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Fundación de Estudios de Economía Aplicada
La intensidad energética en los sectores productivos en la UE-15 durante 1991 y 2005: ¿Es el caso español diferente?
Gustavo A. Marrero Universidad de La Laguna, FEDEA y CAERP Francisco J. Ramos-Real Universidad de La Laguna y IUDR (ULL)
Colección Estudios Económicos 08-08 Programa de Investigación Energía y Cambio Climático FEDEA – Abengoa
ISSN 1988-785X www.fedea.es
Gustavo A. Marrero(1),(2),(3) y Francisco J. Ramos-Real(1),(4)
Abril 2008
(1) Dpto. Análisis Económico (Universidad de La Laguna), (2) FEDEA, (3) CAERP and (4) IUDR (ULL)
Programa de investigación Energía y Cambio Climático Fedea-Abengoa
Abstract:
Este trabajo estudia la evolución del índice de intensidad energética (IIE) de los principales sectores de actividad (primario, industria, construcción y servicios) en la UE-15 entre 1991 y 2005. Para cada país, realizamos una desagregación amplia de los sectores económicos y sus consumos respectivos de energía y descomponemos los cambios del IIE de los sectores productivos en sus componentes estructurales y de eficiencia tecnológica. En la comparativa, destacamos el caso español por varios motivos: es el país que ha registrado un mayor aumento del IIE; su aumento ha sido continuado; los aumentos han sido más importantes en el periodo 1997-2005 (post-Kyoto); los aumentos no se han debido a un motivo de cambio estructural de la actividad económica, si no a una pérdida de la eficiencia en el uso energético.
Jel: Q40, Q43
Key Words: intensidad energética, unión europea, índice de Divisia, componente estructural, eficiencia tecnológica.
1.- INTRODUCCIÓN
El Libro Verde para el sector energético de la Comisión Europea recoge en su título los tres grandes objetivos de la política energética europea: la sostenibilidad y la competitividad del modelo económico y la seguridad del abastecimiento. La sostenibilidad del modelo energético exige el desarrollo de fuentes de energía renovables competitivas y hacer un mejor uso y más eficiente de las fuentes energéticas existentes. En este ámbito, y dado que la energía es responsable de casi el 80% de las emisiones totales de los gases de efecto invernadero, los gobiernos han planteado la necesidad de adoptar medidas activas de fomento de la eficiencia energética y de control en su uso. Estos objetivos han de contradecir en la menor manera posible al mantenimiento de los actuales ritmos de crecimiento y desarrollo económico.
De esta forma, los diferentes escenarios de emisiones de estos gases dependen, entre otros factores, de los cambios en la intensidad en el uso energético (uso energético sobre nivel de producción real), por un lado, y de la medida en que las futuras fuentes de energía (las renovables) no emitan este tipo de contaminantes. En este artículo nos centramos en el primer aspecto, dejando los aspectos relacionados con la evolución de las energías renovables para un futuro trabajo.
El Índice de Intensidad Energética (IIE) mide la relación entre la energía utilizada por unidad de producción real.1 Es el indicador más comúnmente usado para medir la evolución del consumo energético, controlando éste por los cambios de la actividad económica del país. Así, el IIE y su evolución juegan un papel importante en el debate sobre las emisiones de gases de efecto invernadero. El IIE puede medirse para actividades económicas individuales, conjuntas o globales y puede ser calculado a nivel nacional, regional o global. Además, si usamos fuentes estadísticas homogéneas y seleccionamos los indicadores energéticos y de actividad en base al mismo criterio, sus valores podrán ser comparables entre países. Por todo esto será este indicador aplicado a los distintos sectores de actividad en el que basaremos nuestro estudio. Excluimos de nuestro análisis los consumos energéticos asociados a las familias y al sector transporte y sólo nos centramos en los consumos de los rpincipales sectores productivos. Nos centraremos en los consumos de los sectores de actividad primaria, industrial, la construcción y los servicios, sin incluir el transporte.
1 Es una medida que comúnmente se ha usado (su valor inverso) como indicador de eficiencia en el uso de la energía o como un índice parcial de productividad. En su uso como medidor de la eficiencia energética, como comentaremos más adelante, presenta algunos problemas importantes, como señala Patterson (1996).
España se ha unido al resto de países europeos y ha establecido “La Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética 2004-2012 (E4)”, que fue aprobada el 28 de noviembre de 2003. La oportunidad en España de una estrategia de mejora de la eficiencia energética y de un Plan específico de lanzamiento a corto y medio plazo, se justifica considerando, entre otros, la elevada dependencia energética exterior de nuestro país -cerca del 80% frente al 50% medio de la UE - y el cumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones de establecidos en el Plan Nacional de Asignación 2005-2007 de derechos de emisión (PNA).2
Sin embargo, a pesar de compartir un marco legislativo relativamente común en temas medioambientales y energéticos con el resto de países comunitarios, la evolución del consumo energético en España en los último años presenta un comportamiento peculiar, que queda caracterizado por las altas tasas anuales de crecimiento del consumo energético, incluso superiores a las ya de por si elevadas tasas de crecimiento del PIB real. Esto ha provocado una tendencia creciente de la intensidad energética, contraria a la tendencia media decreciente existente en la mayoría de países de la UE. Esta es una peculiaridad notable de la economía española y principal motivación de este artículo.
Más concretamente, el objetivo de este trabajo consiste en analizar la evolución del IIE español de forma conjunta y usando criterios homogéneos con otros países de la Unión Europea para el período 1991-2005, y poder así comparar su peculiar comportamiento. Para ello, se descompone la evolución del IIE en los diferentes factores que lo explican, básicamente un componente estructural o de composición del VAB y un segundo factor de eficiencia que podría estar inducido por la adopción de nuevas tecnologías más eficientes en el uso energético, por el uso de nuevas y mejores fuentes energéticas o por el simple cambio de actividades productivas dentro del mismo sector de actividad (por ejemplo, cambio o renovación dentro del mismo tejido industrial.)
El objetivo es responder a preguntas del siguiente tipo: en las economía en las que el IIE ha caído, ¿el peso del sector servicios (menos intensivo en uso energético) sobre la industria ha aumentado? este no es el caso y por tanto ha mejorado la eficiencia en el uso energético? Por su parte, en las economías en las que está aumentando el IIE, ¿la explicación está en que el peso del sector servicios sobre el total de la producción es menor? ¿o es que en estas economías ha empeorado la eficiencia tecnológica en el uso energético? Responder a estas preguntas usando una base de datos homogénea (la de Eurostat) y poder así comparar los resultados entre los países de la UE-15 es el principal objetivo del trabajo.
2 Necesarios para el cumplimiento de los objetivos establecidos en el Protocolo de Kyoto.
Existe una amplia literatura que relaciona la evolución del IIE con el grado de desarrollo de un país. Así, por ejemplo, los países menos desarrollados, al tener un sector productivo basado en la agricultura o sectores muy poco intensivos en el uso energético, la intensidad energética será pequeña. A medida que los países se desarrollan comienza a ganar peso relativo las actividades económicas más intensivas en el uso de energía (cemento, siderurgia, químicas), lo que hace que se acelere la intensidad energética. Pero una vez alcanzado un cierto grado de industrialización, empieza generalmente a crecer la demanda de actividades de servicios comerciales y profesionales, produciéndose un retorno hacia actividades energéticamente menos intensivas. Este comportamiento, sin embargo, no siempre ha sido la norma en todos los países, ya que además de estos incrementos de la intensidad energética derivado de simples cambios en la actividad productiva, existen factores de eficiencias en el uso de la energía o modificaciones dentro de los procesos productivos de cada sector de actividad hacia prácticas de uso energético más racional y eficiente.
Así, la combinación de mejoras de eficiencia en cada sector y el cambio estructural en el peso de las diferentes actividades económicas, determinará la dirección y el grado en el que evoluciona del IIE global. Aunque lo que afecta en última instancia a las emisiones de gases de efecto invernadero es la evolución global del IIE, concretar la importancia que tienen en estos cambios globales cada uno de estos componentes (estructural y de eficiencia) es muy relevante. Por un lado porque las medidas a aplicar en cada uno de los casos son muy distintas. Por otro lado, porque la reducción de la intensidad energética por motivo estructural tiene claramente un límite inferior. La mayor reducción por este motivo llegará cuando toda la actividad económica del país esté concentrada en la de menor intensidad energética. Así, en última instancia, sólo podrá ser la mejora en la eficiencia energética (ya sea por mejoras de la energía existente o por el uso de mejores energías alternativas) lo que conseguirá reducir el IIE global.
Emplearemos una metodología de descomposición basada en la teoría de los números índices denominada por sus siglas en inglés como IDA (Index Decomposition Analisys), específicamente a través del método de Divisia. Este análisis lo haremos en un primer nivel de desagregación de la actividad económica (primario, industria, construcción y sector servicios.) Haciendo este análisis a este nivel de desagregación nos permita una rápida interpretación de los resultados diferenciales del caso español, que es el principal objetivo del trabajo. Una mayor profundización dentro de cada sector (el industrial y los servicios, principalmente), lo dejamos como futura extensión. Este procedimiento nos permitirá distinguir las causas en el cambio de la intensidad energética, distinguiendo entre un motivo puramente de cambio en la estructura productiva y un motivo derivado de los cambios en la eficiencia tecnológica-energética en el consumo final de energía. Nos centramos en el consumo energético final porque es el que más directamente está relacionado con las emisiones de gases de efecto invernadero y con el nivel de actividad sectorial de cada economía.
El resto del artículo queda organizado de la siguiente manera. En la sección 2 se presentan los datos de energía y actividad económica sectorial tomados de Eurostat. De igual forma, describimos la evolución del IIE de los distintos países de la UE15, destacando aquellos hechos estilizados que caracterizan los comportamientos. En el apartado 3 se comenta la filosofía y los métodos de análisis de descomposición de índices y justificamos el modelo específico que se utiliza; se presenta también de forma detallada la descomposición que se realiza en este trabajo. En el apartado 4 se presentan e interpretan los principales resultados obtenidos y se enfatizan las principales diferencias entre países, haciendo un análisis más profundo para el caso español. Finalmente, en la última sección se resumen las principales conclusiones y se comentan algunas posibles extensiones de interés.
2. DESCRIPCIÓN DE LOS DATOS Y EVOLUCIÓN DEL IIE EN LOS PAÍSES DE LA UE-15
En esta sección describimos la evolución del IIE global y en principales sectores productivos de los países de la UE-15 en el periodo 1991-2005. Consideramos todos los países de la UE-15 menos Luxemburgo. Los datos los obtenemos de Eurostat, la fuente oficial europea, la cual establece criterios comunes en la generación de estadísticas energéticas, medioambientales y sectoriales en el seno de la UE. Para calcular la intensidad energética y realizar un análisis comparativo utilizamos datos de consumo final de energía y de producción nacional de los diferentes países, distinguiendo por sectores de actividad.
El periodo de tiempo analizado lo restringimos a 1991-2005 en primer lugar por disponibilidad de datos. No obstante, hemos de puntualizar el interés que tiene en si este periodo de tiempo.3 Este periodo se corresponde con la puesta en práctica de la mayor parte de las directivas medioambientales y energéticas a nivel europeo y mundial. Entre ellas, está el protocolo de Kyoto, en marzo de 1997, como el más importante. Precisamente, los objetivos de reducciones de emisiones tienen como punto de referencia el inicio de los noventa. El año 2005 también es un año de relevancia en este proceso, ya que ha sido el año en el que el mercado de emisiones de CO2 ha comenzado a funcionar. Así, este trabajo nos permitirá, entre otras cosas, estudiar los efectos que en materia energética ha tenido la firma del protocolo de Kyoto y el esfuerzo que cada economía está teniendo en mejorar el uso energético.
El nivel sectorial de desagregación está directamente relacionado con el propósito del estudio y la disponibilidad de datos. A este respecto hemos de puntualizar lo que indican Sinton y Levine (1994): a medida que el nivel de desagregación es mayor, mayor será el efecto del factor estructural ya que el impacto de los cambios en el mix de producción entre subsectores de una misma actividad estarían cuantificados como efecto intensidad. El objetivo de este trabajo es obtener una primera impresión, a un nivel de agregación amplio, de cuáles han sido las razones de los cambios en la intensidad energética del país, y poder comparar los resultados obtenidos entre los distintos países analizados. De acuerdo con estos objetivos, consideramos lo más apropiado trabajar con una clasificación amplia de los sectores productivos: el primario (agricultura, ganadería y pesca), la industrial excluido la construcción, la construcción y los servicios. No consideramos el consumo de energía del sector transportes dentro del sector de los servicios debido, entre otras cosas, porque un porcentaje de este consumo de debe a uso de transporte individual, que no está asociado directamente a ninguna actividad productiva concreta. Tampoco consideramos el consumo del sector doméstico, ya que no está directamente relacionado con ningún proceso productivo concreto. 4 No obstante, somos conscientes de la importancia que tienen estos consumos en el total. Ambos casos merecerían un estudio más específico que va más allá del propósito de este trabajo.
Para algunos países, el período temporal es más restringido: las series de VAB empiezan en 1999 para Francia y en 1995 para Grecia e Irlanda. Para el resto de países usamos desde 1991 hasta 2005.
Para estos sectores productivos, consideramos los consumos energéticos finales, medidos en toneladas equivalentes de petróleo TEP (TOE: Thousands tons of oil equivalent), y de VAB, medidos en millones de euros a precios de 1995 únicamente de los sectores productivos especificados. Insistimos en que en este trabajo no consideramos los consumos energéticos de los hogares ni del sector transporte. La tabla 1 muestra los niveles de 1991 y de 2005 de la intensidad energética de total de sectores productivos para los 14 países objeto de análisis. El gráfico 1 complementa esta tabla. Con relación a la evolución de la intensidad energética desde 1991, destacamos que ésta ha disminuido en la mayoría de los países y en el global de la UE-15. Tan sólo ha aumentado en Austria, Italia, Portugal y, especialmente, en España. Este notable hecho diferenciador es lo que ha motivado estudiar el caso español en mayor profundidad.
Tabla 1: Intensidad energética de todos los sectores productivos
| 1991 | 2005 | 2005/1991 | |
| Austria | 0,060 | 0,062 | 1,033 |
| Belgium | 0,085 | 0,069 | 0,813 |
| Denmark | 0,053 | 0,039 | 0,733 |
| Germany | 0,058 | 0,041 | 0,700 |
| Italy | 0,063 | 0,067 | 1,051 |
| France (**) | 0,052 | 0,046 | 0,899 |
| Finland | 0,129 | 0,117 | 0,907 |
| Netherlands | 0,090 | 0,070 | 0,775 |
| Greece (*) | 0,073 | 0,061 | 0,840 |
| Spain | 0,061 | 0,071 | 1,167 |
| Portugal | 0,081 | 0,088 | 1,081 |
| Ireland (*) | 0,072 | 0,049 | 0,679 |
| Sweden | 0,105 | 0,077 | 0,741 |
| United Kingdom | 0,069 | 0,047 | 0,685 |
| (*) Initial period is 1995(**) Initial period is 1999 | |||
4 Por otro lado, el consumo por motivo de transportes no es homologable al valor añadido de dicho sector debido a que los consumos de energía adjudicados a transporte forman parte de empresas y actividades comprendidas en todas las actividades.
Grafico 1: Intensidad energética del total de sectores productivos en la UE15: 1991 - 2005

