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Los efectos macroeconómicos de la Agenda 2000 por Simón Sosvilla Rivero* y José A. Herce* DOCUMENTO DE TRABAJO 99-21

Diciembre,1999

FEDEA y Universidad Complutense.

1. Introducción y resumen

Durante el septenio 2000-2006, el PIB español se mantendrá alrededor de un 3,5 por ciento por encima de lo que resultaría de no existir las ayudas de los fondos comunitarios1, contemplados en la “Agenda 2000”. Esto representa una media anual de casi 83 mil pesetas de 1999 por habitante. La tasa de paro estará un punto y medio por debajo, en media anual, lo que representa unos 250 mil empleos que se mantienen año a año gracias a la operación de dichas ayudas. De haberse mantenido las ayudas de los fondos comunitarios según la tónica del periodo 1989-1993, el denominado “Paquete Delors II”, los efectos mencionados serían ligeramente inferiores. Si dichas ayudas hubiesen finalizado bruscamente en el presente año, los efectos de los programas anteriores se hubieran mantenido, aunque muy disminuidos.

Aunque en las negociaciones de la Agenda 2000 no se consiguió la completa actualización de los importes nominales del periodo 1994-1999, el éxito, para nuestro país, de dichas negociaciones, en su contenido de fondos comunitarios, que es el que analizamos en este trabajo, hay que cifrarlo, en nuestra opinión, en que mantiene los efectos sobre el PIB y el empleo acumulados desde la reforma de los fondos estructurales, en 1987. De hecho, dichos efectos se ven ligeramente incrementados ya que las ayudas obtenidas representan un mayor porcentaje del PIB esperado para el septenio de referencia.

En la cumbre de Berlín, en el seno de las negociaciones para la Agenda 2000, se acordaron los importes totales de los fondos comunitarios para el septenio 2000-2006 y su distribución global por países. El total acordado para el periodo asciende a 213 millardos de euros, de los que 18 millardos corresponden al Fondo de Cohesión. España, que, como en anteriores repartos, es el país más beneficiado, con el 26,6 por ciento, recibirá 56,6 millardos de euros de los que 45,4 millardos (el 80 por ciento) proceden de los Fondos Estructurales y el resto del Fondo de Cohesión, en total 9,4 billones de pesetas a la tasa de conversión del euro. En el periodo 1994-1999, como consecuencia de la aplicación del llamado “Paquete Delors II” nuestro país habrá recibido 5,4 billones de pesetas de los fondos comunitarios, lo que equivale a unos 900 millardos de pesetas por año en el periodo 1994-1999 frente a 1,3 billones de pesetas por año en el periodo 2000-2006.

En la expresión fondos comunitarios se engloban los Fondos Estructurales y el Fondo de Cohesión. Los fondos estructurales son el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) el Fondo Social Europeo (FSE) la sección de orientación del Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agrícola (FEOGA-Orientación) y el Instrumento Financiero de Orientación Pesquera (IFOP), que pasa a ser un fondo estructural propiamente dicho con la Agenda 2000.

Claramente, los importes mencionados muestran que la negociación de la agenda 2000 se ha saldado con una mejora nominal de las ayudas destinadas a España que crecen un 44 por ciento en términos anuales equivalentes. Sin embargo, si se consideran las ayudas en términos relativos al PIB nominal esperado para el septenio 2000-2006, la Agenda 2000 hace pasar las ayudas de los fondos comunitarios desde el 1,17 por ciento del PIB en 1994-1999 al 1,25 por ciento del PIB en 2000-20062, lo que da una mejor idea de continuidad.

Durante el periodo 1986-1999, es decir, desde la incorporación de España y Portugal a la entonces Comunidad Europea, nuestro país ha recibido 14,5 billones de pesetas de los cuales 7,6 billones corresponden a los fondos estructurales y de cohesión. En el mismo periodo España ha aportado a las arcas comunitarias 7,8 billones de pesetas, de manera que se ha acumulado un saldo a favor de 6,7 billones de pesetas. Junto a estas importantes cifras, y los efectos macroeconómicos apreciables que hemos descrito en primer lugar, hay que valorar, además, el hecho de que la participación de las diferentes administraciones españolas en las fases de programación de los fondos estructurales ha contribuido a generalizar la política de desarrollo regional en España, lo que puede ser muy beneficioso en el futuro posterior al septenio de la Agenda 2000, cuando los fondos comunitarios, por su propia naturaleza, dejen de participar tan activamente en el desarrollo regional español.

En efecto, los fondos estructurales y de cohesión son instrumentos para fomentar la participación de todos los miembros de la Unión en el proceso de integración: desde el mercado único a la unión monetaria y la ampliación a los países del centro y este de Europa. Esta participación está basada en los beneficios derivados de la integración que los países menos desarrollados temen no cosechar en la misma medida que los más ricos. Por eso se logra su participación, en las sucesivas fases de la integración comunitaria, compensándoles ex ante con ayudas estructurales que fomenten la convergencia real. Los fondos comunitarios se encuentran pues estrechamente ligados al proceso de formación de la Unión Europea y tienen, por ello, un carácter constitucional que los hará permanecer indefinidamente. No obstante, las condiciones que incorporan para su aplicación hacen inevitable que aquellos países cuyo progreso los acerca paulatinamente a la media comunitaria se preparen, en el horizonte posterior a 2006, a la disminución gradual de las ayudas estructurales.

