Efectos macroeconómicos del Mercado Unico Europeo: Un análisis basado en el modelo HERMIN por Simón Sosvilla-Rivero** y José A. Herce DOCUMENTO DE TRABAJO 96-27
Diciembre, 1996
* Este trabajo se ha beneficiado de sendas ayudas financieras recibidas de la DGICYT (Proyecto SEC95-0163) y de la Comisión Europea (Contrato ETD/95/B5-3000/MI/86). F. Barry, F. Bourguignon, J. Bradley, A. Brandsma, y J. Viñals realizaron valiosos comentarios y sugerencias a versiones previas de este proyecto, quedando los autores muy agradecidos por los mismos.
** FEDEA y Universidad Complutense.
FEDEA - D.T. 96-27 por S. Sosvilla y J. A. Herce
Resumen
Este trabajo integra la evidencia disponible para nuestro país sobre los efectos del mercado único europeo (MUE) en un marco macroeconómico proporcionado por el modelo HERMIN-España de FEDEA. Dicha evidencia se utiliza y se completa mediante la caracterización de una serie de shocks que se derivarían del establecimiento del MUE para la economía española. Además de seguir los pasos del informe Cecchini, calculando los efectos considerados en aquel estudio, para la economía española, se simulan las consecuencias macroeconómicas de los ajustes que sufre el sector manufacturero y los efectos beneficiosos de los flujos de inversión extranjera directa y de las ayudas estructurales comunitarias. Los resultados muestran que nuestro país se beneficia en términos netos del MUE gracias a estos últimos efectos.
Códigos JEL: F15, F47
Contenido
I. Introducción II. Estudios previos sobre el mercado único europeo III. El modelo HERMIN-España IV. Los efectos macroeconómicos del Mercado Unico Europeo (MUE) 4.1. Clasificación de los efectos del MUE 4.2. Cuantificación de los efectos del MUE y su incorporación en el modelo HERMIN V. Los efectos macroeconómicos de los Marco de Apoyo Comunitarios (MACs) 5.1. Clasificación de los efectos de los MACs 5.2. Cuantificación de los efectos de los MACs y su incorporación en el modelo HERMIN VI. Resultados de las simulaciones 6.1. Evaluación de los efectos del MUE sobre la economía española 6.2. Evaluación de los efectos de los MACs sobre la economía española 6.3. Efectos netos totales 6.4. Comparación de los efectos obtenidos 6.4.1. Estimaciones del Informe Cecchini 6.4.2. Estimaciones para las otras economías periféricas de la UE VII. Conclusiones Referencias bibliográficas Cuadros y gráficos
I. Introducción
Desde el lanzamiento del programa del mercado único, era evidente para muchos analistas que no todos los países habrían de ser beneficiarios netos de la iniciativa o que se beneficiarían por igual. La fuerte concentración de la actividad en la llamada “dorsal europea”, desde el Gran Londres hasta Milán, evocaba la posibilidad de una mayor diferenciación económica norte-sur en el seno de la comunidad. Por otra parte el informe Checchini ilustró las importantes ganancias que se podrían derivar del establecimiento del Mercado Unico Europeo (MUE), al menos para las grandes economías comunitarias, de donde se derivaba la cuestión de la distribución de las mismas. Trabajos posteriores, acometidos por la Comisión de la entonces Comunidad Europea [ver Commision of the European Communities (1990)], confirmaron la existencia de riesgos para un amplio número de sectores denominados sensibles a la formación del mercado interior en los diferentes países [ver Martín, (1990), para el caso español], que hicieron patente la necesidad de estudiar con detalle cada caso nacional, especialmente el de los países no considerados en el estudio Cecchini.
Paralelamente, y estrechamente ligado al anuncio del mercado único, el proceso político comunitario generó un poderoso mecanismo de compensación por medio de las ayudas estructurales concentradas en los llamados paquetes Delors I y II. Este mecanismo, que en la jerga comunitaria se denomina el Marco de Apoyo Comunitario (MAC, en lo sucesivo), es a la vez un incentivo para la participación en el juego del MUE de los miembros perdedores potenciales, sin los cuales no podría llevarse a cabo la iniciativa global ni realizarse sus ganancias potenciales.
El propósito de este trabajo es el de presentar los resultados de la evaluación de los efectos macroeconómicos del MUE en nuestro país, mediante el uso de una adaptación del modelo HERMIN-España. El mismo ha servido de base para la realización de un estudio más amplio comprendiendo a otros países periféricos comunitarios como Irlanda, Grecia y Portugal (Bradley et al., 1996). El trabajo se organiza de la manera siguiente. En el capítulo 2 se revisan las diferentes estudios disponibles sobre la evaluación para el caso español del impacto del MUE, así como para los países centrales. El capítulo 3 ofrece una descripción suscinta de las principales características del modelo HERMIN que usamos en la parte empírica. En el capítulo 4 desarrollamos nuestra metodología empírica para el estudio del MUE en España. Dado que la implementación del MUE ha venido acompañado por un importante aumento en los fondos estructurales destinados a los países periféricos, a través de los MAC y, en menor medida, los Fondos de Cohesión1, en el capítulo 5 se describe la metodología que hemos empleado para explorar las vías en que estos fondos pueden influir en la economía española. En el capítulo 6 se presentan los resultados de las distintas simulaciones, así como su comparación con los resultados obtenidos tanto en otros trabajos sobre la economía española como en estudios sobre las otras economías periféricas (Grecia, Irlanda y Portugal). Por último, el capítulo 7 recoge las principales conclusiones, junto a una serie de reflexiones sobre desarrollos futuros de esta investigación.
1 En realidad, los Fondos de Cohesión nacieron para compensara los países del “sur” de la Unión Europea por los riesgos potenciales de la ampliación a los antiguos miembros de la EFTA, de todas formas una ampliación del mercado único.
II. Estudios previos sobre el mercado único
2.1. El Informe Cecchini
Acompañado de un considerable impacto mediático, el informe Cecchini [Cecchini et al. (1988); Emerson et al. (1988)] trataba de discernir y cuantificar los efectos del mercado único ecuropeo sobre la economía comunitaria. Para su autores, las ganancias derivadas del mismo representaban los costes de la no-Europa. Tales ganancias, en términos macroeconómicos, se ofrecen sumariamente en el cuadro 2.1. Se trata de ganancias estáticas derivadas el establecimiento del mercado único en sus cuatro grandes capítulos: eliminación de controles en fronteras, apertura de mercados públicos, liberalización de servicios financieros y efectos de oferta. Por otra parte, las ganancias dinámicas, derivadas del cambio estructural de la economía europea, añadirían un bonus de crecimiento importante a más largo plazo. La teoría tradicional del crecimiento económico predice, incluso bajo el supuesto de rendimientos decrecientes, que los efectos dinámicos de un impacto positivo sobre la eficiencia con la que capital y trabajo producen un nivel dado de output, pueden ser importantes y del mismo orden de magnitud que el efecto instantáneo de dicho impacto a causa de la acumulación inducida de capital [Baldwin, (1989)]. Claramente, 1992 podía constituir un impacto de esta naturaleza.
(Cuadro 2.1)
El cuadro 2.1 se explica de la manera siguiente. Las diferentes medidas liberalizadoras del libro blanco, una vez aplicadas plenamente, producirán ganancias a medio plazo que se expresan en puntos equivalentes del PIB. Las ganancias más importantes se derivan de la realización de economías de escala y de la mayor competencia. Ambos son lo que se conoce como efectos de oferta. Puesto que el shock del mercado interior libera márgenes de maniobra importantes en los presupuestos públicos, la balanza por cuenta corriente y la disminución de la inflación, tales márgenes pueden explotarse mediante la instrumentación de políticas de acompañamiento expansivas (reducción de impuestos directos o aumento de la inversión pública) que refuercen las ganancias iniciales registradas en el PIB a cambio de sacrificar parte de las mejoras en otras magnitudes reales o nominales.
2.2. Estudios españoles sobre el mercado único europeo
En nuestro país se han realizado estudios agregados y sectoriales sobre las consecuencias del establecimiento del MUE, con resultados diversos en función de las diferentes metodologías. Los estudios agregados [Collado (1992) y Polo y Sancho (1993)] han predicho efectos en general positivos sobre las principales macromagnitudes, especialmente el empleo y la producción. Por su parte, los estudios sectoriales [González Romero (1989), De la Oliva y Orgaz (1989), Martín (1990), Viñals et al (1990), Gual, Torrens y Vives (1992), Martín (1990) y Gordo y Martín (1995)] ofrecen resultados contradictorios, relativos fundamentalmente a las manufacturas.