Observando la evolución temporal de cada país (véase el conjunto de gráficos que hay a continuación), destaca el caso portugués y, especialmente el español, los cuales son los únicos casos en donde se aprecia una tendencia creciente y continua en todo el periodo analizado. Además, esta tendencia se acentúa a partir de 1997, fecha a partir de la cual se hubiese esperado que los esfuerzos en política medioambiental y energética hubiesen sido mayores y haber mejorado. Por su parte, en Italia, el repunte se ha producido tan sólo al final del periodo, aunque este resultado podría estar motivado por la importante crisis económica que sufrió el país en los primeros años de este siglo y a no haber aún salido claramente de ella. En Austria el aumento ha sido muy pequeño y podríamos considerar que la intensidad energética ha sido constante, fluctuando levemente en torno a su media.
Por su parte, en aquellos países en los que la intensidad energética ha caído, las mayores reducciones se aprecian, mayoritariamente, en el periodo post-Kyoto. Destacamos las notables reducciones de la intensidad energética en Dinamarca, Alemania y Reino Unido, países que además ya partían de niveles de este ratio significativamente inferiores a la media europea.
Austrla: Energy Intensity of totalproductive se dors Final energy cnsumption/ GVA

Denmark: Energy htensty of total produdtve sectors Final energy consumption / GVA

Germary: Energy htensity of totdl produdlvesedors Firal enargy consumption / GVA

Italy:Enorqyintonrity aftatalpraductiverectars Finalenergy canrumptian/GVA

France: Bnergy Intensity of totalprodudivesedors Fhalenergy consumption/ GVA


Fihland: Energy Intensity of total productve sectors Final energy cnsumoton/ GVA

Netherland: Eneroy Intensty of total productve sectors Final eneroy consumotion / GVA

Greese:Eneraxintenrityaftataleradustiverestarr Finaloneray conrumption/GVA

Ireland: Enerqy intenrity aftatal praductivesectars Finalenoray conrumption/GVA Spah: Energy Iintensity of totaloroductive sectors Final energy consumption / GVA

