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Impacto de las políticas antitabáquicas informativas sobre la percepción de riesgos

Fabiola Portillo Fernando Antoñanzas Teresa Apellániz

EEE 113

Septiembre 2001

Figura

FEDEA Fundación de Estudios de Economía Aplicada

http://www.fedea.es/hojas/publicado.html

Fabiola Portillo∗, Fernando Antoñanzas, Teresa Apellániz Universidad de La Rioja

September 13, 2001

Abstract

The new European Directive 1999/0244 (COD) proposed that the content and presentation of health warnings on cigarette packets be modified. The aim of the present study was to analyse the efect of these measures on the perceptions by youth of the risks associated with smoking. A sample of 435 students were surveyed. A questionnaire was administered before and after they were presented with a demonstration of the health warnings on cigarette packets based on the new European directive. Perceptions changed significantly following exposure to the new health warnings. In general, the students attributed a higher health risk to smoking following the presentation. Given that the perception of risk influences the election to smoke, it is predictable that when these measures are applied, there will be a tendency towards a reduction in the incidence of smoking.

Keywords: smoking, risk perceptions, health promotion.

Resumen

La nueva Directiva Europea 1999/0244 (COD) prevé la modificación del contenido y presentación de las advertencias sanitarias incluidas en los paquetes de tabaco. El objeto de este estudio es analizar el impacto de estas medidas en las percepciones de riesgos de los jóvenes. Para ello, fueron administrados dos cuestionarios a una muestra de 435 estudiantes que recabaron información sobre las percepciones de los principales riesgos asociados al tabaquismo, antes y después de la presentación de advertencias sanitarias según establece esta medida comunitaria. Los resultados muestran que dichas percepciones varían significativamente ante el nuevo contexto informativo, en el sentido de que los jóvenes atribuyen un mayor riesgo al tabaquismo tras la presentación de las nuevas advertencias sanitarias. Por tanto, y dado que la percepción de riesgos interviene en la elección del hábito tabáquico, es previsible que estas medidas tiendan a reducir la incidencia del consumo de tabaco tras su aplicación.

Palabras clave: consumo de tabaco, percepción de riesgos, políticas sanitarias.

∗Universidad de La Rio ja, Departamento de Economía y Empresa, C/ La Cigüeña, 60, 26004 Logroño, Spain, tel. +34 941 299377, e-mail: fabiola.portillo@dee.unirioja.es

1 Introducción

En el análisis económico del consumo de tabaco concurren varios aspectos de interés derivados de las características que presenta, lo que ha motivado que su estudio haya sido objeto de destacada atención en el pasado más reciente. Entre éstos señalaremos, por un lado, la naturaleza adictiva del tabaco, en la actualidad ampliamente reconocida por la literatura científica (ver US Department of Health and Human Services, 1988; Royal College of Physicians, 2000), por otro lado, los riesgos para la salud de los fumadores que comporta su consumo, cuya determinación se ha visto favorecida por el desarrollo de la epidemiología (ver US Department of Health and Human Services, 1989) y, finalmente, el reconocimiento de fallos del mercado, plasmados en externalidades e información imperfecta, abriendo una nueva vía de participación del sector público en esta materia (ver, por ejemplo, Muizer y van Dijk, 1997; Mahood, 1999).

A lo largo de las últimas décadas, numerosas investigaciones epidemiológicas han identificado al consumo de tabaco como uno de los principales factores de riesgo en el desarrollo de un amplio rango de grupos de morbilidad. Los elevados riesgos atribuidos por dichas investigaciones al tabaquismo, junto con las altas tasas de prevalencia de fumadores que persisten todavía en España, así como en la mayoría de los estados miembros de la Unión Europea, constituyen un destacado motivo de preocupación para las autoridades sanitarias europeas (ver Harking et al., 1997). Tal es así, que el consumo de tabaco es actualmente observado como la primera causa evitable de muerte prematura (ver, por ejemplo, Organización Mundial de la Salud (WHO), 1999). En este sentido, y sobre la base de las estimaciones realizadas por diversos autores (ver Peto et al., 1992, 1994), el Consejo Europeo declara al tabaquismo responsable de más de medio millón de muertes al año en el ámbito de la Unión Europea1 , y concretamente en España, según los resultados que muestran González et al. (1997), sería el factor causante de más de 60.000 muertes al año.

Por ello, y análogamente al resto de países desarrollados, los organismos competentes de la Unión Europea han utilizado dos tipos de políticas antitabáquicas con el objeto de paliar los daños que ocasiona el tabaco en la salud de la población (ver Roemer, 1993). El primero de ellos, se ha dirigido a reducir el número de fumadores mediante el empleo de diversas medidas antitabáquicas, como son, el incremento de los gravámenes aplicados al tabaco, la introducción de limitaciones a la publicidad desarrollada por la industria tabaquera, el establecimiento de restricciones al consumo de tabaco en lugares públicos y, asimismo, la provisión de información sobre los riesgos inherentes a dicho consumo, principalmente, a través de la presentación de advertencias sanitarias en los envases de estos productos. El segundo tipo de políticas antitabáquicas, cuyos resultados han sido ampliamente controvertidos (ver Cutler y Nye, 1998; Bates et al., 1999), se ha encaminado a inducir a la amplia proporción de fumadores con dificultades para dejar de fumar (ver, por ejemplo, Boyle et al., 2000), dada la naturaleza adictiva del tabaco, a consumir productos con menores contenidos de nicotina y alquitrán, mediante la regulación de estos componentes nocivos y el establecimiento de la calificación «bajo en nicotina y alquitrán».