En Collado (1992) se analiza el impacto del MUE en la economía española utilizando el modelo MIDE, un modelo macroeconómico y multisectorial de la economía española. Además de los efectos considerados en el Informe Cecchini, se evalúan también los efectos de la armonización fiscal en impuestos indirectos, concluyéndose que el impacto global del MUE en España a medio plazo (hacia 1998) supondría un crecimiento del PIB de 1,1% sobre el escenario de referencia (debido principalmente a un incremento del 1,34% en las exportaciones y un 1,17% en el consumo), una caída en torno al 2% en los precios, un deterioro del 0,87% en la balanza comercial, una mejora en el déficit público de un 1,16%, y un incremento en el empleo de 217.400 nuevos trabajos (reduciendose la tasa de paro en 1,36 puntos porcentuales). Por su parte, Polo y Sancho (1993) utilizan un modelo de equilibrio general computable para evaluar los efectos de la eliminación de las barreras comerciales, de la liberalización financiera y de la armonización fiscal. Sus estimaciones sugieren que el efecto global de dichos shocks generarían ganancias sustanciales en la producción (6,35%), en el empleo (dando lugar a una reducción de 2,79 puntos porcentuales en la tasa de paro), en los ingresos fiscales (mejorando en un 0,61%el ratio déficit/PIB), y en el bienestar de los consumidores (4,51% en el corto plazo y 5,41% en el largo plazo), siendo el deterioro del déficit comercial con la UE (caída de un 30% en el ratio exportaciones/importaciones) el efecto más negativo de la integración.
Sin embargo, como se mencionaba anteriormente, los estudios centrados en los efectos sectoriales del mercado único han puesto de relieve aspectos mucho más contradictorios relativos a los riesgos y oportunidades derivados de la liberalización interior comunitaria para nuesto país.
Así, González Romero (1989), basándose en las respuestas a encuestas sobre las percepciones de las empresas ante el mercado único, concluye que éste tendrá un efecto positivo sobre las manufacturas, cuya producción y empleo aumentarían, más incluso que en el resto de la Comunidad. Similar conclusión obtienen De la Oliva y Orgaz (1989) aunque estimam este efecto inferior en España que en la Comunidad en su conjunto, debido al menor peso y mayor propensión importadorade los subsectores manufactureros más positivamente afectados por el mercado único. Sin embargo, aplicando la metodología propuesta por la Comisión de la CE [ver Commission of the European Communities, (1990)], Martín (1990) muestra cómo el peso de los sectores sensibles al MUE en nuestro país es muy relevante en output industrial, empleo y flujos comerciales, de manera que, como confirman recientemente Gordo y Martín (1995), los costes de ajuste en las dos primeras variables deberían ser significativos, mientras que los flujos comerciales han aumentado apreciablemente con el añadido preocupante de una sustitución a la baja en la calidad de nuestras manufacturas objeto de comercio intraindustrial. Finalmente, la inversión extranjera directa ha fluído con fuerza hacia nuestro país contribuyendo al upgrading de los sectores receptores. También advierten sobre costes de ajuste potencialmente importantes los estudios de Viñals et al. (1990) y Gual, Torrens y Vives (1992), quienes sitúan en los sectores industriales el centro de los ajustes derivados del mercado único, consistiendo éstos en reasignaciones significativas de capital y trabajo entre sectores cuyo balance final, destinado a ser negativo dadas las circunstancias de partida de la industria española, se ha visto mitigado por la llegada de inversiones extranjeras y el fuerte ciclo expansivo de la segunda mitad de los ochenta. Ver Viñals (1992) para una amplia perspectiva de los retos de la economía española frente al MUE.
III. El modelo HERMIN-España
Con objeto de dar un paso adelante, respecto a las anteriores evaluaciones de los efectos de mercado único en España, en este trabajo, se han combinado la evidencia sectorial y el tratamiento macroeconómico de los efectos, junto a la aplicación de los paquetes de ayudas estructurales comunitarias destinadas a compensar a los países potencialmente perdedores de la integración y asegurar su participación activa en el proceso. Para ello, hemos utilizado el modelo HERMIN-España desarrollado conjuntamente por FEDEA en España, The Economic and Social Institute en Irlanda, y la Universidade Católica Portuguesa en Portugal. Se trata de un modelo convencional de estirpe keynesiana. En su actual versión presenta una desagregación en cuatro sectores: público, agrícola, comerciable (principalmente manufacturas) y no comerciable (compuesto por la energía, la construcción y los servicios privados). El cuadro 3.1 presenta un esquema del modelo HERMIN. Pueden consultarse Bradley et al.(1995a) y Herce y Sosvilla-Rivero (1995) para una descripción detallada del modelo.
(Cuadro 3.1, aquí)
La producción del sector comerciable se determina tanto por la conjunción de la demanda exterior y la demanda nacional como por su competitividad relativa, al tiempo que su precio se ve afectado por el precio imperante a nivel internacional y por un mark-up. Por su parte, la producción del sector no expuesto a la competencia internacional evoluciona de acuerdo con la demanda final nacional ponderada, determinándose el precio como un mark-up sobre costes2. Por último, el comportamiento del sector público recoge la actuación de la política económica (determinándose el endeudamiento y el déficit públicos endógenamente), mientras las magnitudes agrícolas se determinan exógenamente.
2 Véase, por ejemplo, Alogoskoufis (1990) para un análisis del marco teórico en el que se desarrollan los modelos que distinguen entre sectores comerciables y no comerciables.
Los salarios se establecen como resultado de un proceso de negociación, estando influidos por el nivel de precios, el nivel de productividad y la tasa de paro. Esta última por su parte, se determina de forma residual a partir de la diferencia entre la oferta de trabajo (que depende de la población en edad de trabajar y de la tasa de participación) y la demanda de trabajo (que se determina en las ecuaciones sectoriales de demanda de factores).
Se utilizan funciones de producción CES para los sectores comerciable y no comerciable para relacionar valor añadido con empleo de trabajo y capital, imponiéndose rendimientos constantes a escala en el largo plazo y aproximándose el progreso técnico a través de una tendencia temporal.
IV. Los efectos macroeconómicos del Mercado Unico Europeo (MUE)
4.1. Clasificación de los efectos del MUE
Aunque las cuatro categorías consideradas en el Informe Cecchini sobre las posibles consecuencias del MUE3 son útiles a la hora de relacionar tales efectos con las iniciativas legislativas llevadas a cabo por la Comisión Europea, dichas categorías contienen un núcleo común de efectos económicos. Así, por ejemplo, todas ellas suponen un notable impacto en los precios y costes externos que dan lugar a un importante efecto sobre el output del sector manufacturero. Es por ello que en nuestro análisis empírico del MUE trabajamos directamente sobre los principales mecanismos, diseñando una secuencia de siete shocks que se ilustran esquemáticamente en la Figura 4.1.
(Figura 4.1, aquí)
Tres de estos shoks se derivan directamente del análisis realizado en el Informe Cecchini: la caída en los precios y costes mundiales (shock ii), el modesto descenso en el empleo público como resultado de la abolición de las barreras arancelarias (shock iii), y la reducción en el sector servicios asociado con la racionalización tanto en las actividades de distribución como en los servicios financieros (shock vi).
Otros dos shocks tienen su origen en el Informe Cecchini, pero se ha modificado su instrumentación con el fin de tener en cuenta las características especiales de los países periféricos: el incremento en productividad asociado con la mayor competitividad (shock i) y las ganancias en el output manufacturero derivadas directamente de la liberalización comercial (shock v).
3 Recuérdese que tales categorías eran: (i) la supresión de los controles fronterizos, (ii) la aperura de los mercados públicos, (iii) la liberalización de los servicios financieros, y (iv) los denominados “efectos de oferta”. Ver cuadro 2.1.
Por último, hemos desarrollado una nueva metodología para incorporar factores no considerados en el Informe Cecchini: el cambio estructural registrado a medida que las economías se abren (shock iv) y el gradual aumento en la dependencia de la demanda mundial (shock vii).
