‹ Volver a la ficha Doc. dt-1997-05

Los factores específicos del paro en Andalucía por Juan F. Jimeno

DOCUMENTO DE TRABAJO 97-05

Marzo, 1997

FEDEA, Universidad de Alcalá de Henares, CEPR.

Los factores específicos del paro en Andalucía*

Juan Francisco Jimeno Serrano

12 de marzo de 1997

Resumen

Este artículo contiene una descripción de las principales diferencias entre el mercado de trabajo en Andalucía y el mercado de trabajo del resto de España, tanto en lo que se refiere a la evolución de la oferta y demanda de trabajo, como a las instituciones laborales que afectan a la evolución salarial y del empleo. Tras una beve discusión teórica sobre la determinación de la tasa de paro en mercados de trabajo locales, se discute sobre la relación entre las diferencias señaladas anteriormente y el hecho de que la tasa de paro en Andalucía se haya mantenido por encima de doce puntos de la tasa de paro del resto de España en la última década.

JEL codes: J64, R23.

Universidad de Alcalá y FEDEA.
*Artículo presentado en la conferencia sobre El paro en España y Andalucía: Causas y remedios, Sevilla, 21, 22 y 23 de enero de 1997.

Índice General

1 Introducción 3 2 Mercados de trabajo locales: la teoría 4 3 ¿Son la oferta y la demanda de trabajo diferentes en Andalucía? 5 3.1 Población activa y empleo: evolución y composición ..... 5 3.2 Tasas de paro por grupos de población ..... 7 4 ¿Hay características institucionales peculiares en el mercado de trabajo andaluz? 9 4.1 La negociación colectiva en Andalucía ..... 10 4.2 Las prestaciones por desempleo ..... 11 4.2.1 La protección del empleo agrario ..... 12 4.2.2 La cobertura de las prestaciones por desempleo ..... 13 5 Conclusiones 14

1 Introducción

La mayoría de los países occidentales se enfrentan a un problema económico y social: el desempleo. Este problema es especialmente grave en España, donde la tasa de paro ha sido, durante las dos últimas décadas, la más alta de los países de la OCDE. En la actualidad, la tasa de paro española (un 22%) duplica la tasa de paro media de la Unión Europea (UE). ¿A qué se debe el alto paro de los países europeos? ¿Por qué es la tasa de paro española el doble que la tasa de paro europea? La respuesta a estas preguntas ha ocupado y ocupa la agenda investigadora de muchos economistas. Uno de los enfoques habituales en los estudios sobre las causas del paro consiste en la comparación entre los mercados de trabajo de distintos países.¹ Cuando se realizan estas comparaciones, suelen aparecer casos de países con tasas de paro muy diferentes. Así, por ejemplo, la alta tasa de paro europea contrasta con la tasa de paro de la economía estadounidense (ligeramente por encima del 5% en la actualidad), o la tasa de paro en el Reino Unido (inferior al 7%) contrasta con la tasa de paro de países de Europa Continental. Estas diferencias se suelen achacar a la distinta naturaleza de la regulación del mercado de trabajo en Estados Unidos y en el Reino Unido. Sin embargo, también hay casos de países que tienen una regulación del mercado de trabajo que, a primera vista, parece similar y, sin embargo, presentan tasas de paro muy diferentes (por ejemplo, el caso de la altísima tasa de paro en España en relación a otros países de la UE o el caso de Portugal y Austria que son dos de los tres países con menores tasas de paro dentro de la UE).²

A nivel regional, estas diferencias entre tasas de paro son, incluso, más paradójicas. En principio, cabría esperar que los flujos migratorios interregionales fueran de mayor intensidad que los internacionales y contribuyeran a mantener diferencias regionales de tasas de paro de menor magnitud que las existentes a nivel internacional. En la dimensión regional del problema del paro, España es también un caso especial. No sólo las diferencias regionales de tasas de paro son muy altas, sino que además han persistido en niveles altos durante las dos últimas décadas, periodo en el que los flujos migratorios interregionales han disminuido de forma notable. De las regiones españolas, Andalucía ha sido la que ha tenido la mayor tasa de paro durante los últimos veinte años y, además, la diferencia entre la tasa de paro andaluza y la del resto de España ha seguido una tendencia creciente, pasando de ser 6 puntos en 1976, a 12 puntos, aproximadamente, a mediados de la década de los ochenta. A partir de entonces, dicho diferencial de paro ha fluctuado ligeramente por encima del 12% (véase el gráfico 1). ¿Qué factores explican este diferencial de la tasa de paro entre Andalucía y el resto de España? El objetivo de este trabajo es responder a esta pregunta. Para ello, este artículo está estructurado en cuatro apartados más. En primer lugar, en el apartado segundo, se presenta una breve panorámica de las enseñanzas de la teoría económica sobre los determinantes de la tasa de paro en mercados de trabajo regionales o locales. A continuación, en el apartado tercero, se realiza un análisis descriptivo de la demanda y la oferta de trabajo en Andalucía y se compara con la situación del mercado de trabajo en el resto de España. Algumas diferencias institucionales en el mercado de trabajo andaluz (entendidas como aquellos mecanismos de regulación legal o de intervención de los poderes publicos en el mercado de trabajo) que pueden contribuir a explicar el diferencial de paro son analizadas en el apartado cuarto. La identificación de las características diferenciales del mercado andaluz, tanto en lo que se refiere a la oferta y la demanda de trabajo como a lo que se refiere a elementos institucionales que influyen en el funcionamiento del mercado de trabajo, nos permite conjeturar algunas conclusiones sobre las causas del paro diferencial andaluz que se resumen en el apartado final.