Partuqal: Enorqy intonrity aftatal praductiverectars Finalenerax canrumetiandGve




Para países en vías de desarrollo, y como ya comentamos en la introducción, la teoría explicaría un aumento del IIE como algo inherente al propio proceso de crecimiento, al ir ganando más peso el sector industrial (el más intensivo en uso energético.) Pero claramente este no es el caso ni de España ni de Portugal, en los cuales, y como veremos en la sección de resultados, ha ocurrido lo contrario: el sector servicios ha ganado peso en detrimento del sector industrial. Por su parte, para Alemania, Irlanda, Suecia o Dinamarca, en las que su IIE ha caído notablemente, la teoría aplicada a economías desarrolladas diría que esto puede deberse simplemente a un cambio en el tejido productivo hacia el sector servicios. Como también veremos, esto no es un hecho general, ya que, por ejemplo, el peso del sector industrial sobre los servicios ha disminuido entre 1991 y 2005 en Irlanda y ha permanecido prácticamente constante en Dinamarca.
Llegado a este punto y teniendo en cuenta que todas las economía que estamos analizando entran en el grupo de las más desarrolladas, el aspecto clave está en poder explicar qué razones están detrás de la evolución de la intensidad energética. En las economías en las que está cayendo, peso del sector servicios sobre el total de la producción ha crecido? este no es el caso y por tanto ha mejorado la eficiencia en el uso energético? En caso contrario, en la economía en las que está aumentando el ¿la explicación está en que el peso del sector servicios sobre el total de la producción es menor? es que estas economías han empeorado en la eficiencia tecnológica y/o en el uso energético? Como ya comentamos en la introducción, responder a estas preguntas usando una base de datos homogénea y poder así comparar los resultados entre los países de la UE-15 es el principal objetivo del trabajo. Para tal propósito, en la siguiente sección se propone un procedimiento que nos permitirá distinguir las causas en el cambio de la intensidad energética, distinguiendo entre un motivo puramente de cambio en la estructura productiva (como el explicado anteriormente) y un motivo derivado de los cambios en la eficiencia tecnológica-energética en el consumo final de energía. Nos centramos en el consumo final porque es el que más directamente estará relacionado con las emisiones de gases de efecto invernadero y con el nivel de actividad sectorial de cada economía. Esto permitirá hacernos una primera idea acerca de cuáles han sido los motivos de cambio de la intensidad energética y establecer diferencias y similitudes entre países. El comenzar este estudio considerando los cuatro principales sectores productivos de las economías facilita el entendimiento, la claridad y la interpretación de los resultados. Un análisis en mayor profundidad lo dejamos para futuras extensiones de este trabajo Antes de terminar con esta sección puntualizamos una deficiencia o dificultad de nuestro análisis. En la siguiente sección comentaremos el procedimiento de descomposición del IIE. En general, estos métodos tienen un claro problema para su correcta implementación, que tiene que ver principalmente con la disponibilidad de los datos correctos. En la mayoría de las ocasiones, como en nuestro caso, no podemos disponer de la desagregación exacta de los datos, por lo que tenemos que optar por una desagregación con algún grado de imperfección. En nuestro caso, necesitamos disponer de datos de consumo energético y de producción de cada sector (primario, industrial, construcción y servicios), lo cual no siempre es factible o no te lo ofrecen las fuentes estadísticas oficiales. Exponemos dos ejemplos. El primero tiene que ver con el sector transporte. Al no considerar el sector transporte en nuestro análisis, parte de su consumo energético (el asociado a la actividad relacionada con los servicios) no lo estaremos considerando como parte del consumo del sector servicios. Pero de considerarlo, no podemos distinguir entre qué parte de este consumo está asociado a la actividad productiva y qué parte al consumo doméstico. Hemos optado por la primera opción, la cual consideramos que genera menos distorsión que la segunda. Además, como ya comentamos, la importancia del sector transporte en sí mismo merece un análisis más detallado que será fruto de una futura extensión del trabajo. Una segunda dificultad la encontramos con los datos de consumo energético en el sector constructor. En este caso Eurostat ofrece, en su mayor desagregación, los consumos energéticos de este sector como parte de una amalgama de ‘otros sectores industriales’, de los que la construcción es el más importante. Estos hechos hacen que los resultados de nuestro análisis sean algo inexactos. Pero, además de por ser la mejor aproximación posible a realizar sobre este aspecto tan relevante, tiene la ventaja de hacer comparables nuestros resultados entre países y en el tiempo.
SECCIÓN 3: LA DESCOMPOSICIÓN DE LOS CAMBIOS EN LA INTENSIDAD ENERGÉTICA.
3.1.- EL ANÁLISIS DE DESCOMPOSICIÓN DE ÍNDICES
El análisis de descomposición de índices es un área de estudio que ha ganado importancia en los últimos 25 años como herramienta de apoyo en la política energética y medioambiental. Los investigadores han utilizado esta metodología para explicar el comportamiento de la demanda de energía cuantificando la contribución relativa de los impactos derivados del cambio estructural y la intensidad energética. Por ejemplo, se ha utilizado frecuentemente en el estudio de la evolución del consumo energético para usos industriales a través de distinguir los efectos del cambio estructural (cambios en el mix de producción de la industria) y de la intensidad energética en los diferentes subsectores industriales. Las ventajas de este procedimiento son su simplicidad y flexibilidad, al usar como base teórica la teoría de los números índices.5
5 La atribución de los cambios en el índice agregado mediante esta metodología de factorización tiene un carácter descriptivo, sin poder asignar estrictamente relaciones causales por lo que no tiene en cuenta, por ejemplo, el efecto de los precios sobre el uso de energía.
Se parte de la definición de una función de comportamiento que especifica una variable de carácter agregado y que ha de descomponerse en función de un número de elementos predefinidos. A partir de esta función de comportamiento, se utilizan diferentes métodos para cuantificar los impactos de variaciones en estos componentes sobre el agregado total. La forma concreta en que se realizan dichas descomposiciones dependen de la teoría específica que se utilice (Laspeyres, Paasche, Divisia, etc.)
Los dos procedimientos más utilizados para realizar la descomposición son el de Laspeyres y el de Divisia. El índice de Laspeyres mide el porcentaje de cambio en el tiempo de un conjunto de elementos utilizando como ponderadores los valores de un año base. El índice de Divisia es una suma ponderada de tasas de crecimiento logarítmicos, donde los ponderadores son los porcentajes de participación de cada componente. En términos elementales, los métodos basados en el índice de Laspeyres se basan en el concepto familiar de porcentajes de variación mientras que los basados en el índice de Divisia se sustentan en variaciones logarítmicas. Törnqvist et al (1985) utilizó por primera vez la tasa de cambio logarítmico y señaló que era un indicador simétrico y aditivo mientras que los porcentajes ordinarios no cumplían con estas propiedades.
