fedea
Fundación de Estudios de Economía Aplicada
Felicidad y expectativas by Namkee Ahn ** Francisco Mochón DOCUMENTO DE TRABAJO 2007-01
Enero 2007
* FEDEA y UNED. ** UNED.
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Resumen
Los seres humanos son los únicos capaces de formular expectativas razonadas sobre su propia situación futura, y además estas expectativas inciden sobre la felicidad. A pesar de ello se cuenta con muy poca evidencia empírica sobre la relación entre las expectativas y la felicidad. En este trabajo se analiza, para el caso de la sociedad española, la incidencia de las expectativas sobre la felicidad.
Los resultados obtenidos son consistentes con la literatura sobre felicidad. Esto es así tanto para el caso de las variables tradicionales tales como edad, estado civil, nivel educativo, salud, relaciones sociales, situación laboral, nivel de renta o religión, como cuando se incluyen las expectativas como variable explicativa. Cuando las expectativas son favorables se correlacionan positivamente con la satisfacción de los individuos, mientras que si las expectativas son desfavorables la correlación es negativa. Cuando las expectativas se refieren a ámbitos específicos tales como el trabajo, la renta o la salud los resultados también son los esperados. Al aislar el efecto de las expectativas, de la personalidad de los individuos y de su experiencia pasada los resultados son los siguientes. El optimismo a corto plazo tiene un efecto positivo y significativo sobre la felicidad y los individuos que han progresado económicamente se sienten moderadamente más felices mientras que los que han empeorado se sienten más infelices. Por lo tanto, incluso cuando de las expectativas se separa el efecto de la personalidad de los individuos y el impacto de la mejora o progreso, las expectativas tienen una incidencia significativa y relevante sobre la felicidad.
1. Motivación
Hasta hace unas décadas se decía que los seres humanos eran los únicos que utilizaban instrumentos y que ese era el hecho diferencial en la evolución del hombre. La evidencia nos ha demostrado que esa creencia no era cierta. Hay animales que utilizan instrumentos y que tienen una cierta capacidad de aprender. Baste pensar en los chimpancés, los buitres o los cuervos. Lo que distingue a los seres humanos del resto de los seres vivos es su capacidad para pensar sobre el futuro y de hacerlo de una forma no mecánica (Gilbert, 2006, p. 4). Una ardilla cuando empieza a guardar nueces para el duro invierno lo hace siguiendo un proceso casi fisiológico, ligado al acortamiento de los días. Es un mecanismo de supervivencia. Lo mismo ocurre cuando una gacela oye un ruido extraño o huele a algo que según su propia experiencia lo asocia con un peligro inminente y por eso huye rápidamente. Pero este tipo de predicciones sobre el futuro inmediato no es lo que ha permitido que los seres humanos hayan evolucionado de forma tal que no se acaban de ver los límites de su desarrollo, mientras que sus familiares cercanos, los primates sigan ligados a los árboles.
El cerebro humano, además de formular predicciones sobre un futuro inmediato, local y personal, es el único que es capaz de formular expectativas razonadas sobre su propia situación futura (Gilbert, 2006, p. 4). Resulta, además que estas expectativas inciden de forma notable en la felicidad (Layard, 2005. p.81). Pensar en el futuro puede proporcionar placer o dolor y evitar sufrimientos y esa es una de las razones por las que nuestro cerebro insiste en mezclar pensamientos sobre el futuro (Gilbert, 2006, pp. 20 y 22).
Antes de incidir sobre la relación entre las expectativas y la felicidad debe destacarse que hay una amplia literatura sobre la forma en que la felicidad de los individuos se ve afectada por un numeroso grupo de variables. Entre estas cabe señalar la edad, estado civil, nivel educativo, salud, relaciones sociales, situación laboral, nivel de renta o la religión. Resulta, sin embargo, que se cuenta con muy poca evidencia empírica sobre la relación existente entre las expectativas sobre nuestro propio futuro y la felicidad.
Desde una perspectiva teórica la incorporación de las expectativas supone abandonar la función de utilidad tradicional, según la cual la utilidad presente depende únicamente del consumo y en general de las condiciones del presente, y aceptar una función de utilidad intertemporal, en la que se combina el presente con el pasado y el futuro (Senik, 2006). El punto de partida es que las expectativas afectan a la utilidad presente del individuo. Hay multitud de ejemplos que evidencian este hecho. Así, por ejemplo si a un grupo de individuos se le fuerza a elegir entre una cosa buena (vivir un año con todo tipo de lujos) y otra mala (pasar un año en la cárcel), la mayoría primero elige lo malo y lo bueno lo deja para luego. La razón es que el año de cárcel se hará más llevadero pensando (con la expectativa) en el año que vivirá a todo lujo. Por el contrario, si optase primero por disfrutar del lujo, su bienestar se vería disminuido por la expectativa de pasar un año en la cárcel.