Suponiendo que el PIB nominal crezca al 5 por ciento al año en los próximos siete años. Una mayor tasa de crecimiento nominal, por ejemplo, el 6 por ciento, disminuiría ligeramente la cifra del 1,25 al 1,2 por ciento.

Este es el caso de España. ¿Cómo suplir, a partir de entonces, la actuación hasta ese momento de las ayudas comunitarias? Posteriormente a 2006, la economía española debería ser una economía plenamente integrada en la Unión, madura, con sus desequilibrios macroeconómicos resueltos en su componente estructural, sus mercados de factores y productos liberalizados y la capitalización productiva y humana suficiente como para que la retirada de las ayudas comunitarias no se hiciera notar. Este es el reto, y hay que reconocer que tanto los fondos comunitarios como los compromisos globales derivados de nuestra participación en la Unión han puesto a la economía española en la senda adecuada para conseguirlo.

Las secciones que siguen desarrollan más ampliamente los resultados y reflexiones expuestos en esta introducción. En la Sección 2 se muestra el balance de aportaciones y recursos españoles al presupuesto comunitario desde nuestra incorporación en 1986. En la Sección 3 establecemos una comparación entre los diferentes periodos de aplicación de los fondos comunitarios. En la Sección 4, la más amplia, se detallan los resultados obtenidos de nuestra investigación sobre los efectos macroeconómicos de la Agenda 2000. En primer lugar se expone la metodología empleada para la evaluación (4.1). A continuación, se describen los efectos sobre el PIB, su tasa de crecimiento y en términos per capita (4.2). Seguidamente, se describen los efectos sobre el empleo y la tasa de paro (4.3). Se comparan después, los resultados de la operación de la Agenda 2000 con los del Paquete Delors II (4.4). Esta primera sección contiene de hecho las principales conclusiones de nuestra investigación.

2. Los saldos financieros españoles en el presupuesto comunitario y las ayudas estructurales y de cohesión 1986-1999

España ha aportado, desde su incorporación a la Comunidad Europea y hasta el presente año, más de 7,8 billones de pesetas habiendo recibido más de 14,5 billones, de los cuales 7,7 correspondieron a los fondos estructurales y de cohesión. El saldo favorable a nuestro país en el periodo ha sido pues de 6,7 billones. Sólo en los últimos cinco años, incluyendo el presente, dicho saldo se elevó a cerca de un billón de pesetas. En 1999, un billón de pesetas representa el 1,14 del PIB estimado para nuestro país. Estas cifras pueden apreciarse con más detalles en el Cuadro 1.

Los fondos comunitarios han ido adquiriendo una importancia creciente en las sucesivas fases en las que han sufrido reformas importantes. Su primera gran reforma se acometió en 1987 al hacerse patente, tras la incorporación de España y Portugal un año antes, que las diferencias regionales en el seno de la Comunidad Europea constituían un riesgo para el progreso de la integración, justo cuando se lanzaba el programa del mercado único. En el periodo 1989-1993 se duplicaron los recursos de la política regional comunitaria y otro tanto sucedió en el periodo 1994-1999, bajo la actuación de los denominados, respectivamente Paquete Delors I y Paquete Delors II. Esta política regional ha pivotado sobre la actuación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), fundamentalmente destinado a las regiones menos desarrolladas de la Comunidad. A ella se han sumado con el tiempo el Fondo Social Europeo (FSE) y la sección orientación del Fondo Europeo de Orientación y Garantía Agrícola (FEOGA). Más recientemente, las ayudas a la reconversión pesquera se canalizaron a través del Instrumento Financiero de Orientación Pesquera (IFOP) que a pasado a formar parte de los Fondos Estructurales en la negociación para el periodo 2000-2006. Poco después de la adopción del Tratado de Maastricht o Tratado de la Unión, en 1991, entró en operación el Fondo de Cohesión cuya motivación consistía en facilitar la creación del Espacio Económico Europeo, antesala de la ampliación a los países de la EFTA en 1995.

Cuadro 1Aportaciones y recursos españoles al presupuesto comunitario (millardos de pesetas)
Aportaciones a la UERecursos procedentes de la U.E.Saldo a favor de España
Fondos Estructurales y de CohesiónFEOGA-Garantía y otrosTotal Recursos
FEOGA-OrientaciónFSEFondo de CohesiónFEDERTotal Fondos
1986110,823,940,564,438,1102,5-8,3
1987137,32,337,646,286,187,5173,636,3
1988223,05,938,769,6114,2268,2382,4159,4
1989287,326,364,3115,6206,2262,0468,2180,9
1990374,715,553,1138,2206,8287,5494,3119,6
1991545,872,9134,3283,2490,4444,4934,8389,0
1992647,877,6107,0313,4498,0477,3975,3327,5
1993740,6104,6105,532,4280,0522,5606,91.129,4388,8
1994803,446,977,360,6259,6444,4705,91.150,3346,9
1995616,0141,0245,0170,0448,01.004,0749,01.753,01.137,0
1996739,0155,0211,0211,0420,0997,0655,01.652,0913,0
1997900,0122,0302,0120,0424,0968,0763,01.731,0831,0
1998871,0141,0275,0153,0405,0974,0879,01.853,0982,0
1999836,7139,3262,7161,3416,3979,7765,71.745,3908,7
Total7.833,41.050,31.937,4908,33.659,67.555,76.989,514.545,16.711,8
Fuente: Banco de España y estimación propia para 1999.

