La decisión de tomar parte activa en el mercado de trabajo es la primera etapa de un proceso que lleva a una persona a buscar empleo y, eventualmente, quizá a estar ocupado. Una vez que la persona ha decidido participar, tiene acceso a un mercado que le proporcionará ofertas de trabajo, que deberá aceptar o rechazar. El proceso de decisión puede representarse:

Dos factores fundamentales inciden sobre la decisión de una persona de participar de modo activo en el mercado de trabajo: 1) Sus preferencias, y 2) Su evaluación acerca de las posibilidades que el mercado de trabajo le ofrecería si decidiera participar. Si decide participar, comenzará a buscar empleo de forma activa, hasta el momento en que decida aceptar una determinada oferta. Una oferta constituye una restricción presupuestaria en el espacio (consumo, ocio) (ver


Gráfico 1); dependiendo de que las curvas de indiferencia alcancen un punto de tangencia de esquina o interior, dicha persona rechazará o aceptará la oferta de trabajo recibida .
La tangencia de esquina puede provenir de que la restricción "presupuestaria", generada por la oferta de trabajo, está truncada en 24, el máximo número de horas de trabajo que pueden ofrecerse.
En un contexto de flexibilidad del mercado de trabajo, dicha distribución de probabilidad debería ser multivariante, por estar definida simultáneamente sobre salarios, horas, condiciones de trabajo, etc. Adoptamos aquí, sin embargo, la versión simplificada de este supuesto.
La influencia opera a través del coste de búsqueda y del factor de descuento intertemporal. En particular, una característica relevante en la decisión será el tiempo transcurrido (variable aleatoria) desde que se decide participar hasta que se recibe una oferta aceptable.
nidad por participar activamente en el mercado de trabajo. Por un lado, deja de percibir utilidad de las actividades que realizaría si dispusiese de dicho tiempo. Por otra parte, al no realizar una serie de actividades domésticas, será preciso adquirir los bienes y servicios correspondientes en sus mercados respectivos.
La persona que considera la posibilidad de
participar se enfrenta así a un conjunto de posi-
bles secuencias probabilísticas de costes e in-
gresos. La comparación entre el valor presente de
ambas secuencias permitirá tomar una decisión.
La decisión de participar depende de la
edad: Por una parte la edad de jubilación legis-
lada afecta a la decisión de participación de las
personas de mayor edad, mientras que la escolari-
zación afecta a la participación de los más jóve-
nes. Por otra parte, la teoría del ciclo vital
sugiere que las personas son prestatarias en la
primera parte de sus vidas, mientras construyen
una cartera de activos de ahorro, prestamistas en
una fase posterior, y consumen sus ahorros al
final del ciclo. De este modo el punto Y/P en el
Gráfico 1 asciende con la edad disminuyendo, gene-
ralmente, la probabilidad de aceptar un empleo.
En la medida en que el nivel de estudios sea una aproximación razonable a la cualificación profesional del individuo, cabe esperar que el salario esté positivamente relacionado con el nivel de estudios. El valor presente esperado del flujo de ingresos también aumentará y, con él, la probabilidad de aceptar una determinada oferta de empleo.
El estado civil altera el espectro de actividades domésticas que se consideran alternativas a la actividad laboral. En el caso de personas casadas, la atención de los hijos, si los hay, así como las necesidades del hogar son más importantes, por ser más los miembros de la unidad familiar. El coste de oportunidad es, ceteris paribus, superior para las mujeres no solteras.
3. ALGUNAS DIFICULTADES EN LA MEDICION DE LA PARTICIPACION
El análisis conceptual que hemos llevado a
cabo en la sección anterior contrasta, sin embar-
go, con un aspecto de la economía real: incluso
personas que no están oficialmente registradas
como formando parte de la población activa, pueden
recibir ofertas de trabajo. Ello quiere decir que
existe la posibilidad de pasar de la situación de
"inactivo" a la de "activo" y "ocupado", simultá-
neamente.
El diseño de la Encuesta de Población Activa
(EPA) hace que este fenómeno sea especialmente
probable para la mujer casada, puesto que la EPA
clasifica como "inactivas" a las mujeres que tra-
bajaron menos de 30 horas en los últimos meses y
que se declararon "dedicadas a las labores del
hogar". Esta observación es relevante porque, como
veremos en secciones posteriores, el notable au-
mento reciente en el número de mujeres activas
corresponde en gran parte a mujeres no solteras y
pudiera, por tanto, obedecer al incremento regis-
trado en la ocupación como consecuencia del mayor
crecimiento de la actividad económica desde 1985.
4. - ANALISIS DE LAS VARIABLES RELACIONADAS CON LA PARTICIPACION FEMENINA
En esta sección analizamos la evolución, a
través del tiempo, de la población, población
económicamente activa, y la tasa de participación
femeninas. La discusión se lleva a cabo tanto a
nivel agregado, como desagregando la población
femenina según el nivel de estudios cursados, dado
el diferente comportamiento de la participación de
acuerdo con esta característica (ver García Cama-
cho y Novales (1988)).
Podría discutirse acerca de la conveniencia
de otros modos alternativos de descomponer el
colectivo de población femenina, como pudiera ser
por grupos de edades. La tasa de escolarización ha
experimentado cambios importantes en los últimos
años en España, y podría considerarse como un
factor explicativo de las variaciones ocurridas en
la participación femenina. Los cambios en la tasa
de escolarización se concretan, fundamentalmente,
en un importante descenso de la población activa
menor de 20 años, junto con un fuerte aumento en
la población activa entre 20 y 30 años de edad.
Al ir aumentando de edad, dicho cambio se
traduce en un aumento en el nivel de estudios
cursado por la población, y es precisamente la
composición porcentual de la población femenina
según su nivel de estudios el determinante de la
participación que aquí consideramos.
4.a. Evolución de la tasa de participación femenina
Por otra parte, la tasa de participación femenina es una función creciente del nivel de estudios cursados:
POBLACION FEMENINA MAYOR DE 16 AÑOS
| Sin Estudios | Estudios Primarios | Estudios Medios | Estudios Superiores | Agregada | |
| (1976,4) | 16.8 | 29.6 | 42.2 | 68.3 | 27.9 |
| (1986,4) | 11.9 | 23.9 | 47.4 | 80.4 | 28.7 |
| (1988,2) | 14.3 | 26.6 | 52.7 | 81.9 | 32.5 |
Las tasas de participación de las mujeres sin estudios y con estudios primarios siguieron una clara tendencia decreciente, moderada en la segunda parte de la muestra, con un fuerte incremento a partir de finales de 1986, al igual que ocurría con la tasa de participación agregada.
Gráfico 2

Gráfico 3

Las tasas de participación de las mujeres con estudios medios y con estudios superiores siguen un comportamiento diferente de las primeras, con una continuada tendencia creciente, aunque con un periodo intermedio (1980-1985) de cierta moderación, para volver a adquirir un claro signo alcista hacia el final de la muestra.
Un análisis estadístico de estas tasas de participación, realizado para los 47 trimestres del período (1976,4)-(1988,2) reveló que todas ellas tienen características estacionales que evolucionan con suavidad a lo largo del tiempo . La única excepción la constituye el grupo de mujeres con estudios superiores, cuya tasa de participación no presenta tales características. Con la excepción de este último grupo de mujeres, todas las tasas precisaron de un tratamiento especial a comienzos de 1987, cuando el número de mujeres activas comenzó a aumentar a un ritmo nunca alcanzado durante el período muestral. El período crítico con respecto a este efecto es el segundo trimestre de 1987, que coincide con un cambio en la definición de población activa utilizada en la EPA, que tiende a aumentar el número de personas activas.
El lector interesado puede consultar un resumen de los resultados de tales análisis en las tablas A.1 a A.3 en el Apéndice. No es preciso, sin embargo, consultar el Apéndice para llevar a cabo una lectura del trabajo.
Dicho tratamiento consistió en un análisis de intervención (véase Box y Tiao).
El análisis realizado permitió estimar los siguientes incrementos permanentes en las tasas de participación:
INCREMENTO PERMANENTE EN LAS TASAS DE PARTICIPACION FEMENINA EN 1987
| Variable | Incremento Absoluto | Incremento porcentual |
| Agregado | 2.51 | 8.2% |
| Mujeres sin estudios | 2.25 | 15.7% |
| Mujeres con estudios primarios | 2.75 | 10.3% |
| Mujeres con estudios medios | 2.79 | 5.3% |
| Mujeres con estudios superiores | -- | -- |
Casualmente, el cambio de definición citado coincidió con una fase de expansión en la actividad productiva que pudo, por sí misma, haber estimulado la participación activa de la mujer en el mercado de trabajo (hipótesis que contrastamos en secciones posteriores). Es de gran interés, por consiguiente, tratar de separar ambos efectos como posibles causas del fuerte incremento observado en el número de mujeres activas.
Maravall y García (1988), utilizando una muestra piloto para dicho trimestre que incorporaba las definiciones nuevas y las antiguas, han evaluado en 91.400 el incremento en ocupados producido unicamente por el cambio de definiciones, que se descompondría en descensos de 26.000 parados y 65.400 inactivos.