El presente trabajo se centra fundamentalmente en estudiar el impacto de las expectativas sobre el grado de satisfacción de los individuos. Dado que las expectativas de los individuos suelen estar condicionadas por la personalidad de estos se debe de tratar de controlar este hecho. Lo ideal sería contar con datos de panel de forma que se pudiese analizar a un mismo grupo de personas a lo largo del tiempo, y así separar la incidencia de las expectativas de la personalidad de cada individuo. Ante la ausencia de datos de panel, en este trabajo se opta, en primer lugar, por incluir variables que midan el optimismo y que traten de captar la distinta personalidad de los individuos. El objetivo es incorporar al análisis variables que reflejen su personalidad, no su estado personal actual. En segundo lugar, dado que puede que las expectativas sean simplemente un reflejo de la experiencia pasada, se incluye una variable que mide si el individuo en cuestión ha mejorado o ha empeorado este año respecto al año pasado. La relación entre bienestar y progreso tampoco ha sido muy estudiada empíricamente, si bien la escasa evidencia disponible sugiere que los agentes parecen apreciar mucho la mejora (Senik, 2006; Graham y Pettinato, 2000).
El objeto del trabajo es doble, en primer lugar, tratar de conocer los elementos que determinan el grado de satisfacción de los individuos con su nivel actual de vida y, en segundo lugar conocer como inciden las expectativas sobre dicho nivel, esto es, analizar como afectan las expectativas al sentimiento de los individuos sobre su situación actual. El análisis de las expectativas se lleva a cabo en dos fases. En primer lugar se estudia la incidencia de las expectativas en general, y en una segunda fase se analiza el impacto de las expectativas sobre cada ámbito o factor determinante de la felicidad, esto es, se estudian las expectativas sobre aspectos específicos como el trabajo, la renta, la viviendo o la salud.
Una primera conclusión sobre los resultados encontrados es que en general los datos corroboran las hipótesis esperadas sobre la relación existente entre la satisfacción de los individuos y las diversas variables explicativas, tales como renta, edad, estado civil, nivel educativo, religión, o situación laboral. Estos resultados son consistentes con los encontrados en la literatura (Donovan y Halpen, 2002) y por lo tanto constituyen un cierto apoyo a la idoneidad de los datos utilizados en este trabajo.
Por lo que respecta a la inclusión de las expectativas como variable explicativa, los resultados también se ajustan a las hipótesis previamente formuladas: unas expectativas favorables aparecen positivamente correlacionadas con la satisfacción de los individuos, mientras que si las expectativas son desfavorables la correlación es negativa.
La introducción de variables que traten de captar el carácter más o menos optimista de los individuos y si su situación económica ha progresado o empeorado respecto al año anterior, para controlar si las expectativas son simplemente un reflejo de la experiencia pasada, también generan resultados consistentes con las hipótesis. La personalidad optimista tiene efectos positivos y la experiencia pasada, tiene, asimismo, el efecto esperado.
Consecuentemente, la conclusión más relevante que se desprende del presente trabajo es que incluso cuando todas las variables están controladas, las expectativas siguen teniendo efecto significativo sobre el nivel de satisfacción de los individuos y que su impacto en la felicidad es sustancial.
2. Marco teórico-conceptual de referencia
Los modelos tradicionales presentan la función de utilidad como dependiente de variables que tienen que ver con el presente. Paralelamente, cuando se trata de explicar la felicidad, los modelos convencionales apelan a variables que inciden en el nivel de satisfacción presente de los individuos.
\[\text { Utilidad del presente } = f (\text { situación del presente })\]
Un paso más en el análisis se da cuando se reconoce la posibilidad de efectos desbordamiento intertemporales de la utilidad, esto es, la influencia de acontecimientos pasados y futuros en la utilidad (Senik, 2006). Al aceptar este efecto desbordamiento se utiliza una noción de utilidad que no se define únicamente como un valor ligado a una decisión, sino como una experiencia, un estado mental que incluye emociones y sentimientos.