Los fondos comunitarios siempre han sido reformados en momentos de grandes cambios institucionales y ampliaciones de la Unión Europea. Con ello se ha buscado sistemáticamente fomentar la participación de los países que más tenían que temer de la creciente integración de los mercados y la consiguiente liberalización de la economía europea, compensándoles anticipadamente y ayudándoles a poner su aparato productivo a tono con los retos inherentes al proceso.

En España, los recursos procedentes de los fondos comunitarios se han destinado a financiar cientos de proyectos de infraestructuras o medioambientales, programas de formación y ayudas productivas a las actividades económicas. Se ha tratado principalmente de actuaciones estructurales destinadas a aumentar la productividad de los factores de producción de la economía, especialmente en las regiones y áreas menos desarrolladas o con problemas agudos de empleo y reconversión.

3. El Paquete Delors y la Agenda 2000

En diciembre de 1999 finalizará la operación del paquete de medidas estructurales adoptado para el vigente periodo de programación, el llamado Paquete Delors II. Para el próximo periodo 2000-2006, el paquete de ayudas negociado representa básicamente la continuidad del mismo, con algunas modificaciones. En el plano de la estrategia, se simplifican los objetivos prioritarios de los fondos estructurales, según se resumen en el Cuadro 2. Estos objetivos son el desarrollo de las regiones más atrasadas de la Unión, la reconversión económica y social de las áreas en declive estructural y la mejora e integración de los recursos humanos en el mercado de trabajo. Para conseguirlo, los ejes de actuación están fundamentalmente constituidos por las infraestructuras, la formación y las ayudas productivas. En todo caso la dimensión medioambiental está fuertemente representada. Desde el punto de vista financiero, aunque los recursos aumentan considerablemente en términos nominales, cuando se expresan como porcentaje del PIB se aprecia claramente la continuidad alrededor del 1,2 por ciento del PIB, con un ligero aumento para los próximos años. En el plano administrativo, en la Agenda 2000 se multiplican los mecanismos de supervisión y se establece una reserva del 4 por ciento para asignarla a los proyectos que mejores resultados globales presenten en el curso de operación del programa. El Fondo de Cohesión se mantiene sin grandes modificaciones en su regulación, aunque también se refuerzan las exigencias de control y supervisión a las autoridades de los países beneficiarios y se estrecha la condicionalidad respecto al pacto de estabilidad y crecimiento para los países del euro.

Cuadro 2Los objetivos de los fondos estructurales
Objetivos prioritarios de los fondos estructurales en el periodo 1994-1999
1Promoción del desarrollo y el ajuste estructural de las regiones menos desarrolladas
2Reconversión de las regiones en declive industrial
3Contra el desempleo de larga duración y por la integración de los jóvenes y excluidos en el mercado de trabajo
4Por la adaptación de los trabajadores a los cambios en la industria y en los sistemas productivos
5 aAcelerar el ajuste estructural en la agricultura y en la pesca bajo las respectivas políticas comunes
5 bFacilitar el ajuste estructural en las áreas rurales
6Promoción del desarrollo de las regiones con densidad de población muy baja
Objetivos prioritarios de los fondos estructurales en el periodo 2000-2006
1Promoción del desarrollo y el ajuste estructural de las regiones menos desarrolladas (incluye el anterior objetivo 6)
2Apoyar la reconversión de las áreas con dificultades estructurales (incluye el anterior objetivo 5 b)
3Apoyar la adaptación y modernización de los sistemas y las políticas educativas, de formación profesional y de empleo
Fuente: CUE (1999)

En el Cuadro 3 se puede apreciar el importe de los fondos estructurales y de cohesión aprobado para España en la Agenda 2000 y la comparación con los periodos anteriores basandose en el PIB nominal. También puede verse que, en el pasado inmediato, las actuaciones de infraestructuras han sido las dominantes. Está pendiente la asignación de las cantidades totales obtenidas por España a las diferentes regiones y áreas beneficiarias. Ello se hará con motivo de la elaboración del Marco de poyo Comunitario y los Programas operativos que lo sustentan. Estos importes se verán complementados por recursos de origen nacional ya que la cláusula de adicionalidad de los fondos así lo exige. En el periodo 1994- 1999, por cada dos ecus de origen comunitario las administraciones públicas españolas hubieron de aportar un ecu adicional. Todo indica que esta proporción se mantendrá en el nuevo periodo.