Por tanto, el cambio de definición hizo aumentar la población activa así como la población
4.b. Evolución de la población femenina
El Gráfico 4 muestra la evolución de la población femenina española mayor de 16 años, tanto para el agregado como para los distintos grupos de población de acuerdo con el nivel de estudios cursado, tras sustraer sus respectivas medias muestrales.
POBLACION FEMENINA MAYOR DE 16 AÑOS
| Sin Estudios | Estudios Primarios | Estudios Medios | Estudios Superiores | Agregada | |
| (1976,4) | 3992.7 | 7390.6 | 1861.7 | 100.4 | 13345.4 |
| (1986,4) | 3728.1 | 6765.0 | 4311.7 | 279.0 | 15083.8 |
| (1988,2) | 4018.4 | 6374.0 | 4688.0 | 307.1 | 15386.9 |
COMPOSICION PORCENTUAL
| Fecha | Sin Estudios | Estudios Primarios | Estudios Medios | Estudios Superiores | Total |
| (1976,4) | 29.9% | 55.4% | 14.0% | .7% | 100% |
| (1986,4) | 24.7% | 44.8% | 28.6% | 1.8% | 100% |
| (1988,2) | 26.1% | 41.4% | 30.5% | 2.0% | 100% |
La tabla anterior recoge un cambio sociológico fundamental en la composición de la población femenina española. A fines de 1976, tan sólo un 15% de la misma había cursado estudios medios o superiores. A mediados de 1988, dicho pocentaje es más del doble. Dada la dependencia positiva de las tasas de participación con respecto al nivel de estudios, el cambio mencionado permite explicar una gran parte del aumento producido en el número de mujeres activas. Por tanto, el incremento en participación no parece ser consecuencia de un cambio estructural en el proceso de toma de decisiones, sino más bien a un incremento generalizado en el nivel educativo de la población femenina española.
El análisis estadístico de las series de población femenina (ver modelos univariantes en la Tabla A.2 del Apéndice), muestra que la población femenina puede representarse creciendo, en promedio, en 164.443 mujeres cada año, junto con un ciclo superpuesto a esta tendencia. Dicho ciclo
Gráfico 4

La población femenina sin estudios decreció de modo importante en la primera parte de la muestra, y de forma más moderada a partir de 1981, aumentando hacia el final de la muestra. El tamaño de este grupo poblacional experimentó importantes incrementos sucesivos en cada uno de los trimestres entre (1987,2) y (1988,2): 2.76%, 1.49%, .13%, 1.44%, 1.67% . Especialmente importante fue el incremento registrado en (1987,2), precisamente el trimestre en que varió la definición de población activa. Este fue un trimestre en que apenas aumentó la población femenina , produciéndose, sin embargo, un descenso de 138.000 mujeres con estudios primarios (un 2.04%), junto con el ya citado aumento del 2.76% (103.000 mujeres) en la población femenina sin estudios. No parece haber justificación para lo que, aparentemente, es casi un trasvase de personas entre estos dos grupos .
Adicionalmente, la serie temporal de población femenina total, del modo que aparece recogida en la EPA, experimentó un incremento permanente en la media de 204.544 mujeres en el primer trimestre de 1981, posiblemente como consecuencia del cambio en los factores de elevación utilizados en la EPA al disponer de un nuevo censo.
El tamaño de este grupo de población femenina ha evolucionado en el tiempo de modo bastante errático. El análisis estadístico reveló cambios significativos en la media de dicha variable en (1983,3), con un aumento de 77.186 mujeres (un 2%); en (1985,1), con un descenso de 61.978 mujeres (un 1.6%); y en (1987,2) cuando experimentó dos incrementos mensuales sucesivos de 51.331 y 39.055 mujeres (un 1.3% y 1.0%, respectivamente).
Recordemos que el cambio de definición no afecta a la población total.
La población femenina mayor de 16 años con estudios primarios, se mantuvo estable entre 1976 y 1981, para comenzar en dicho año una senda descendente que aún no se ha moderado. El análisis estadístico permite representar un descenso determinista anual para esta variable, de 103.675 mujeres . La población femenina mayor de 16 años con estudios medios posee, al igual que la población femenina total, una clara tendencia. El modelo estimado para esta variable evalúa un crecimiento determinista anual de 263.518 mujeres en este grupo. La población femenina con estudios superiores presenta asimismo un crecimiento anual estimado de 19.722 mujeres, al que se superpone un ciclo de casi 4 años de período.
En definitiva, la evolución temporal de la población femenina mayor de 16 años, tanto a nivel agregado como desagregado según el nivel de estudios cursado, presenta regularidades interesantes. En su mayoría, estas variables pueden verse como unas tendencias deterministas a las que se superpone una débil estructura aleatoria que, en ocasiones, tiene carácter cíclico. Apenas existen indicios de estacionalidad.
De estos saltos, una caída de 126.320 mujeres con estudios primarios y un aumento de 90.387 mujeres sin estudios se estiman como cambios permanentes en la media de las respectivas series.
El cambio en los factores de elevación producido en el primer trimestre de 1981, cuyo efecto sobre el agregado de población ya comentamos, generó un incremento permanente de 134.238 mujeres en este grupo.
4.c. Evolución de la población femenina económica icamente activa
La población femenina económicamente activa ha experimentado, a lo largo del período (1976,4)-(1988,2), dos tramos bien diferenciados (ver Gráfico 5): Por una parte, un comportamiento casi constante hasta el segundo trimestre de 1981, periódo en que comenzó a crecer, sin que hasta el momento haya frenado dicho ascenso, que revistió una magnitud realmente importante a partir de 1986. Al igual que ocurría con la población femenina mayor de 16 años, el análisis estadístico de esta variable (ver primera línea en la Tabla A.3) detecta ciclos de período aproximado de tres años y medio . Ello sugiere, de nuevo, la posible respuesta de la actividad femenina a la evolución del ciclo económico.
El incremento en actividad femenina desde (1986,4) hasta (1988,2) ha consistido en 660.000 mujeres. En ese mismo período se han creado 929.400 puestos de trabajo de los que, por tanto, un 71% se habría destinado a absorber el aumento registrado por la incorporación activa de mujeres al mercado de trabajo.
Este ciclo no aparece, sin embargo, en ninguno de los componentes.
Gráfico

POBLACION FEMENINA ECONOMICAMENTE ACTIVA
| SinEstudios | Estudios Primarios | Estudios Medios | Estudios Superiores | Agregada | |
| (1976,4) | 671.5 | 2189.9 | 786.9 | 68.6 | 3716.9 |
| (1986,4) | 446.3 | 1621.5 | 2043.3 | 224.0 | 4335.5 |
| (1988,2) | 576.2 | 1697.1 | 2470.2 | 251.5 | 4995.0 |
La población femenina activa sin estudios y con estudios primarios ha mantenido una tendencia decreciente a lo largo del periodo muestral, aunque dicha caída se detuvo entre 1981 y 1985, para invertirse a partir de 1987, en que presentó un crecimiento espectacular. Los grupos de población femenina con estudios medios y superiores, por su parte, han experimentado una contínua tendencia alcista, acentuada de modo importante al final de la muestra.
Los modelos estimados muestran que, excepto para las mujeres con estudios superiores, la primera parte de 1987 supuso un incremento sin precedentes en la actividad femenina:
INCREMENTO PERMANENTE EN LA MEDIA DE LA POBLACION ACTIVA FEMENINA EN 1987
| Población Activa | Incremento(en miles de personas) | IncrementoPorcentual |
| Agregada | 230,102 | 4.6% |
| Sin Estudios | 97,693 | 17.0% |
| Estudios Primarios | 157,104* | 9.3% |
| Estudios Medios | 73,810 | 3.0% |
| Estudios Superiores | --- | --- |
*: El incremento total se produjo a lo largo del segundo y tercer trimestres de 1987.
El análisis de la población activa, tanto a nivel agregado como desagregando de acuerdo con los niveles de estudios cursados muestra dos diferencias con respecto a la población femenina: 1) la población femenina activa no presenta tendencias deterministas, y 2) todas las variables de población femenina activa (excepto la correspondiente a estudios primarios) presentan un componente estacional de naturaleza aproximadamente determinista .
Los errores de predicción estimados (Tabla A.3) son pequeños, excepto en el caso de la población femenina activa sin estudios y con estudios superiores . Ambas variables siguen estructuras estocásticas próximas a un camino aleatorio, por lo que la capacidad de prever su evolución futura es reducida. Por otra parte, los modelos estimados para las tasas de participación (Tabla A.1) alcanzan una desviación típica residual bastante reducida, excepto para los dos grupos de estudios citados .
que se manifiesta en la necesidad de una diferencia estacional, además de la diferencia de carácter regular, en los modelos de la Tabla A.3, para conseguir la estacionariedad estacional.
En modelos univariantes como los que aquí analizamos, la desviación típica residual es una medida de la magnitud del error de predicción un período hacia adelante, por lo que la interpretación anterior es válida.
La suave evolución de las variables de población hace que sean relativamente sencillas de prever, por lo que los errores de predicción de las tasas de participación provienen, fundamentalmente, de errores de previsión en la población activa.