En los años 80 se utilizó ampliamente el índice de Laspeyres mientras que los índices de Divisia comenzaron a ganar terreno en los años 90. En los últimos años numerosos estudios utilizaban los dos métodos y comparaban los resultados. Desde el punto de vista teórico, los índices de Laspeyres, aunque son más fáciles de entender desde el punto de vista intuitivo, presentan algunos defectos entre los cuales destaca que queda un residuo por explicar fruto de la interacción entre los factores explicativos. En algunos casos, estos residuos podían ser varias veces superiores que la cantidad explicada de la variable agregada analizada.
Por su parte, los índices de Divisia presentan una serie de ventajas ya que el peso da cada factor puede cambiar en el tiempo así como obtener una descomposición aditiva de la tasas de crecimiento de cada factor. Sin embargo, tienen el inconveniente de que existirán tantos índices como métodos de ponderación utilicemos para las tasas de crecimiento cuando tenemos datos discretos en diferentes momentos del tiempo. Ang y Choi (1997) propusieron una versión refinada del método de Divisia que solventaba el problema de los residuos y, de esta forma, suponía una descomposición perfecta de los efectos (Log Mean Divisia Index, LMDII.) La solución se basa en la definición de los ponderadores a través del uso de la media logarítmica de los pesos (los “shares”.)6 Los resultados pueden presentarse a partir de una descomposición aditiva o multiplicativa que se relacionan entre ellas a través de una formula sencilla, por lo cual son equivalentes.
Este método ha sido empleado mayoritariamente a partir del año 2000 en numerosos estudios. Ang (2004) presenta un sumario de los diferentes métodos utilizados por investigadores y algunas agencias nacionales y organismos internacionales de la energía. La conclusión de este estudio es que LMDI7 es el método más recomendable, en su forma aditiva y multiplicativa, tanto por sus propiedades teóricas como por su facilidad para su uso y en la interpretación de los resultados. En el siguiente subapartado emplearemos esta metodología para la descomposición de la Intensidad Energética a partir de un modelo sencillo de descomposición que desarrollamos algebraicamente.
3.2.- EL MODELO DE DESCOMPOSICIÓN
Comenzamos esta sección con un álgebra muy simple que nos permitirá establecer la relación existente entre los cambios de la intensidad energética de un país determinado, los cambios en la composición sectorial de la economía y las variaciones de la eficiencia en el uso energético de la producción. De esta manera se entiende lo que hay detrás de los índices de Divisia y algunos resultados relevantes que ayudarán a entender la evolución de la intensidad energética.
A lo largo de esta sección, el subíndice hace referencia a cada uno de los sectores productivos analizados y el subíndice al temporal. E es el consumo de energía final e Y es el VAB de todos los sectores productivos. Por su parte, es la intensidad energética de los sectores productivos. Así, denotarán el consumo energético y el VAB del sector iésimo, mientras que , respectivamente, están midiendo la intensidad energética del sector i y la participación que el VAB del sector i representa sobre el total.
Por definición, la energía total consumida en un país por sus sectores productivos es la suma de la energía final consumida por cada uno de sus sectores. Manipulando la igualdad, y dividiendo todo por el VAB total, obtenemos que la intensidad energética total es igual a la siguiente expresión:
6 Los ponderadores se deben normalizar de forma que sumen la unidad.
7 Una variante de LMDII
\[\begin{array}{l} E _ {t} = \sum_ {i = 1} ^ {n} e _ {i t} s _ {i t} Y t, d o n d e \sum_ {i = 1} ^ {n} s _ {i t} = 1 \\ e _ {t} = E _ {t} / Y _ {t} = \sum_ {i = 1} ^ {n} e _ {i t} s _ {i t} \end{array}\]
De esta expresión, y derivando con respecto al tiempo, obtenemos la relación que existe entre los cambios de la intensidad energética, los cambios en la estructura económica del país y los cambios en la eficiencia tecnológica en el uso energético.
\[\begin{array}{l} \text {Definiendo:} \dot {x} _ {t} = \frac {\partial x _ {t}}{\partial t}; x = e, s \\ \dot {e} t = \sum_ {i = 1} ^ {n} \left(\dot {e} _ {i t} s _ {i t} + e _ {i t} \dot {s} _ {i t}\right) = \sum_ {i = 1} ^ {n} \left(\frac {\dot {e} _ {i t}}{e _ {i t}} s _ {i t} e _ {i t} + \frac {\dot {s} _ {i t}}{s _ {i t}} s _ {i t} e _ {i t}\right) = \sum_ {i = 1} ^ {n} \left(\frac {d \ln e _ {i t}}{d t} s _ {i t} e _ {i t} + \frac {d \ln s _ {i t}}{d t} s _ {i t} e _ {i t}\right) \\ \frac {d \ln e _ {t}}{d t} = \sum_ {i = 1} ^ {n} \left(\frac {d \ln e _ {i t}}{d t} + \frac {d \ln s _ {i t}}{d t}\right) * \left(\frac {s _ {i t} e _ {i t}}{e _ {t}}\right) = \sum_ {i = 1} ^ {n} \left(\frac {d \ln e _ {i t}}{d t} + \frac {d \ln s _ {i t}}{d t}\right) * w _ {i t}, w _ {i t} = \left(\frac {s _ {i t} e _ {i t}}{e _ {t}}\right) = \frac {E _ {i t}}{E _ {t}} \end{array}\]
Para aislar el efecto composición y poderlo interpretar correctamente, asumimos en la expresión general que los cambios en el término de eficiencia son nulos (cambios en son cero en todos los sectores). Así, tendremos que:
\[S i \frac {d \ln e _ {i t}}{d t} = 0 \Rightarrow \frac {d \ln e _ {t}}{d t} = \sum_ {i = 1} ^ {n} \frac {d \ln s _ {i t}}{d t} w _ {i t}\]
Como la podemos reescribir de la siguiente manera, :
\[\frac {d \ln e _ {t}}{d t} = \sum_ {i = 1} ^ {n} \frac {d \ln s _ {i t}}{d t} \left(w _ {i t} - s _ {i t}\right)\]
Analizando esta expresión, podemos concluir que la intensidad energética cae debido a un efecto puramente estructural si la composición del VAB de la economía cambia hacia sectores menos intensivos en el uso energético, mientras que crecería en caso contrario.8 Sin embargo, la intensidad energética no puede caer indefinidamente por causas puramente estructurales. El límite se daría cuando toda la economía del país estuviese concentrada en el sector menos intensivo en uso energético. Por tanto, para que la intensidad energética pueda caer de manera constante han de haber mejoras continuadas en la eficiencia tecnológica. Este último es un resultado muy importante, que indica el papel decisivo del cambio tecnológico y las políticas energéticas como motores últimos en la reducción de la intensidad energética y consecuentemente de las emisiones derivadas de su uso.
8 Generalmente, el sector menos intensivo en el uso de energía es el de los servicios, pero dado su gran tamaño en las economías (especialmente en las desarrolladas), el total de energía que usa sobre el total suele representar una parte muy importante del total. Efectivamente, esto ocurre en la UE15.
Las expresiones anteriores conducen a una expresión tipo Divisia y son exactas en tiempo continuo. Pero cuando se aplican a datos discretos entre periodos de tiempo, exigen elegir algún método para el cálculo de las ponderaciones así como una aproximación de la solución a la siguiente ecuación que debe integrarse en un intervalo de tiempo discreto (0, T) (ver por ejemplo US DOE (2003)):
\[\begin{array}{l} \frac {d \ln e _ {t}}{d t} = \sum_ {i = 1} ^ {n} \left(\frac {d \ln e _ {i t}}{d t} + \frac {d \ln s _ {i t}}{d t}\right) * w _ {i t} = \ln \frac {E t}{E o} = \\ = \sum_ {i} ^ {n} \int_ {0} ^ {T} w _ {i t} \frac {d \ln e _ {i t}}{d t} \text { Efecto intensidad } \\ + \sum_ {i} ^ {n} \int_ {0} ^ {T} w _ {i t} \frac {d \ln s _ {i t}}{d t} \text { Efecto estructural } \end{array}\]
Una solución aproximada es la siguiente:
\[\begin{array}{r l} \ln \frac {E t}{E o} = & \sum_ {i} ^ {n} w _ {i t} * \ln \frac {e _ {i T}}{e _ {i 0}} \quad \text { Efecto intensidad } \\ & \sum_ {i} ^ {n} w _ {i t} * \ln \frac {S _ {i T}}{S _ {i 0}} \quad \text { Efecto estructural } \end{array}\]