4.2. Cuantificación de los efectos del MUE y su incorporación en el modelo HERMIN
Shock i
A partir de las estimaciones del Informe Cecchini [véanse Emerson (1988), págs. 259-261 y Catinat e Italianer (1988)], suponemos inicialmente que la productividad crece a una tasa acumulativa anual del 5% en el período 1988-1998. Sin embargo, en un contexto de creciente entrada de inversión extranjera directa (IED), asociada con la puesta en marcha del MUE, [véase, por ejemplo, Bajo-Rubio y Sosvilla-Rivero (1994)], es necesario modificar este efecto sobre la productividad total de los factores.
En efecto, dado que la productividad es mayor en los sectores manufactureros modernos (en gran medida en manos de empresas multinacionales) que en los sectores industriales tradicionales (principalmente en manos de empresas nacionales), hemos modificado los efectos sobre productividad en un incremento extra del 1,9%.
Este shock se instrumenta en el modelo mediante la alteración del parámetro de escala de la función de producción CES del sector manufacturero. Consideramos dos variantes en este shock: la primera no tiene en cuenta las consecuencias sobre la productividad de los flujos de IED (aumentando la productividad sólo en un 5%), mientras que la segunda incorpora los efectos de dichos flujos (incrementándose entonces la productividad en un 6,9%).
Shock ii
Este segundo shock supone una reducción del 6,4% en los precios y costes exteriores, en línea con las estimaciones del Informe Cecchini [véase Emerson (1988), pág. 264]. Dado que en la especificación de las ecuaciones de salarios y precios de nuestro modelo se impone homogeneidad, los efectos reales de este shock son bastante modestos, ajustándose simplemente los precios y costes internos a este cambio en el entorno exterior.
Shock iii
Este shock se lleva a cabo mediante una disminución en el empleo público del 0,15%, reflejando principalmente la abolición de los controles aduaneros.
Shock iv
Este cuarto shock representa los efectos del cambio estructural en el sector manufacturero al irse trasladando la producción desde las actividades no comerciables a las comerciables. Su instrumentalización en el modelo se lleva a cabomediante cambios exógenos en los coeficientes de las ecuaciones de comportamiento que determinan tanto el output del sector manufacturero como su precio.
Shock v
Este shock supone un cambio exógeno en el output del sector manufacturero, que captaría las ganancias o pérdidas estáticas del proceso de liberalización. Realizamos dos variantes de este shock: en la primera ignoramos el impacto de los flujos en IED sobre las ganancias de la liberalización comercial (estimándose unas ganancias netas del -7,8%) y en segundo incorporamos dichos efectos (siendo en este caso las ganancias netas del 6,2%).
Shock vi
Este sexto shock considera una caída exógena del 1% en el output y en el empleo del sector servicios como consecuencia de los menores costes de transación y el abandono de líneas convencionales ligadas a la liberalización interna [véase Bradley et al. (1992), págs. 28-32].
Shock vii
Por último, el séptimo shock supone un incremento del 8% en el output manufacturero mundial, que se superpone al cambio estructural derivado del shock iv. Básicamente, este shock representa el aumento en el PIB que el Informe Cecchini atribuye a la toda la UE como consecuencia del MUE. En el contexto de nuetro análisis, consideramos que los posibles efectos de feed back desde la periferia al centro son insignificantes comparados con la influencia del centro sobre la periferia.
Detalle de los shocks i, iv y v
En la cuantificación de los shock i, iv y v anteriormente descritos, nos hemos basado en la información presentada en el número especial de European Economy [Commission of the European Communities (1990)] que analiza el impacto del MUE sobre los distintos sectores manufactureros. Este estudio identifica 40 sectores (de los 120 considerados en la clasificación NACE a tres dígitos) susceptibles de verse afectados por los desarrollos del MUE, los llamados sectores sensibles.
A partir del estudio para España [Martín (1990)], clasificamos esos sectores utilizando un código de tres caracteres:
a) el primero describe si se espera que el sector en cuestión se vea positiva (P) o negativamente (N) afectado en su transición hacia el MUE. Esta clasificación se basa en la ventaja comparativa revelada, dependiendo en gran medida de los ratios exportaciones/importaciones de cada sector y de la evolución de dichos ratios en el tiempo. Los sectores P son aquellos con ratios exportaciones/importaciones altos y en aumento (entre otras características) y los sectores N son aquellos en los que se predice un declive en dicho ratio.
b) el segundo toma el valor 1 ó 2 dependiendo, respectivamente, de que esos sectores se vean fuertemente afectados por el MUE a nivel de toda la UE (como es el caso de aquellos sectores restringidos por las políticas de compras públicas aplicadas con anterioridad al MUE) o sólo débilmente afectados (como sería el caso de aquellos sectores en los que únicamente se aplicaban barreras no arancelarias relativamente bajas).
c) el tercero describe si la demada mundial por el producto de ese sector es alta (un valor 1), moderada (un valor 2) o débil (un valor 3).
El cuadro 4.1 muestra los resultados de aplicar esta clasificación, además de la orientación de cada sector hacia exportaciones (X/Y) y hacia el mercado interno (H/Y), y su participación en el output manufacturero (Y/YM).
(Cuadro 4.1, aquí)
Para la proyección de la contracción y expansión de sectores utilizamos el supuesto de que la orientación a la exportación aumenta a medida que el MUE se va desarrollando. De esta forma, para los sectores que realizan satisfactoriamente la transición (los denominados “sectores P”), el ratio exportaciones/output crece a través de un incremento en exportaciones sin que varíen las ventas domésticas, para un nivel dado de demanda interior. Para los sectores cuya producción se ve adversamente afectada por la liberalización comercial (los denominados “sectores N”), la creciente orientación exportadora tiene lugar a través de un declive en las ventas en el mercado doméstico a medida que se va registrando una penetración de importaciones. Este procedimiento nos permite calcular las ganacias (o pérdidas) estáticas netas, de forma que podemos construir un shock exógeno susceptible de ser evaluado en nuestro modelo macroeconométrico [véase Barry et al. (1996) para una descripción detallada de esta proyección].
En particular, para los sectores calculamos dX/Y (donde el nivel inicial de output, iguala exportaciones, más ventas en el mercado interno, que no cambian) a partir de la fórmula:
\[(X + d X) / (Y + d Y) = (X / Y) + (0. 1 5) (H / Y)\tag{1}\]
El lado izquierdo de la ecuación muestra el nuevo ratio exportaciones/output, que es igual al ratio inicial (X/Y) más el 15% del ratio ventas interiores/output (H/Y). A partir de (1) obtenemos
\[d X / Y = 15 / (100 - 15) = 17,6 \%\]
Dado que los sectores P suponen en España el 20% del output manufacturero, nuestros cálculos implican un impacto exógeno positivo de casi el 4% (es decir 0.176*0.20, véase cuadro 4.1).
Para los sectores N, la caída del 15% en las ventas nacionales tiene lugar a través de una reducción en la producción de los bienes para la venta en el mercado nacional, sin que se registren cambios en las exportaciones de estos sectores (para un nivel dado de demanda mundial). En este caso necesitamos calcular dH/Y a partir de la siguiente expresión:
\[(H - d H) / (X + H - d H) = 0. 8 5 (H / Y) \tag {2}\]
En el cuadro 4.1 se muestra la caída estimada en el output de los sectores P como proporción del total del output en manufacturas bajo la rúbrica (-dH/YM).
El cuadro 4.2 presenta las ganancias (dX/YM) y pérdidas (-dH/YM) estáticas calculadas de esta forma, que constituyen la variante del shock v en el caso en que no se consideran los posibles efectos de la IED.
(Cuadro 4.2, aquí)
Por otra parte, otro importante efecto del MUE viene dado por el cambio de la economía hacia una mayor exposición a la economía mundial (es decir, un aumento en la proporción de bienes comerciables en el sector manufacturero). Es por ello que en el shock iv modificamos los coeficientes de demanda mundial y demanda nacional en las ecuaciones de output manufacturero y del precio del output. Tales modificaciones se basan también en la clasificación establecida en el cuadro 4.1 examinando cada uno de los sectores. Si el ratio exportaciones/output es superior al 90%, no realizamos ningún cambio en dicho ratio. De no ser así, para los sectores fuertemente afectados por el MUE (P1 o N1) incrementamos dicho ratio hasta el 90%, mientras para los sectores menos afectados, lo incrementamos en un cuarto de la orientación inicial hacia el mercado interno. Posteriormente se pondera el ratio exportaciones/output por su participación en el output total y, finalmente, se realizan ajustes para incorporar los efectos de los flujos de IED.