5. PREVISIONES DE POBLACION Y PARTICIPACION FEMENINAS.
5.a Previsiones de población femenina total y activa
Por otra parte, tanto en la población como en la población activa femeninas, el error de previsión del agregado un periodo hacia el futuro es notablemente inferior a la suma de los errores de previsión de los componentes . Como consecuencia, reviste una mayor fiabilidad predecir el agregado de población a partir de su propio modelo univariante que como suma de las previsiones de los distintos componentes. Así pues, éstas últimas se utilizaron unicamente para obtener la composición porcentual prevista de la población. Los resultados de este proceso aparecen en las cuatro primeras columnas de las Tablas 1.1 y 1.2 .
Ello puede deberse a las importantes correlaciones existentes entre los residuos de los modelos univariantes de los componentes, reflejo de flujos entre los distintos subgrupos de población.
PREDICCIONES PARA EL PERIODO: (1988,2)-(1992,4)
TABLA 1
1.- Población femenina mayor de 16 años.
| Sin Estudios | Estudios Primarios | Estudios Medios | Estudios Superiores | Agregada | |
| (1976,4) | 3992.7 | 7390.6 | 1861.7 | 100.4 | 13345.4 |
| (1986,4) | 3728.1 | 6765.0 | 4311.7 | 279.0 | 15083.8 |
| (1988,2) | 4018.4 | 6374.0 | 4688.0 | 307.1 | 15386.9 |
| (1988,4) | 4045.1 | 6274.4 | 4839.8 | 319.7 | 15479.0 |
| (1989,4) | 4058.0 | 6104.7 | 5111.9 | 336.3 | 15611.0 |
| (1990,4) | 4027.0 | 6014.9 | 5378.6 | 357.5 | 15778.0 |
| (1991,4) | 4017.2 | 5915.9 | 5641.1 | 375.8 | 15950.0 |
| (1992,4) | 4022.1 | 5801.4 | 5892.1 | 395.3 | 16111.0 |
| Variación: | |||||
| (86,4)-(92,4) | 7.9% | -14.2% | 36.7% | 41.7% | 6.8% |
| (88,2)-(92,4) | .1% | -9.0% | 25.7% | 28.7% | 4.7% |
2. - Población Femenina Económicamente Activa.
| SinEstudios | Estudios Primarios | Estudios Medios | Estudios Superiores | Agregada | |
| (1976,4) | 671.5 | 2189.9 | 786.9 | 68.6 | 3716.9 |
| (1986,4) | 446.3 | 1621.5 | 2043.3 | 224.0 | 4335.5 |
| (1988,2) | 576.2 | 1697.1 | 2470.2 | 251.5 | 4995.0 |
| (1988,4) | 581.4 | 1667.6 | 2535.4 | 265.0 | 5049.3 |
| (1989,4) | 556.3 | 1603.5 | 2661.1 | 276.6 | 5097.5 |
| (1990,4) | 529.9 | 1627.0 | 2854.3 | 292.9 | 5304.1 |
| (1991,4) | 519.6 | 1619.3 | 3076.1 | 313.5 | 5528.5 |
| (1992,4) | 503.9 | 1597.4 | 3260.3 | 330.4 | 5692.0 |
| Variación:(86,4)-(92,4) | 12.9% | -1.5% | 59.6% | 47.5% | 31.3% |
| (88,2)-(92,4) | -12.5% | -5.9% | 32.0% | 31.4% | 14.0% |
ción femenina coincidía muy aproximadamente con la suma de las previsiones de los componentes, como reflejo de la mayor suavidad en la evolución de esta segunda variable. Así, las correcciones que se introdujeron para obtener la Tabla 1.1 fueron muy pequeñas.
Como muestra el Gráfico 6, se espera que la composición por niveles de estudio de la población femenina total y activa continue experimentando transformaciones importantes. A finales de 1992, el mayor porcentaje de población femenina (un 36.7%) tendrá estudios medios, frente a un 14% de la población femenina en 1976. Simultáneamente el porcentaje de mujeres con estudios superiores habrá crecido de un .7% a un 2.5%.
COMPOSICION PORCENTUAL DE LA POBLACION FEMENINA MAYOR DE 16 AÑOS
| Fecha | Sin Estudios | Estudios Primarios | Estd. Medios | Estudios Superiores | Total |
| (1976,4) | 29.9% | 55.4% | 14.0% | .7% | 100% |
| (1988,2) | 26.1% | 41.4% | 30.5% | 2.0% | 100% |
| (1992,4)* | 25.1% | 36.1% | 36.7% | 2.5% | 100% |
COMPOSICION PORCENTUAL DE LA POBLACION FEMENINA ECONOMICAMENTE ACTIVA
| Fecha | Sin Estudios | Estudios Primarios | Estd. Medios | Estudios Superiores | Total |
| (1976,4) | 18.2% | 58.9% | 21.2% | 1.8% | 100% |
| (1988,2) | 11.5% | 34.0% | 49.5% | 5.0% | 100% |
| (1992,4)* | 8.9% | 28.1% | 57.3% | 5.8% | 100% |
*: Previsto
El aumento en la población con estudios medios se habrá producido, fundamentalmente, a


POBLACION FEMENINA


POBLACION FEMENINA ACTIVA
partir de las mujeres con estudios primarios, que habrán disminuido su peso relativo en la población desde un 55.4% en 1976, hasta un 36.1% a fines de 1992. La nota pesimista la constituye el importante volumen de mujeres sin estudios, quienes aún habiendo disminuido apreciablemente en número, constituirán todavía el 25.2% de la población en 1992.
La población femenina activa seguirá una evolución similar, pero de mayor importancia cuantitativa. A fines de 1992, casi 6 millones de mujeres formarán parte activa del mercado de trabajo, frente a los 4,3 millones que lo hacían a fines de 1986 y los 3,7 millones a fines de 1976. Lo que es más importante, se habrá registrado un importante cambio en la cualificación educativa de dicho segmento de población: cuatro millones de mujeres (un 63% de las mujeres activas) tendrán titulación media o superior, mientras que los dos millones restantes habrán cursado estudios primarios o inferiores.
5.b Previsiones para la tasa de participación femenina
Puesto que disponemos de las previsiones de población femenina total y activa para los distintos niveles de estudio, podemos obtener los valores previstos para las respectivas tasas de participación mediante el cociente de las cifras de población activa y total:
TABLA 2
TASAS DE PARTICIPACION FEMENINA
(Construida por cociente entre las previsones de población activa y poblacion total)
| Sin Estudios | Estudios Primarios | Estudios Medios | Estudios Superiores | Agregada | |
| (1976,4) | 16.8 | 29.6 | 42.2 | 68.3 | 27.9 |
| (1986,4) | 11.9 | 23.9 | 47.4 | 80.4 | 28.7 |
| (1988,2) | 14.3 | 26.6 | 52.7 | 81.9 | 32.5 |
| (1988,4) | 14.4 | 26.6 | 52.4 | 82.9 | 32.6 |
| (1989,4) | 13.7 | 26.3 | 52.1 | 82.2 | 32.6 |
| (1990,4) | 13.2 | 27.0 | 53.1 | 81.9 | 33.6 |
| (1991,4) | 12.9 | 27.4 | 54.5 | 83.4 | 34.7 |
| (1992,4) | 12.5 | 27.5 | 55.3 | 83.6 | 35.3 |
que sugieren una apreciable estabilidad en los valores de las tasas, con ligeros incrementos, excepto en el caso de las mujeres sin estudios. Se mantendrán las claras diferencias entre las tasas de participación de los distintos grupos de población, que seguirán estando, excepto en el caso de las mujeres con estudios superiores, por debajo de las correspondientes a sus análogos masculinos.
Como alternativa, pueden obtenerse las previsiones de los valores futuros de las tasas de participación a partir de sus respectivos modelos univariantes (que aparecen en la Tabla A.1), es decir, ignorando las previsiones de población y población activa antes referidas:
TABLA 3 TASAS DE PARTICIPACION FEMENINA
| SinEstudios | EstudiosPrimarios | Estd.Medios | EstudiosSuperiores | Agregada | |
| (1976,4) | 16.8 | 29.6 | 42.2 | 68.3 | 27.9 |
| (1986,4) | 11.9 | 23.9 | 47.4 | 80.4 | 28.7 |
| (1988,2) | 14.3 | 26.6 | 52.7 | 81.9 | 32.5 |
| (1988,4) | 14.5 | 26.3 | 54.4 | 81.9 | 32.8 |
| (1989,4) | 14.4 | 25.3 | 57.5 | 81.9 | 33.3 |
| (1990,4) | 14.3 | 25.3 | 60.3 | 81.9 | 33.9 |
| (1991,4) | 14.2 | 25.6 | 63.2 | 81.9 | 34.5 |
| (1992,4) | 14.1 | 25.5 | 66.1 | 81.9 | 35.1 |
Como puede verse, hay menos estabilidad en estos valores, lo que es muy obvio en el caso de las mujeres con estudios medios, cuya tasa aumentaría notablemente. Este efecto sería muy importante por cuanto este subgrupo consta de más de un tercio de la población femenina.
| Para analizar el grado en que estas previsiones difieren de las antes obtenidas, pueden calcularse las previsiones de población activa que se generan al multiplicar los valores previstos de tasas de participación y de población total. Al llevar a cabo este ejercicio para el año 1992 se tiene: |
TABLA 4
(Obtenidas mediante producto de las previsiones de las tasas de participación (Tabla 3) y de población femenina Tabla 1.1)
| Sin Estudios | Estudios Primarios | Estudios Medios | Estudios Superiores | Agregado | |
| (1992,4) | 511.9 | 1335.4 | 3515.4 | 292.3 | 5655.0 |
| Composición Porcentual | 9.1% | 23.6% | 62.2% | 5.2% | 100%. |
donde se ha utilizado un factor de correción como el introducido en tablas anteriores, de modo que la suma de las previsiones de los componentes coincida con la previsión del agregado de población femenina activa.