Finalmente, la versión de Ang y Choi (1997), que permite una descomposición exacta, se basa en el cálculo de los ponderadores (wit) a partir de la media logarítmica de los ponderadores en el tiempo que se define como:
\[L \left(w _ {i o} - w _ {i T}\right) = \left(w _ {i o} - w _ {i T}\right) / \ln \left(w _ {i o} / w _ {i T}\right)\]
Estos pesos finales se normalizan para que sumen la unidad de forma que se cumplan todas las propiedades que conducen a su exactitud (ver Ang et al (2003))
4. RESULTADOS
En esta sección presentamos y discutimos los principales resultados de nuestro análisis a partir de la aplicación del método de Log Mean Divisia Index I (LMDI), recomendado y ampliamente discutido por Ang (2004) en su versión multiplicativa.
4.1.- RESULTADO POR PAÍSES
En la tabla 2 se presenta la descomposición por países. Según cuál ha sido la evolución y los motivos principales de los cambios en la intensidad energética entre 1991 y 2005 (cambios sectoriales o en la eficiencia energética-productiva), podemos clasificar los países de la UE14 en varios grupos. En primer lugar clasificaríamos a Bélgica, Alemania, Holanda y Reino Unido, a los cuales se le podría unir también Grecia y Francia (recordar que para estos países tenemos una muestra menor de datos, a partir de 1995 para Grecia y a partir de 1999 para Francia.) En segundo lugar agruparíamos a los países escandinavos, Finlandia, Suecia y Dinamarca. En tercer lugar, destacamos a Irlanda como un caso particular aislado. Por último, agruparíamos a Austria e Italia y también podríamos añadir a Portugal y España, haciendo un énfasis especial al caso español por ser el caso más desfavorable (de mayor aumento del IIE.)
Tabla 2. Cambios en la intensidad energética, total, estructural y eficiencia (1991-2005)
| Total | Structural | Efficiency | |||||||
| 1991-05 | 1991-96 | 1996-05 | 1991-05 | 1991-96 | 1996-05 | 1991-05 | 1991-96 | 1996-05 | |
| Austria | 0,23 | 0,12 | 0,30 | 0,12 | -0,31 | 0,35 | 0,12 | 0,43 | -0,05 |
| Belgium | -1,48 | 0,14 | -2,38 | -0,35 | -0,29 | -0,38 | -1,13 | 0,43 | -1,99 |
| Denmark | -2,22 | -1,57 | -2,58 | 0,10 | 0,45 | -0,09 | -2,32 | -2,03 | -2,49 |
| Germany | -2,54 | -2,41 | -2,62 | -0,68 | -1,75 | -0,08 | -1,86 | -0,65 | -2,54 |
| Italy | 0,35 | -0,33 | 0,73 | -0,58 | 0,05 | -0,94 | 0,94 | -0,37 | 1,67 |
| France (**) | -1,78 | -- | -- | -0,15 | -- | -- | -1,63 | -- | -- |
| Finland | -0,70 | 1,04 | -1,66 | 1,43 | 1,65 | 1,31 | -2,13 | -0,61 | -2,98 |
| Netherland | -1,82 | -0,70 | -2,44 | -0,48 | -0,26 | -0,60 | -1,34 | -0,44 | -1,84 |
| Greece (*) | -1,75 | -- | -2,32 | -0,44 | -- | -0,75 | -0,81 | -- | -1,57 |
| Spain | 1,10 | 0,23 | 1,59 | -0,42 | -0,30 | -0,49 | 1,52 | 0,52 | 2,08 |
| Portugal | 0,55 | 0,02 | 0,85 | -0,50 | -0,07 | -0,74 | 1,05 | 0,09 | 1,59 |
| Ireland (*) | -3,87 | -- | -3,33 | 0,03 | -- | 0,06 | -3,91 | -- | -3,39 |
| Sweden | -2,14 | 1,26 | -4,03 | 0,92 | 0,96 | 0,90 | -3,06 | 0,30 | -4,93 |
| United Kingdom | -2,70 | -0,98 | -3,66 | -1,01 | -0,39 | -1,35 | -1,69 | -0,59 | -2,31 |
(*) Initial period is 1995 (**) Initial period is 1999
Los países del primer grupo han experimentado todos una reducción global de la intensidad energética en el total del periodo analizado: un 1,48% anual en Bélgica, un 2,52% en Alemania, un 1,82% en Holanda, un 2,70% en el Reino Unido, un 1,75% en Grecia y un 1,78% en Francia. Además también se caracterizan por que, tanto su componente estructural como de eficiencia, han contribuido positivamente en este logro. Respecto a la mejora del componente estructural, se debe a que el peso del sector servicios ha ganado importancia durante el periodo de tiempo analizado, en detrimento de la industria y de la construcción, principalmente. La agricultura, otro sector que en Europa es también bastante intensivo en el uso energético (debido a los sistemas de riego y la maquinaria de sembrado y recogida), ha perdido también peso en estas economías. Esto último ha sido especialmente notable en Alemania y el Reino Unido.
Además, en estos países, la eficiencia energética también ha mejorado de manera notable, especialmente en el Reino Unido y Alemania. Las ganancias de eficiencia energética de este grupo de países han sido más importantes tras la firma del acuerdo de Kyoto, lo que parece confirmar su compromiso en cumplir con los objetivos del protocolo y también una posición ventajosa en el funcionamiento del mercado de derechos de emisiones. El caso de Bélgica merece especial atención a este respecto, ya que entre 1991 y 1996 su intensidad energética había crecido a un ritmo anual del 0,14%, debido a un empeoramiento en la eficiencia. Sin embargo, entre 1996 y 2005, las mejoras en la eficiencia en el uso energético permitieron que el país experimentase una importante reducción en la intensidad energética en ese periodo, que ha compensado sobradamente su aumento en la primera mitad de la década.
Belgium GVAand final energy consumption shares per sedtorsofactivity, % Gemany. GVAand final enertyconsumption sharesper sedtorsofadtivity, %
| Agriculture | Industry | Construction | Services | Agriculture | Industry | Construction | Services | ||||
| 1991 | si = GVA / GVA | 1,41 | 23,85 | 5,26 | 69,50 | 1991 | si = GVA / GVA | 1,48 | 28,97 | 6,70 | 62,72 |
| ai = Ei / E | 3,37 | 66,60 | 9,85 | 20,18 | ai = Ei / E | 3,36 | 64,03 | 3,11 | 29,50 | ||
| ai / si | 2,40 | 2,79 | 1,87 | 0,29 | ai / si | 2,26 | 2,21 | 0,46 | 0,47 | ||
| 2005 | si = GVA / GVA | 1,27 | 22,44 | 4,96 | 71,27 | 2005 | si = GVA / GVA | 1,23 | 25,76 | 3,99 | 69,02 |
| ai = Ei / E | 4,91 | 62,73 | 7,34 | 25,02 | ai = Ei / E | 3,09 | 60,70 | 7,05 | 29,16 | ||
| ai / si | 3,87 | 2,80 | 1,48 | 0,35 | ai / si | 2,52 | 2,36 | 1,77 | 0,42 | ||
France; GVAand fnal eneroy consumdtion shares pe sectorsof activity, % Netherland: GVA and final energy consumptionshares per sedtas df adivity, %
| Agriculture | Industry | Construction | Services | Agriculture | Industry | Construction | Services | ||||
| 1999 | si = GVA / GVA | 3,46 | 19,90 | 4,57 | 71,82 | 1991 | si = GVAi / GVA | 3,39 | 22,22 | 6,06 | 68,36 |
| ai = Ei / E | 5,05 | 52,18 | 6,53 | 36,24 | ai = Ei / E | 15,55 | 51,10 | 1,91 | 31,44 | ||
| ai / si | 1,46 | 2,62 | 1,43 | 0,50 | ai / si | 4,58 | 2,30 | 0,32 | 0,46 | ||
| 2005 | si = GVA / GVA | 2,98 | 19,77 | 4,55 | 72,30 | 2005 | si = GVAi / GVA | 3,00 | 19,83 | 4,47 | 72,94 |
| ai = Ei / E | 5,29 | 53,22 | 7,11 | 34,38 | ai = Ei / E | 15,40 | 52,42 | 3,33 | 28,85 | ||
| ai / si | 1,78 | 2,69 | 1,56 | 0,48 | ai / si | 5,14 | 2,64 | 0,74 | 0,40 | ||
Greece GVAand final energyconsumption shares per sectors ofadivity, % United Kingdom: GVA and final energy consumption shares per sectors of activity, %
| Agriculture | Industry | Construction | Services | United Kingdom, GVA and final energy consumption shares per sector of activity, % | ||||||
| Agriculture | Industry | Construction | Services | |||||||
| 1995 | si = GVA / GVA | 9,85 | 15,97 | 6,43 | 30,37 | 1991 | si = GVAi / GVA | 2,18 | 25,73 | 5,53 |
| ai = Ei / E | 16,63 | 53,89 | 14,08 | 15,39 | ai = Ei / E | 2,58 | 58,03 | 12,93 | ||
| ai / si | 1,69 | 3,37 | 2,19 | 0,51 | ai / si | 1,19 | 2,26 | 2,34 | ||
| 2005 | si = GVA / GVA | 6,17 | 14,63 | 7,06 | 40,09 | 2005 | si = GVAi / GVA | 1,48 | 19,46 | 4,65 |
| ai = Ei / E | 15,78 | 48,92 | 8,42 | 26,87 | ai = Ei / E | 1,82 | 48,78 | 17,62 | ||
| ai / si | 2,56 | 3,34 | 1,19 | 0,67 | ai / si | 1,23 | 2,51 | 3,79 | ||
Belgium: Energy intensity evolution (total, structural and efficiency component), productive sectors (index 1991=100)