Estos sentimientos se pueden causar por el recuerdo de acontecimientos, por la sensación de acontecimientos presentes o por la anticipación de acontecimientos futuros. Así pues, al aceptar la posibilidad de efectos desbordamiento intertemporales en la utilidad estamos reconociendo la importancia del perfil temporal de los acontecimientos y paralelamente estamos incorporando las expectativas en el análisis de la felicidad. En otras palabras, estamos reconociendo que las expectativas sobre mi futuro, que normalmente se forman teniendo en cuenta el pasado y el presente, afectan a como me siento hoy. Consecuentemente, se está pensando que la función de utilidad que determina la felicidad de los individuos adopta la forma siguiente:
\[\begin{array}{c} \text {Utilidad del presente} = f (\text {situación actual, expectativas, sentimiento} \\ \text {respecto al pasado}). \end{array}\]
Así pues, en cierto modo, una primera justificación a esta forma de la función de utilidad puede encontrarse en el trabajo de Bentham (1789) que incluyó, entre los elementos de utilidad, los placeres y dolores derivados de anticipación. Jevons (1905) extendió el concepto cuando dijo: “Tres formas distintas se reconocen como que pueden causar sentimientos placenteros o dolorosos: 1) por el recuerdo de los acontecimientos, 2) por la sensación de los acontecimientos presentes y 3) por la anticipación de los acontecimientos futuros”. Más recientemente, Loewenstein (1987) elaboró un modelo más formalizado en el cual reconoce que la anticipación, como el mismo consumo, es la fuente de utilidad.
3. Los datos utilizados y el modelo estimado
Los datos son los facilitados por el Barómetro del CIS. Las encuestas del Barómetro se han hecho mensualmente desde 1979 con el propósito de conocer las opiniones de la población española sobre la situación política y socioeconómica del país. En el mes de diciembre de cada año la encuesta incluye algunas preguntas sobre expectativas para el próximo año, además del grado de felicidad actual. En este estudio, utilizamos datos de la encuesta hecha en diciembre en cada año entre 1999 y 2004. La muestra total está formada por 11.959. Los individuos son distintos cada año.
La variable dependiente es el grado de satisfacción con la vida actual de los individuos, tal como se define en la encuesta del CIS. El análisis empírico se realiza en tres partes secuenciales. En la primera parte, analizamos las variables demográficas y socio-económicas de los individuos. Aunque el resultado de los efectos de esas variables tiene interés en si mismo, el propósito principal de esta parte del trabajo es comprobar, aunque sea indirectamente, la validez de los datos utilizados contrastando los resultados obtenidos en este trabajo con los alcanzados en previos estudios. Las variables incluidas en esta parte son las siguientes: sexo, edad, estado civil (casado, separado o divorciado, viudo; categoría omitida, soltero), nivel educativo (primaria, secundaria, diplomados, licenciados más; categoría omitida, sin estudios), situación laboral (desempleado, inactivo, estudiante; categoría omitida, ocupado), nivel de renta (cuatro tramos de renta y sin información), sentimiento sobre como han ido las cosas durante el año actual (muy bueno, bueno o regular), actitud ante la religión (creyente, practicante: categoría omitida, no creyente), importancia del año en cuestión (categoría omitida, año 1999) e incidencia de las distintas comunidades autónomas (categoría omitida, Andalucía).
En la segunda parte, examinamos las variables relacionadas con las expectativas. En primer lugar se analizan el efecto de las expectativas en general sobre el año próximo (mejor o peor). En segundo lugar se incluyen las expectativas sobre distintos ámbitos específicos; expectativas sobre el trabajo (mejor o peor), expectativas sobre la renta (mejor o peor), expectativas sobre el ocio (mejor o peor), expectativas sobre la vivienda (mejor o peor) y expectativas sobre la salud (mejor o peor).
En la última parte del análisis, además de las variables antes comentadas, se incluyen las variables que pretenden reflejar la personalidad del individuo, esto es, su carácter optimista o pesimista, y si su situación económica ha progresado o empeorado este año respecto al pasado. De esta forma se intenta separar o aislar aquellos aspectos que pueden desvirtuar la naturaleza de las expectativas propiamente dichas.
4. Análisis de los resultados: Consideraciones generales
Una primera conclusión sobre los resultados encontrados es que en general los datos corroboran las hipótesis esperadas sobre la relación existente entre la satisfacción de los individuos y las diversas variables analizadas. La satisfacción de los individuos aparece positivamente correlacionada con variables tales como el nivel de renta, observándose un aumento gradual y sistemático conforme se incrementa la renta, el nivel de educación, el aumento de la correlación, como ocurre con el nivel de renta es moderado pero continuo con el nivel de estudios (Cuadro1). Por edad, la satisfacción muestra una forma en U, decreciente hasta una edad próxima a los 40 años, y creciente a partir de dicha edad. El efecto sobre la felicidad es negativo y muy significativo si uno está desempleado o si uno está separado, divorciado y especialmente si ha enviudado. La relación encontrada entre la actitud ante la religión y la satisfacción de los individuos con su vida actual nos permite afirmar que los creyentes (cree en dios pero no practica) y aún más los practicantes (practica al menos una vez a la semana algún acto religioso) se muestran más satisfechos que los no creyentes. Estas conclusiones son consistentes con la literatura existente y estadísticamente robustas ya que el tipo de relaciones encontradas se mantienen prácticamente invariables en las diversas especificaciones realizadas.