La diferencia entre las previsiones de las Tablas 4 y 1.2 es mínima (alrededor de 2/3 de punto porcentual). La única distinción estriba en la desagregación por componentes, pues encierra un trasvase de 250.000 mujeres (5 puntos porcentuales) entre los grupos de población activa con estudios primarios y medios. Existen ciertas dificultades estadísticas asociadas a la utilización de un cociente de dos variables que se suponen con distribución Normal y ello hace, en nuestra opinión, que deban escogerse las previsiones de la Tabla 4.2 .
Un procedimiento alternativo de interés consistiría en obtener previsiones de población activa aplicando a las pirámides de población previstas para el futuro, predicciones de las tasas de participación por edades. Sin embargo,
En cualquier caso, la previsión de 5.700.000 mujeres activas para fines de 1992 supone una continuación en la tendencia alcista de esta variable. Será necesario crear 700.000 puestos de trabajo antes de esa fecha simplemente para absorber este incremento previsto en la población femenina económicamente activa. A pesar de ser una cifra muy importante, supone una notable modera-ción en su ritmo de crecimiento, que no volverá a alcanzar las cifras que antes citamos para el período (1987,1)-(1988,1).
las pirámides de población que del Hoyo y García Ferrer (1988) han obtenido hasta el año 2000, son para el agregado de población, sin distinción por sexos.
6. LA PARTICIPACION FEMENINA SEGUN SU ESTADO CIVIL.
Los porcentajes de población femenina con niveles de estudios medio y superior son, en el segundo trimestre de 1988, aproximadamente el doble que a finales de 1976. Este mayor acceso de la mujer a los niveles superiores de estudio es aún más evidente en las mujeres solteras; tan solo un 30.9% de ellas tenía a finales de 1986 estudios primarios o inferiores, comparado con un 83.4% de las mujeres no solteras. Como el 75% de las mujeres solteras, aproximadamente, tiene menos de 30 años, un aumento en la escolarización de las mujeres jóvenes se traduce inmediatamente en un desplazamiento en la composición por niveles de estudio de la población femenina soltera.
TABLA 5 DISTRIBUCION PORCENTUAL DE LA POBLACION FEMENINA SEGUN SU NIVEL DE ESTUDIOS
| SINESTUDIOS | ESTUDIOSPRIMARIOS | ESTUDIOSMEDIOS | ESTUDIOSSUPERIORES | TOTAL | ||
| TODAS | (1976,4) | 29.9 | 55.4 | 13.9 | .8 | 100 |
| LAS | (1986,4) | 24.7 | 44.8 | 28.6 | 1.8 | 100 |
| MUJERES | (1988,2) | 28.9 | 45.5 | 23.9 | 1.8 | 100 |
| MUJERES | (1976,4) | 35.5 | 57.0 | 6.9 | .6 | 100 |
| NO | (1986,4) | 30.5 | 52.9 | 15.3 | 1.2 | 100 |
| SOLTERAS | (1988,2) | 26.9 | 52.0 | 19.5 | 1.5 | 100 |
| MUJERES | (1976,4) | 12.5 | 50.3 | 35.8 | 1.3 | 100 |
| SOLTERAS | (1986,4) | 8.5 | 22.4 | 65.4 | 3.6 | 100 |
| (1988,2) | 24.9 | 26.1 | 46.2 | 2.7 | 100 | |
Como ya vimos en la Sección 4, la decisión de participación de la mujer en el mercado de trabajo depende positivamente de su nivel de estudios. La Tabla 5 muestra que la composición de la población femenina soltera y no soltera por niveles de estudio es bien diferente, por lo que cabe esperar que el comportamiento de sus tasas de participación sea también claramente distinto.
El Gráfico 7 muestra que, en efecto, las diferencias son importantes: las tasas de participación de las mujeres no solteras son, para todos los niveles de edad, sensiblemente inferiores a las de las mujeres solteras . Los incrementos registrados entre 1976 y 1988 en las tasas de participación por edades de las mujeres no solteras, superan a las producidas en las tasas de participación de las mujeres solteras. Desde el último trimestre de 1984, la población femenina activa ha pasado de 4.039.200 a 4.995.000 mujeres. Este incremento se distribuye entre 345.500 mujeres solteras y 610.300 mujeres no solteras. Por tanto, la mayor parte del incremento recientemente registrado en la actividad femenina, proviene de las mujeres no solteras. Este es un aspecto interesante, pues refleja un cambio sociológico en la actitud de la mujer con respecto al mercado de trabajo en España.
Cuando se examina la participación por niveles de estudio, las mujeres no solteras sin estudios o con estudios primarios han tenido tradicionalmente unas tasas de participación inferiores a
excepto para las mujeres entre 16 y 19 años de edad, o con más de 65 años, quienes no aportan el mayor contingente al mercado de trabajo.
Gráfico 7


TABLA 6
| las mujeres solteras, lo cual es asimismo cierto para el agregado, si bien la participación de las mujeres con estudios medios o superiores era, por otra parte, muy similar en ambos grupos19. Ello sugiere que el efecto del incremento en las expectativas salariales que genera un aumento en el capital humano parece dominar al mayor coste de oportunidad de participar en el mercado de trabajo que tiene la mujer no soltera20. |
TASAS DE PARTICIPACION DE LAS MUJERES SOLTERAS (NO CASADAS), POR NIVELES DE ESTUDIO
| Sin Estudios | Estudios Primarios | Estudios Medios | Estudios Superiores | Agregada | |
| (1976,4) | 36.2 | 65.9 | 48.6 | 85.3 | 56.2 |
| (1988,2) | 23.2 | 54.7 | 49.8 | 84.6 | 49.9 |
| (1992,4)* | 10.6 | 37.1 | 55.8 | 85.3 | 40.4 |
TASAS DE PARTICIPACION DE LAS MUJERES NO SOLTERAS (CASADAS), POR NIVELES DE ESTUDIO
| Sin Estudios | Estudios Primarios | Estudios Medios | Estudios Superiores | Agregada | |
| (1976,4) | 14.6 | 19.4 | 31.6 | 55.9 | 18.7 |
| (1988,2) | 10.8 | 19.3 | 43.6 | 76.1 | 21.1 |
| (1992,4)* | 16.7 | 23.0 | 47.7 | 77.5 | 26.9 |
*: Previstas (ver Novales y Mateos 1988)
Aunque el grupo de mujeres sin estudios ha roto recientemente esta norma.
Ambos efectos fueron discutidos en la Sec-ción 2.
Volviendo a la Tabla 5, ésta sugiere que se ha producido una inversión en la decisión de participación hacia fines de 1986. A partir de ese momento, el peso de las mujeres sin estudios en la población soltera, que venía decreciendo (seguramente debido al aumento de escolarización), creció drasticamente. También aumentó el peso relativo de las mujeres con estudios primarios, mientras disminuía la importancia de las mujeres con estudios medios y superiores. Las mujeres solteras son, en su mayoría, jóvenes y, por tanto, las más afectadas por cambios en la escolarización.
Las observaciones anteriores sugieren que el impulso en actividad económica ocurrido en los últimos años pudo haber incentivado una mayor participación activa de las mujeres jóvenes en el mercado de trabajo, renunciando a adquirir un mayor nivel educativo ante las buenas perspectivas de encontrar empleo. Puede apreciarse que la población femenina no soltera no reaccionó de igual modo, sin duda debido a su mayor edad y a no hallarse en tan gran medida en situación de escolarización . El análisis de la relación entre actividad económica y participación activa de la mujer en el mercado de trabajo es, precisamente, el objeto de la siguiente sección.
Es posible que el ascenso y descenso que se produjeron en la población femenina sin estudios y con estudios primarios, respectivamente, en (1987,2), no sean del todo ajenos a las variaciones que acabamos de mencionar.
El modelo estimado para la población femenina económicamente activa (Tabla A.2) contiene una estructura cíclica con un período aproximado de 3 años y medio, lo que sugiere una posible conexión entre la evolución de la población activa y la del ciclo económico. Como es sabido, hay dos hipótesis de signo opuesto que sugieren tal relación: la del "trabajador desanímado", que deja de declararse activo al convencerse de la imposibilidad de conseguir empleo, y la del "trabajador adicional", que se incorpora a la población activa con el ánimo de lograr la renta perdida por otros miembros de la unidad familiar. Esta cuestión ha sido analizada, con datos de Estados Unidos, en Strand y Dernburg (1964), y en M. Gracia (1986).