Germany: Energy intensity evolution (total, structural and efficiency component), productive sectors (index 1991=100)

France: Energy intensity evolution (total, structural and efficiency component), productive sectors (index 1991=100)

Netherland: Energy intensity evolution (total, structural and efficiency component), productive sectors (index 1991=100)

Firland GVAand fnal energyconsumption shares per sedors ofadtivty, % Sweden: GVA andfinal energy consumption shares per sedos df adivity, %


Un segundo grupo de países en los que el IIE ha caído son Finlandia, Suecia y Dinamarca, los tres países nórdicos incluidos en la UE15. En estos países la intensidad energética ha disminuido a una tasa del 0,70%, del 2,14% y 2,22% anual, respectivamente. Suecia y Dinamarca están entre los países cuya intensidad energética más ha disminuido, mientras que Finlandia está en el grupo de los que menos. Sin embargo, en ambos casos son países cuyo componente de eficiencia energética ha mejorado en mayor cuantía.

Sweden: Energy intensity (total, structural and efficiency component), productive sectors (index 1991=100)

| Agriculture | Industry | Construction Services | Agriculture | Industry | Construction Services | ||||||
| 1991 | si = GVAI /GVA | 4,83 | 23,61 | 6,91 | 64,74 | 1991 | si = GVAi /GVA | 2,95 | 22,68 | 5,49 | 68,79 |
| ai = Ei /E | 7,46 | 72,71 | 11,30 | 8,53 | ai = E / E | 5,32 | 63,17 | 8,05 | 23,46 | ||
| ai / si | 1,54 | 3,08 | 1,64 | 0,13 | ai / si | 1,80 | 2,79 | 1,47 | 0,34 | ||
| 2005 | si = GVAI /GVA | 3,19 | 35,62 | 4,15 | 58,48 | 2005 | si = GVAi /GVA | 2,20 | 32,18 | 3,68 | 63,44 |
| ai = Ei /E | 5,20 | 67,23 | 15,71 | 11,86 | ai = E / E | 4,58 | 63,11 | 10,31 | 22,00 | ||
| ai / si | 1,63 | 1,89 | 3,79 | 0,20 | ai / si | 2,09 | 1,96 | 2,80 | 0,35 | ||