Véase, por ejemplo, Layard, Nickell y Jackman (1991), capítulo 9, OCDE (1994) y CEPR (1995).
Blanchard y Jimeno (1995), después de estudiar el funcionamiento del mercado de trabajo en España y Portugal, relacionan la diferencia entre las tasas de paro entre estos dos países con las diferencias en el grado de protección al desempleo (mayor en España) y en la naturaleza del proceso de desinflación llevado a cabo en ambos países desde finales de la década de los setenta.

2 Mercados de trabajo locales: la teoría

¿Qué determina la tasa de paro de una determinada región? A la hora de responder a esta pregunta, los economistas utilizan tres conceptos: la demanda de trabajo (es decir, el número de personas que los empresarios están dispuestos a contratar, dados los costes laborales y la productividad del trabajo), la oferta de trabajo (es decir, el número de personas que están dispuestas a trabajar dado el nivel de salarios) y el mecanismo de determinación salarial (es decir, aquellos elementos institucionales que fijan el nivel de costes laborales). En condiciones normales, entre los mercados de trabajo de diferentes regiones se producen flujos migratorios que hacen disminuir la oferta de trabajo en aquellas regiones con menores salarios y mayores tasas de paro y aumentarla en las regiones de mayores salarios y menores tasas de paro. En el largo plazo, en una situación ideal de equilibrio y en la que los trabajadores y los empresarios fueran indiferentes entre residir en una región u otra, las diferencias regionales de tasas de paro deberían ser nulas, de forma que las tasas de paro regionales serían iguales a la tasa de paro nacional. Si los trabajadores y los empresarios tienen ciertas preferencias por residir en una determinada región, entonces las diferencias regionales entre las tasas de paro serían positivas y tanto mayores cuanto más acusadas sean esas preferencias. Por último, si los trabajadores y los empresarios son inmóviles, entonces las diferencias regionales de tasas de paro hay que relacionarlas con las diferencias en la evolución y composición de la oferta y de la demanda de trabajo y en aquellos elementos institucionales que constituyen el mecanismo de determinación salarial. Estas diferencias constituyen el contenido de los dos apartados siguientes.

Véase Jimeno y Bentolila (1996).

3 ¿Son la oferta y la demanda de trabajo diferentes en Andalucía?

3.1 Población activa y empleo: evolución y composición

En los últimos veinte años, la población española ha crecido más lentamente como consecuencia del descenso acusado en la tasa de natalidad, que se inició a mediados de los años setenta. Además, la tasa de actividad (es decir, la proporción de los individuos en edad de trabajar que participan en el mercado de trabajo ocupando o buscando un puesto de trabajo) ha caído ligeramente (a pesar del aumento de la tasa de actividad femenina ocurrido sobre todo desde mediados de la década de los ochenta). En lo que se refiere a la evolución de la población y de la población activa, Andalucía ha mostrado pautas diferentes a la pautas generales descritas en el párrafo anterior. En primer lugar, como se recoge en el cuadro 1, la población mayor de 16 años ha crecido en Andalucía a tasas superiores a las del resto de España (debido a una caída menor en las tasas de natalidad y al cambio de sentido de los flujos migratorios). Este crecimiento de la población junto al aumento de la tasa de actividad de la población andaluza, que se puede observar en el gráfico 2, ha producido que el crecimiento medio anual de la población activa andaluza en el periodo 1977-95 haya sido un punto porcentual superior al crecimiento medio anual de la población activa en el resto de España.

Este crecimiento ha venido acompañado por un cambio significativo en el nivel de estudios de la población activa andaluza. Como se puede observar en el primer panel del cuadro 2, la población activa andaluza ha tenido secularmente un menor nivel educativo medio que el de la población activa del resto de España. Aunque esta diferencia se ha reducido en las dos últimas décadas, todavía la proporción de activos sin estudios en Andalucía es de 8 puntos más y la proporción de activos con estudios universitarios es de 2 puntos menos que en el resto de España.

En lo que se refiere al empleo, Andalucía se ha comportado ligeramente mejor que el resto de España. Así, mientras en el periodo 1977-95 el empleo en Andalucía ha aumentado en 20 mil empleos, en el resto de España se ha reducido en 500 mil. Como se puede ver, en el gráfico 3, la disminución del empleo en Andalucía fue similar, en términos porcentuales, a la caída del empleo en el resto de España durante el periodo de crisis económica comprendido entre 1977 y 1985. Es en la expansión de la segunda mitad de los ochenta cuando el crecimiento del empleo en Andalucía superó notablemente al crecimiento del empleo en el resto de España. En la actualidad, se vuelve a repetir este fenómeno: en los últimos cuatro trimestres para los que existen datos de la Encuesta de Población Activa (tercer trimestre de 1995 a tercer trimestre de 1996), el empleo ha aumentado en Andalucía un 6% mientras que sólo ha aumentado un 2,6% en el resto de España.