Cuadro 3El Paquete Delors y la Agenda 2000
PeriodoMontante (millardos de pesetas)Media anual en % del PIBReparto por ejes de actuación (en porcentaje)
InfraestructurasRecursos HumanosAyudas a la producción
1986-1988264,70,24------
Delors I (1989-1993)1.923,90,6851,624,323,7
Delors II (1994-1999)5.367,1 (1)1,1252,919,626,9
Agenda 2000 (2000-2006)9.416,8 (2)1,18 (3)------
(1) Incluyendo 0,88 billones debidos al Fondo de Cohesión(2) Incluyendo 1,86 billones debidos al fondo de Cohesión(3) En términos nominales, a lo largo del periodo. Para 2000-2006 se ha supuesto que el PIB crezca al 5,8 por ciento nominal en 2000 y al 5 por ciento en lo sucesivoFuente: FEDEA y Comisión de la UE

Como ya se ha comentado, en el plano económico la Agenda 2000 supone una relativa continuidad con el Paquete Delors II, aunque los importes nominales han aumentado considerablemente. El progreso de las ayudas a España de los fondos comunitarios ha sido muy notable desde su inicio, pasando del 0,24 por ciento del PIB, en el periodo inmediatamente posterior a la adhesión, al 1,18 por ciento en la Agenda 2000. En algunas regiones españolas, las ayudas suponen el 3 por ciento del PIB regional, lo que constituye un formidable impulso a la economía regional. Esta es una velocidad de crucero que, muy probablemente, disminuirá en lo que se refiere a las aportaciones comunitarias a partir de 2006. Entonces, la economía española habrá de buscar la continuidad de este impulso en una mayor capitalización tanto física como humana y en la mejor organización de sus mercados de factores y productos. Para ello habrán servido precisamente las ayudas estructurales.

4. Los efectos macroeconómicos de la Agenda 2000

4.1 Metodología

Hemos utilizado el modelo HERNIN-España para el cálculo de los efectos macroeconómicos de las ayudas comunitarias. Este modelo se encuentra descrito con detalle en Bradley et al.(1995) y Herce y Sosvilla-Rivero (1995) y ha sido recientemente utilizado para estimar los efectos del mercado interior comunitario sobre la economía española [ver Sosvilla-Rivero y Herce (1998)]. Se trata de un modelo macroeconométrico sectorial, de tipo neokeynesiano, en el que se distingue entre sectores expuestos y sectores protegidos de la competencia internacional, por una parte, y, por otra parte, se consideran efectos de oferta. Estos últimos se producen en la economía a partir de la acumulación de capital público, capital humano o ayudas productivas a las empresas del sector privado, que es lo que las ayudas estructurales comunitarias fundamentalmente contribuyen a mejorar. Al tratarse de un modelo macroeconómico, estamos en condiciones de obtener el “cuadro macroeconómico” resultante de cualquier shock que registre la economía, aunque en lo que sigue nos concentraremos en los efectos sobre el crecimiento del PIB y el empleo. En la simulación de los shocks se ha tenido en cuenta que por cada ecu o euro aportado por la Unión Europea, las administraciones españolas han de aportar cantidades adicionales que hasta 1993 han mantenido la proporción 1 euro nacional por 1 euro comunitario y a partir de entonces la proporción 1 por 2.

4.2 Efectos sobre el PIB

Con arreglo a la metodología anteriormente descrita, describiremos los efectos sobre el PIB distinguiendo tres indicadores estrechamente relacionados que nos darán otras tantas facetas de lo que habría sucedido en la economía española de no haberse producido el impulso de las ayudas comunitarias. Estos indicadores son:

i) La diferencia porcentual del PIB de cada año respecto al PIB del escenario de base ii) La diferencia entre la tasa de crecimiento del PIB de cada año y la del PIB del escenario de base3

iii) La diferencia, en pesetas de 1999 por habitante, entre el PIB de cada año y el PIB del escenario de base

Cada indicador tiene sus ventajas. Los indicadores i) y iii) permiten apreciar el efecto permanente sobre el PIB y la renta per capita, respectivamente, mientras que el indicador ii) permite discernir el efecto permanente sobre la tasa de crecimiento del PIB.

¿Es mayor el PIB español gracias a los fondos comunitarios?