En Novales y Mateos (1988) se analiza la relación entre participación femenina y actividad económica en España a dos niveles:
1) Examinando el comportamiento bivariante de las tasas de participación y desempleo femeninas, tomada esta última como indicador de actividad económica. Este análisis se hizo para mujeres solteras y no solteras por separado, y se repitió, utilizando esta vez el Índice de Producción Industrial (IPI) como indicador de la coyuntura
Esta sección se basa, en parte, en el trabajo: "Actividad económica y participación laboral de las mujeres y los jóvenes", de A. Novales y B. Mateos que será publicado en: "Estudios sobre participación activa, empleo y paro en España", FEDEA, Colección Estudios n° 7.
económica
2) Caracterizando la estructura bivariante de la relación existente entre el número de mujeres activas y ocupadas, desagregando de nuevo según el estado civil.
Dichos análisis sugieren que la tasa de participación, tanto de las mujeres solteras como de las mujeres no solteras, decrece 1 punto por cada 3 puntos de aumento de sus respectivas tasas de paro. En el caso de las mujeres no solteras el efecto a largo plazo es nulo siendo, por tanto, meramente transitorio. La tasa de participación de las mujeres no solteras responde a fluctuaciones en el IPI, con un multiplicador a largo plazo de 1.13, mientras que la correspondiente a las mujeres solteras no muestra un efecto de este tipo.
Por otra parte, el número de mujeres solteras activas responde al de mujeres solteras ocupadas con un multiplicador a largo plazo de .50; el número de mujeres no solteras activas responde asimismo a la ocupación de su propio grupo de población, esta vez con un multiplicador de .89. Estos resultados numéricos sugieren que una de cada dos nuevas mujeres solteras ocupadas proviene de la situación de inactividad, mientras que el porcentaje es mucho mayor en el caso de las mujeres no solteras. Este fenómeno es consistente con las dificultades de medida de la población activa que se vieron en la Sección 2 y sugiere que el número de mujeres activas en España excede del presentado en la EPA.
A pesar de que la industria acoge tan sólo a la cuarta parte del empleo, no hay otro indicador de producción trimestral claramente preferable a éste.
Para complementar los resultados citados, hemos analizado la posible relación entre el número de mujeres activas, tanto solteras como no solteras, y el empleo de varones entre 30 y 50 años, tomado este grupo de población como de referencia acerca de cuyo empleo poder juzgar la evolución de la actividad económica. Apenas se detectó respuesta del número de mujeres activas solteras a variaciones en el empleo de varones adultos . Por el contrario, el número de mujeres activas no solteras responde a variaciones en el empleo de varones de 30 a 50 años con un multiplicador a largo plazo de .24, es decir, un incremento estimado de una mujer no soltera activa por cada cuatro nuevos ocupados varones .
Tan sólo apareció una débil correlación contemporánea (.14), que se optó por considerar no significativa; con 40 observaciones, tal valor apenas alcanza a una desviación típica de la distribución asíntótica del coeficiente de correlación.
Las tasas de participación de mujeres solteras y no solteras responden a variaciones en la tasa de desempleo del agregado de población femenina con multiplicadores iguales a -.16 y -.17, respectivamente. El número de mujeres activas solteras y no solteras responde a variaciones en el número de mujeres ocupadas (sin distinción de estado civil), con multiplicadores de .22 y .40,
Por tanto, la participación femenina parece
ser sensible a la situación por la que atraviesa
el mercado de trabajo. La tasa de participación de
mujeres solteras y no solteras responde a varia-
ciones en las tasas de paro respectivas. La par-
ticipación activa de las mujeres no solteras no
responde unicamente a variaciones en las condicio-
nes de empleo de sus grupos de población especifi-
cos, pues hemos visto que el número de mujeres
activas no solteras responde también a variaciones
en el número de ocupados varones entre 30 y 50
años de edad. No ocurre lo mismo con las mujeres
solteras, cuyo volumen de actividad no satisface
la propiedad citada ni cuya tasa de participación
responde a variaciones en índices de actividad
productiva como el IPI. Una posible explicación
reside en el hecho de que la mujer no soltera, con
un mayor coste de oportunidad de participar en el
mercado de trabajo, se halla, en mayor medida que
las mujeres solteras, a la expectativa de la evo-
lución de la coyuntura económica.
Este análisis completa la discusión reali-
zada en la Sección 4, donde se vio que el drástico
aumento en el nivel educativo podía considerarse
como una de las explicaciones fundamentales del
aumento en participación femenina. Acabamos de ver
que el reciente impulso en actividad económica
puede asimismo explicar en parte el importante
incremento producido en la participación activa de
la mujer en el mercado de trabajo.
respectivamente.
8. LA OCUPACION FEMENINA POR SECTORES
La Tabla 7 muestra que, a pesar del incremento en participación, durante la última década la mujer ha ganado peso relativo dentro del empleo tan sólo en el sector servicios. Entre los últimos trimestres de 1976 y 1986, la ocupación en España descendió un 12.5% (1.533.800). Dicho descenso se distribuyó en una caída del 13.2% en el empleo masculino, y una disminución del 10.7% en el empleo femenino. Entre el último trimestre de 1986 y el segundo trimestre de 1988, la ocupación ha aumentado un 8.6% (929.400 ocupados). El empleo masculino ha crecido un 6.3% (482.400 ocupados), mientras que el empleo femenino lo ha hecho en un 14.2% (447.000 ocupadas).
Sin embargo, una vez mas, la evolución del agregado oculta comportamientos bien diferenciados de los componentes. Así, en el sector servicios no se destruyó empleo en ninguno de estos intervalos de tiempo, mientras que en la Agricultura se ha destruido más de la tercera parte del empleo.
Tradicionalmente, el empleo femenino apenas ha existido en el sector de la Construcción, mientras que ha mantenido una cierta presencia en el sector Servicios, donde ahora ocupa la mujer algo más del 40% de los puestos de trabajo. En cuanto a la distribución sectorial del empleo femenino se refiere, el sector Servicios ha venido absorbiendo la mayor parte del mismo, albergando en la actualidad al 70% de las mujeres ocupadas.
TABLA 7
DISTRIBUCION DE LA POBLACION OCUPADA POR SECTORES
(1976,4)
| Agricultura | Industria | Construcción | Servicios | Total | |
| Hombres (porcentaje) | 1914.1(72.1%) | 2527.9(75.1%) | 1172.9(97.7%) | 3171.2(62.3%) | 8784.6(71.3%) |
| Mujeres | 740.9 | 839.3 | 26.9 | 1919.5 | 3526.9 |
| Total | 2654.5 | 3367.2 | 1199.8 | 5090.7 | 12312.9 |
(1986,4)
| Agricultura | Industria | Construcción | Servicios | Total | |
| Hombres (porcentaje) | 1307.5(75.2%) | 211.9(80.5%) | 788.3(97.7%) | 3413.7(60.9%) | 7628.6(70.8%) |
| Mujeres | 431.0 | 511.5 | 18.1 | 2189.9 | 3150.5 |
| Total | 1738.5 | 2630.5 | 806.4 | 5603.6 | 10779.1 |
(1988,2)
| Agricultura | Industria | Construcción | Servicios | Total | |
| Hombres (porcentaje) | 1229.5(73.6%) | 2211.9(78.4%) | 972.5(98.1%) | 3697.1(59.4%) | 8111.0(69.3%) |
| Mujeres | 441.8 | 610.3 | 18.5 | 2526.9 | 3597.5 |
| Total | 1671.3 | 2822.2 | 991.0 | 6224.0 | 11708.5 |
TABLA 8
PORCENTAJE DE CREACION (O DESTRUCCION)
DE EMPLEO (1976,4)-(1988,2)
| Agricultura | Industria | Construcción | Servicios | Total | |
| Hombres | -35.8% | -12.5% | -17.1% | 16.6% | -13.2% |
| Mujeres | -40.4% | -16.2% | -17.4% | 22.3% | -10.7% |
DISTRIBUCION DE LA POBLACION FEMENINA
OCUPADA POR SECTORES
| Agricultura | Industria | Construcción | Servicios | Total | |
| (1976,4) | 21.0% | 23.8% | .8% | 54.4% | 100% |
| (1986,4) | 13.7% | 16.2 | .6% | 69.5% | 100% |
| (1988,2) | 12.3% | 17.0% | .5% | 70.2% | 100% |
Si se analiza el empleo por sectores a un
mayor nivel de desagregación, la Tabla 9 muestra
que en el período 1976-1988, y, en relación al
empleo masculino, el empleo femenino ha crecido en
los sectores de Energía y agua, Transporte y Comu-
nicaciones, Finanzas y Seguros y Otros Servicios.
En términos porcentuales, los incrementos en el
volumen de empleo femenino en estos sectores fueron muy importantes, pero excepto el último sub-sector, los demás representan una parte pequeña de dicho empleo femenino.
Por el contrario, se han registrado importantes caídas en el peso relativo del empleo femenino en los sectores de Industrias transformadoras, Industria química, Otras Industrias Manufactureras (industria textil, fundamentalmente), y Agricultura y Pesca, estos dos últimos muy relevantes en la composición sectorial del empleo, Además, se han registrado descensos moderados en los sectores de la Construcción, y de Comercio y Hostelería, este último también un importante componente del empleo total.