Estos últimos ajustes tienen su justificación en el posible papel desempeñado por la IED en el proceso de transformación estructural registrado en los países periféricos. En este sentido, dentro de los sectores manufactureros que son sensibles a los efectos MUE hemos identificado un conjunto de subsectores para los que ha habido un considerable flujo de IED y a partir de ratios inversión/empleo hemos estimado que el cambio estructural asociado a los flujos de IED representa para España 19.000 empleos extra por año, que en un período de diez años representaría un incremento del 7% sobre el nivel inicial de 1987, que habría que añadir a los efectos MUE. Este aumento del 7% en el empleo se traduciría en un incremento del 14% en el output y del 7% en productividad, que recogería lo que podríamos denominar “efectos de localización” derivados del MUE en el periodo aludido.
De esta forma, si tenemos en cuenta el papel de la IED los efectos estáticos del MUE serían los recogidos en el cuadro 4.3. Las columnas 1 y 2 muestran el shock sobre el output, sin y con las modificaciones efectuadas para incorporar los flujos de IED, respectivamente. Las columnas 3 y 4 recogen los shocks sobre la productividad, donde los datos “sin IED” provienen del Informe Cecchini.
(Cuadro 4.3, aquí)
Por último, y en referencia al shock vii, consideramos que el señalado incremento en la orientación de la economía hacia la exportación generaría efectos de dependencia en el crecimiento en el sentido de que un aumento en la demanda mundial tendría un impacto mucho más fuerte en una economía que produce una mayor proporción de bienes comerciables, mientras que incrementos en la demanda interna darían lugar a efectos mucho menos importantes.
A partir de los cálculos anteriormente descritos para los ratios exportaciones/output aumentados, evaluamos sus implicaciones agregadas ponderando cada cambio porcentual en dicho ratio exportaciones/output por la participación de cada sector en el output manufacturero (Y/YM). A continuación, realizamos un ajuste por crecimiento de demanda, ya que si la economía se especializa en sectores para los que la demanda mundial crece fuertemente, ello incrementará aun más la elasticidad de la demanda mundial en la ecuación del output nacional. De esta forma obtenemos los valores que se ofrecen en el cuadro 4.1 bajo la rúbrica d(X/Y).
Así pues, vemos que el total se situaría en torno al 98%, lo que indica que la orientación exportadora de las manufacturas españolas pasaría del 33% inicial al 42%. Como se señaló anteriormente, nuestra metodología permite introducir estos cambios estructurales en el modelo HERMIN mediante ajustes en los coeficientes de las ecuaciones de output y precio en línea con estas proporciones.
V. Los efectos macroeconómicos de los Marcos de Apoyo Comunitarios (MACs)
Ante la perspectiva de que con el establecimiento del MUE se agudizaran las disparidades de niveles de renta entre las regiones y países de la hoy UE, la Comisión Europea llevó a cabo la reforma y expansión de su política regional orientándola hacia objetivos de reforma estructural y de crecimiento económico equilibrado en el seno de la Unión. Bajo el título de Marcos de Apoyo
Comunitarios (MACs) se concibieron una amplia serie de intervenciones de caracter estructural y sus correspondientes convenios financieros en los que participan desde la propia administración comunitaria hasta las administraciones locales de los estados miembros. Dentro de este programa se situaron las ayudas del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), del Fondo Social Europeo (FSE), y de la Sección Orientación del Fondo de Orientación y Garantía (FEOGA-Orientación), siendo España, Grecia, Irlanda y Portugal los principales países receptores de dichos fondos [véanse Ministerio de Economía y Hacienda, (1991) y Herce (1995)].
El primero de estos programas (denominado paquete Delors-I) cubrió el período 1989-93. En 1994 se aprobó un segundo programa (el paquete Delors II) diseñado para cubrir el período 1994-99, conllevando una expansión en el volumen de la ayuda y una serie de mejoras en la programación destinadas a la simplificación de los procedimientos de decisión, el reforzamiento de la cooperación entre las distintas autoridades implicadas y la introducción de una mayor flexibilidad [véase Ministerio de Economía y Hacienda (1993)].
Desde su origen, los MAC están dirigidos claramente hacia la promoción de un crecimiento autosostenido en los países y regiones menos desarrollados de la UE, en lugar de constituir estímulos de demanda o medidas de mantenimiento de la renta de forma temporal o permanente. Para ello, los programas de inversión asociados a los MAC se concentran fundamentalmente en tres grandes áreas: a) inversión pública en infraestructuras, b) inversión en recursos humanos, y c) ayudas a la inversión productiva privada.
5.1. Clasificación de los efectos de los MACs
Puesto que nuestro objetivo último es identificar y modelizar los canales a través de los cuales los fondos MAC pueden afectar (y eventualmente acelerar) al crecimiento económico en los países periféricos de la UE en general y en España en particular, distinguimos efectos de demanda y efectos de oferta [para un análisis detallado del tratamiento de los MACs, véanse Herce y Sosvilla-Rivero (1994) y Bradley et al. (1995c)].
Desde el lado de la demanda, la realización de los proyectos supone un estímulo para la economía de la mano de un mayor gasto público, que se transmite directamente al gasto agregado y por tanto a la producción. Se produce además un impulso en el empleo, la renta y los precios y salarios. Por su parte, los efectos de oferta actúan a través de los costes, la productividad y la competitividad, estimulando la producción, disminuyendo las importaciones e incrementando las exportaciones. Además, al expandirse la capacidad productiva se atenúan las presiones inflacionistas originadas en el lado de la demanda. Se da pues la combinación de un shock de demanda y shock de oferta, ambos favorables.
Los efectos de oferta del MAC son más difíciles de analizar. En nuestro trabajo hemos agrupado tales posibles efectos según los programas implicados:
a) inversión pública en infraestructuras: Su principal efecto es la reducción en los costes de transporte y de otros servicios de comunicación, que repercuten en una reducción en los costes de producción, aumenta la competitividad y estimula incrementos a largo plazo en la producción y el empleo [véase, por ejemplo, Draper y Herce (1994)].
b) inversión en recursos humanos: Este programa incrementa la eficiencia y productividad de los trabajadores beneficiados por el mismo, reduciendo los costes de las empresas existentes, aumentando la calidad del producto producido e incentivando la creación de nuevas empresas que aprovechen dicho incremento en eficiencia y productividad.
c) ayudas a la inversión productiva: Este tipo de ayudas están destinadas a impulsar actividades que se consideran importantes y deseables, seleccionadas de entre las propuestas por las propias empresas privadas locales, lo que dará lugar a un mayor nivel de producción, exportaciones y empleo.
5.2. Cuantificación de los efectos de los MACs y su incorporación en el modelo HERMIN
Suponemos que los beneficios económicos derivados de cada uno de los programas se manifiestan en forma de externalidades, tratando de capturarlos modificando las ecuaciones claves del modelo (las funciones de producción y de demanda de factores principalmente)4. En particular, tendremos en cuenta dos tipos de externalidades: la primera se refiere al incremento en la productividad de los factores privados, mientras que la segunda se relaciona con una mejor calidad del producto del sector comerciable.
Respecto a la primera, dicha externalidad se puede incorporar endogeneizando el parámetro de escala de de la función de producción CES para la inversión en infraestructura pública, en capital humano y las ayudas productivas al sector privado.
El segundo tipo de externalidad opera tanto directamente a través del efecto de cada uno de los programas sobre la mejora en la calidad de la producción industrial (lo que repercute en una mayor demanda exterior de dichos bienes), como indirectamente a través de los mayores flujos de inversión extranjera directa que se derivarían de la disponibilidad de personal científico y técnico mejor cualificado y de unas mejores infraestructuras [Porter (1986)], y la consiguiente modernización del equipo y de las técnicas de producción de las empresas participadas y su mayor propensión exportadora [Alonso y Donoso, (1994)]. Para capturar este tipo de externalidad, relacionamos el crecimiento en el stock de infraestructura, el incremento en capital humano y la mayor dotación de capital privado sectorial con la medida de la demanda exterior utilizada en el modelo HERMIN.