1 Resolución del Consejo de 26 de noviembre de 1996, relativa a la reducción del consumo de tabaco en la Comunidad Europea (DOCE, núm. C 374).

Así pues, ambos tipos de políticas han tenido una clara repercusión en el etiquetado del tabaco y, en este ámbito, la directiva comunitaria recientemente aprobada por el Parlamento Europeo2 constituye una importante modificación, ya que aborda la actualización de la normativa vigente en la Unión Europea (ver Piha, 2000; Siem, 2000). Además del establecimiento de nuevas disposiciones para la regulación de los componentes nocivos y los aditivos que contienen estos productos, la directiva europea contempla la ampliación de los tamaños de las advertencias sanitarias -hasta alcanzar un mínimo del 30 y 40 % de la superficie de las caras anterior y posterior de los envases de tabaco, respectivamente-, así como la presentación de nuevos mensajes, más directos y contundentes que los aplicados hasta el momento.

Según se establece en las consideraciones previas de esta directiva europea, uno de los principales propósitos de la reforma abordada es el logro de un elevado nivel de protección de la salud mediante la provisión de información a la población general, y particularmente a los jóvenes, destacando los riesgos que entrañan los productos del tabaco. En este sentido, el Parlamento Europeo y el Consejo alegan que aproximadamente el 80 % de los nuevos fumadores de la Unión Europea tiene menos de 18 años.

A este respecto, y en lo relativo a la situación española, cabe señalar que el descenso del tabaquismo en los últimos años ha sido menor al registrado como promedio en los países de la Unión Europea (ver Harking et al., 1997). De forma análoga al resto de países europeos, en España la iniciación en el consumo se produce generalmente en la adolescencia -con una media de 17 años de edad- y, como apuntan recientes estudios, una vez alcanzada la edad de 20 años sin adquirir el hábito de fumar, la probabilidad de iniciarse posteriormente en el consumo es extremadamente reducida (ver, por ejemplo, Ahn y Molina, 2001). Este hecho, pone de relieve la importancia del desarrollo de políticas informativas eficaces, dirigidas especialmente a los jóvenes.

En este contexto, hemos llevado a cabo un estudio cuyo principal objetivo es realizar una evaluación empírica inicial de los efectos de las reformas planteadas en la nueva directiva europea sobre la percepción de los riesgos sanitarios del tabaquismo entre jóvenes españoles. En la medida en que la valoración subjetiva de dichos riesgos interviene en la elección del hábito tabáquico de los individuos (ver, por ejemplo, Viscusi, 1992; Hsieh et al., 1996; Viscusi et al., 2000), dicha evaluación permitirá determinar si las reformas planteadas constituyen medidas eficaces para reducir la incidencia del consumo de tabaco en este grupo de consumidores, de especial interés desde el punto de vista de la salud de la población española y, asimismo, europea, en el futuro.

El resto del trabajo está estructurado como sigue: en primer lugar, se efectúa un breve resumen de los resultados que proporcionan diferentes estudios empíricos acerca de la influencia de las políticas antitabáquicas informativas en el consumo de tabaco; seguidamente, se plantea el diseño de la investigación realizada para evaluar los cambios en la percepción de riesgos derivados de las modificaciones establecidas en la nueva directiva europea; finalmente, se presentan los resultados obtenidos y las principales conclusiones.

2 Propuesta de Directiva del Parlamento Europeo y el Consejo 1999/0244 (COD) (Comisión de las Comunidades Europeas, COM(1999) 594 final, 28 Jun. 2000).

2 Influencia de las políticas antitabáquicas informativas en el consumo de tabaco

En el contexto de los mercados de bienes, un común fallo del mercado proviene de la carencia de información perfecta de los consumidores acerca de los riesgos que soportan. Esta situación distorsiona las decisiones de consumo de los agentes y, por consiguiente, afecta a la asignación de los recursos económicos. Un remedio natural para corregir el conocimiento imperfecto de los riesgos, consiste en la provisión pública de información a los consumidores. Esta solución es ampliamente aceptada en economía dado que se dirige directamente a resolver el fallo del mercado y, al mismo tiempo, preserva los aspectos positivos del funcionamiento de los mercados. Asimismo, el sector público ha mostrado una confianza cada vez mayor en la transmisión de información como alternativa reguladora, ya que constituye una acción menos restrictiva que la prohibición de los productos que implican riesgos para los consumidores.