En el Gráfico 1 se representa el indicador i), es decir, la diferencia porcentual entre el PIB estimado teniendo en cuenta la operación de los fondos comunitarios y el que se hubiera producido de no haber existido dichos fondos. Junto a los efectos de la Agenda 2000, se presentan los efectos de los Paquetes Delors I (1989-1993) y II (1994-1999) Su interpretación es la siguiente. La actuación del Paquete Delors I habría producido un aumento sostenido medio del PIB de un 1 por ciento en el periodo. El Paquete Delors II habría elevado este aumento a un 3 por ciento y la Agenda 2000 lo llevará a un 3,5 por ciento. Estas cifras no representan tasas de crecimiento adicionales debidas a los fondos comunitarios (ver nota 3), lo que se mide con el indicador iii), sino que nos indican el nivel permanentemente más elevado adquirido por el PIB gracias al impulso de las ayudas comunitarias a la economía española. Nótese que los efectos sobre la tasa de crecimiento, como se verá más adelante, se manifiestan con motivo de la renovación de los paquetes de ayudas a comienzo de los periodos respectivos. Posteriormente, las diferencias aumentan más moderadamente. Cada paquete de ayudas viene pues a mantener o ampliar en su caso los efectos del anterior. Así, el Paquete Delors II supuso una apreciable mejora respecto al Paquete Delors I, mientras que el paquete de fondos comunitarios de la Agenda 2000 supondrá un impulso extra mucho más moderado. Su éxito hay que cifrarlo en que mantiene, incrementados en cierta medida, los efectos del paquete Delors II.

d − d_1 = (1 + d_1)( + gB))(g − gB)
Este indicador es aproximadamente igual al anterior desacumulado. Sea d la diferencia medida en según i) en t y sean g y gB las tasas de crecimiento del PIB con y sin fondos comunitarios, respectivamente, en t. Puede mostrarse que . Una implicación es que si la diferencia porcentual del PIB se mantiene constante entre dos años consecutivos, las tasas de crecimiento del PIB con y sin fondos comunitarios serán idénticas. Ello no debe interpretarse como que los fondos, en ese año, no han tenido efectos, ya que han

Gráfico 1

Gráfico 1

De haberse continuado el Paquete Delors II, sin actualización en términos nominales, con motivo de las negociaciones de la Agenda 2000 el PIB sería aproximadamente 0,5 puntos porcentuales menor, en todo el periodo, que el resultante gracias a los compromisos financieros finalmente conseguidos. Pero de haberse actualizado en términos nominales el Paquete Delors II, los efectos sobre el PIB hubiesen sido un 0,25 por ciento mayores que las conseguidas en la Agenda 2000. Si las negociaciones de la Agenda 2000 hubiesen finalizado con un impensable fracaso y la finalización repentina de los fondos comunitarios en 1999, la mejora del PIB en el periodo 2000-2006 se reduciría en casi 2 puntos porcentuales pero subsistiría un efecto de 1,5 puntos debido a los efectos retardados de los paquetes anteriores.

El perfil superior que se muestra en el Gráfico 1, para el periodo 1989-2006 representa pues el efecto continuado de las ayudas estructurales a nuestro país, e ilustra cuan importante es cada sucesivo paquete de ayudas para mantener el impulso conseguido por las anteriores. Se infiere también, por la comparación con el caso de terminación brusca de los fondos, el papel crucial que el aprovechamiento de las ayudas estructurales juega para mantener el impulso recibido en el periodo posterior a 2006.

mantenido los efectos acumulados en el pasado, aunque no hayan provocado crecimiento adicional.

¿Ha aumentado la tasa de crecimiento del PIB gracias a los fondos comunitarios?

Los efectos descritos hasta ahora habrán tenido también su reflejo en la tasa de crecimiento del PIB español. Para apreciar dicho efecto, se construye el indicador ii). En el Gráfico 2 se comparan las tasas de crecimiento del PIB en el periodo 1989-2006 con y sin fondos comunitarios. La diferencia vertical, para cada año, de las series de la tasa de crecimiento es precisamente el indicador ii). La serie “tca PIB cum FEyC” es la serie de la tasa anual de crecimiento del PIB incluidos los efectos de los fondos comunitarios (estructurales y de cohesión) y es la serie observada de crecimiento del PIB hasta 1998, estimado al 3,7 por ciento para 1999 y 2000 y supuesto al 3 por ciento en lo sucesivo. La serie “tca PIB baseline” es la tasa de crecimiento del PIB que se obtiene al descontar al anterior la diferencia medida por el indicador i).

Gracias a los fondos comunitarios, el PIB español ha crecido sistemáticamente por encima de lo que lo hubiera hecho de no haberse disfrutado de tales ayudas. Pero el plus de crecimiento se ha manifestado especialmente con motivo del inicio de los sucesivos programas. Así, gracias al primer Paquete Delors, la tasa de crecimiento del PIB habría sido 0,7 puntos porcentuales mayor en 1989. Para el Paquete Delors II, el plus de crecimiento habría sido de 1,2 puntos en el 94 y de 0,4 puntos en el 95. Finalmente, para la Agenda 2000, el plus de crecimiento sería de 0,4 puntos en 2000. En todos los demás años, el plus de crecimiento sería ligeramente en cualquier caso despreciable.

La operación de los fondos comunitarios se traduce, según esta forma de medir sus efectos, en un apreciable impulso a la tasa de crecimiento al comienzo de cada programa, si dicho programa es más favorable que el anterior, y un mantenimiento del ritmo de crecimiento posteriormente. Un peor paquete de fondos comunitarios se traduciría, por lo tanto, en una caída brusca de la tasa de crecimiento del PIB y su recuperación posterior. Aunque el perfil del indicador ii) muestre efectos sobre la tasa de crecimiento solamente debidos al inicio de cada programa, los efectos de estos impulsos son a su vez duraderos y se acumulan a los anteriores, como mostraba el indicador i).