Denmark GVA and final energy consumption shares per sedtors ofactivity, %
| Agriculture | Industry | Construction | Services | ||
| 1991 | si = GVAi / GVA | 2,79 | 19,99 | 5,23 | 72,20 |
| ai = Ei / E | 18,77 | 42,97 | 7,32 | 30,94 | |
| ai / si | 6,71 | 2,15 | 1,40 | 0,43 | |
| 2005 | si = GVAi / GVA | 3,64 | 18,51 | 4,86 | 73,38 |
| ai = Ei / E | 15,20 | 40,11 | 9,93 | 34,75 | |
| ai / si | 4,17 | 2,17 | 2,05 | 0,47 | |
La caída de la intensidad energética total en estos países se ha producido a pesar de que sus estructuras económicas han cambiado hacia un modelo con mayor peso del sector industrial (y menor de los servicios), el cual es en el agregado más intensivo en uso energético. Esto ha provocado que el componente estructural haya crecido un 1,65% anual en Finlandia y un 0,92% anual en Suecia. El cambio en la estructura productiva ha sido menos notable en Dinamarca que en Suecia y Finlandia. En Dinamarca, el sector servicios sigue representando más del 70% del total del VAB del país y la industria sigue pesando algo menos del 20%. Así, en el total del periodo analizado, el componente estructural ha crecido tan sólo un 0,10%.
En contrapartida a este deterioro estructural, el componente de eficiencia energética ha mejorado de manera muy notable en los tres países. Este componente ha caído anualmente un 2,13% en Finlandia, un 3,06% en Suecia y un 2,32% en Dinamarca. Si miramos a las tablas adjuntas de estos países y comparamos los valores del ‘ai’ y del ratio ‘ai/si” por sectores de actividad para 1991 y 2005, apreciamos que estas mejorías en la eficiencia en el uso energético se ha dado principalmente dentro del sector industrial en Finlandia y Suecia, mientras que ha sido el sector agrícola el que ha aportado esta mayor ganancia en el caso danés.
Por último, entre los países cuya intensidad energética ha mejorado (ha caído), destacamos el caso irlandés por tener un comportamiento peculiar que lo diferencia de los demás. Desde 1995 hasta 2005, su intensidad energética se ha reducido en un 3,87% anual, la mayor tasa de todos los países analizados. Además, este cambio no se ha debido a un mayor peso del sector servicios en el tejido productivo, ya que este se ha reducido (de un 55% en 1995 a un 52% en 2005). Por otro lado, el peso de la industria ha crecido del 33% al
38%, mientras que la agricultura ha caído notablemente del 7% en 1995 al 3,3% en 2005. Así, toda la mejora energética se ha debido a mejoras en la eficiencia tecnológica de la nueva industria instalada en el país a lo largo de este periodo de tiempo. Esto, además, ha coincidido con unos ritmos de crecimiento económicos muy superiores a la media comunitaria (el país ha pasado de estar en la cola de renta per capita a estar entre los primeros).

Ireland GVA and final energy consumption shares per setas of adtivity, %
| Agriculture | Industry | Construction | Services | ||
| 1995 | si = GVAi / GVA | 7,04 | 32,62 | 5,38 | 54,97 |
| ai = Ei / E | 8,76 | 48,61 | 7,31 | 35,32 | |
| ai / si | 1,24 | 1,49 | 1,36 | 0,64 | |
| 2005 | si = GVAi / GVA | 3,29 | 37,55 | 5,78 | 51,88 |
| ai = Ei / E | 5,91 | 48,11 | 7,53 | 38,45 | |
| ai / si | 1,80 | 1,28 | 1,30 | 0,74 | |
Finalmente analizamos al grupo de países que ha experimentado un aumento de su intensidad energética, que son, de menor a mayor, Austria (0,23% anual), Italia (0,35% anual), Portugal (0,55% anual) y España (1,10% anual). El repunte de Italia se ha dado al final del periodo, mientras que en Austria el incremento ha sido casi anecdótico y también al final de la muestra. En general, la evolución del IIE en Austria ha sido muy estable en torno a su valor medio.
Portugal y España son los países que han experimentado un mayor crecimiento de la intensidad energética de los sectores productivos analizados. Además, en ambos casos, los mayores incrementos se han dado en el periodo post Kyoto (entre 1997-2005). En ambos casos, además, el componente estructural de la intensidad energética ha contribuido positivamente a reducir el IIE, por lo que el deterioro se ha debido a un peor uso energético con relación a sus incrementos en producción, que han más que compensado la mejora en el componente estructural. Tanto por el aumento del IIE como por el deterioro del componente de eficiencia energética, la economía portuguesa y, especialmente la española, se diferencian del resto de socios comunitarios.
Austria: GVA and final energy consumptionshares per sedas ofadtivity, % Italy: GVA and final energy consumption shres per sedtas d adivity, %
| Agriculture | Industry | Construction Services | Agriculture | Industry | Construction Services | ||||||
| 1991 | si = GVAi / GVA | 2,84 | 23,32 | 7,36 | 66,34 | 1991 | si = GVAi / GVA | 3,32 | 24,27 | 6,24 | 66,21 |
| ai = Ei / E | 8,05 | 57,71 | 11,36 | 22,89 | ai = Ei / E | 6,20 | 72,42 | 3,13 | 18,25 | ||
| ai / si | 2,83 | 2,47 | 1,54 | 0,35 | ai / si | 1,87 | 2,98 | 0,50 | 0,28 | ||
| 2005 | si = GVAi / GVA | 2,32 | 24,61 | 7,27 | 65,70 | 2005 | si = GVAi / GVA | 3,15 | 21,33 | 5,65 | 69,78 |
| ai = Ei / E | 4,63 | 55,53 | 13,59 | 26,25 | ai = Ei / E | 5,75 | 63,91 | 5,82 | 24,51 | ||
| ai / si | 2,00 | 2,26 | 1,87 | 0,40 | ai / si | 1,83 | 3,00 | 1,03 | 0,35 | ||
Spair GVA and final energy consumptionshares per sedors ofadivity, % Patugal: GVAand final energyconsumption shares per sedtors ofadtivity, %
| Agriculture | Industry | Construction Services | Agriculture | Industry | Construction Services | ||||||
| 1991 | si = GVAi / GVA | 4,88 | 22,34 | 8,25 | 64,53 | 1991 | si = GVAi /GVA | 5,22 | 23,44 | 6,31 | 65,03 |
| ai = Ei / E | 6,97 | 69,90 | 8,83 | 14,30 | ai = Ei / E | 7,77 | 73,45 | 8,14 | 10,64 | ||
| ai / si | 1,43 | 3,13 | 1,07 | 0,22 | si / ai | 1,49 | 3,13 | 1,29 | 0,16 | ||
| 2005 | si = GVAi / GVA | 3,94 | 20,75 | 8,81 | 65,91 | 2005 | si = GVAi /GVA | 4,01 | 21,71 | 5,58 | 68,73 |
| ai = Ei / E | 7,27 | 63,59 | 9,60 | 19,54 | ai = Ei / E | 6,73 | 59,94 | 7,25 | 26,08 | ||
| ai / si | 1,84 | 3,07 | 1,09 | 0,30 | si / ai | 1,68 | 2,76 | 1,30 | 0,38 | ||
Austria: Energy intensity evolution (total, structural and efficiency component), productive sectors (index 1991=100)

Italy: Energy intensity evolution (total, structural and efficiency component), productive sectors (index 1991=100)

Spain: Energyintensityevolution (total, structural and efficiency œomponent), productive sectors (index 1991=100)

Portugal: Energy intensity evolution (total, structural and efficiency component), productive sectors (index 1991=100)