En lo que respecta al consumo de tabaco, es interesante mencionar que en el proceso de elección que realizan los consumidores intervienen consideraciones acerca de la magnitud de los riesgos asociados a dicho consumo, dado que generan una elevada incertidumbre sobre las consecuencias perjudiciales derivadas de la elección (ver, por ejemplo, los desarrollos teóricos de Viscusi, 1989, 1990; Orphanides y Zervos, 1995; Suranovic et al., 1999). Como apuntan Becker y Murphy (1988), Viscusi (1992), y Chaloupka y Warner (2000), entre otros, el principio económico subyacente es que los riesgos sanitarios del tabaquismo representan un importante coste para el consumidor, medido en función del potencial deterioro de la capacidad de los fumadores para obtener rentas a lo largo del ciclo vital, además de la consiguiente pérdida de bienestar. De este modo, las percepciones de los riesgos sanitarios actúan como elemento disuasorio del consumo en fumadores y potenciales fumadores y, por tanto, constituyen una variable relevante de la demanda de tabaco (ver los trabajos empíricos de Liu y Hsieh, 1995; Hsieh et al., 1996; Jones y Kiriga, 1999; Viscusi et al., 2000).

Es evidente que desde la publicación de los resultados de los primeros estudios epidemiológicos sobre el tabaco (Doll y Hill, 1950; Wynder y Grahan, 1950), el sector público ha asumido un papel cada vez más activo en lo relativo a la difusión de información sobre los efectos nocivos del consumo de tabaco en la salud. Este proceso, podría atribuirse al desarrollo del cáncer y las enfermedades pulmonares y cardiovasculares como principales causas de morbilidad y mortalidad en la sociedad (ver Fuchs, 1998), y por el hecho de que el consumo de tabaco está directamente relacionado con dichas enfermedades (ver US Department of Health and Human Services, 1989).

Las medidas informativas concretas que el sector público ha aplicado hasta el momento se resumen en la elaboración de informes científicos para la difusión de los resultados de las investigaciones epidemiológicas sobre los efectos del consumo de tabaco en la salud, el control de la publicidad sobre el tabaco, el desarrollo de campañas preventivas, o contra-publicidad, y la inclusión de advertencias sanitarias sobre los riesgos derivados del tabaquismo.

Con respecto a la influencia de este tipo de medidas antitabáquicas, una amplia serie estudios empíricos indican que la demanda de tabaco se ha reducido como consecuencia de la difusión pública de información sobre los riesgos del consumo de tabaco en la salud (ver, por ejemplo, Farrel y Fuchs, 1982; Townsend et al., 1994; Bardsley y Olekalns, 1998). Asimismo, y en lo que respecta a la influencia específica que ejerce la publicación de informes científicos, Hamilton (1972), Atkinson y Skegg (1973), Peto (1974), Warner (1977), Ippolito et al. (1979), y Witt y Pass (1981), le atribuyen una reducción temporal en el consumo de tabaco. Por otra parte, Safer y Chaloupka (2000), en un análisis empírico de los efectos del control de la publicidad en 22 países de la OCDE, sugieren que la adopción de medidas prohibitivas globales reducen el consumo de tabaco de manera significativa, mientras que el establecimiento de medidas aisladas tiene un efecto escaso o nulo (ver, por ejemplo, Laugesen y Meads, 1991; Stewart, 1993). Del mismo modo, Warner (1981, 1989) y Leu (1984), entre otros, ponen de relieve el impacto que el desarrollo de campañas de prevención del tabaquismo en los medios de comunicación de masas tiene sobre la demanda de tabaco.

Por último, y en relación con los posibles efectos de las últimas medidas antitabáquicas desarrolladas por la Unión Europea, distintos estudios empíricos realizados en este campo indican que la presentación de advertencias sanitarias sobre los riesgos del tabaquismo en los envases de estos productos habría conducido a un reducido, aunque significativo, descenso en el consumo de tabaco (ver Abernethy y Teel, 1986; Tansel, 1993; Meier y Licari, 1997; Bardsley y Olekalns, 1998). Por otra parte, diversos autores ponen de relieve la existencia de importantes diferencias en la influencia que ejercen las advertencias sanitarias, en función de su presentación y contenido, sobre el nivel de consumo de la población. En general, los trabajos que analizan su repercusión, sugieren que la utilización de pequeñas y discretas etiquetas, que proporcionan poca información específica acerca de las consecuencias del tabaquismo, serían prácticamente ineficaces. Por el contrario, la alternancia de mensajes directos y fuertes, mostrados de forma prominente, habría proporcionado resultados en el sentido deseado (ver, por ejemplo, Borland, 1997; Borland y Hill, 1997; Zatonski et al., 1999; Aftab et al., 1999; Krugman et al., 1999; Senior, 2000).