Los paneles segundo y tercero del cuadro 2 muestran el cambio en la composición sectorial del empleo, que se ha traducido en que el peso relativo del empleo en la agricultura se haya reducido en 15 puntos en Andalucía y en 11 en el resto de España en el periodo 1977-95. Esta pérdida de empleo agrario ha sido en parte compensada por el crecimiento del sector servicios, en general, y de los asalariados del sector público, en particular. En la actualidad, una característica peculiar de la demanda de trabajo en Andalucía es la escasa importancia relativa del empleo industrial y la todavía alta participación del empleo agrario.

Estos datos de crecimiento del empleo hay que tomarlos con cierta cautela puesto que por cuestiones técnicas que tienen que ver con el cambio del marco muestral de la Encuesta de Población Activa acaecido a principios de 1995, una parte importante del aumento del empleo estimado por dicha encuesta desde entonces puede deberse a un mero efecto estadístico.

3.2 Tasas de paro por grupos de población

En el apartado anterior se ha descrito la evolución de la oferta y de la demanda de trabajo en los últimos veinte años que ha resultado en el espectacular aumento de las tasas de paro española y andaluza. Otro de los aspectos significativos del problema del paro es su distinta incidencia sobre distintos grupos de población: en nuestro país, el paro afecta con mayor intensidad a los jóvenes, a las mujeres y a las personas de bajo nivel de estudios. En este aspecto, Andalucía es también un caso todavía más extremo que el resto de España. Tal y como muestra el tercer panel del cuadro 2, en Andalucía la tasa de paro de individuos sin estudios o con estudios primarios es mayor al doble de la tasa de paro de los individuos con estudios universitarios, siendo esta última similar a la tasa de paro de este grupo de población en el resto de España. Además, como se puede ver en el cuadro 3, las diferencias entre las tasas de paro juveniles y las de la población adulta y entre la tasa de paro masculina y femenina, son mayores en Andalucía que en el resto de España. Estos datos indican que el diferencial de paro andaluz con respecto al resto de España se concentra en ciertos grupos de población que, o bien tienen mayores tasas de paro en toda España y que representan una mayor parte de la población activa en Andalucía, o bien que sufren una mayor tasa de paro en Andalucía. En efecto, una sencilla formula permite llevar a cabo esta descomposición: la tasa de paro de una determinada zona es una media ponderada de las tasas de paro de cada grupo de población (con ponderaciones iguales al peso relativo de cada grupo en la población activa). Por tanto, podemos escribir que el diferencial de la tasa de paro entre Andalucía y el resto de España es igual a

\[\sum_ {i = 1} ^ {N} \alpha_ {i} ^ {A N D} u _ {i} ^ {A N D} - \sum_ {i = 1} ^ {N} \alpha_ {i} ^ {R E} u _ {i} ^ {R E} = \sum_ {i = 1} ^ {N} \left(\alpha_ {i} ^ {A N D} - \alpha_ {i} ^ {R E}\right) u _ {i} ^ {R E} + \sum_ {i = 1} ^ {N} \alpha_ {i} ^ {A N D} \left(u _ {i} ^ {A N D} - u _ {i} ^ {R E}\right)\]

donde y son, respectivamente, las tasas de paro del grupo i en Andalucía y en el resto de España, y y son, respectivamente, la participación del grupo i en la población activa total en Andalucía y en el resto de España. El primer sumando del lado derecho de la ecuación anterior representa el diferencial de tasa de paro causado por tener un mayor porcentaje de la población activa en grupos con mayores tasas de paro ("efecto actividad"). El segundo sumando es el diferencial de tasa de paro causado por tener mayores tasas de paro en cada grupo de población ("efecto paro diferencial"). Si se aplica esta descomposición a la desagregación por sexo, edad y nivel de estudios utilizada en el cuadro 3, se obtiene lo siguiente (véase el cuadro 4):

- A pesar de las diferencias en la composición de la población activa por sexo, edad y nivel de estudios el “efecto actividad” sólo explica, en su conjunto, un 20% del diferencial entre la tasa de paro andaluza y la tasa de paro en el resto de España.

- Por grupos de población, la suma del “efecto actividad” y del “efecto paro diferencial” de los varones de 16 a 24 años sin estudios, de los varones de 16 a 24 años y de 25 a 45 años con estudios primarios, de los varones mayores de 45 años sin estudios, de las mujeres de 16 a 24 años con estudios primarios, y de las mujeres mayores de 25 años sin estudios o con estudios primarios, representan, en conjunto, casi el 90% del diferencial de tasa de paro entre Andalucía y el resto de España. De estos siete grupos de población, el de varones de 25 a 45 años con estudios primarios es el que explica un mayor porcentaje de dicho diferencial (un 22,5%).