Gráfico 2

Gráfico 2

Se pueden utilizar los resultados anteriores para interpretar algunos episodios del ciclo español reciente. Así, el plus de crecimiento registrado en 1994 y 1995, debió ser muy importante para salir de la recesión del 92/93. Más de la mitad del crecimiento registrado en 1994 se habría debido, según nuestras estimaciones, a la contribución del Paquete Delors II, aunque su aportación en 1995 habría sido mucho menor. También hemos estimado la aportación al crecimiento en el año 2000, en casi medio punto porcentual, lo que constituye un modesto shock positivo que contribuirá al aterrizaje suave de la economía en los próximos años.

Los efectos constatados hasta ahora sobre el PIB pueden traducirse en una medida convencional de bienestar calculando la variación absoluta del PIB debida a la operación de los fondos comunitarios en cada año y dividiéndola por la población existente en ese año.

¿En cuanto ha aumentado el PIB per capita gracias a los fondos comunitarios?

En el Cuadro 3 se muestra el cálculo efectuado para responder a esta pregunta. En la actualidad, la operación continuada de los fondos comunitarios supondría casi setenta mil pesetas por cada español. La negociación de la Agenda 2000, permitirá que esta cantidad aumente para mantenerse por encima de las ochenta mil pesetas, en poder adquisitivo de 1999, a lo largo del periodo 2000-2006.

De haberse mantenido los fondos comunitarios en la tónica establecida por el Paquete Delors II, los importes habrían sido inferiores en unas diez mil pesetas de 1999. Si los fondos comunitarios hubiesen terminado en 1999, todavía sus efectos acumulados desde el pasado se habrían traducido en unas treinta mil pesetas de 1999 por habitante, por encima de lo que hubiera sido el PIB per capita de no haber existido nunca dichos fondos. Comparados estos efectos con los recursos propiamente dichos de los fondos comunitarios, que en términos per capita y en pesetas de 1999 se ofrecen en la última columna del Cuadro 3, se aprecia un factor multiplicador muy poderoso resultado también de la adicionalidad de recursos nacionales a la que obliga la normativa de los fondos comunitarios, que se mencionaba en el epígrafe 4.1.

Cuadro 3Efectos per capita de los fondos comunitarios (en pesetas de 1999)
Variación del PIB per capita derivada de ...Recursos de los Fondos Comunitarios
Delors I, Delors II y Agenda 2000Continuación de Delors II tras 1999(sin actualizar)Terminación de los Fondos en 1999
198913.66013.66013.6608.207
199017.81717.81717.8177.662
199119.23819.23819.23816.925
199220.89120.89120.89116.053
199322.84622.84622.84616.108
199447.22347.22347.22313.155
199555.18255.18255.18228.309
199659.07259.07259.07227.207
199764.02064.02064.02025.855
199869.02969.02969.02925.407
199974.19774.19774.19724.853
200086.08375.35143.67933.386
200188.23775.63438.87932.691
200288.35176.10140.16532.012
200388.64976.65341.19631.348
200489.21977.19141.51530.699
200589.83477.69941.60330.067
200690.41278.18641.69229.451
Fuente: FEDEA

4.3 Efectos sobre el empleo

Junto a los efectos sobre el PIB que se acaban de describir, los fondos comunitarios han producido también efectos sobre el empleo. Ha de tenerse en cuenta, sin embargo que las ayudas estructurales no sólo ejercen efectos de demanda sino también efectos de oferta que mejoran la productividad de los factores, lo que implica requerimientos unitarios de empleo menores. Así, el crecimiento del empleo dependerá fundamentalmente de que el PIB crezca más que la productividad, a lo que contribuye, entre otras cosas, el crecimiento de la demanda.

Por ello los resultados que se muestran en este epígrafe revelan un patrón similar al del PIB pero un nivel más reducido. En el Gráfico 3 se refleja la diferencia porcentual entre el empleo resultante en la economía con y sin la operación de los fondos comunitarios. Puede apreciarse que, gracias a la operación de los Paquetes Delors I y II, el empleo ha llegado a mantenerse hasta un dos por ciento por encima de lo que hubiera resultado en su ausencia. La continuación del Paquete Delors II en el periodo 2000-2006 mantendría esta diferencia en 1,4 puntos porcentuales, mientras que la Agenda 2000 representará 1,75 puntos, aunque, de nuevo, ligeramente inferior a lo resultante de la plena actualización del paquete Delors II a partir de 1999. La finalización de los fondos en 1999 la habría reducido a tan sólo 0,4 puntos. Como en el caso del PIB, puede apreciarse cómo los impulsos principales tienen lugar a comienzo de cada periodo de programación.