Es importante observar que los dos sectores que absorben una mano de obra más cualificada (en términos de su nivel de estudios), Finanzas y Seguros y Otros Servicios, son precisamente los únicos que han creado empleo de una forma importante durante los últimos 10 años. Este fenómeno ha podido deberse a tres factores actuando simultáneamente. Por un lado, al ser los únicos sectores que han creado empleo en un período de crisis, han podido absorber una mayor cualificación a un bajo coste.
TABLA 9 POBLACION FEMENINA OCUPADA POR SECTORES
| Sector | Porcentaje del empleo Total(1976,4) | Empleo Femenino | Variación Porcentual Empleo Femenino(1976,4)-(1988,2) | Variación Porcentual Empleo Masculino(1976,4)-(1988,2) | Porcentaje de empleo femenino(1976,4) (1988,2) | |
| (1976,4) | (1988,2) | |||||
| 1. Agricultura y pesca | 21.6% | 740.9(21.0%) | 441.8(12.3%) | -40.4% | -31.7% | 27.9% 26.4% |
| 2. Energía y agua | 1.3% | 5.5(.1%) | 6.0(.2%) | 9.1% | -5.0% | 3.6% 4.3% |
| 3. Extracción de minerales Industria química | 4.3% | 77.6(2.2%) | 43.3(1.2%) | -44.2% | -20.0% | 14.6% 10.4% |
| 4. Industria transformadoras | 7.8% | 96.2(2.7%) | 84.6(2.4%) | -12.1% | -19.1% | 14.0% 9.9% |
| 5. Otras industrias manufactureras | 14.0% | 660.0(18.7%) | 476.4(13.2%) | -27.8% | -13.7% | 38.4% 33.6% |
| 6. Construcción | 9.7% | 26.9(.8%) | 18.5(.5%) | -31.2% | -32.8% | 2.3% 1.9% |
| 7. Comercio Hosteleria | 18.2% | 844.3(23.9%) | 960.8(26.7%) | 13.8% | 3.3% | 37.7% 37.4% |
| 8. Transportes | 5.4% | 59.1(1.7%) | 56.9(1.6%) | -3.8% | -7.9% | 8.8% 9.0% |
| 9. Finanzas y Seguros | 3.2% | 82.5(2.4%) | 154.6(4.3%) | 87.4% | 21.3% | 21.2% 26.1% |
| 10.Otros Servicios | 14.6% | 933.7(26.5%) | 1354.6(37.7%) | 45.1% | 20.9% | 52.1% 55.8% |
| TOTAL | 100% | 3526.9(100%) | 3597.5(100%) | |||
Nota: La segunda columna el empleo femenino en cada sector, tanto en miles de mujeres, como en porcentaje sobre el empleo femenino total.
Por otra parte, ya se vió en García Camacho y Novales (1988) que la población española, y especialmente las mujeres, han aumentado drasticamente su cualificación profesional y, en consecuencia, han accedido a puestos de trabajo en estos sectores incluso, (como ya hemos dicho y puede verse en la Tabla 9), a un ritmo superior al de los hombres. Por último, es posible que la sociedad haya entendido que estos sectores eran los únicos en expansión y, entendiendo que requieren una mano de obra de alta cualificación, la población en general haya aumentado su nivel de estudios para optar a dichos puestos de trabajo. Así, habría habido un ajuste por el lado de la oferta de trabajo. Las mujeres han incrementado su cualificación en mayor medida que el hombre y, consecuentemente, han recibido un mayor porcentaje del empleo creado en estos sectores.
La Tabla 10 ilustra algunos aspectos de gran interés acerca de las características sectoriales del empleo en España. Un tercio de las mujeres ocupadas sin estudios trabajan en el sector agrícola, mientras que otra tercera parte encuentra empleo en el sector de Otros Servicios . En el extremo opuesto, tres cuartas partes de las mujeres ocupadas con estudios superiores, trabajan en el sector de Otros Servicios . Un elevado porcen-
Este sector incluye: Administración pública, defensa nacional y seguridad social (un 26% del empleo en el sector), servicios de saneamiento y limpieza de vías públicas (4%), educación e investigación (22%), sanidad y servicios veterinarios (15%), asistencia social (4%), servicios recreativos y culturales (6%), servicios personales (5%), servicios domésticos (18%), y representaciones diplomáticas y organismos internacionales (.0%).
TABLA 10 TABLA 11
| HOMBRES | MUJERES | |||||||
| SECTOR | SE | EP | EM | ES | SE | EP | EM | ES |
| Agricultura | 38.9 | 16.7 | 7.3 | 1.3 | 34.3 | 16.9 | 3.2 | .4 |
| Energía y agua | 1.3 | 1.7 | 1.6 | 1.6 | 0.0 | .1 | .3 | 0.0 |
| Química | 4.3 | 5.0 | 4.2 | 3.4 | .4 | 1.1 | 1.5 | 1.3 |
| Transformadora | 6.7 | 10.2 | 10.1 | 5.4 | 1.3 | 2.3 | 2.9 | .8 |
| Otras Manufact. | 9.2 | 13.0 | 11.6 | 4.2 | 8.3 | 16.2 | 13.4 | 2.6 |
| Construcción | 15.6 | 14.7 | 8.6 | 2.6 | .5 | .2 | .8 | .5 |
| Comercio | 12.0 | 20.6 | 23.7 | 5.4 | 22.3 | 32.9 | 25.0 | 8.5 |
| Transportes | 5.2 | 8.3 | 6.8 | 3.1 | .5 | 1.1 | 2.3 | 1.5 |
| Finanzas | .6 | 1.8 | 9.5 | 20.2 | 1.1 | 1.3 | 7.3 | 8.9 |
| Otros Servicios | 6.2 | 8.0 | 16.6 | 52.8 | 31.3 | 27.9 | 43.3 | 75.5 |
| Total | 100% | 100% | 100% | 100% | 100% | 100% | 100% | 100% |
COMPOSICION PORCENTUAL POR NIVELES DE ESTUDIO DE LA OCUPACION EN CADA SECTOR (1988,2)
| HOMBRES | MUJERES | |||||||||
| SECTOR | SE | EP | EM | ES | TOTAL | SE | EP | EM | ES | TOTAL |
| Agricultura | 30.6 | 51.7 | 17.3 | .4 | 100% | 36.9 | 51.4 | 11.5 | .2 | 100% |
| Energía | 9.5 | 49.3 | 35.8 | 5.4 | 100% | 0.0 | 20.3 | 79.7 | 0.0 | 100% |
| Química | 11.3 | 51.6 | 33.1 | 4.1 | 100% | 4.6 | 35.1 | 54.7 | 5.6 | 100% |
| Transformadora | 2.5 | 50.4 | 38.0 | 3.1 | 100% | 7.1 | 37.1 | 54.1 | 1.7 | 100% |
| Otras manufc. | 9.5 | 52.8 | 35.8 | 1.9 | 100% | 8.3 | 45.7 | 45.0 | 1.0 | 100% |
| Construcción | 15.5 | 57.6 | 25.8 | 1.1 | 100% | 11.8 | 16.7 | 66.1 | 5.4 | 100% |
| Comercio | 7.2 | 48.6 | 42.7 | 1.5 | 100% | 11.0 | 45.8 | 41.6 | 1.6 | 100% |
| Transportes | 8.8 | 54.5 | 34.4 | 2.3 | 100% | 4.0 | 26.4 | 64.6 | 5.0 | 100% |
| Finanzas | 1.2 | 15.3 | 63.2 | 20.3 | 100% | 3.4 | 11.1 | 75.0 | 10.5 | 100% |
| Otros Servicios | 5.6 | 27.9 | 44.8 | 21.7 | 100% | 11.0 | 27.4 | 51.4 | 10.2 | 100% |
taje de mujeres con estudios medios se hallan
trabajando asimismo en dicho sector. Este, junto
con el sector de Finanzas y Seguros dan empleo a
la mitad de las mujeres ocupadas con estudios
medios. De modo agregado, los dos sectores citados
suponen una gran parte de la ocupación femenina
con niveles de estudio más altos.
Los porcentajes que acabamos de dar varían
sensiblemente cuando se consideran para los ocupa-
dos varones. Aunque el porcentaje de ocupados sin
estudios en el sector de Agricultura y pesca es
similar al femenino, sin embargo la distribución
de estos trabajadores sin estudios por ramas de
actividad es algo más uniforme. En cuanto a los
trabajadores con estudios superiores, un buen
número de estos se hallan en los sectores de Fi-
nanzas y Seguros, así como en el de Otros Servi-
cios. Sin embargo, la absorción, por parte de
estos sectores, de mano de obra cualificada, es
algo menor en el caso de los ocupados varones.
Examinando la composición del empleo en cada
sector de acuerdo con su nivel de estudios, (ver
la Tabla 11) se aprecia que la cualificación media
de la mujer ocupada es, generalmente, superior a
la del hombre. Basta agrupar los niveles de estu-
dios considerados en dos bloques (sin estudios y
primarios por una parte, medios y superiores por
otra) y examinar los porcentajes que uno y otro
representan dentro de la ocupación en cada sector.
Esta observación admite varias interpretaciones posibles: 1) Mientras la tasa de participación masculina ha sido tradicionalmente elevada, la tasa de participación femenina, sensiblemente inferior, es alta tan sólo para la población femenina con alta cualificación, 2) Existe una segmentación de tareas dentro del empleo en los distintos sectores, correspondiendo a la mujer buena parte de aquellas que requieren una mayor cualificación.