Cuadro 1: Efecto de variables demográficas y socio-económicas en la satisfacción con la vida
| Variables explicativas | Coeficiente | Z |
| Hombre (re: mujer) | 0.041 | 1.46 |
| Edad | -0.016 | -3.37 |
| Edad al cuadrado | 0.000 | 3.48 |
| Estado civil (re: soltero) | ||
| Casado | -0.029 | -0.95 |
| Divorciado | -0.196 | -3.63 |
| Enviudado | -0.343 | -3.57 |
| Estudios (re: menos de primaria) | ||
| Primaria | 0.170 | 2.61 |
| Secundaria | 0.263 | 3.75 |
| Terciaria | 0.258 | 3.54 |
| Situación laboral (re: ocupado) | ||
| Jubilado | 0.023 | 0.43 |
| Desempleado | -0.331 | -7.58 |
| Estudiando | 0.087 | 1.52 |
| Inactiva | -0.084 | -1.84 |
| Renta (re: Nivel más bajo) | ||
| Nivel 2 | 0.172 | 3.53 |
| Nivel 3 | 0.230 | 4.31 |
| Nivel 4 | 0.292 | 4.10 |
| Nivel 5 | 0.396 | 3.21 |
| No observado | 0.184 | 3.61 |
| Religión (re: no creyente) | ||
| Creyente | 0.134 | 4.00 |
| Practicante | 0.239 | 6.31 |
| Cómo han ido las cosas este año (re: mal o muy mal) | ||
| Muy bien | 2.346 | 36.58 |
| Bien | 1.318 | 30.63 |
| Regular | 0.715 | 16.13 |
Nota: Resultado de la estimación del modelo probit ordenado con la variable dependiente el grado de satisfacción con la vida actual que toma valor uno si está muy insatisfecha y 6 si está muy satisfecha.
La satisfacción del individuo sobre su vida actual aparece, como era de esperar, fuertemente correlacionada con su sentimiento sobre como le han ido las cosas durante el presente año. De hecho las variables que muestran un coeficiente de correlación más elevado son las que indican que este año le han ido las cosas “muy bien” o “bien”.
El intento de recoger la incidencia del acto terrorista del 11 de marzo de 2004 sobre la satisfacción de los individuos sólo nos permite afirmar lo siguiente: los años (todos ellos con la información obtenida en el mes de Diciembre ) 2000, 2001, 2002 y 2003 son valorados como relativamente mejores que 1999 y 2004 (Cuadro 2). El hecho de que el nivel de satisfacción se reduce en diciembre de 2004 en relación con el año anterior puede considerarse como un signo indicativo del efecto negativo del terrorismo en la felicidad de los individuos.
1 Lo ideal sería contrastar el nivel de satisfacción en los meses antes y después del atentado. Desafortunadamente, la encuesta salvo en el diciembre, no incluye las preguntas relevantes como pueden ser las referentes a la satisfacción y expectativas.
Cuadro 2: Efecto del año y comunidades autónomas
| Variables explicativas | Coeficiente | Z |
| Año (re: 1999) | ||
| 2000 | 0.181 | 4.05 |
| 2001 | 0.217 | 4.92 |
| 2002 | 0.232 | 5.20 |
| 2003 | 0.200 | 4.51 |
| 2004 | 0.098 | 2.22 |
| Comunidad Autónoma (re: Andalucía) | ||
| Aragón | 0.135 | 1.71 |
| Asturias | 0.199 | 2.44 |
| Baleares | -0.014 | -0.15 |
| Canarias | 0.108 | 1.48 |
| Cantabria | 0.139 | 1.32 |
| Castilla y La Mancha | 0.012 | 0.18 |
| Castilla y León | 0.026 | 0.44 |
| Cataluña | 0.145 | 3.23 |
| Comunidad de Valencia | 0.205 | 4.05 |
| Extremadura | 0.052 | 0.63 |
| Galicia | 0.009 | 0.15 |
| Madrid | -0.047 | -1.00 |
| Murcia | 0.108 | 1.25 |
| Navarra | 0.247 | 2.16 |
| La Rioja | 0.114 | 1.79 |
| País Vasco | -0.019 | -0.14 |
Del análisis de la incidencia regional sobre el nivel de satisfacción de los individuos se infiere que en algunas Comunidades Autónomas (Asturias, Cataluña, Valencia y Navarra) el nivel de satisfacción de los individuos con su nivel de vida actual es relativamente mayor, mientras que en otras (Andalucía, Baleares, Castilla-La Mancha, Castilla-León, Galicia, Madrid y País Vasco) es relativamente inferior.