Gráfico 3

Gráfico 3

Fuente: FEDEA

¿Cómo se han traducido estos efectos sobre el empleo hacia la tasa de paro? En otras palabras, ¿puede estimarse cual habría sido la tasa de paro con y sin los fondos comunitarios?. Esta estimación es la que se muestra en el Gráfico 4. Para ello se han utilizado las series de población activa y empleo del periodo 1989-1999 para obtener la tasa observada de paro en ese periodo. Para el periodo 2000-2006 se han establecido hipótesis sobre el crecimiento del empleo y de la población activa de las que obtener una proyección de la tasa de paro4. La serie así obtenida para el periodo 1989-2006 es la serie “Tasa de paro con FEyC” del Gráfico 4. Descontando de la serie de empleo anteriormente mencionada las diferencias porcentuales debidas a la operación de los fondos comunitarios obtenemos el empleo del escenario de base sin fondos comunitarios y, con la serie disponible de población activa, calculamos la tasa de paro del escenario de base, representada en el Gráfico 4 como “Tasa de paro baseline”.

Así pues, el nivel permanentemente más alto del empleo debido a la operación de los fondos comunitarios se ha traducido, como puede verse en el Gráfico 4, en una tasa de paro sistemáticamente menor de la que se habría observado en caso de no haber existido dichos fondos. Esta diferencia habría sido superior a 0,5 puntos porcentuales durante la operación del Paquete Delors I y habría aumentado hasta 1,5 puntos para el Paquete Delors II y para la Agenda 2000. En particular, en 1999, la tasa de paro del 15,6 por ciento habría sido del 17,2 por ciento de no haber existido los fondos comunitarios.

Gráfico 4

Gráfico 4

Respecto a la naturaleza de los empleos creados gracias a los fondos comunitarios, hay que decir que no se trata de empleos nuevos cada año, sino que se trata del empleo acumulado que se mantiene cada año gracias a la operación continuada de las ayudas. Naturalmente, este volumen de empleo crece inicialmente y cada vez que se renueva un programa de ayudas más importante que el anterior. De nuevo, el principal papel de la renovación de las ayudas consiste en mantener los efectos acumuladados en el pasado y el reto que plantea su finalización consiste en disponer de otros mecanismos endógenos a la economía que preserven dichos efectos.

Se ha supuesto, en particular, que el empleo crece al 2,5 por ciento y al 2 por ciento en 2000 y 2001, respectivamente, y al 1,5 por ciento en lo sucesivo, mientras que la población activa crece al 0,5 por ciento entre 2000 y 2006.

En el Cuadro 4 se muestra nuestra estimación en forma de miles de empleos creados y mantenidos. La Agenda 2000 supondrá el mantenimiento de unos 257 mil empleos por termino medio en el septenio, unos 20 mil más que los que supuso el Paquete Delors II entre 1994-1999 y 50 mil más de los que hubiera supuesto su continuación. La finalización de las ayudas en 1999 reduciría el efecto sobre el empleo, debido a las ayudas pasadas, a 60 mil empleos, lo que provocaría respecto al periodo anterior la pérdida de casi 180 mil empleos

Cuadro 4Efectos totales de los fondos comunitarios sobre el empleo*
Delors I, Delors II y Agenda 2000Continuación de Delors II tras 1999 (sin actualización)Terminación de los Fondos en 1999
1989-199397,7Idéntico montante que en la Columna anterior
1994-1999237,2
2000-2006256,6206,860,2
* Miles de empleos mantenidos a lo largo del periodo en media anual

4.4 Comparación con el Paquete Delors II

Aunque se han ido estableciendo en los epígrafes anteriores, se recapitulan en éste los principales efectos comparados del paquete Delors II y de las ayudas estructurales y de cohesión de la Agenda 2000. Ello se hace en el Cuadro 5, en sus dos primeras columnas. La columna tercera sirve para hacer una comparación complementaria basada en la hipotética continuación del Paquete Delors II en el periodo 2000-2006 y la columna cuarta permite apreciar las consecuencias de la terminación de los fondos en 1999 o, en otras palabras, para comprobar, de haberse dado esa eventualidad, que las ayudas disfrutadas hasta la fecha seguirían ejerciendo ciertos efectos, aunque, naturalmente, no tan importantes como los registrados en las columnas primera a tercera.

Cuadro 5Comparación entre el Paquete Delors II y la Agenda 2000(Efectos anuales medios a lo largo del periodo respectivo)
Paquete Delors II(1994-1999)Agenda 2000(2000-2006)Continuación P. Delors II (sinactualizar)(2000-2006)Finalización fondos en 1999(2000-2006)
Diferencia porcentual del PIB con y sin fondos2,923,473,001,62
Diferencia de tasas de crecimiento del PIB con y sin fondos0,350,00-0,07-0,25
Diferencia del PIB per capita con y sin fondos (pesetas 1999)58.79783.63272.31938.898
Diferencia del Empleo con y sin fondos (miles de ocupados)237256206,860,2
Diferencia de la tasa de paro con y sin fondos-1,48-1,54-1,24-0,36