4.2.- EL CASO ESPAÑOL
Mención especial merece el caso español por varios aspectos (negativos) que le diferencian respecto al resto de países europeos. Es el país cuya intensidad energética medida para los sectores productivos más ha aumentado, con un 1,10% anual desde 1991 hasta 2005. Además, este aumento no se ha debido a un cambio de la estructura productiva del país, ya que, como vimos anteriormente, el componente estructural ha incluso caído un 0,42% anual. En este periodo de tiempo, el peso del sector servicios sobre el resto de sectores productivos ha pasado del representar un 64% del total del VAB en 1991 a ser un 65% en 2005, mientras que el peso de la industria ha pasado de ser el 22% en 1991 a ser el 20% en 2005.
Así, todo el aumento de la intensidad energética se ha debido a una pérdida de eficiencia en los sectores de actividad, que ha sido especialmente notable en el sector servicios y en la agricultura. Según la tabla de la sección anterior para España, el consumo energético en el sector servicios sobre el total (el ‘ai’ asociado a los servicios) era del 14,30% en 1991 y aumentó hasta el 19,54% en 2005; también este ratio ha pasado de ser del 6,97% en 1991 a ser del 7,27% en 2005 en el sector primario. Si relativizamos estos ratios por el peso que cada sector tiene en la economía (el ‘si’ asociado a cada sector y calculamos el ai/si), éste ha pasado de ser del 0,22 en 1991 al 0,30 en 2005 para los servicios y del 1,43 en 1991 al 1,84 en 2005 para el sector primario. Por su parte, el ratio ai/si ha permanecido relativamente constante en la industria y en la construcción, en torno al 3,10 y 1,08, respectivamente.
No obstante, para profundizar en mayor medida deberíamos estudiar la evolución de cada uno de los subsectores que componen la economía española. En el caso del sector servicios, por su peso en la economía y su influencia sobre la inflación y la competitividad, sería de gran utilidad identificar los sub-sectores más ineficientes en el uso final de energía. En el caso de la industria también sería interesante desagregar el estudio para caracterizar con detalle si los cambios en la composición de las actividades hacia sectores más intensivos en el uso de energía pueden explicar la evolución de la intensidad energética. En ambos casos, sería necesario un análisis específico más desagregado de la actividad que confirmara o no si se ha existido ineficacia en el uso de las tecnologías y los procesos productivos.
Como indica Ramos-Martín (2003), una posible explicación de la peculiar evolución de la intensidad energética en España es el hecho de que el país parece no haber transferido todavía muchas de las industrias intensivas en el consumo de energía y materiales hacia los países en desarrollo, en contra de lo que otros países de nuestro entorno que siguen la evolución de la intensidad energética en forma de U invertida como apuntamos en la introducción.9 España, no ha llevado a cabo aún el cambio de su tejido industrial hacia la nueva industria tecnológica, como ha ocurrido en las economías escandinavas e Irlanda, entre otras. Los casos de Portugal e Italia son similares a los de España. El España, los subsectores industriales que más energía consumen son la industria mineral no-metálica, que supone más de un 20% del consumo energético del total de la industria, la industria de acero y hierro, que ha supuesto en torno a un 15%-20% entre 1990 y 2005, y la industria química, que consume en torno al 15%. El siguiente gráfico muestra la evolución de estos ratios entre 1995 y 2005 para la economía española. Estos porcentajes casi no han variado en este periodo de tiempo, incluso ha aumentado para la industria mineral no-metálica y disminuido ligeramente en la industria de hierro y acero.

Así, por un lado parece que la industria no ha evolucionado en España de la forma en que sí lo ha hecho en otras economías europeas, transformándose en una industria más moderna y menos intensiva en el uso energético. Por lo tanto, medidas incentivadoras de la industria tecnológica podrá ayudar, de manera indirecta, a reducir la intensidad energética y a las emisiones por unidad de PIB producidas.
9 Tal y como muestran Unruh y Moomaw (1998), la mayoría de países desarrollados que siguen esta evolución muestran su «año pico» o punto de inflexión durante la década de los setenta. El año que marca el cambio suele venir ligado a valores del PIB per cápita que se encuentran entre los 9.000 US$ (con Austria en el nivel bajo) y los 15.000 US$ (con Estados Unidos en el lado de renta alta). La mayoría de los países, no obstante, se encuentran en un valor en torno a 11.000 dólares per cápita. Sin embargo, España todavía ha mantenido un crecimiento en la intensidad energética tras haber superado ya los 18.000 dólares per cápita de renta.
Pero en este artículo también hemos destacado en el caso de España el peculiar comportamiento de los servicios, el sector con mayor peso en la economía española. La continuada pérdida de competitividad que el sector servicios ha experimentado en España en las últimas dos décadas ha podido afectar a esta pérdida de eficiencia en el consumo energético del sector. De manera casi continuada, la inflación en el sector servicios española ha doblado año tras año la inflación media europea y se ha mostrado como la más alta de la UE-15 en la mayoría de los años. También la inflación en el sector servicios en España ha superado notablemente a la inflación media. Estudiar en más detalle la posible relación que existe entre estos diferenciales de precios y los cambios en la intensidad energética, desde el punto de vista teórico y empírico, es una interesante extensión de este artículo.
Por último, destacamos que los empeoramientos en la eficiencia energética española se han acentuado en el periodo de 1997-2005, en el periodo post-Kyoto, lo que puede llevar a España a tener dificultades no sólo en el cumplimiento de los acuerdos alcanzados en el protocolo sino debido a los costes económicos que le puede ocasionar la compra de derechos de emisión en el mercado de CO2.
5. CONCLUSIONES
El objetivo de este trabajo ha sido estudiar la evolución del índice de intensidad energética en los principales sectores productivos (industria, construcción, servicios y primario) de los países de la UE-15. El propósito es medir, en primer lugar, los diferentes comportamientos entre países estableciendo tipologías diferenciadas. Además, hemos realizado un análisis comparativo en el cual situamos el peculiar comportamiento del caso español apuntando una serie de posibles explicaciones.
Para alcanzar nuestro objetivo, realizamos una desagregación elemental de los sectores económicos y sus consumos respectivos de energía. Posteriormente, se descomponen los cambios de la intensidad energética en sus componentes estructurales y de eficiencia para los países de la UE-15 (a excepción de Luxemburgo) en el periodo 1991- 2005. En la comparativa del análisis, estos países se pueden clasificar en varios grupos.
En primer lugar están los países que han reducido su intensidad energética gracias tanto a una mejora en el componente estructural como el de eficiencia. Estos países son Bélgica, Alemania, Francia, Holanda, Grecia y Reino Unido. Estas reducciones han sido especialmente notable entre 1997 y 2005, tras la firma del acuerdo de Kyoto. De este grupo, destacamos a Alemania y Reino Unido, los cuales partiendo en 1991 ya de unos niveles de intensidad energética bajos, han conseguido reducir el indicador en una cuantía muy significativa.
En un segundo grupo destacamos a los países escandinavos, a Dinamarca, Suecia y Finlandia, los cuales han sufrido un proceso de cambio en su estructura productiva diferente a la de los países del grupo anterior. Este cambio ha sido de los servicios a la industria, la cual, en principio, es desfavorable a que se den reducciones en la intensidad energética. A pesar de esto, los avances en la eficiencia energética-tecnológica de estos países, al haberse dado una transformación intensiva en el tejido industria hacia una industria más tecnológica y menos intensiva en el consumo energético, han más que compensado el deterioro causado por el cambio estructural, lo que ha permitido que la intensidad energética se haya reducido notablemente en todo el periodo analizado.
Mención a parte hacemos a Irlanda. Desde 1995 este país ha registrado los mayores descensos de la intensidad energética y ésta se ha producido exclusivamente por mejoras en la eficiencia de su tejido industrial, ya que el componente estructural casi no ha contribuido a que cambie la intensidad energética.
Finalmente, tenemos a los países cuya intensidad energética ha repuntado: Austria, Italia, Portugal y España. Los dos primeros han mantenido casi una constancia de la serie a lo largo de todo el periodo, y tan sólo ha sido al final de la muestra cuando ha repuntado alguna décima en el caso de Italia. Además, esto ha podido ser motivado, pura y exclusivamente, por la crisis económica sufrida por estos países a comienzos del presente siglo. Por su parte, Portugal y España, y especialmente este último, han sido los dos únicos países de la UE15 cuya intensidad energética ha crecido de manera sostenible entre 1991 y 2005. Además, los aumentos han sido más importantes entre 1997 y 2005 posteriormente a la firma del protocolo de Kyoto.
El proceso de inflación dual que ha experimentado España a lo largo de toda la década de los noventa y lo que llevamos de siglo (la inflación de los servicios más que dobla la inflación de los bienes industriales no energéticos) ha provocado un importante deterioro de la competitividad del sector servicios. El motivo último de este hecho está en la poca competencia a la que está sujeta el sector terciario en España, al contrario de la industria. Si a esto se le une el boom de la vivienda, lo que ha motivado el crecimiento de la industria cementera (muy intensiva en el uso de energía), todo esto podría explicar la perdida de eficiencia productiva-energética que ha experimentado tanto el sector industrial como el de los servicios en España en las últimas décadas.
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