Resulta, por lo tanto que los resultados encontrados sobre los efectos de las variables demográficas y socio-económicas sobre el grado de satisfacción de los individuos, son en general consistentes con los establecidos en la amplia literatura sobre la felicidad. Como se mencionaba anteriormente, estos resultados, además de su propio interés, proporcionan confianza sobre la fiabilidad y validez de los datos utilizados y nos animan explorar el propósito principal de este estudio, la incidencia de las expectativas en la felicidad de los individuos.
5. La incidencia de las expectativas
Una vez conocido el tipo de relación existente entre el grado de satisfacción de los individuos y el conjunto de variables comentadas vamos a tratar de determinar como afectan las expectativas a la felicidad. Somos conscientes de que las expectativas en cierto modo están incorporadas en la situación actual, por lo que en realidad, la información disponible no es puramente sobre expectativas. En cualquier caso, los individuos manifiestan claramente su opinión sobre la evolución futura de una serie de variables por lo que su análisis reviste interés.
Analizamos las expectativas de dos maneras distintas. En primer lugar, (especificación 1, Cuadro 3) incluimos la expectativa general del próximo año . En segundo lugar (especificación 2), incluimos las expectativas sobre distintas variables que inciden en el nivel de vida, como la renta, trabajo, ocio, vivienda y salud. Al incorporar las expectativas de forma desagregada sobre distintas variables podemos evaluar la importancia relativa de las expectativas sobre cada uno de los aspectos considerados en el nivel de satisfacción de los individuos sobre su vida actual.
Cuadro 3: Efecto de las expectativas en general y en ámbitos específicos
| Especificación 1 (N=9435) | Especificación 2 (N=5409) | |||
| Variables explicativas | Coeficiente | Z | Coeficiente | Z |
| Expectativas generales del próximo año (re: ni mejor ni peor) | ||||
| Mejor | 0.287 | 10.56 | ||
| Pero | -0.306 | -6.23 | ||
| Expectativas del próximo año sobre el trabajo (re: ni mejor ni peor) | ||||
| Mejor | -0.008 | -0.17 | ||
| Peor | -0.197 | -2.24 | ||
| Expectativas del próximo año sobre renta (re: ni mejor ni peor) | ||||
| Mejor | 0.090 | 1.89 | ||
| Peor | -0.276 | -3.20 | ||
| Expectativas del próximo año sobre el tiempo de ocio (re: ni mejor ni peor) | ||||
| Mejor | 0.067 | 1.39 | ||
| Peor | 0.032 | 0.57 | ||
| Expectativas del próximo año sobre vivienda (re: ni mejor ni peor) | ||||
| Mejor | 0.051 | 1.09 | ||
| Peor | -0.099 | -0.90 | ||
| Expectativas del próximo año sobre la salud (re: ni mejor ni peor) | ||||
| Mejor | 0.003 | 0.06 | ||
| Peor | -0.306 | -3.59 | ||
Nota: Todas las variables del Cuadros 1 y 2 están incluidos.
“iC
2 La pregunta formulada en la encuesta es “¿Cree Ud. que en el próximo año las cosas le irán mejor o peor que en este año?
Al igual que ocurre con la incidencia de las distintas variables sobre la satisfacción de los individuos con su vida actual, los resultados son consistentes con lo esperado y el impacto de las expectativas globalmente consideradas también se ajusta a las hipótesis previamente formuladas: unas expectativas favorables aparecen positivamente correlacionadas con la satisfacción de los individuos con su nivel de vida, mientras que si las expectativas son desfavorables la correlación es negativa. La magnitud del efecto es sustancial tanto en el caso de las correlaciones positivas como negativas, como demuestran los coeficientes estimados con valores alrededor de 0.30 en términos absolutos, siendo por tanto 0.60 la diferencia entre los que tienen expectativas mejores y los que tienen expectativas peores. Esta magnitud es casi equivalente a la suma del efecto de viudedad y desempleo, y mayor que el efecto asociado con la renta entre nivel más bajo y más alto.