4 El concepto de externalidad en la producción es central en desarrollos recientes de la teoría del crecimiento endógeno, que ofrecen una representación más adecuada del proceso de crecimiento económico al extender la teoría neoclásica del crecimiento al considerar el papel desempeñado por el capital humano, el capital público y la tecnología (véase, por ejemplo, Sala-i-Matin, 1990).
En nuestra aplicación empírica, los valores considerados para las elasticidades de la variable de escala productiva respecto a la inversión en infraestructura pública, en capital humano y en sector privado son, respectivamente, las siguientes: 0,20 [valor intermedio del estimado por Argimón et al. (1994), y por Bajo-Rubio y Sosvilla-Rivero (1993)]; 0,07 [a partir de las estimaciones sobre el rendimiento social de la educación y la formación profesional realizadas por Corugedo et al. (1992)]; y 0,10 [a partir de información microeconómica sobre los efectos del MAC 1989-93 contenida en FEDEA (1994)].
VI. Resultados de las simulaciones
6.1. Evaluación de los efectos del MUE sobre la economía española
En este apartado presentamos la evaluación de los efectos totales del MUE sobre la economía española, resultantes de la combinación de los siete shocks descritos en la sección 4. Dichos efectos se comparan con la situación que hubiese prevalecido en el caso de no haberse llevado a cabo el MUE, es decir, la proyección de base que arroja el modelo HERMIN-España cuando no se modifican ninguna de las relaciones como consecuencia de los efectos recién descritos (escenario de referencia).
En las simulaciones se ha tomado 1987 como el año base, espaciando los shocks derivados de la implantación del MUE a lo largo de 10 años. Nótese que, para examinar el impacto a largo plazo, el análisis no acaba en 1997, sino que continúa hasta el año 2010, considerandose que durante estos últimos años los dichos shocks se perpetúan en su valor de 1997. La elección de 1987 como año base responde al hecho de la integración de España en la entonces Comunidad Europea coincidió con el anuncio y diseño básico del MUE a traves de la adopción del Acta Unica Europea, de forma que podríamos tratar ambos hitos como un único shock [véase Viñals et al. (1990)].
En el cuadro 6.1 se ofrecen los resultados del MUE, sobre las principales macromagnitudes nominales y reales, excluyéndose los efectos de la IED, mientras que en el cuadro 6.2 se recogen los resultados obtenidos sobre las mismas variables cuando se incorporan los efectos adicionales del MUE relacionados con la IED.
\[(\text { Cuadros 6.1 y 6.2, aquí })\]
Como se observa en el cuadro 6.1, dado el importante shock negativo sobre el output manufacturero (una pérdida neta del 7,8%, como se recoge en el cuadro 4.2) el output de este sector registra una sustancial caída que, aunque disminuye en el tiempo, en el año 2010 aún supone un 1,6% inferior respecto a la situación de referencia. En contraste, el sector comerciable registra inicialmente pérdidas, pero experimenta gradualmente una mejoría respecto a la simulación de referencia (sin MUE). Como consecuencia de estos desarrollos sectoriales, los efectos sobre el PIB son desfavorables, reduciéndose respectivamente en un 1% en 1995 y en un 0,74% en el año 2000, si bien los efectos negativos desaparecen en torno al año 2010. El impacto del MUE sobre los precios es bastante notable, produciéndose una deflación generalizada (fruto del shock de demanda que en realidad constituye la pérdida de mercados a manos de los competidores extranjeros), así como el deterioro de la balanza corriente y del déficit público. Por último, destaca el incremento en la tasa de paro.
Comparando los resultados del cuadro 6.1 (sin IED) con los del cuadro 6.2 (con IED), observamos cómo, debido al espectacular aumento de los flujos de IED hacia la economía española durante los primeros años del período considerado, los efectos totales del MUE mejoran sustancialmente. Así, en el largo plazo, el PIB crece desde un 0,1% a un 9,2% impulsado por el crecimiento de su componente manufacturero que reacciona fuertemente al efecto favorable de las inversiones foráneas superando con creces los negativos efectos de la pérdida de mercados domésticos. Este resultado constituye una ilustración cuantitativa de las intuiciones de ciertos estudios sobre compensación de los efectos de deslocalización del MUE [Gual, Torrens y Vives (1992)].
6.2. Evaluación de los efectos de los MACs sobre la economía española
El cuadro 6.3 presenta los resultados agregados para el caso en que sólo se consideran los efectos de demanda de los MACs, mientras que en el cuadro 6.4 se ofrecen los resultados obtenidos cuando se tienen en cuenta también los efectos de oferta de tales programas. Al igual que en la sección anterior, los efectos de los MACs se ofrecen en términos de diferencia con respecto a la situación que hubiese prevalecido en el caso de la completa ausencia de estos programas (escenario de referencia).
\[(\text { Cuadros 6.3 y 6.4, aquí })\]
Como se señaló, el paquete Delors I cubría el período 1989-93, mientras que el Delors II se extiende a lo largo del período 1994-99. En nuestras simulaciones combinamos ambos programas como si se trataran de un único shock. Además, hemos proyectado los efectos hasta el año 2010, bajo el supuesto que la Comisión Europea siga manteniendo este tipo de programas5.
5 Véase Herce y Sosvilla-Rivero (1994) para una evaluación de los efectos de distintas alternativas de terminación de los MACs en 1999.
FEDEA - D.T. 96-27 por S. Sosvilla y J. A. Herce
El cuadro 6.5 presenta la cuantía total de estos fondos como porcentaje del PIB. Como se observa, el shock MAC representa un 0,84% del PIB en el año inicial, incrementándose gradualmente hasta el 2,34% en el año 1999, reduciéndose posteriormente hasta el 1,55% en el año 2010. Ello constituye una magnitud superior por lo general a la adoptada en los ejercicios de simulación de políticas.
(Cuadro 6.5, aquí)
Como se observa en el cuadro 6.3, los efectos de demanda o keynesianos aumentan el PIB real en 1995 en un 1,94% respecto al escenario de base (sin MACs), aumentando hasta un 2,08% en el 2000, para luego disminuir hasta un 1,33% en el año 2010. Los efectos totales (keynesianos más externalidades) son mayores, alcanzando un 2,2% en 1995, un 2,61% en el año 2000 y un 2,08% en el 2010 (cuadro 6.4). Este desigual comportamiento tiene su origen en el mayor crecimiento experimentado por el sector comerciable (véanse cuadros 6.3 y 6.4).
Respecto a la inflación, si se consideran únicamente los efectos de demanda (cuadro 6.3), los precios de consumo aumentan desde un incremento del 0,55% sobre el escenario de referencia en 1995 hasta un 0,64% en el año 2000, reduciéndose posteriormente hasta un 0,38% en el año 2010. Sin embargo, si se consideran tambien los efectos de oferta (cuadro 6.4), el efecto es más favorable, registrándose una caída en precios desde el -0,07% en 1995 hasta el -1,35% en el año 2010.
En cuanto a la tasa de paro, en ambos casos disminuye, aunque la disminución es mayor en el caso de considerar únicamente los efectos de demanda (véanse cuadros 6.3 y 6.4).
Por último, se observa cómo, si bien el ratio saldo por cuenta corriente/PIB registra una cierta mejoría, el déficit público, como porcentaje del PIB, se deteriora progresivamente, siendo estas tendencias más acusadas en el caso de tener en cuenta los efectos totales de los MACs (cuadro 6.4) que de considerar solamente los efectos de demanda (cuadro 6.3).
6.3. Efectos netos totales
En el cuadro 6.6 se ofrecen, a modo de resumen, los efectos netos totales, para el caso en el que no se consideran ni los efectos de la IED en los shocks MUE ni las externalidades de los MACs. Dichos resultados corresponderían con las estimaciones más conservadoras de las ofrecidas en los anteriores apartados, recogidas, respectivamente, en los cuadros 6.1 y 6.3.