Finalmente, y en lo que respecta a la información existente sobre estos riesgos, diversos trabajos sugieren que, a pesar de que el conocimiento general de los efectos nocivos del consumo de tabaco es amplio, dicho conocimiento es incompleto y limitado, ya que se observa una subestimación de los efectos nocivos del tabaquismo en la salud (ver, por ejemplo, Kenkel, 1991; Brownson et al., 1992; Casas et al., 1996; Mahood, 1999).

3 Metodología y datos estadísticos

La elaboración de encuestas constituye un método útil para mejorar nuestro conocimiento sobre el impacto y conveniencia del establecimiento de ciertas medidas antitabáquicas, especialmente las basadas en la provisión de información a la población (ver Etter et al., 1999).

Con esta finalidad, se ha diseñado y realizado una encuesta a una muestra de jóvenes, que ha consistido básicamente en la cumplimentación directa por los entrevistados de dos cuestionarios que, de manera sucesiva, recabaron información sobre las probabilidades asignadas a los principales riesgos asociados al consumo de tabaco, antes y después de mostrarles diversos paquetes de cigarrillos que incluían, en una de sus caras principales, advertencias sanitarias ajustadas en su contenido y presentación a lo establecido en la nueva directiva europea. El procedimiento seguido, por tanto, es análogo al empleado en estudios previos similares dirigidos a evaluar la influencia que ejerce la información pública que reciben los individuos en las percepciones de base de los riesgos (ver, por ejemplo, Smith et al., 1990). Mediante este procedimiento, esto es, mediante la utilización de datos de panel, ha sido posible observar el modo en que las percepciones de riesgos de los jóvenes encuestados responden a las modificaciones planteadas en esta nueva normativa Europea.

Para ello, y por facilidad de acceso, se seleccionó una muestra aleatoria de 435 jóvenes, con edades comprendidas en el intervalo de 18 a 24 años, entre los 7.250 universitarios que se hallaban cursando estudios en la Universidad de la Rioja, lo que supone un total de 870 cuestionarios cumplimentados. Las unidades de muestreo fueron los cursos y grupos en que se clasifican los alumnos, encuestando a todos los estudiantes pertenecientes a las unidades seleccionadas que cumplían el criterio de elegibilidad (18-24 años de edad), y que asistieron a clase en las fechas de realización de la encuesta, esto es, del 16 al 24 de mayo de 2000. La selección de la muestra se realizó convenientemente, de modo que estuvieran representados tanto los alumnos que cursaban estudios de grado medio como de grado superior y, asimismo, todos los cursos en que se desarrollan las distintas titulaciones.

La elección del método de recogida de la información está claramente relacionada con el proceso seguido para la realización de la encuesta y, además, con el tipo de datos solicitados a los universitarios. Básicamente, éstos han consistido en información sobre ciertos hábitos, como el consumo de tabaco y de alcohol, algunas características socioeconómicas, así como las valoraciones asignadas a los riesgos sanitarios del tabaquismo. Con el método aplicado, cuestionario anónimo por anotación directa, se ha tratado de favorecer la espontaneidad de los jóvenes evitando el ’efecto condicionador’, esto es, las posibles influencias en las respuestas originadas por la presencia del entrevistador durante la cumplimentación de los cuestionarios.

Por otra parte, y en lo relativo al cuestionario utilizado, cabe señalar que recoge información cuantitativa sobre las probabilidades asignadas por la muestra a una amplia serie de riesgos por exposición al tabaco y al humo del tabaco en el ambiente, como cáncer de pulmón, enfermedades pulmonares y cardiovasculares, esperanza de vida perdida, y otros riesgos de menor relevancia. Dicho cuestionario, es análogo en la formulación de las preguntas sobre la percepción de los riesgos a los empleados por Viscusi (1992), y Antoñanzas et al. (2000), en estudios empíricos sobre esta materia3 .

A partir de la información proporcionada, y en función del hábito tabáquico, se clasificó la muestra en los dos grupos siguientes: por un lado, el de fumadores habituales, que incluye a los encuestados que declararon fumar al menos un cigarrillo al día; y, por otro, el de no fumadores, que comprende tanto a los universitarios que nunca han fumado como a los que fuman o han fumado ocasionalmente y, asimismo, a los ex-fumadores.

Por último, el análisis estadístico se realizó mediante la aplicación de diversos contrastes. Así, para las variables cualitativas, la significación estadística de las diferencias en las características de la muestra, en función del hábito tabáquico de los universitarios, se ha establecido atendiendo a los resultados que proporciona el test de Pearson (ver Fleiss, 1981). En ambos grupos y en el conjunto de la muestra, la significación de los cambios observados en las proporciones previas y posteriores ha sido contrastada mediante el test de McNemar para datos pareados (ver McNemar, 1947). Finalmente, y en lo relativo a las variables cuantitativas de percepciones de riesgos, el análisis de la significación estadística de las diferencias en ambos contextos informativos se ha abordado mediante el test t para datos pareados.