Cuando las expectativas se refieren a variables o ámbitos específicos presentan unos resultados que en general se ajustan a lo esperado. Sin embargo, cuando las expectativas son positivas, los resultados son estadísticamente poco significativos. Así, en el caso de las expectativas sobre las condiciones de trabajo, el efecto sobre la felicidad sólo es significativo cuando las expectativas son negativas. En el caso de expectativas positivas no hay diferencias estadísticamente apreciables cuando se comparan con las de los individuos que tiene expectativas neutrales, esto es, los que piensan que el año próximo no será ni mejor ni peor que el presente año.
Las expectativas sobre el nivel de renta muestran unos resultados que también se ajustan a lo esperado. Además, los valores de los coeficientes son consistentes con lo señalado en diversos trabajos (Layard, 2005, p.146) en el sentido de que los individuos se muestran mucho más sensibles a que se reduzca su renta que ante aumentos de la misma.
Las expectativas sobre el ocio y vivienda muestran unos resultados poco concluyentes y escasamente significativos.
Por lo que respecta a la salud, las expectativas de mejora son poco significativas pero cuando se espera que pueda tener lugar un empeoramiento de la salud, su incidencia es negativa y altamente significativa.
En general, el efecto sobre la felicidad de las expectativas sobre ámbitos específicos es mayor y más significativo en los casos en que las expectativas son negativas que cuando las expectativas son positivas. En particular, las expectativas negativas sobre la salud, la renta y el trabajo disminuyen sustancialmente el nivel de satisfacción que los individuos sienten con respecto a la vida que llevan.
Controlando el optimismo y la situación de progreso respecto al año anterior.
Es probable que las expectativas sobre el futuro estén correlacionadas con la personalidad de las personas. Los optimistas tienden a expresar mejores expectativas sobre el futuro que los pesimistas. Para tratar de separar el carácter más o menos optimista de los individuos de las expectativas que estos formulan, esto es, para tratar controlar el impacto de la personalidad del individuo se incorpora una variable que pretende captar el grado de optimismo, independientemente de las expectativas sobre la situación personal. El optimismo o pesimismo se mide para el corto plazo, un año, y para el medio plazo (5 años) o largo (10 años) plazo. El valor de esta variable puede oscilar entre 0 y 1, 0 para el más pesimista y 1 para el más optimista . De los resultados obtenidos se infiere que el optimismo a corto plazo tiene un efecto positivo y significativo sobre la felicidad, mientras que el optimismo a largo plazo no tiene un efecto significativo en la felicidad de los individuos.
Para tratar de separar de las expectativas la incidencia de la experiencia pasada se incluye una variable que mide si el individuo ha progresado o empeorado su situación económica respecto al año anterior. De esta forma se pretende detectar si las expectativas no algo son más que un reflejo del pasado. Los resultados nos dicen que la experiencia pasada tiene el efecto esperado aunque se observa una asimetría en sus efectos. Los que han mejorado económicamente se sienten moderadamente más felices, tanto en el caso de las expectativas en general como cuando se incluyen como variables explicativas las expectativas sobre variables específicas. Por el contrario, los que han empeorado su situación económica comparándola con la del año pasado, se sienten bastante más infelices cuando las expectativas generales (especificación 1, Cuadro 4) aparecen como variable explicativa, siendo además esta variable significativa estadísticamente, que cuando se incluyen como variables explicativas las expectativas sobre aspectos específicos. Resultando, además que estas últimas no son estadísticamente significativas (especificación 2). Este hecho quizás se deba a que cuando la variable “progreso económico” experimenta una evolución negativa, su efecto se pierde debido a la correlación existente entre las expectativas específicas y el progreso económico. Esta asimetría se observa de forma casi generalizada para todas las expectativas sobre las variables específicas incluidas en el Cuadro 4, lo que puede explicarse por su elevada correlación con la renta,
El optimismo a corto plazo se construye a partir de las opiniones que el individuo formula para el próximo año sobre la situación general de España respecto al paro, la inseguridad ciudadana, el terrorismo, las drogas, el medio ambiente, la asistencia sanitaria, y la vivienda. El optimismo a medio plazo se construye a partir las opiniones expresadas sobre la sociedad española dentro de 5 años en los diversos aspectos como democracia, desarrollo económico, tolerancia, conflicto y racismo. El optimismo a largo plazo se construye a partir de las opiniones expresadas sobre problemas mundiales como el hambre, conflicto, medio ambiente y terrorismo dentro de 10 años.