(Cuadro 6.6, aquí)
FEDEA - D.T. 96-27 por S. Sosvilla y J. A. Herce
Como vimos anteriormente, el output y el empleo caen como consecuencia del MUE, especialmente debido a que se concentran en sectores que se ven adversamente afectados por dicho shock, lo que conllevaría un cierto esfuerzo de reestructuración en las primeras etapas del MUE. Ahora bien, como vimos anteriormente, este shock negativo se ve aminorado en alguna medida por el incremento en los flujos de IED. En realidad, el ajuste estructural en el sector manufacturero es muy importante y refleja la incapacidad generalizada de nuestra industria para, tras la liberalizacón interior comunitaria, ganar mercado exterior sin ceder mercado doméstico. Parece suceder todo lo contrario, debido al avance de las empresas comunitarias en el mercado doméstico, y tan sólo los fuertes flujos de IED pueden corregir este efecto al impulsar determinados sectores en el conjunto del mercado comunitario.
El sector no comerciable (los servicios) apenas se ve afectado por el shock de mercado único. No obstante es el principal beneficiario de los efectos de demanda de los MACs (sin considerar externalidades). Estos efectos mitigan también en buena medida el retroceso del sector comerciable debido al ajuste estructural.
En su conjunto, gracias a los efectos de demanda de los sucesivos paquetes de ayuda estructural, más que se compensan los efectos del MUE. Este es precisamente el objetivo de dichas ayudas estructurales, aunque el resultado reflejado en el cuadro 6.6 sería insuficiente para justificar la participación de los países periféricos en el mercado único ya que, según siempre el Informe Cecchini, las grandes economías comunitarias cosecharían efectos aún más importantes (cuadro 2.1).
La clave de la participación activa de los países potencialmente perdedores en un “juego” como el del MUE, habría que buscarla definitivamente en la realización de efectos tan poderosos como los derivados de los flujos de IED y las externalidades provocadas por las ayudas estructurales analizados en las secciones anteriores.
6.4. Comparación de los efectos obtenidos
Estimaciones del Informe Cecchini
El cuadro 6.7 recoge nuestras estimaciones sobre los efectos macroeconómicos del MUE cuando se tienen en cuenta los efectos de la IED, junto con los derivados del Informe Cecchini para el conjunto de la U.E. representado por las grandes economías comunitarias. La comparación se efectúa sobre los resultados estimados para el año 2000 en nuestro ejercicio, supuesto que en ese mismo año se acumulan los efectos previstos por el informe Cecchini respecto al correpondiente escenario de base.
Como se observa, el Informe Cecchini predecía una caída en los precios, resultado que se ha incorporado en nuestras estimaciones. Ahora bien, mientras que dicho informe la cifraba en un -6,1%, nuestro análisis arroja una caída en torno al -4,22 debido a que los efectos de demanda de los MACs son inflacionarios.
(Cuadro 6.7, aquí)
Respecto al déficit público y a la balanza corriente, destaca el hecho de que nuestras estimaciones están en línea con las ofrecidas en el Informe Cecchini. Sin embargo, los efectos sobre el PIB difieren notablemente. Ello es debido, evidentemente, a la diferencia en la metodología aplicada, y en particular al tratamiento de la IED, al que se superpone el efecto de demanda de los MACs. En efecto, como hemos señalado reiteradamente, hemos supuesto que la probada capacidad de la economía española para atraer flujos de IED ayudaría a reducir la vulnerabilidad de su tejido industrial en términos netos, es decir, tirando de los sectores más dinámicos y compensando la reducción de la actividad de los más sensibles.
Por último, cabe señalar que nuestras estimaciones de los efectos del MUE sobre el crecimiento se sitúan dentro del rango predicho por Baldwin (1989), quien considera que el bonus de crecimiento a medio plazo resultante de la mayor inversión (no tenida en cuenta en el Informe Cecchini) más que doblaría el rango de efectos sobre el PIB predichos en dicho informe. Ello sin tener en cuenta la aparición de rendimientos crecientes eventualmente propiciada por el MUE en algunos sectores.
Estimaciones para las otras economías periféricas de la UE
En el cuadro 6.8 se ofrece, a efectos comparativos, un resumen de los resultados obtenidos para el conjunto de países periféricos de la UE: España, Grecia, Irlanda y Portugal [véase Barry et al., (1996)].
Como se observa, los efectos MUE son especialmente importantes para Irlanda. Después, y en orden descendente, vendrían Portugal, Grecia y España. La razón para esta ordenación radica en el hecho de que en Irlanda y Portugal se registra una elevada concentración del empleo y el output en sectores que se espera se beneficien del MUE. Además, Portugal también ha registrado importantes entradas de IED que han ayudado a reducir los posibles impactos negativos. Sin embargo, en España y Grecia el output y el empleo se concentra en sectores negativamente afectados por el MUE, por lo que se espera una importante reestructuración, que en el caso español estaría mitigada por el papel de la IED. Estos resultados coinciden con las predicciones sobre el balance Norte/Sur establecidas por Neven (1990) en relación a los efectos del MUE.
Por otra parte, aunque Grecia es el país menos beneficiado por el MUE, es, junto a Portugal, el más favorecido por los MACs, siendo los efectos de dichos programas en España e Irlanda mucho más modestos. Ello es así tanto por el tamaño relativo de los shocks como por la respuesta endógena de cada economía a dichos shocks6.
VII. Conclusiones
Muchos de los efectos de la liberalización comercial derivados de la realización del MUE son ambiguos a priori. En este trabajo hemos realizado un intento de cuantificar tales efectos. En particular, nuestra contribución metodológica consiste en la forma en que hemos incorporado los posibles cambios estructurales derivados del MUE. Ello permite discernir los efectos agregados, ya que la liberalización conllevará, tal y como predicen la mayoría de los estudios sectoriales, que muchos sectores entren en crisis mientras que otros se expanden.
Los resultados obtenidos ilustran, a pesar de la técnica ad hoc con la que se han introducido muchos de los impulsos, la gama y combinación de efectos susceptibles de manifestarse en el MUE plenamente realizado. En primer lugar, frente a las ganancias a escala comunitaria desveladas por el informe Cecchini, los países periféricos partirían como perdedores potenciales a causa de los intensos ajustes sectoriales. Por otra parte, las ayudas estructurales, concebidas precisamente como “red de seguridad” frente a los riesgos de la liberalización interior, mitigarían en cierta medida los problemas de los sectores manufactureros y, en general, gracias a los positivos efectos sobre los sectores no comerciables, situarían a las economías periféricas en una posición neta, en términos de PIB, ligeramente favorable aunque alejada de las ganancias previstas para las grandes economías comunitarias. Finalmente, la verdadera oportunidad para los países periféricos, y entre ellos España, parece radicar en la entrada masiva de flujos de inversión extranjera y también en los efectos de oferta de las ayudas estructurales.
De esta forma, el intenso cambio industrial que suele acompañar a los procesos de liberalización se resolvería en el caso de nuestro país sin una desindustrialización neta y con renovadas oportunidades industriales de la mano de la IED en las primeras fases del MUE. Más adelante, los retos de la liberalización global impulsada por la consecución de la Ronda Uruguay y la nueva estructura del comercio mundial seguirán alentando los desarrollos en materia de cambio sectorial de las economías. Para la economía española, las lecciones del MUE son pues muy importantes y sugieren una provocadora pregunta: ¿qué pasaría si la IED dejara de favorecer a la península Ibérica?.
6 Así, por ejemplo, en 1995 los shocks MACs suponían, como porcentaje del PIB, un 8,29% en Grecia, un 7,93% en Portugal, un 3,91% en Irlanda y un 2,17% en España.