- En estos grupos, el efecto actividad explica una mayor parte del diferencial de tasa de paro para los grupos de varones de 16-24 años con estudios primarios, varones mayores de 25 años sin estudios, mujeres de 16 a 24 años con estudios primarios y de mujeres de 25 a 45 años sin estudios. Por el contrario, el “efecto paro diferencial” es mayor en los grupos de varones de 16 a 24 años sin estudios, varones y mujeres mayores de 25 años con estudios primarios, y mujeres mayores de 45 años sin estudios. Además, este efecto es también importante para los varones y mujeres de 16 a 45 años con estudios secundarios. En total, este efecto, en el conjunto de estos grupos, representa más del 70% del paro diferencial, siendo el “efecto paro diferencial” en el grupo de varones de 25 a 45 años con estudios primarios (que representa un 18% del diferencial) el más significativo a este respecto.

En definitiva, el diferencial de la tasa de paro andaluza se debe sobre todo a la mayor tasa de paro de grupos de población con bajo niveles de estudios. Es cierto también que el mayor peso relativo de algunos de estos grupos en la población activa andaluza contribuye a mantener un diferencial de tasa de paro positivo. Sin embargo, en el supuesto de que la composición de la población activa andaluza se igualara a la de la población activa en el resto de España, el diferencial de la tasa de paro se reduciría en sólo dos puntos y medio (un 20%). Por tanto, las razones del diferencial del paro andaluz hay que buscarlas básicamente en las mayores tasas de paro de grupos de población con bajo niveles de estudios.

4 ¿Hay características institucionales peculiares en el mercado de trabajo andaluz?

A la hora de explicar el nivel de empleo, los economistas suelen recurrir a la evolución de la demanda de trabajo y de los costes laborales. ¿Qué factores determinan la evolución de los costes laborales? El componente fundamental de los costes laborales son los salarios (que en Andalucía y en España representan un 75% de los costes laborales totales) . Aunque es cierto que en España los costes laborales no salariales (cotizaciones sociales y otros impuestos) han aumentado notoriamente desde finales de los setenta, este aumento no puede explicar el diferencial de la tasa de paro andaluza puesto que el aumento de dichos costes ha sido homogéneo en toda España, al menos hasta la fecha. De la misma manera, otros componentes del coste laboral que inciden de forma similar a nivel regional, tales como los costes de despido, tampoco pueden explicar dicho diferencial por la misma razón.

Por tanto, para explicar las diferencias en la evolución de los costes laborales entre Andalucía y el resto de España hay que recurrir a la distinta evolución salarial. La evolución salarial depende de aquellos elementos institucionales que afectan al mecanismo de determinación de salarios y entre los que destacan fundamentalmente la regulación de la negociación colectiva y la protección por desempleo que, como veremos a continuación, tienen aspectos diferenciales en Andalucía.

Véase la Encuesta de Coste Laboral, INE (años 1988 y 1992).

4.1 La negociación colectiva en Andalucía

La negociación colectiva en España se caracteriza por el predominio de los convenios colectivos sectoriales a nivel provincial. La eficacia general automática de estos convenios se traduce en que, a pesar de la baja tasa de afiliación sindical (entre un 10 y un 15% de los activos), la cobertura de la negociación colectiva (medida como la proporción de ocupados cuyas condiciones de empleo están fijadas por un convenio colectivo) está alrededor del 70% (véase gráfico 4). A este respecto, Andalucía ha seguido una pauta distinta al de resto de España. En primer lugar, a principios de los ochenta cuando entra en vigor el Estatuto de los Trabajadores y otras leyes básicas sobre relaciones laborales, la tasa de cobertura de la negociación colectiva era muy inferior en Andalucía que en resto de España. Desde entonces, la negociación colectiva se ha extendido más deprisa en Andalucía que en el resto de España, de forma que en la actualidad la diferencia en la tasa de cobertura está alrededor de 5-10 puntos. En segundo lugar, la tasa de cobertura de la negociación colectiva en la empresa (es decir, el porcentaje de ocupados afectados por convenios colectivos de empresa) era y es mucho menor en Andalucía (alrededor de un 4%) que en el resto de España (alrededor del 10%), como se puede ver en el gráfico 5.

En cualquier caso, estas diferencias en las tasas de cobertura de la negociación colectiva o las diferencias en las tasas de paro no se han traducido en una evolución salarial muy distinta respecto a la del resto de España. Como se puede observar en los gráficos 6 y 7, el aumento salarial pactado en la negociación colectiva ha sido similar en Andalucía que en el resto de España en la última década. Si acaso, se observa una menor moderación salarial en los convenios andaluces en la primera mitad de la década de los noventa.

Dada esta evolución de las tarifas salariales (el precio del factor trabajo pactado en los convenios), las diferencias salariales entre Andalucía y el resto de España no se han reducido notablemente en los últimos años. Desafortunadamente, en nuestro país no existen datos sobre salarios a nivel regional que cubran un periodo suficientemente amplio para documentar sólidamente esta afirmación. No obstante, los datos sobre remuneración de asalariados disponibles a partir de la Contabilidad Regional (INE) o los datos de la Encuesta sobre distribución salarial en España (INE, disponible para los años 1988 y 1992) indican que dichas diferencias salariales se han mantenido prácticamente constantes y que no han mostrado ninguna relación con las diferencias regionales en tasas de paro (véase Jimeno y Bentolila, 1996).