Cuadro 4: Efecto de las expectativas después de controlar personalidad y progreso
| Especificación 1 (N=9435) | Especificación 2 (N=5409) | |||
| Variables explicativas | Coeficiente | Z | Coeficiente | Z |
| Expectativas generales del próximo año (re: ni mejor ni peor) | ||||
| Mejor | 0.245 | 8.81 | ||
| Pero | -0.280 | -5.66 | ||
| Expectativas del próximo año sobre el trabajo (re: ni mejor ni peor) | ||||
| Mejor | -0.025 | -0.53 | ||
| Peor | -0.195 | -2.22 | ||
| Expectativas del próximo año sobre renta (re: ni mejor ni peor) | ||||
| Mejor | 0.061 | 1.27 | ||
| Peor | -0.252 | -2.89 | ||
| Expectativas del próximo año sobre el tiempo de ocio (re: ni mejor ni peor) | ||||
| Mejor | 0.059 | 1.22 | ||
| Peor | 0.035 | 0.62 | ||
| Expectativas del próximo año sobre vivienda (re: ni mejor ni peor) | ||||
| Mejor | 0.029 | 0.61 | ||
| Peor | -0.100 | -0.90 | ||
| Expectativas del próximo año sobre la salud (re: ni mejor ni peor) | ||||
| Mejor | -0.010 | -0.23 | ||
| Peor | -0.287 | -3.35 | ||
| Progreso económico: Su situación económica comparada con la del año pasado(re: igual) | ||||
| Mejor | 0.089 | 2.78 | 0.094 | 2.33 |
| Peor | -0.146 | -3.72 | -0.021 | -0.36 |
| Personalidad: el grado de optimismo (0=más pesimista; 1=más optimista) | ||||
| A un año | 0.267 | 5.68 | 0.300 | 4.59 |
| A cinco años | 0.076 | 1.46 | 0.023 | 0.32 |
| A diez años | 0.021 | 0.44 | 0.036 | 0.56 |
Nota: Todas las variables del Cuadros 1 y 2 están incluidos.
En resumen, cuando de las expectativas se separa el efecto de la personalidad de los individuos, esto es su carácter más o menos optimista, y el impacto de la experiencia pasada es decir, si la situación actual ha progresado o empeorado respecto al año anterior, los resultados nos dicen que las expectativas siguen teniendo un efecto significativo y la magnitud del efecto en la felicidad es sustancial.
6. Comentarios Finales
La motivación fundamental que nos ha llevado a realizar el presente trabajo de investigación se concreta en contrastar empíricamente la incidencia de las expectativas sobre la felicidad. Los resultados obtenidos, tomando como punto de partida los datos facilitados por el Barómetro del CIS sobre el grado de satisfacción de los españoles, son en general consistentes con los recogidos en la amplia literatura existente. Esta consistencia avala la idoneidad de utilizar los datos mencionados para evaluar la incidencia sobre la satisfacción de los españoles de un grupo de variables socioeconómicas generalmente utilizadas en la literatura sobre la felicidad.
La inclusión de las expectativas como variable explicativa de la felicidad también genera unos resultados consistentes con las hipótesis generalmente aceptadas. Cuando las expectativas genéricamente consideradas son favorables, se correlacionan positivamente con la satisfacción de los individuos, mientras que si las expectativas son desfavorables la correlación es negativa. La magnitud del efecto es sustancial tanto en el caso de las correlaciones positivas como negativas, con unos coeficientes con valores alrededor de 0.30 en términos absolutos, magnitud similar al del efecto de viudedad o desempleo.
Cuando las expectativas se refieren a ámbitos específicos, los resultados también son consistentes con las hipótesis esperadas. Así, las expectativas sobre un empeoramiento en las condiciones de trabajo tienen un efecto estadísticamente significativo sobre la felicidad. Por otro lado, los resultados, cuando de evalúan las expectativas sobre el nivel de renta, sugieren que los individuos se muestran mucho más sensibles a que se reduzca su renta que ante aumentos de la misma. Por lo que respecta a la salud, los resultados indican que un empeoramiento esperado de la misma tiene una incidencia negativa y altamente significativa, mientras que una mejora de la salud no parece generar efectos significativos.
Los resultados al intentar separar el carácter más o menos optimista de los individuos de las expectativas nos dicen que el optimismo a corto plazo tiene un efecto positivo y significativo sobre la felicidad, mientras que el optimismo a largo plazo no parece tener un efecto significativo sobre la felicidad de los individuos. De los resultados obtenidos se infiere, asimismo, que la experiencia pasada incide sobre la felicidad. Los individuos que han mejorado económicamente se sienten moderadamente más felices, mientras que los que han empeorado se sienten más infelices.