4 Resultados

En la encuesta se declaran fumadores habituales un 31,26 % de los universitarios entrevistados. Una primera cuestión destacable en los resultados obtenidos, en relación con el hábito tabáquico de la muestra, es la mayor prevalencia de tabaquismo que presentan las universitarias, un 34,75 %, con respecto a la proporción de fumadores entre los universitarios, situada en un 26,14 %. Esta característica, que sugiere una mayor incidencia del tabaquismo entre las jóvenes españolas, ya ha sido puesta de relieve por recientes estudios empíricos que analizan las actitudes de los actuales adolescentes con respecto al consumo de tabaco (ver, por ejemplo, Mendoza et al., 1998; Henríquez et al., 2000).

Asimismo, los anteriores indicadores del tabaquismo en la muestra han sido comparados con las tasas de prevalencia que revela la última ENS (Ministerio de Sanidad y Consumo, 1997) para el conjunto de estudiantes españoles con edades comprendidas en el intervalo de 18 a 24 años, dado que esta encuesta nacional no proporciona información desagregada por tipo de estudios que cursan los encuestados. De dicha comparación se deduce que, a pesar de que la tasa de prevalencia global es similar -concretamente un 32,80 % en este grupo de la ENS-, existen importantes diferencias en función del género, siendo las correspondientes proporciones de fumadores del 32,14 y 33,49 %, en mujeres y hombres, respectivamente.

3 El cuestionario empleado puede facilitarse al lector interesado que lo solicite.

Ahora bien, estas desigualdades por géneros en los indicadores del hábito tabáquico de ambas muestras pueden ser atribuidas, básicamente, a dos aspectos: por un lado, a la no comparabilidad estricta entre las poblaciones, ya que, como se ha indicado, los datos relativos a la ENS incluyen tanto estudiantes universitarios como no universitarios además, son de ámbito nacional; y, por otro lado, a las diferencias en el momento temporal en que se han realizado estas dos encuestas, siendo más reciente la que presentamos en este estudio. En este sentido, cabe hacer referencia nuevamente a la tendencia observada en el consumo de tabaco entre las mujeres españolas, especialmente en las de mayor nivel educativo, cuya principal característica es un notable incremento del número de fumadoras, en contraposición al descenso del tabaquismo entre los hombres, fruto del cambio sociocultural que ha tenido lugar en las últimas décadas (ver Ministerio de Sanidad y Consumo, 1989, 1997).

En la tabla 1, se incluyen esta y otras características de la muestra en función del hábito tabáquico de los encuestados, junto con los resultados del contraste de independencia entre variables, test de Pearson. En dicha tabla se puede observar que, análogamente a otros estudios empíricos (ver, por ejemplo, Mendoza et al., 1998; Comín et , 1998; Díez et al., 1998), las diferencias en las variables género, titulación cursada y nivel de consumo de alcohol, son estadísticamente significativas en el hábito tabáquico que presentan los jóvenes. En concreto, se observa una mayor tasa de prevalencia entre las universitarias, así como entre los estudiantes que cursan titulaciones de grado medio y declaran mayores niveles de consumo de alcohol. Por el contrario, las diferencias en el resto de variables no son estadísticamente significativas, lo que resulta lógico, dado el carácter tan homogéneo de la población de referencia.

En los datos presentados en la tabla 2, que resumen el grado de información de la muestra acerca del tipo de riesgos inherentes al tabaquismo, destaca la elevada proporción de encuestados que reconoce la existencia de asociación entre la exposición al tabaco y los principales grupos de morbilidad atribuibles a este factor de riesgo. Así, por ejemplo, un 89 % de la muestra en la situación previa asoció el consumo de tabaco con el desarrollo de cáncer de pulmón, un 96 % con las enfermedades pulmonares, y un 79 % con los transtornos cardiovasculares. A diferencia de lo anterior, las proporciones correspondientes a la variable de control de la encuesta, esto es, el riesgo de diabetes, se mantienen en niveles muy inferiores -en torno al 16 % de la muestra en la situación previa-, coherentemente con la información pública proporcionada al respecto.

A partir de los resultados anteriores, y mediante el estadístico de Mc-Nemar para datos pareados, se ha contrastado la hipótesis de igualdad de proporciones en los dos contextos planteados, es decir, el previo y el posterior a la provisión de la información contenida en las advertencias sanitarias que prevé la nueva directiva europea. De la aplicación de dicho contraste se deduce que, a excepción de las enfermedades pulmonares, las diferencias en las proporciones, antes y después, son estadísticamente significativas, aumentando en todos los casos la proporción de encuestados que relaciona el consumo de tabaco con los distintos grupos de morbilidad analizados, y en menor medida en el grupo de fumadores. Concretamente, desde la situación previa, descrita en el párrafo anterior, se elevaron las proporciones posteriores al 96 %, 97 % y 87 % de la muestra, para los riesgos de cáncer de pulmón, enfermedades pulmonares y cardiovasculares, correspondientemente.