Datos recientes disponibles para 1995 a partir de la Encuesta de Estructura Salarial (INE) confirman la permanencia en el tiempo de las diferencias salariales entre las regiones españolas.

Los datos sobre estructura salarial permiten distinguir ciertas características interesantes de la distribución salarial en Andalucía. En primer lugar, la ganancia salarial media en Andalucía es alrededor del 90% de la ganancia salarial media en el resto de España. En segundo lugar, la dispersión salarial en Andalucía es menor, es decir, los trabajadores poco cualificados o con bajo nivel de estudios obtienen una ganancia salarial que, aunque menor que en el resto de España, representa un porcentaje mayor de la ganancia salarial de los trabajadores con niveles educativos altos (véase el gráfico 8). Por ejemplo, en Andalucía la ganancia salarial media de un titulado universitario es 2,1 veces la ganancia salarial media de un trabajador sin estudios, mientras que en el resto de España este cociente es 2,3.⁶ La dispersión salarial en España se redujo a partir de principios de la década de los setenta hasta mediados de la década de los ochenta y parece haber aumentado ligeramente desde entonces. Por el contrario, en Andalucía, la dispersión salarial ha disminuido en la segunda mitad de los ochenta y principios de los noventa: en 1988 el cociente entre la ganancia media de un ingeniero o licenciado y la ganancia media de un peón era de 3,5 en Andalucía y 3,8 en el resto de España. En 1992, dicho cociente pasó a ser de 3,4 en Andalucía y 4 en el resto de España.⁷ La reducción de la dispersión salarial, en un contexto de cambio a favor de la demanda de trabajo cualificado, constituye un candidato con muchas posibilidades a la hora de explicar la mayor tasa de paro de los trabajadores con bajo nivel de cualificación.

4.2 Las prestaciones por desempleo

La alta tasa de paro española se puede sostener sin convulsiones sociales por la existencia de un sistema de protección social extendido (basado en las prestaciones por desempleo y otras prestaciones sociales) y, sobre todo, por el “seguro familiar”, es decir, el papel que vienen jugando la institución familiar como resguardo frente a la situación de paro. El hecho de que los parados españoles o los andaluces no estén en una situación de necesidad extrema constituye, evidentemente, una situación favorable. Pero, desde el punto de vista macroeconómico, la existencia de mecanismos que contribuyan a que se extienda una situación de paro de largo duración o situaciones de paro recurrente, produce paro. Los parados de larga duración o los individuos que, recurrentemente, pasan de situaciones de paro a empleos temporales no provocan el ajuste salarial y de precios por el que habitualmente el paro se reduce en economías de mercado.

Véase Encuesta de estructura salarial, (1995), INE.
Véase Encuesta sobre la distribución salarial en España, (1988 y 1992), INE.

En lo que se refiere al paro de larga duración, Andalucía no constituye un caso especial en relación al resto de España. En el último panel del cuadro 2, se ve que el paro de larga duración (uno o más años de búsqueda) ha aumentado notablemente en España en las dos útlimas décadas, sin que Andalucía fuera una región especial a este respecto (de hecho, el paro de larga duración es tres puntos menos en Andalucía). Sin embargo, el paro recurrente es mayor en Andalucía (véase Cebrián et al., 1995), lo que se debe a la mayor proporción de empleos estacionales (dado el mayor peso del empleo agrícola y en el sector turístico) y a ciertas peculiaridades de la protección al desempleo en Andalucía. Estas peculiaridades se derivan de a existencia de un régimen especial de subsidio por desempleo en Andalucía y Extremadura (el subsidio agrario). A continuación, se describe brevemente la incidencia del subsidio agrario y la cobertura de las prestaciones por desempleo en Andalucía.

4.2.1 La protección del empleo agrario

Desde 1977 se han perdido alrededor de 1,5 millones de puestos de trabajo en la agricultura en España, de los cuales alrededor de 250 mil corresponden a Andalucía. A pesar de ello, España sigue siendo uno de los países de la Unión Europea (y Andalucía una de las regiones españolas) donde la proporción de ocupados en este sector es de las más altas. Esto significa que cabe esperar que el empleo agrario siga disminuyendo, aunque con menor intensidad que la observada en las dos décadas precedentes. Dadas las características de la población activa de este sector (con un peso importante de trabajadores de edad avanzada y con escasa cualificación), un plan de protección especial a este tipo de trabajadores puede estar justificado. De hecho, en su concepción inicial, el Plan de Empleo Rural constituía una forma de incorporar a estos trabajadores desplazados de la agricultura a programas de empleo en otros sectores (construcción de infraestructuras, etc.). En la realidad, el antiguo Plan de Empleo Rural (PER) acabó convirtiéndose como un programa de subvenciones a empleos improductivos, combinado con un subsidio agrario que promueve el mantenimiento de un empleo agrario artificial, sobre todo al extenderse a trabajadores jóvenes y mujeres que a principios de la década de los ochenta habían dejado de incorporarse masivamente a la fuerza de trabajo agrícola andaluza. El gráfico 9 permite observar como el número de beneficiarios del subsidio agrario se incrementó notablemente durante la segunda mitad de los ochenta y no ha descendido nunca por debajo de los beneficiarios iniciales cuando se implantó el PER. Esta tendencia está causada, en parte, por la mayor incorporación de mujeres y jóvenes a la fuerza de trabajo agrícola que se produjo a partir de la implantación del PER.