Consecuentemente, puede afirmarse que incluso cuando de las expectativas se separa el efecto de la personalidad de los individuos y el impacto del progreso o empeoramiento respecto al año anterior, las expectativas siguen teniendo un efecto sobre la felicidad sustancial y significativo.
Apéndice: Las medias de la muestra
| Variables | Media | Desviación |
| Satisfacción con la vida (%) | ||
| Muy insatisfecho | 1.16 | |
| Bastante insatisfecho | 6.88 | |
| Ni satisfecho ni insatisfecho | 11.74 | |
| Bastante satisfecho | 68.88 | |
| Muy satisfecho | 11.34 | |
| Hombre | 0.52 | 0.50 |
| Edad | 41.91 | 16.59 |
| Estado civil | ||
| Soltero | 0.55 | 0.50 |
| Casado | 0.37 | 0.48 |
| Divorciado | 0.06 | 0.24 |
| Enviudado | 0.02 | 0.13 |
| Estudios | ||
| Menos que primaria | 0.04 | 0.20 |
| Primaria | 0.45 | 0.50 |
| Secundaria | 0.31 | 0.46 |
| Terciaria | 0.20 | 0.40 |
| Situación laboral | ||
| Ocupado | 0.55 | 0.50 |
| Jubilado | 0.15 | 0.36 |
| Desempleado | 0.10 | 0.30 |
| Estudiando | 0.07 | 0.26 |
| Inactiva | 0.13 | 0.33 |
| Renta | ||
| Nivel 1 (más bajo) | 0.09 | 0.28 |
| Nivel 2 | 0.31 | 0.46 |
| Nivel 3 | 0.24 | 0.43 |
| Nivel 4 | 0.06 | 0.24 |
| Nivel 5 (más alto) | 0.01 | 0.11 |
| No observado | 0.28 | 0.45 |
| Religión | ||
| Creyente | 0.80 | 0.40 |
| Practicante | 0.16 | 0.36 |
| Cómo han ido las cosas este año | ||
| Muy bien | 0.08 | 0.26 |
| Bien | 0.59 | 0.49 |
| Regular | 0.23 | 0.42 |
| Mal | 0.08 | 0.27 |
| Muy mal | 0.02 | 0.15 |
| Expectativas generales (próximo año relativo a este) | ||
| Mejor | 0.53 | 0.50 |
| Peor | 0.07 | 0.26 |
| Expectativas del próximo año sobre el trabajo | ||
| Mejor | 0.38 | 0.48 |
| Peor | 0.06 | 0.23 |
| Expectativas del próximo año sobre renta | ||
| Mejor | 0.31 | 0.46 |
| Peor | 0.07 | 0.25 |
| Expectativas del próximo año sobre el tiempo de ocio | ||
| Mejor | 0.19 | 0.39 |
| Peor | 0.11 | 0.31 |
| Expectativas del próximo año sobre vivienda | ||
| Mejor | 0.19 | 0.39 |
| Peor | 0.02 | 0.14 |
| Expectativas del próximo año sobre la salud | ||
| Mejor | 0.24 | 0.43 |
| Peor | 0.06 | 0.24 |
| Progreso económico (comparado el años pasado) | ||
| Mejor | 0.25 | 0.44 |
| Peor | 0.13 | 0.33 |
| Personalidad: Grado de optimismo (0=más pesimista; 1=más optimista) | ||
| A un año | 0.27 | 0.29 |
| A cinco años | 0.41 | 0.25 |
| A diez años | 0.18 | 0.29 |
Referencias
References
- Bentham, J. (1970). Introduction to the Principles and Morals of Legislation (1789), London: Athlone Press.
References
- Donovan, N. y Halpen, D. (2002). “Life Satisfaction: state of knowledge and implications for government”, Report from the Prime Minister's Strategy Unit, London.
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- Gilbert, D. (2006). Stumbling on Happiness, Alfred A. Knopf.
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- Graham., C. y Pettinato, S. (2000). “Hardship and Happiness: Trends in Mobility and Expectations in the New Market Economies”, World Economics.
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- Jevons W.S. (1905). Essays on Economics, London: Macmillan.
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- Layard, R. (2005). Happiness: Lessons from a New Science, The Penguin Press.
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- Loewenstein, G. (1987). “Anticipation and the valuation of delayed consumption”, Economic Journal, 97: 666-684.
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- Senik, C. (2006). “Is man doomed to progress?”, Working Paper No. 0608. CEPREMAP, Paris.