Por otra parte, en la tabla 3 se resumen las percepciones medias, previas y posteriores, de los riesgos relativos de cáncer de pulmón, enfermedades pulmonares y cardiovasculares, que expresan las diferencias en la frecuencia de mortalidad entre individuos expuestos y no expuestos al tabaco por grupos de morbilidad. Análogamente, el estadístico t para datos pareados que incluye dicha tabla contrasta la hipótesis de igualdad de medias en las dos valoraciones de los riesgos realizadas por los encuestados. Al igual que en el caso anterior, los resultados obtenidos confirman que la magnitud media de los riesgos que los estudiantes, fumadores y no fumadores, asignan al consumo de tabaco se incrementa, y de manera estadísticamente significativa, tras la modificación de las advertencias sanitarias de los envases de tabaco -pasando de 4,39 a 5,96 la percepción media muestral del riesgo relativo por cáncer de pulmón, de 5,45 a 7,05 por enfermedades pulmonares, y de 3,74 a 5,05 por enfermedades cardiovasculares-. Estos resultados, se mantienen con un alto grado de coherencia en los distintos intervalos de riesgo, como se puede observar en las distribuciones de frecuencias presentadas en la tabla 4, y sugieren el potencial logro, al menos a corto plazo, de un importante propósito de la reforma abordada por la Unión Europea, como es el incremento del riesgo atribuido por los jóvenes al consumo de tabaco.

Finalmente, en las tablas 5 y 6 se presentan las percepciones medias, previas y posteriores, de los riesgos diferenciales de incidencia acumulada, que expresan la probabilidad de desarrollar cáncer de pulmón, enfermedades respiratorias y transtornos cardiovasculares a lo largo de la vida del fumador y el fumador pasivo, respectivamente, como consecuencia de la exposición al tabaco o, en su caso, al humo del tabaco en el ambiente. Además de lo anterior, se incluyen las valoraciones medias de los universitarios en lo relativo a la pérdida de esperanza de vida asociada, así como a la proporción de niños nacidos con bajo peso por madre fumadora. A la vista de los datos y de los resultados del contraste aplicado, cabe concluir que el incremento en el riesgo percibido es, en la práctica totalidad de los riesgos analizados, altamente significativo, tanto en el grupo de fumadores como en el de no fumadores. Así, el incremento máximo observado alcanza el 20,79 %, en la percepción media muestral de los riesgos por exposición al tabaco -tabla 5-, y el 33,77 % en los correspondientes a la exposición al humo del tabaco en el ambiente -tabla 6-. De manera equivalente a los resultados obtenidos para las restantes medidas de la percepción del riesgo, anteriormente presentadas, las variaciones observadas son menores en el grupo de fumadores.

5 Conclusiones

El principal objetivo del trabajo realizado ha consistido en el análisis empírico de la actualización de las percepciones de los riesgos asociados al consumo de tabaco ante la modificación en el contexto informativo que, previsiblemente, tendrá lugar como consecuencia de la aplicación de las medidas planteadas en la reciente directiva europea. Para ello, y con carácter experimental, se ha diseñado y realizado una encuesta a una muestra de universitarios españoles que ha recabado las percepciones de los jóvenes sobre los riesgos inherentes al tabaquismo, antes y después de la presentación de las advertencias sanitarias en los envases de tabaco según establece esta normativa Europea.

A partir de los resultados obtenidos, cabe concluir que las últimas medidas antitabáquicas desarrolladas por la Unión Europea, en lo relativo a la búsqueda de una mayor notoriedad en la presentación de las advertencias sanitarias incluidas en los envases de tabaco, influyen en el sentido deseado en la percepción de los riesgos del consumo de este producto en la población objeto de nuestro estudio, al menos a corto plazo. Así pues, el incremento en las percepciones de riesgos que se observa en la muestra es, en términos medios, consistente con la finalidad pretendida con la reforma abordada por el Parlamento Europeo y el Consejo.

En consecuencia, y dado que la percepción de los riesgos interviene en la elección del hábito tabáquico de los individuos, en el sentido señalado anteriormente, estas actuaciones públicas constituirían medidas eficaces para reducir la incidencia del consumo de tabaco entre los jóvenes universitarios. Los resultados indican, asimismo, que la modificación prevista en el contexto informativo influye en los jóvenes fumadores en menor medida que en los no fumadores, lo que pone de relieve, una vez más, las diferencias en las actitudes de los individuos ante el riesgo (ver, por ejemplo, Viscusi, 1992; Liu y Hsieh, 1995; Hsieh et al., 1996; Jones y Kiriga, 1999; Viscusi et al., 2000).

Con respecto a la posible duración de los efectos observados en las percepciones de base de los riesgos, diversos estudios empíricos -entre los que se incluyen los realizados por Hamilton (1973), Atkinson y Skegg (1973), Peto (1974), Warner (1977), y Witt y Pass (1981), entre otros- sugieren que el impacto de las políticas informativas en la demanda de tabaco tienden a reducirse con el tiempo. En este sentido, Krugman et al. (1999) señalan la conveniencia de modificar periódicamente el contenido y presentación de las advertencias sanitarias con el objeto de mantener su eficacia en el tiempo.