Recientemente, el gobierno ha sustituido el PER por un nuevo sistema basado en el Acuerdo sobre empleo y protección social agrario (AEPSA). Según este acuerdo, se reducirán de 40 a 35 el número de jornadas reales cotizadas en los 12 meses naturales inmediatamente anteriores a la situación de desempleo que se requieren para tener derecho al subsidio, amplía la duración del mismo para los trabajadores menores de 20 años hasta igualarla a la de los trabajadores de 20 a 24 años, y, finalmente, promete una progresiva aproximación del subsidio agrario a las prestaciones dispensadas en el régimen general de la Seguridad Social. En definitiva, el AEPSA sólo avanza en la profundización de las deficiencias del anterior PER.

4.2.2 La cobertura de las prestaciones por desempleo

La existencia del subsidio agrario se traduce en que la tasa de cobertura de las prestaciones por desempleo sea mayor en Andalucía. Como se puede observar en el cuadro 5, en 1995 los beneficiarios de prestaciones por desempleo registrados en el INEM representaban un 16% de la población activa en Andalucía (un 9% sin incluir los beneficiarios del subsidio agrario) mientras que era el 8% en el resto de España. Los datos de la Encuesta de la Población Activa, también confirman esta mayor cobertura: en el mismo año, las personas que se declaran inscritos en el INEM y recibiendo algún tipo de prestación por desempleo representaban un 27% de los parados en Andalucía y un 23% en el resto de España. Si nos restringimos al colectivo de parados con experiencia laboral (y, por tanto, parados con posibilidades de acceder a las prestaciones por desempleo) estos porcentajes se sitúan en el 34% y el 29% respectivamente. Esta diferencia en la tasa de cobertura de las prestaciones por desempleo contribuye a explicar la sostenibilidad de una mayor tasa de paro en Andalucía.

5 Conclusiones

Este artículo destaca algunas de las peculiaridades del mercado de trabajo andaluz que pueden contribuir a explicar el hecho de que la tasa de paro en Andalucía sea aproximadamente 12 puntos superior a la tasa de paro del resto de España. En concreto, se señalan las siguientes:

- La población activa ha crecido en Andalucía a tasas significativamente superiores a las del resto de España. Este mayor crecimiento puede explicar por qué en un determinado periodo el paro aumentó más en Andalucía, pero no puede explicar la alta persistencia del paro.

- En la población activa andaluza todavía tienen un mayor peso relativo grupos de población con bajo nivel educativo, para los que las tasas de paro son mayores, tanto en Andalucía como en el resto de España. Sin embargo, si la composición de la población activa andaluza por sexo, grupos de edad y nivel educativo se asimilara a la de la población activa en el resto de España, el diferencial de paro sólo se reduciría en un 20%.

- La composición sectorial del empleo en Andalucía se caracteriza por un peso relativo de la agricultura todavía superior al 10% y por una bajísima participación de la industria. Esta escasa industrialización podría explicar una menor demanda relativa de trabajadores poco cualificados, entre los que el paro diferencial con respecto al resto de España es superior a la media.

- El diferencial de paro andaluz está mayoritariamente causado por las mayores tasas de paro que sufren los siguientes grupos de población (por orden de importancia): varones de 25 a 45 años con estudios primarios, mujeres de 25 a 45 años con estudios primarios, mujeres de 25 a 45 años con estudios secundarios, varones de 25 a 45 años con estudios secundarios, y varones de 16 a 24 años con estudios primarios.

- Las diferencias salariales entre Andalucía y el resto de España no parecen haber respondido al aumento de la diferencia de las tasas de paro. Por el contrario, aunque dicha diferencia de paro se ha duplicado en los últimos veinte años, las diferenciales salariales se han mantenido relativamente constantes y, si acaso, se han reducido. Por otra parte, la compresión de la dispersión salarial observada en España desde principios de los setenta hasta mediados de los años ochenta, no se ha detenido en Andalucía de forma que, en la actualidad, la ganancia media de un trabajador andaluz de baja cualificación está más cerca de dicha ganancia en el resto de España de lo que es el caso para los trabajadores titulados universitarios.

- La existencia de un régimen especial de protección al desempleo agrario en Andalucía desde 1984 ha causado que la cobertura de las prestaciones por desempleo esté, en conjunto, por encima que en el resto de España. Si bien esta mayor cobertura no se ha traducido en una mayor proporción de parados de larga duración, sí parece haber provocado situaciones de paro recurrente y una disminución menos lenta de la población activa cuyas expectativas de empleo se limitan a empleos agrícolas.