Al evaluar estas cifras ha de tenerse en cuenta que dicho sector emplea el 37.7% de las mujeres ocupadas.
La posible segmentación de tareas a que hemos aludido se hace especialmente patente al examinar los sectores de Energía y Agua, Construcción, y Transporte y Comunicaciones. En todos ellos, el porcentaje de mujeres con estudios medios es muy alto, mientras que es muy elevado el porcentaje de empleo masculino con estudios primarios.
La Tabla 12 muestra los importantes cambios registrados en la situación profesional de la población ocupada en España. Entre (1976,4) y (1988,2), el porcentaje de ocupados como asalariados en el sector público aumentó un 44%, mientras que el porcentaje de asalariados en el sector privado cayó un 7%. Las mujeres aumentaron notablemente su presencia en el sector público, pasando de representar el 25.8% de los ocupados en el mismo a fines de 1976, a ser el 36% a mediados de 1988. Dado que el empleo femenino ha sido históricamente, poco importante en nuestro país, resulta apreciable la proporción de trabajadores por cuenta propia y empresarios sin asalariados que ya en 1976 eran mujeres, un 24%. Sín embargo, dicho porcentaje no ha experimentado apenas mejora durante los últimos años.
TABLA 12 SITUACION PROFESIONAL DE LOS OCUPADOS (1976,4)
| Situación Profesional | Hombres | Mujeres | % Hombres | % empleo Total |
| Ocupados NO ASALARIADOS | ||||
| 1.- Empleadores | 4.3% | 1.0% | 91.8 | 3.4% |
| 2.- Empresario sin asalariados trabajador indep. | 19.2% | 15.1% | 75.9 | 18.0% |
| 3.- Ayuda familiar | 3.7% | 20.5% | 30.8 | 8.5% |
| Ocupados ASALARIADOS | ||||
| 4.- Asalariado sector público | 11.3% | 9.8% | 74.2 | 11.0% |
| 5.- Asalariado sector privado | 61.2% | 53.1% | 74.1 | 58.9% |
| 6.- Otra situación | .3% | .5% | 47.0 | .3% |
| 100% | 100% | 100% | ||
SITUACION PROFESIONAL DE LOS OCUPADOS (1988,2)
| Situación Profesional | Hombres | Mujeres | % Hombres | % empleo Total |
| Ocupados NO ASALARIADOS | ||||
| 1.- Empleadores | 4.2% | 1.5% | 86.1% | 3.4% |
| 2.- Empresario sin asalariados trabajador indep. | 19.1% | 16.1% | 73.1% | 18.3% |
| 3.- Ayuda familiar | 4.6% | 13.3% | 44.0% | 7.3% |
| Ocupados ASALARIADOS | ||||
| 4.- Asalariado sector público | 14.6% | 18.4% | 64.0% | 15.8% |
| 5.- Asalariado sector privado | 57.1% | 50.3% | 71.9% | 55.0% |
| 6.- Otra situación | .2% | .3% | 56.3% | .2% |
| 100% | 100% | 100% | ||
Por último, la Tabla 13 muestra que el porcentaje de empleo femenino en los distintos sectores es sensiblemente inferior al de otros países. Ello es especialmente cierto en los sectores de la Construcción, Transporte y Comunicaciones, así como en el de Banca, Seguros y Finanzas. El bajo porcentaje de empleo femenino en la Agricultura recoge, sin duda, el elevado número de explotaciones familiares, sin empleados, en España. En estos casos, las mujeres de la familia pueden estar trabajando en dichas explotaciones, sin que su participación quede recogida en las estadísticas oficiales.
Por otra parte, la importancia de la economía sumergida en la industria manufacturera puede ser la causa del bajo empleo femenino en dicho sector, en comparación con otros países.
TABLA 13 PORCENTAJE DE EMPLEO FEMENINO POR SECTORES (1985)
| CONSTRUCCIÓN | BANCOS SEGUROS FINANZAS | INDUSTRIAS EXTRACTIVOS | TRANSPORTE COMUNICACIONES | AGRICU. PESCA | HOSTELE. COMERCIO | ELECTRICID. GAS Y AGUA | MANU- FACTURA | SERVICIOS SOCIALES | |
| ESPAÑA | 2.3 | 22.7 | 25.5 | 10.0 | 3.5 | 39.9 | 6.9 | 20.6 | 51.1 |
| U.K. | 9.2 | 45.6 | 5.5 | 19.5 | 18.4 | 52.1 | 19.9 | 28.2 | 61.4 |
| ITALIA | 4.0 | 34.8 | 35.4 | 11.3 | 7.7 | 35.4 | ---- | 32.1 | 48.2 |
| ALEMANIA | 9.7 | 47.4 | 49.6 | 21.6 | 7.0 | 53.8 | 12.7 | 29.3 | 52.7 |
| FRANCIA | 17.6 | 51.2 | 9.0 | 26.5 | 17.8 | 46.3 | 19.0 | 30.9 | 62.4 |
| USA | 8.8 | 55.1 | 20.1 | 29.0 | 2.2 | 48.5 | 20.4 | 32.3 | 59.2 |
| NORUEGA | 7.3 | 43.2 | 17.4 | 27.5 | 28.5 | 54.8 | 14.3 | 24.7 | 65.0 |
| SUBCIA | 9.2 | 45.8 | 13.3 | 29.0 | 25.6 | 51.4 | 2.0 | 26.4 | 71.6 |
Fuente: CODE y elaboración propia Nota: Las cifras de la tabla proporcionan el porcentaje de empleo femenino en cada sector de actividad. Los datos de Francia corresponden a asalariados, y no a empleo total.
| El aumento en participación activa de la mujer no se circunscribe a los trimestres citados. Entre el último trimestre de 1986 y el segundo trimestre de 1988, se produjo un incremento neto de casi 700.000 mujeres activas, a las que dar ocupación hubíese supuesto absorber el 70% de la creación de puestos de trabajo del período. |
9. CONCLUSIONES
Durante el segundo y tercer trimestres de 1987, la participación femenina en España registró incrementos realmente espectaculares. Coincidían en dicho período un cambio de definición en la Encuesta de Población Activa, con un importante ritmo de crecimiento en la actividad productiva de la economía española. Los resultados aquí presentados muestran que el aumento en participación femenina en los dos trimestres mencionados fue, fundamentalmente, una respuesta a la actividad económica, habiendo jugado el cambio de definición un papel poco importante.
Así, los últimos años han supuesto un gran
revulsivo en la situación de la participación
femenina en el mercado de trabajo en España. La
población femenina económicamente activa, así como
su tasa de participación, han experimentado in-
crementos nada habituales, de acuerdo con su evo-
lución histórica. Este fenómeno parece responder a
dos causas: 1) El fuerte impulso en actividad
productiva, con la importante creación de empleo
asociada, ha animado a la participación activa en
el mercado de trabajo, y 2) El importante incre-
mento producido en los últimos 10 años en la cua-
lificación educativa de la población femenina, unido al hecho de que la tasa de participación está positivamente correlacionada con el nivel educativo de la población.
Esta observación sugiere, como así es cierto, que el importante incremento en participación femenina no ha afectado de modo uniforme a dicho colectivo de población, sino que proviene fundamentalmente de mujeres jóvenes con estudios medios o superiores. Las mujeres con nivel de estudios inferior a los citados constituye más de 2/3 de la población femenina y tiene, a mediados de 1988, una tasa de participación baja (un 22% frente a un 54.5% de las mujeres con estudios medios o superiores). Así, la tan mencionada "incorporación masiva" de la mujer al mercado de trabajo dista aún de ser una realidad.
Hemos mostrado evidencia empírica en el
sentido de que la participación femenina, ya sea
medida por tasas de participación o por número de
mujeres activas, responde positivamente a indica-
dores de empleo y producción. Esto es aún más
cierto para las mujeres no solteras, a quienes un
mayor coste de oportunidad de participar activa-
mente, les hace estar más sensibilizadas a la
evolución de la coyuntura económica.
Las previsiones para los próximos años sugieren un continuado incremento en cualificación educativa y, consiguientemente, en participación femenina, si bien a un ritmo más moderado. Entre el segundo trimestre de 1988 y finales de 1992, se prevé un incremento aproximado de otras 700.000 mujeres activas, que precisará de un incremento similar en puestos de trabajo para que no contribuya a engrosar las cifras del paro. Al pasar los años, el rango de edades con alta participación irá aumentando a la vez que, como ya está ocu-
rriendo, son las mujeres no solteras quienes con-
tribuyan en mayor medida al aumento en participa-
ción.
Durante la década 1976-1986, la importancia
de la mujer dentro del empleo agregado tan sólo ha
aumentado muy ligeramente, pasando de representar
un 28.6% del empleo a finales de 1976, a ser un
30.7% a mediados de 1988. Este estancamiento pro-
viene de una mejora de posiciones en el sector
Servicios, junto con una importante pérdida en los
sectores de Agricultura e Industria.