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Cuadros y gráficos
| Cuadro 2.1:Consecuencias macroeconómicas a medio plazo del mercado interior (efectos estáticos) | |||||
| PIB(%) | IPC(%) | Empleo(x1000) | Sup. Púb.(%/PIB) | Bal. CC(%/PIB) | |
| Sin políticas de acompañamiento | |||||
| Control en fronteras | 0,4 | -0,1 | 200 | 0,2 | 0,2 |
| Mercados públicos | 0,5 | -1,4 | 350 | 0,3 | 0,1 |
| Servicios financieros | 1,5 | -1,4 | 400 | 1,1 | 0,3 |
| Efectos de oferta (a) | 2,1 | -2,3 | 850 | 0,6 | 0,4 |
| Total (b) | 4,5 | -6,1 | 1.800 | 2,2 | 1,0 |
| Con políticas de acompañamiento (c) | |||||
| Presupuesto | 7,5 | -4,3 | 5.700 | 0,0 | -0,5 |
| Balanza de pagos | 6,5 | -4,9 | 4.400 | 0,7 | 0,0 |
| Desinflación (d) | 7,0 | -4,5 | 5.000 | 0,4 | -0,2 |
| Pro memoria:Un punto porcentual del PIB comunitario equivalía, en 1990, a 47 mil millones de ecus. | |||||
| (a) Estimaciones basadas en “consenso de expertos”, economías de escala en la industria y mayor competencia.(b) Valor medio de simulaciones alternativas. Márgen de error = ca. 30%. (c) Consisten en una explotación completa de margen de maniobra presupuestario o de cuenta corriente creado por el mercado interior. Las políticas se instrumentan mediante reducción de los impuestos directos o aumento de la inversión pública.(d) Solamente un 30% de la reducción del IPC, sin políticas de acompañamiento, es absorvido por políticas de demanda. La simulación del 100% daría lugar a resultados poco verosímiles.Fuente: Emerson et al.. (1988). | |||||

| Cuadro 4.1:Clasificación de los sectores afectados por el MUE (ponderados por empleo) | |||||||
| COD. | NACE | SECTOR | X/Y | H/Y | Y/YM | -dX/YM | d(X/Y)* |
| P11 | 34 | Cables | 18,33 | 81,67 | 0,46 | 0,21 | |
| P12 | 425 | Vino, Champagne | 9,71 | 90,29 | 1,62 | 0,82 | |
| P13 | 494 | Juguetes y transporte | 32,83 | 67,17 | 0,28 | 0,07 | |
| P21 | 351 | Vehículos de motor | 35,85 | 64,15 | 10,01 | 1,06 | |
| P22 | 346 | Material eléctrico para el hogar | 15,41 | 84,59 | 0,96 | 0,12 | |
| P22 | 431 | Textiles, algodón y lana | 18,01 | 81,99 | 0,20 | 0,02 | |
| P22 | 453 | Ropa | 7,07 | 92,93 | 1,92 | 0,27 | |
| P22 | 455 | Textil del hogar | 22,76 | 77,24 | 0,39 | 0,05 | |
| P22 | 491 | Joyería | 92,20 | 7,80 | 0,15 | 0,00 | |
| P23 | 248 | Cerámica | 25,14 | 74,86 | 0,92 | 0,09 | |
| P23 | 432 | Industria del algodón | 10,48 | 89,52 | 0,88 | 0,11 | |
| P23 | 451 | Calzado | 60,73 | 39,27 | 0,91 | 0,00 | |
| P23 | 481 | Productos de goma | 29,08 | 70,92 | 1,34 | 0,13 | |
| Total sectores P | 20,05 | 3,53 | |||||
| -dH/YM | |||||||
| N11 | 257 | Productos farmacéuticos | 10,83 | 89,17 | 1,91 | -1,57 | 1,03 |
| N11 | 330 | Material de oficina | 69,53 | 30,47 | 0,51 | 0,00 | 0,00 |
| N11 | 342 | Maquinaria eléctrica | 9,57 | 90,43 | 1,45 | -1,22 | 0,80 |
| N11 | 344 | Eq. de telecom., radio y TV | 16,62 | 83,38 | 1,12 | -0,81 | 0,54 |
| N11 | 428 | Refrescos | 0,34 | 99,66 | 1,09 | -1,09 | 0,72 |
| N12 | 315 | Calderas | 4,44 | 95,56 | 0,40 | -0,37 | 0,22 |
| N12 | 361 | Astilleros | 41,93 | 58,07 | 0,73 | -0,22 | 0,13 |
| N12 | 362 | Material rodante ferroviario | 1,48 | 98,52 | 0,31 | -0,30 | 0,18 |
| N12 | 372 | Equipos médicos | 49,54 | 50,46 | 0,05 | -0,01 | 0,01 |
| N12 | 417 | Pasta alimenticia | 0,00 | 100,00 | 0,06 | -0,06 | 0,04 |
| N12 | 421 | Cacao y chocolate | 8,48 | 91,52 | 0,69 | -0,59 | 0,36 |
| N12 | 427 | Cervezas | 0,40 | 99,60 | 0,86 | -0,85 | 0,51 |
| N21 | 251 | Industria química básica | 28,39 | 71,61 | 3,77 | -1,04 | 0,45 |
| N21 | 256 | Otros productos quimicos | 5,66 | 94,34 | 1,73 | -1,24 | 0,27 |
| N21 | 321 | Maquinaria agrícola | 12,88 | 87,12 | 0,39 | -0,20 | 0,06 |
| N21 | 345 | Radio, TV | 8,28 | 91,72 | 0,68 | -0,42 | 0,10 |
| N21 | 347 | Lámparas | 18,53 | 81,47 | 0,27 | -0,11 | 0,04 |
| N21 | 493 | Laboratorios de fotografía y cine | 6,98 | 93,02 | 0,10 | -0,06 | 0,01 |
| N22 | 325 | Acero | 20,31 | 79,69 | 0,87 | -0,32 | 0,10 |
| N22 | 364 | Equipo aeroespacial | 54,55 | 45,45 | 0,87 | -0,03 | 0,02 |
| N23 | 247 | Cristal | 12,16 | 87,84 | 0,28 | -0,45 | 0,10 |
| N23 | 322 | Maquinaria herramientas | 33,07 | 66,93 | 0,56 | -0,13 | 0,05 |
| N23 | 323 | Maquinaria textil | 39,13 | 60,87 | 0,31 | -0,06 | 0,03 |
| N23 | 324 | Maquinaria química | 38,35 | 61,65 | 0,35 | -0,07 | 0,03 |
| N23 | 326 | Equipos de transmisión | 39,08 | 60,92 | 0,15 | -0,03 | 0,01 |
| N23 | 327 | Otras maquinarias y equipo | 27,45 | 72,55 | 0,22 | -0,06 | 0,02 |
| N23 | 438 | Alfombras | 25,92 | 74,08 | 0,16 | -0,05 | 0,02 |
| Total sectores N | 19,89 | -11,35 | 8,78 | ||||
| Leyenda: X/Y = Exportaciones como porcentaje del Producto Bruto en cada sector, 1985. H/Y = (100-X/Y) = Ventas en el mercado interior como porcentaje del Producto Bruto, 1985. Y/YM = Output en el sector sobre output total en manufacturas, 1985. dX/YM = Ganancias en exportaciones como porcentaje del output total en manufacturas. -dH/YM = Pérdidas en las ventas del mercado interior como porcentaje del output total en manufacturas. d(X/Y)* = Cambio % ponderado por el empleo en el ratio exportaciones/output, ajustado por el crecimiento de la demanda.Fuentes: European Economy, Special Edition, 1990, Part C, España. EUROSTAT: Structure and Activity of Industry, Annual Enquiry - Main Results 1986/1985. OECD STAN: Database, versión en disquettes, Diciembre de 1994. | |||||||
| Cuadro 4.3:Shocks sobre el output y la productividad: | |||
| Shock neto sobre el output (%)sin considerar IED | Shock neto sobre el output (%)considerando IED | Shock sobre productividad (%)sin considerar IED | Shock sobre productividad (%)considerando IED |
| -7,8 | 6,2 | 5 | 12 |
1: Efectos totales del MUE (sin conside
| Macromagnitud | 1995 | 2000 | 2010 |
| PIB real a cf (*) | -1,01 | -0,74 | 0,06 |
| Output real del sector comerciable (*) | -3,23 | -3,11 | -1,63 |
| Output real del sector no comerciable (*) | -0,37 | 0,09 | 0,87 |
| Deflactor del VAB del sector comerciable (*) | -7,57 | -8,93 | -8,60 |
| Ganancia anual media en el sector comerciable (*) | -5,92 | -6,75 | -6,24 |