Referencias

References

  1. [1] Blanchard, O. y J. F. Jimeno (1995): “Structural Unemployment. Spain versus Portugal”, American Economic Review, mayo.

References

  1. [2] Cebrián, I., C. García, J. Muro, L. Toharia y E. Villagomez (1995): "Prestaciones por desempleo, duración y recurrencia del paro", en J.J. Dolado y J.F. Jimeno, Estudios sobre el funcionamiento del mercado de trabajo español, FEDEA, colección estudios número 13.

References

  1. [3] CEPR (1995): Unemployment: Choices for Europe, CEPR: Londres.

References

  1. [4] Jimeno, J.F. y S. Bentolila (1996): “Regional Unemployment Persistence, (Spain, 1976-1994)”, Labour Economics, (en prensa).

References

  1. [5] Layard, R., S. Nickell y R. Jackman (1991): Unemployment, Oxford, Oxford University Press.

References

  1. [6] OCDE (1994): The OECD Jobs Study, OCDE: Paris.
Cuadro 1. Tasas anuales medias de crecimiento (%)8
1977-851985-951977-95
AndalucíaResto de EspañaAndalucíaResto de EspañaAndalucíaResto de España
Población mayor de 16 años1,731,231,460,981,501,03
Población activa1,220,392,121,041,630,71
Ocupados-1,68-1,871,460,950,06-0,28

Fuente: Encuesta de Población Activa, INE.

Fuente: Encuesta de Población Activa, INE.

Cuadro 2. Activos y tasas de paro por niveles educativos y ocupados por sectores9
197719851995
AndalucíaResto de EspañaAndalucíaResto de EspañaAndalucíaResto de España
Activos por nivel de estudios (%)
Sin estudios29,0614,3822,4610,7014,086,37
Estudios primarios61,9372,3562,3868,8155,9556,49
Estudios secundarios4,637,097,7511,1617,9222,92
Universitarios medios2,712,804,364,706,686,73
Universitarios superiores1,672,933,054,645,377,50
Ocupados por sector de actividad (%)
Agricultura26,8719,7121,4117,4611,988,85
Industria18,2228,9616,3225,7612,6522,08
Construcción9,809,797,967,2410,049,38
Servicios45,1141,5354,3149,5465,3359,70
Asalariados por sector institucional (%)
Sector privado83,0784,4974,3876,3372,2576,95
Sector público16,9315,5125,6223,6727,7523,05
Tasas de paro por nivel de estudios (%)
Sin estudios11,504,0232,1317,2238,9718,99
Estudios primarios10,953,4131,0820,6134,9321,30
Estudios secundarios10,466,3728,7923,7034,1922,27
Universitarios medios4,923,8716,1116,0118,0515,68
Universitarios superiores5,414,7419,3715,8017,5415,79
Parados por tiempo de búsqueda de empleo (%)
Menos de 1 año79,0278,0254,1239,0344,9741,30
De 1 a 2 años14,8516,4122,2122,8917,7320,09
Más de dos años6,135,5623,6738,0837,3138,61
Cuadro 3. Tasas de paro (%) por sexo, edad y nivel de estudios10
VARONESMUJERES
AndalucíaResto de EspañaAndalucíaResto de España
197719851995197719851995197719851995197719851995
16-24 años22554794334205155105046
Sin estudios2767598434515417884578
Primarios2154468433420495295045
Secundarios135950124333225559145046
Univ. medios286563254834126361195643
Univ. superiores-7577216234578669256168
25-45 años92626315156244131827
Sin estudios153637627256265431537
Primarios82629215166254521732
Secundarios3162031412-204032027
Univ. medios41311212144142421618
Univ. Superiores316135131314332682521
Mayores de 45 años7211921110210301513
Sin estudios10333141716215431612
Primarios61417291015281515
Secundarios197137931181513
Univ. medios153263-51-55
Univ. superiores--1-33----38

Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Encuesta de Población Activa (1995), INE.

Cuadro 4. Contribución (%) de grupos de población al diferencial de paro andaluz11
Efecto actividadEfecto paro diferencialEfecto total
Varones
16-24 años Estudios primarios10,045,6315,67
25-45 años Sin estudios7,410,858,26
25-45 años Estudios primarios4,0218,4822,50
25-45 años Estudios secundarios-3,595,842,26
Mayores de 45 años. Sin estudios6,383,459,83
Mujeres
16-24 años Estudios primarios6,451,988,43
25-45 años Sin estudios5,390,696,08
25-45 años Estudios primarios-1,2311,5410,31
25-45 años Estudios secundarios-4,635,911,28
Mayores de 45 años. Sin estudios3,324,427,74
Mayores 45 años. Estudios Primarios-1,295,330,44
Todos los grupos incluidos en el cuadro 318,9881,02

12 Fuente: Boletín de Estadísticas Laborales, MTSS, y Encuesta de Población Activa, INE.

Cuadro 5. Perceptores de prestaciones por desempleo, $1995^{12}$
Andalucía(sin incluir subsidio agrario)Andalucía(incluyendo subsidio agrario)Resto de España
Registrados en el INEM/Activos9%16%8%
Estimados EPA/Total Parados-27%23%
Estimados EPA/Total Parados con experiencia laboral-34%29%
Fuente: Encuesta de Población Activa, INE. Gráfico 1. Tasa de paro.
Fuente: Encuesta de Población Activa, INE. Gráfico 1. Tasa de paro.
Figura
Gráfico 2. Tasa de actividad (sobre población mayor de 16 años) Fuente: Encuesta de Población Activa, INE.
Gráfico 2. Tasa de actividad (sobre población mayor de 16 años) Fuente: Encuesta de Población Activa, INE.
Figura

Fuente: Encuesta de Población Activa, INE.