Las variaciones producidas en la ocupación
femenina por sectores parecen responder al impor-
tante incremento que en el nivel educativo de la
población femenina se ha producido en los últimos
años. Así, el empleo femenino se ha deslizado
hacia los sectores que requieren una mayor cuali-
ficación. En estos, el incremento de empleo feme-
nino incluso ha sido superior al masculino. Sin
embargo, aún queda mucho camino por recorrer: El
empleo femenino está constituido por trabajadores
más cualificados que sus análogos varones, lo que
refleja que la participación femenina procede de
las mujeres con un mayor nivel de estudios, mien-
tras que los restantes no encuentran incentivos
suficientes como para tomar la decisión de parti-
cipar.
Además, una comparación internacional revela
de forma obvia los bajos niveles de empleo feme-
nino que existen en España en sectores como la
Construcción, Bancos, Seguros y Finanzas, Trans-
porte y Comunicaciones, Hostelería y Comercio, y
Electricidad, Gas y Agua. A ellos deberían ir
dirigidas las medidas de fomento de empleo feme-
nino que pudieran tomarse.
Los resultados discutidos en este trabajo
sugieren que hay suficiente campo para que la
autoridad económica ponga en práctica políticas de
incentivos, tanto para la participación como para
el empleo femeninos. De hecho, hemos mostrado que
la participación activa de la mujer en el mercado
de trabajo responde a variaciones en el empleo
femenino, por lo que obtener resultados positivos
en el segundo de los objetivos mencionados (ocupa-
ción), tendría un efecto positivo inducido sobre
el primero (participación).
Por último, en el contexto de una creciente
integración en un mercado único europeo, las deci-
siones de localización de actividades productivas
dejan de ser triviales. Cabe pensar en la oferta
de trabajo femenino aún por producirse como un re-
curso productivo con que otros países europeos no
van a contar en los próximos años. Si añadimos
unos costes relativos inferiores a dichos países y
unas condiciones fiscales que han de tender a la
uniformización, parece conveniente proponerse la
utilización de dicho recurso como una importante
ventaja comparativa de modo que las decisiones
mencionadas sean favorables a nuestro país.
REFERENCIAS
DEL HOYO, J. y A.GARCIA FERRER (1988): Análisis y predicción de la población española 1910-2000 FEDEA, colección Estudios n° 5.
ESPINA, A. (1985): "Pasado, presente y futuro de la tasa de actividad femenina en España", en Estudios de Economía del Trabajo en España. Oferta y Demanda de Trabajo. Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
FERNANDEZ, F. (1985): "La participación laboral de la mujer: Un análisis microeconómico, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
GARCIA, J., J.M. GONZALEZ PARAMO y A. ZABALZA (1988): "The determinants of labor supply decisions by spanish females", manuscrito.
GARCIA CAMACHO, M. y A. NOVALES (1988): "Características y predicciones de la participación femenina en España" Documento de Trabajo FEDEA, 88-03.
GRACIA, M: (1986): "Cyclical sensitivity of labor force participation: Time series evidence for the U.S.", New York University, manuscript.
GRACIA, M. (1988): "Rasgos características del desempleo y de la participación en España" Documento de Trabajo FEDEA, 88-09.
HERNANDEZ, F. y M. RIBOUD (1985): "Trends in labor force participation of spanish women: An interpretative essay", Journal of Labor Economics, v.3, n°1.
MARA VALL, A. y M.D. GARCIA (1988): Una interpretación de los primeros resultados agregados de la nueva Encuesta de Población Activa", Instituto Nacional de Estadística, manuscrito.
NOVALES, A. y B. MATEOS (1988): "Actividad económica y participación laboral de las mujeres y los jóvenes" Documento de Trabajo FEDEA, 88-10.
K. STRAND y T. DESNBURG (1964): "Cyclical variation in civilian labor force participation", Review of Economics and Statistics.
APENDICE
MODELOS ESTIMADOS PARA LAS TASA DE PARTICIPACIÓN PEMENINA
| MODELO | σa | - a | Período en trimestres | Factor de amortigua- miento | Intervenciones realizadas | Valores atípicos | ||
| ∇∇4 TPFt= | (1+.31B) (.15) | (1 -.37B4) (.16) | (.15) (.15) | .031 (.023) | S,T2/87: 1.87 (.13) .64 (.15) | T1/81:-2.3σ T2/81: 2.2σ | ||
| ∇∇4TPAt = | (1-.64B4)at (.12) | .29 2.03% | .04 (.04) | S,T2/87: 2.25 (.29) | T2/82: 2.1σ T1/88: 2.1σ | |||
| ∇∇4TPPt = | (.16) (1 + .40B) at 1 + .03B4 + .33B8 (.11) (.16) | .19 .72% | .017 (.033) | 15.7 .57 | S,T2/87:1.75 (.16) 1.00 (.19) | |||
| ∇∇4TPMt = | (.16) 1 + .52B2 at 1 + .36B4 (.12) | .39 .74% | .057 | S,T1/87: .82 (.31) 1.97 (.31) | ||||
| ∇TPSt = | at | 1.46 1.78% | .30 | T4/77: 2.2σ T4/83: 2.1σ | ||||
| TPFt: Tasa de Participación Femenina TPAt: Tasa de Participación. Mujeres Sin estudios. TPSt: Tasa de Participación. Mujeres con Estudios Superiores. S,T2/87 denota una intervención del tipo de escalón en el segundo trimestre de 1987. A su derecha aparece el parámetro estima-do, junto con su desviación típica. | ||||||||
| MODELO | σa | - a | Periodo en Trimestres | Factor de Amortiguamiento | Intervenciones realizadas | Valores Atípicos |
| $\nabla Pt = 41110.65 + \frac{1}{(3131.3)} + \frac{1}{1+.08B^3+ .33B^6}$ at(.16) (.16) | 26923.2.18% | .11(4256.7) | 11.49 | .59 | S,T1/81: 204544.0(26304.2) | T1/79:-2.5σT1/80:-2.1σT2/88: 2.4σ |
| $\nabla PAt = \frac{1}{(1-.35B)(1-.63B^3+ .43B^6)}$ at(.17) (.16) (.15) | 18473.2.46% | -880.7(2996.8) | 17.62 | .66 | I,T4/80: -67357.8(8586.0)S,T3/83: 77186.3(14494.1)S,T1/85: -61978.1(14526.7)S,T2/87: 51331.5(16114.3)39054.9(16315.3) | T2/79:-2.2σT3/86: 2.1σ |
| $\nabla PPt = -25918.8 + \frac{(.15)}{1+.47B^4}$ at(.7845.2) (1-.29B(.15) | 26151.7.41% | 81.9(3898.5) | S,71/81: 134238.3(23051.1)S,T2/87:-126320.0(24184.8) | T4/82: 2.2σT4/87:-2.4σ | ||
| $\nabla PMt = 65879.5 + \frac{(.15)}{(1+.37B^4)(1-.34B^6)}$ at(.15) (.15) (.15) | 21148.5.45% | -132.6(3188.3) | T1/79:-2.1σT4/87: 2.4σ | |||
| $\nabla PSt = 4930.4 + \frac{1}{(634.9)} + \frac{1}{1+.17B^3+ .42B^6}$ .at(.15) (.15) | 6356.62.07% | .0001(1005.1) | 11.07 | T2/81:-2.1σT3/86: 2.4σ |
MODELOS ESTIMADOS PARA LA POBLACION FEMENINA ECONOMICAMENTE ACTIVA
| MODELO | σa | - a | Periodo en Trimestres | Factor de amortiguamiento | Intervenciones realizadas | Valores Atípicos | |
| ∇4PATt = $\frac{(.15) 1 - .32B^6}{(1-.35B)(1+.14B^4 + .37B^8)}$ .at (.08) (.11) (.17) | . at | 25454.8 .51% | 6853.1 (4431.1) | 14.8 | .61 | S,T2/87: 230101.6 (22266.6) | T2/82: 2.5σT4/82: 2.1σT1/88: 2.1σ |
| ∇4PAA t = $(1+.39B)(1-.47B^4)(1-.55B^8)$ .at (.14) (.16) (.12) | . at | 10549.1 1.83% | 1439.2 (1476.8) | S,T2/87: 97692.9 (9025.4)S,T1/88: 32873.2 (10077.5) | T2/82: 2.5σ | ||
| ∇4PAPt = $\frac{1}{(1+.16B^3)(1-.15B^6 -.53B)}$ .at (.10) (.12) (.12) | . at | 13669.5 .80% | -2381.2 (2455.1) | S,T4/86: 35933.7 (14530.7)S,T2/87: 98253.3 (14847.2) 58850.6 (14719.3) | |||
| ∇4PAMt = $\frac{(.19) (.18)(1-.43B^2)(1-.44B^3)}{1-.39B^4 -.29B^8}$ .at (.14) (.15) | . at | 14630.2 .59% | 3464.5 (2509.1) | S,T2/87: 73810.4 (12362.0) | T1/84: 2.0σ | ||
| ∇4PASt = $(1-.64B^4)$ at (.12) | . at | 5045.5 2.01% | 913.9 (778.5) | ||||
| PAPt: Población femenina activa con estudios primariosPAT: Poblacion femenina económicamente activa PAMt: Poblacion femenina activa con estudios mediosPAA: Poblacion femenina económicamente activa PASt: Poblacion femenina activa con estudios superiores.sin estudios | |||||||