Por último, y en lo relativo a la percepción de la magnitud de los riesgos derivados del tabaquismo entre los jóvenes objeto de estudio, la situación actual puede calificarse de información imperfecta, análogamente a los resultados que presentan otros estudios (ver, por ejemplo, Mahood, 1999). De la comparación de las valoraciones subjetivas de los riesgos relativos de mortalidad por exposición al tabaco en la muestra -tabla 3- con los que establece una de las investigaciones epidemiológicas más relevantes actualmente, esto es, el CPS-II ( ver US Department of Health and Human Services, 1989), se deduce que los riesgos de cáncer de pulmón y de enfermedades pulmonares están, en términos medios, infraestimados por la población analizada. Esta infraestimación se mantiene a pesar de la aplicación, en forma experimental, de las reformas planteadas en la nueva directiva europea, en lo referente a la presentación de advertencias sanitarias en los envases de tabaco. Por ello, valdría la pena plantear la posible introducción explícita en los mensajes sanitarios de información cuantitativa sobre los riesgos inherentes al consumo de tabaco.

A este respecto, cabe añadir que estos dos grupos de morbilidad son los que presentan una mayor importancia relativa en todo el conjunto de enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco, desde el punto de vista de la mortalidad atribuible en España a este factor de riesgo, según apuntan las estimaciones realizadas por González et al. (1997). En términos económicos, esta situación constituye un importante fallo del mercado, que vendría a justificar la provisión pública de información acerca de los riesgos atribuibles al tabaquismo, con el objeto de mejorar la eficiencia en las elecciones de los consumidores.

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Anexo tablas

Tabla 1: Características de la muestra en función del hábito tabáquico

Total encuestadosn = 435Fumadores habitualesn = 136No-fumadoresn = 299Estadístico(p-valor)d
MediaDTMediaDTMediaDT
Sexo(Hombre)0,410,020,340,040,440,033,85(0,04)
Titulacióna0,360,020,260,040,400,037,24(< 0,01)
Hombres0,360,030,210,060,420,045,44(0,01)
Mujeres0,350,020,290,040,390,032,73(0,09)
Cursoacadémico2,020,052,050,071,990,074,95(0,17)
Áreaurbana0,630,020,610,030,650,030,29(0,59)
Clasesocialb3,180,023,210,043,160,036,43(0,16)
Consumidorde alcoholc2,010,092,400,121,820,1341,03(< 0,01)
Hombres2,910,143,440,192,680,1925,03(< 0,01)
Mujeres1,360,101,640,131,230,1523,96(< 0,01)

a Variable categórica dicotómica: 0 para titulaciones de grado medio; 1 para titulaciones de grado superior. b Variable categórica que clasifica a los encuestados en una escala ordinal -de 1 a 5- en función de la clase social a la que declaran pertenecer. c Variable categórica que clasifica a los encuestados en una escala ordinal -de 0 a 5- en función de la frecuencia en que consumen alcohol. d Contraste χ2 de Pearson. DT Desviación típica de la media.

Tabla 2: Proporciones previas y posteriores de encuestados que consideran que fumar es un factor de riesgo en el desarrollo de cáncer de pulmón y otros grupos de morbilidad

Previán = 435Posteriorn = 435VariaciónporcentualEstadístico(p-valor) $^{a}$
ProporciónnProporciónn
Cáncer de pulmón0,893850,964198,8326,69(<0,01)
Fumadores habituales0,901220,951295,743,13(0,07)
No-fumadores0,882630,9729010,2722,32(<0,01)
Enfermedades pulmonares0,964180,974220,960,45(0,50)
Fumadores habituales0,961310,981331,531,50(0,22)
No-fumadores0,962870,972890,700,07(0,78)
Enferm. cardiovasculares0,793450,873799,8620,08(<0,01)
Fumadores habituales0,801090,851166,422,12(0,14)
No-fumadores0,792360,8826311,4418,38(<0,01)
Diabetes0,16710,3012880,2845,12(<0,01)
Fumadores habituales0,15200,263575,0013,07(<0,01)
No-fumadores0,17510,319382,3530,95(<0,01)

a Contraste de McNemar para datos pareados.

Tabla 3: Percepciones previas y posteriores de los riesgos relativos (RR) de mortalidad por cáncer de pulmón y otros grupos de morbilidad, en fumadores y no-fumadores

Previa n = 435Posterior n = 435Variación porcentualEstadístico (p-valor) $^{b}$
MediaDTMediaDT
RR cáncer de pulmón $^{a}$ 4,390,165,960,3935,764,32(<0,01)
Fumadores habituales4,240,275,630,4132,783,87(<0,01)
No-fumadores4,460,216,100,5336,773,28(<0,01)
RR enfermedades pulmonares $^{a}$ 5,450,277,050,5029,363,32(<0,01)
Fumadores habituales5,040,327,010,7539,092,73(<0,01)
No-fumadores5,640,377,070,6525,352,29(0,02)
RR enferm. cardiovasculares $^{a}$ 3,740,135,050,3735,033,72(<0,01)
Fumadores habituales3,710,174,830,5330,192,31(0,02)
No-fumadores3,750,185,150,4937,333,00(<0,01)

a Percepción del riesgo relativo entre fumadores y no fumadores de fallecer por cáncer de pulmón (enfermedades pulmonares y cardiovasculares) a lo largo de la vida. b Contraste t para datos pareados. DT Desviación típica de la media.