Gráfico 3. Tasas de crecimiento del empleo

Fuente: Boletín de Estadísticas Laborales, MTSS.

AndalucíaResto de España
19830.410.57
19850.460.57
19870.440.58
19890.490.60
19910.430.59
19930.480.57
19950.490.58
0.530.62
0.570.64
0.560.65
0.520.64
0.580.61

Fuente: Boletín de Estadísticas Laborales, MTSS.

AndalucíaResto de España
19950.030.09
19930.050.09
19910.040.09
19890.040.09
19870.040.09
19850.040.09
19830.030.09
Fuente: Boletín de Estadísticas Laborales, MTSS.
Fuente: Boletín de Estadísticas Laborales, MTSS.

Fuente: Boletín de Estadísticas Laborales, MTSS.

Fuente: Encuesta de Estructura Salarial, 1995 (Avance de resultados), INE.

Fuente: Boletín de Estadísticas Laborales, MTSS. Gráfico 9. Beneficiarios del subsido agrario en Andalucía.
Fuente: Boletín de Estadísticas Laborales, MTSS. Gráfico 9. Beneficiarios del subsido agrario en Andalucía.

COLECCION RESUMENES

96-02: “Evidencia empírica de sustituibilidad entre los componentes sectoriales del ahorro nacional en algunos países de la Unión Europea”, Isabel Argimón.

96-01: “El mercado de depósitos español (1985-1994): Bancos versus Cajas de Ahorro”, Juan Coello.

TEXTOS EXPRESS

97-01: “La cuestión de las pensiones”, José A. Herce.

96-02: “La Unión Económica y Monetaria en Europa”, encuesta coordinada por: Miguel Sebastián y Simón Sosvilla.

96-01: "La Seguridad Social del siglo XXI y la reforma de las pensiones de 1996", José A. Herce.

DOCUMENTOS DE TRABAJO

97-05: “Los factores específicos del paro en Andalucía” Juan F. Jimeno.

97-04: “The effects of minimum bargained wages on earnings: Evidence from Spain”, Juan J. Dolado, Florentino Felgueroso y Juan F. Jimeno.

97-03: “Convergence in social protection benefits across EU countries”, Javier Alonso, Miguel Angel Galindo y Simón Sosvilla.

97-02: “Public-good productivity differentials and non-cooperative public-good provision”, Eduardo Ley.

97-01: “Paridad del poder adquisitivo: Una reconsideración”, F. J. Ledesma, M. Navarro, J. V. Pérez y S. Sosvilla.

96-28: “Urbanization and growth”, Juan J. de Lucio.

96-27: “Efectos macroeconómicos del mercado único europeo: Un análisis basado en el modelo HERMIN”, Simón Sosvilla-Rivero y José Antonio Herce.

96-26: “Capacity and access pricing strategies: An argument for the liberalization of telecommunication infrastructure”, A. Urbano, G. Olcina y Y. Tauman.

96-25: “La reforma de las pensiones en España: Aspectos analíticos y aplicados”, José A. Herce.

96-24: “Transitional effects of a pension system change in Spain”, José M. Bailén y Joan Gil.

96-23: “Convergencia real en la Unión Europea: Un análisis de series temporales”, Vicente Esteve y Vicente J. Pallardó.

96-22: “Monetary Union and european unemployment”, José Viñals y Juan F. Jimeno.

96-21: “El equilibrio financiero de un sistema de reparto de pensiones de jubilación: Una aplicación al caso español”, Juan F. Jimeno y Omar Licandro.

96-20: “The effects of migration on the relative demand of skilled versus unskilled labour: Evidence from Spain”, Juan J. Dolado, Juan F. Jimeno y Rosa Duce.

96-19: “The causes of Spanish unemployment: A structural VAR approach”, Juan J. Dolado y Juan F. Jimeno.

96-18: “La Unión Económica y Monetaria en Europa: Una encuesta entre expertos académicos y de mercados”, Miguel Sebastián y Simón Sosvilla.

96-17: “Externalities and growth in the Spanish industries”, Berta Moreno.

96-16: “Replacement echoes in the vintage capital growth model”, Raouf Boucekkine, Marc Germain y Omar Licandro.

96-15: "La industria en las Comunidades Autónomas: 1978-1992", José A. Herce, Juan J. de Lucio y Ana Goicolea.

96-14: "Externalities and industrial growth: Spain 1978-1992", Juan J. de Lucio, José A. Herce y Ana Goicolea.

96-13: “Bases para profesionalizar la sanidad pública”, Benito Arruñada.