Una mirada de conjunto revela que el ejercicio de comparar uno y otro paquete de ayudas no es trivial. La Agenda 2000 permite mantener el PIB por encima del escenario sin fondos en mayor medida que el Paquete Delors II, tanto en el periodo 1994-1998 como ante una hipotética continuación del mismo. Si nos atenemos al plus de crecimiento, es decir la diferencia entre las tasas de crecimiento del PIB con y sin fondos ante ambos paquetes, Delors II habría representado un mayor plus de crecimiento que cualquiera de las alternativas. La Agenda 2000, en particular, no añadiría nada a la tasa media de crecimiento del PIB en el periodo. Su efecto en este aspecto consistiría en mantener el impulso de los programas anteriores. Lo que, dado el crecimiento tendencial del PIB y del empleo, se traduciría en mayores importes per capita y empleo y en una menor tasa de desempleo. En general, sin embargo, la Agenda 2000 consigue mantener y acrecentar moderadamente las ganancias que el Paquete Delors habría creado para la economía española, lo que, dadas las condiciones extremadamente duras en las que se produjo su negociación, ha de considerarse como un buen resultado.

Bibliografía

References

  1. Bradley, J., Modesto, L. y Sosvilla-Rivero, S. (1995): “HERMIN: A Macroeconomic Modelling Framework for the EU Periphery”, Economic Modelling, Vol. 12, págs. 221-247.

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  1. CUE (1999): A comparative analysis of the regulations for 1994-1999 and those for 2000- 2006 (updated version). Comisión de la Unión Europea. Disponible en (http://www.inforegio.cec.eu.int/wbdoc/docoffic/sf20002006/regul_en.htm)

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  1. Herce, J. A. y Sosvilla-Rivero, S. (1995): “HERMIN Spain”, Economic Modelling,Vol. 12, págs. 295-311.

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  1. Sosvilla-Rivero, S. y J. A. Herce (1998): “Efectos macroeconómicos del Mercado Único europeo”. Economía Industrial, nº 322, 1998/VI.

RELACION DE DOCUMENTOS DE FEDEA

COLECCION RESUMENES

98-01: “Negociación colectiva, rentabilidad bursátil y estructura de capital en España”, Alejandro Inurrieta.

TEXTOS EXPRESS

99-02: “Economic implications of the demographic change in Spain: Call for research”, Namkee Ahn.

99-01: “Efectos macroeconómicos de la finalización de las ayudas comunitarias”, Simón Sosvilla-Rivero y José A. Herce.

DOCUMENTOS DE TRABAJO

99-21: “Los efectos macroeconómicos de la Agenda 2000”, Simón Sosvilla-Rivero y José A. Herce.

99-20: “Unemployment duration and workers’ wage aspirations in Spain”, Namkee Ahn y J. Ignacio García-Pérez.

99-19: “El patrón inversor de los establecimientos industriales de la Comunidad de Madrid”, Ana Goicolea, Omar Licandro y Reyes Maroto.

99-18: “Crecimiento óptimo, depreciación endógena y subutilización del capital”, Omar Licandro, Luis A. Puch y J. Ramón Ruiz Tamarit.

99-17: “Panel data and tourism demand. The case of Tenerife”, F. J. Ledesma-Rodríguez, M. Navarro-Ibáñez y J. V. Pérez-Rodríguez.

99-16: “Redistribution in the Spanish pension system: An approach to its life time effects”, Joan Gil y Guillem López-Casasnovas.

99-15: “The plutocratic bias in the CPI: Evidence from Spain”, Javier Ruiz Castillo, Eduardo Ley y Mario Izquierdo.

99-14: “Local responses to a global monetary policy: The regional structure of financial systems”, Juan J. de Lucio y Mario Izquierdo.

99-13: “The importance of the embodied question revisited”, Raouf Boucekkine, Fernando del Río y Omar Licandro.

99-12: “Convergencia en tasas de inflación en la Unión Europea”, Irene Olloqui y Simón Sosvilla-Rivero.

99-11: “Provisión óptima de suelo urbano para usos no lucrativos. El valor de las zonas verdes”. Pere Riera.

99-10: “Liberalización del mercado del suelo. Rigideces y competencia en el sistema urbanístico español”, Pere Riera.

99-09: “A note on the changing relationship between fertility and female employment rates in developed countries”, Namkee Ahn y Pedro Mira.

99-08: “The future of pension systems in Europe. A reappraisal”, Michele Boldrin, Juan José Dolado, Juan F. Jimeno y Franco Peracchi.

99-07: “On the profitability of technical trading rules based on artifitial neural networks: Evidence from the Madrid stock market”, Fernando Fernández-Rodríguez, Christian González-Martel y Simón Sosvilla-Rivero.

99-06: “Job bust, baby bust: The Spanish case”, Namkee Ahn y Pedro Mira.

99-05: “Technical analysis in the Madrid stock exchange”, Fernando Fernández-Rodríguez, Simón Sosvilla-Rivero y Julián Andrada-Félix.

99-04: “Convergencia en precios en las provincias españolas”, Irene Olloqui, Simón Sosvilla-Rivero, Javier Alonso.

99-03: “Inversión y progreso técnico en el sector industrial de la Comunidad de Madrid”, Ana Goicolea, Omar Licandro y Reyes Maroto.