Tabla 4: Distribución de las percepciones del riesgo relativo de mortalidad por cáncer de pulmón en función del hábito tabáquico de los encuestados

Porcentaje acumulado
Total encuestadosn = 435Fumadores habitualesn = 136No-fumadoresn = 299
PreviaPosteriorPreviaPosteriorPreviaPosterior
$0 \leq RR\ CP^{a} \leq 1$ 1,601,221,841,551,501,07
$0 \leq RR\ CP^{a} \leq 2$ 13,3212,7117,6513,1815,7312,50
$0 \leq RR\ CP^{a} \leq 3$ 38,6025,4341,1824,8137,4525,71
$0 \leq RR\ CP^{a} \leq 5$ 86,5367,2490,7672,0984,6465,00
$0 \leq RR\ CP^{a} \leq 15$ 98,4595,1199,1695,3598,1395,00
$0 \leq RR\ CP^{a} \leq 30$ 99,7499,02100,00100,0099,6398,57
RR $CP^{a}$ medio4,395,964,245,634,466,10

a Percepción del riesgo relativo entre fumadores y no fumadores de fallecer por cáncer de pulmón a lo largo de la vida.

Tabla 5: Percepciones previas y posteriores de los riesgos morbilidad por exposición al tabaco

Previa n = 435Posterior n = 435Variación porcentualEstadístico (p-valor) $^c$
MediaDTMediaDT
Cáncer de pulmón ( $\times 100$ ) $^a$ 43,771,1851,641,2417,9812,48(<0,01)
Fumadores habituales37,901,9345,212,2019,296,14(<0,01)
No-fumadores46,431,4554,561,4717,5110,93(<0,01)
Enferm. pulmonares ( $\times 100$ ) $^a$ 54,081,2757,161,275,703,92(<0,01)
Fumadores habituales48,122,2951,492,337,002,63(<0,01)
No-fumadores56,781,5159,731,495,202,29(<0,01)
Enferm. cardiovasculares ( $\times 100$ ) $^a$ 34,971,1442,241,1920,7910,12(<0,01)
Fumadores habituales30,641,7636,632,0619,554,25(<0,01)
No-fumadores36,851,3844,671,4421,259,43(<0,01)
Pérdida de esperanza de vida $^b$ 12,460,4514,240,5114,294,70(<0,01)
Fumadores habituales11,300,9812,830,9113,541,86(0,06)
No-fumadores12,990,4814,880,6114,554,67(<0,01)

a Número de fumadores entre 100 que desarrollarán cáncer de pulmón (enfermedades pulmonares y cardiovasculares) durante su vida por el hecho de fumar. b Diferencia en la esperanza de vida entre no-fumadores y fumadores. c Contraste t para datos pareados. DT Desviación típica de la media.

Tabla 6: Percepciones previas y posteriores de los riesgos morbilidad por exposición pasiva al tabaco

Previa n = 435Posterior n = 435Variación porcentualEstadístico (p-valor) $^{d}$
MediaDTMediaDT
Cáncer de pulmón ( $\times 100$ ) $^{a}$ 19,070,8525,511,0333,779,80(<0,01)
Fumadores habituales15,031,1721,501,7443,055,11(<0,01)
No-fumadores20,871,1127,311,2630,868,38(<0,01)
Enferm. cardiovasculares ( $\times 100$ ) $^{a}$ 16,810,9121,310,9826,775,39(<0,01)
Fumadores habituales13,121,2620,191,8453,894,63(<0,01)
No-fumadores18,401,1821,791,1618,423,42(<0,01)
Pérdida de esperanza de vida ( $\times 100$ ) $^{b}$ 5,410,257,090,4831,053,62(<0,01)
Fumadores habituales4,600,486,260,7436,092,27(0,03)
No-fumadores5,780,287,470,6129,242,87(<0,01)
Niños nacidos con bajo peso $^{c}$ 30,391,2934,691,3617,446,64(<0,01)
Fumadores habituales27,192,1431,672,2316,483,17(<0,01)
No-fumadores31,851,5937,521,6917,805,86(<0,01)

a Número de fumadores pasivos entre 100 que desarrollarán cáncer de pulmón (enfermedades cardiovasculares) durante su vida por el hecho de vivir o trabajar con fumadores o en ambiente de humo. b Diferencia en la esperanza de vida entre no fumadores y fumadores pasivos. c Porcentaje de niños nacidos con bajo peso atribuible al hecho de tener madre fumadora. d Contraste t para datos pareados. DT Desviación típica de la media.