| Deflactor del consumo privado (*) | -5,80 | -7,10 | -6,70 |
| Tasa de paro (**) | 1,04 | 1,07 | 0,72 |
| Cap. o Nec. de Fin. AA.PP. (en % del PIB) (**) | 0,79 | 1,13 | 1,07 |
| Saldo de la Balanza por C/C (en % del PIB) (**) | -0,34 | -0,42 | -0,10 |
| Nota: (*) Diferencia porcentual respecto a la simulación de referencia (sin MUE)(**) Diferencia respecto a la simulación de referencia (sin MUE) | |||
2: Efectos totales del MUE (considerand
| Macromagnitud | 1995 | 2000 | 2010 |
| PIB real a cf (*) | 4,75 | 7,13 | 9,16 |
| Output real del sector comerciable (*) | 12,71 | 18,18 | 22,01 |
| Output real del sector no comerciable (*) | 2,95 | 4,59 | 6,07 |
| Deflactor del VAB del sector comerciable (*) | -7,96 | -8,99 | -8,33 |
| Ganancia anual media en el sector comerciable (*) | -2,25 | -1,59 | -0,31 |
| Deflactor del consumo privado (*) | -4,03 | -4,22 | -3,44 |
| Tasa de paro (**) | -1,17 | -1,98 | -3,00 |
| Cap. o Nec. de Fin. AA.PP. (en % del PIB) (**) | -0,77 | -1,61 | -2,77 |
| Saldo de la Balanza por C/C (en % del PIB) (**) | 1,04 | 1,48 | 1,87 |
| Nota: (*) Diferencia porcentual respecto a la simulación de referencia (sin MUE) (**) Diferencia respecto a la simulación de referencia (sin MUE) | |||
Efectos totales de los MACs (sin considerar exte
| Macromagnitud | 1995 | 2000 | 2010 |
| PIB real a cf (*) | 1,94 | 2,08 | 1,33 |
| Output real del sector comerciable (*) | 1,79 | 1,94 | 1,26 |
| Output real del sector no comerciable (*) | 2,6 | 2,78 | 1,75 |
| Deflactor del VAB del sector comerciable (*) | 0,43 | 0,45 | 0,27 |
| Ganancia anual media en el sector comerciable (*) | 0,75 | 0,77 | 0,46 |
| Deflactor del consumo privado (*) | 0,55 | 0,64 | 0,38 |
| Tasa de paro (**) | -1,88 | -2,14 | -1,53 |
| Cap. o Nec. de Fin. AA.PP. (en % del PIB) (**) | 0,24 | 0,35 | 0,63 |
| Saldo de la Balanza por C/C (en % del PIB) (**) | -1,13 | -1,2 | -0,78 |
| Nota: (*) Diferencia porcentual respecto a la simulación de referencia (sin MUE) (**) Diferencia respecto a la simulación de referencia (sin MUE) | |||
fectos totales de los MACs (considerando externalida
| Macromagnitud | 1995 | 2000 | 2010 |
| PIB real a cf (*) | 2,2 | 2,61 | 2,08 |
| Output real del sector comerciable (*) | 2,47 | 3,22 | 3,08 |
| Output real del sector no comerciable (*) | 2,78 | 3,14 | 2,23 |
| Deflactor del VAB del sector comerciable (*) | -0,14 | -0,58 | -1,21 |
| Ganancia anual media en el sector comerciable (*) | 0,54 | 0,41 | -0,08 |
| Deflactor del consumo privado (*) | -0,07 | -0,53 | -1,35 |
| Tasa de paro (**) | -1,71 | -1,84 | -1,08 |
| Cap. o Nec. de Fin. AA.PP. (en % del PIB) (**) | 0,33 | 0,55 | 1,03 |
| Saldo de la Balanza por C/C (en % del PIB) (**) | -0,21 | -1,37 | -1,02 |
| Nota: (*) Diferencia porcentual respecto a la simulación de referencia (sin MUE) (**) Diferencia respecto a la simulación de referencia (sin MUE) | |||
| Cuadro 6.5: Fondos MACs como porcentaje ex post del PIB | |
| MAC 89-93 | % del PIB (a) |
| 1989 | 0,84 |
| 1991 | 0,95 |
| 1993 | 1,1 |
| MAC 94-99 | % del PIB (a) |
| 1994 | 1,92 |
| 1996 | 2,07 |
| 1999 | 2,34 |
| MAC futuros (b) | % del PIB (a) |
| 2000 | 2,26 |
| 2005 | 1,88 |
| 2010 | 1,55 |
| (a): Estos porcentajes están calculados sobre el PIB proyectado por el modelo HERMIN.(b): Se supone que las ayudas estructurales se sucederán a la finalización del MAC 94-99 siguiendo los importes de este último. | |
fectos totales (sin considerar IED en MUE ni externalid
| Macromagnitud | 1995 | 2000 | 2010 | ||||||
| MUE | MAC | TOT | MUE | MAC | TOT | MUE | MAC | TOT | |
| PIB real a cf (*) | -1,01 | 1,94 | 0,93 | -0,74 | 2,08 | 1,34 | 0,06 | 1,33 | 1,39 |
| Output real del sector comerciable (*) | -3,23 | 1,79 | -1,44 | -3,11 | 1,94 | -1,17 | -1,63 | 1,26 | -0,37 |
| Output real del sector no comerciable (*) | -0,37 | 2,6 | 2,23 | 0,09 | 2,78 | 2,87 | 0,87 | 1,75 | 2,62 |
| Deflactor del VAB del sector comerciable (*) | -7,57 | 0,43 | -7,14 | -8,93 | 0,45 | -8,48 | -8,6 | 0,27 | -8,33 |
| Ganancia anual media en el sector comerciable (*) | -5,92 | 0,75 | -5,17 | -6,75 | 0,77 | -5,98 | -6,24 | 0,46 | -5,78 |
| Deflactor del consumo privado (*) | -5,8 | 0,55 | -5,25 | -7,1 | 0,64 | -6,46 | -6,7 | 0,38 | -6,32 |
| Tasa de paro (**) | 1,04 | -1,88 | -0,84 | 1,07 | -2,14 | -1,07 | 0,72 | -1,53 | -0,81 |
| Cap. o Nec. de Fin. AA.PP. (en % del PIB) (**) | 0,79 | 0,24 | 1,03 | 1,13 | 0,35 | 1,48 | 1,07 | 0,63 | 1,7 |
| Saldo de la Balanza por C/C (en % del PIB) (**) | -0,34 | -1,13 | -1,47 | -0,42 | -1,2 | -162 | -0,1 | -0,78 | -0,88 |
| Nota: (*) Diferencia porcentual respecto a la simulación de referencia (sin MUE). (**) Diferencia respecto a la simulación de referencia (sin MUE) | |||||||||
considerando IED en MUE y externalidade dos comparados con el Informe C
| Macromagnitud | FEDEA | Checchini | |
| MUE | TOTAL | MUE | |
| PIB real a cf (*) | 7,13 | 9,74 | 4,5 |
| Deflactor del consumo privado (*) | -4,22 | -4,75 | -6,1 |
| Cap. o Nec. de Fin. AA.PP. (en % del PIB) (**) | -1,61 | -1,06 | -2,2 |
| Saldo de la Balanza por C/C (en % del PIB) (**) | 1,48 | 0,11 | 1,0 |
| Nota: (*) Diferencia porcentual respecto a la simulación de referencia (sin MUE), (**) Diferencia respecto a la simulación de referencia (sin MUE) | |||
| Cuadro 6.8:Resultados comparativos con otros países periféricos (año 2000, considerando IED en MUE y externalidades en MAC) | ||||||||
| Macromagnitud | España | Grecia | Irlanda | Portugal | ||||
| MUE | Total | MUE | Total | MUE | Total | MUE | Total | |
| PIB real a cf (*) | 7,13 | 9,74 | -0,88 | 2,06 | 7,24 | 8,84 | 6,90 | 12,59 |
| Deflactor del consumo privado (*) | -4,22 | -4,75 | -7,14 | 2,94 | -3,71 | -4,16 | 2,64 | 10,88 |
| Cap. o Nec. de Fin. AA.PP. (en % del PIB) (**) | -1,61 | -1,06 | 0,76 | 1,20 | -1,45 | -0,55 | -0,42 | 0,53 |
| Saldo de la Balanza por C/C (en % del PIB) (**) | 1,48 | 0,11 | -0,38 | 1,73 | 1,30 | 1,81 | 1,18 | -0,08 |
| Nota: (*) Diferencia porcentual respecto a la simulación de referencia (sin MUE), (** ) Diferencia respecto a la simulación de referencia (sin MUE) | ||||||||