‹ Volver a la ficha Doc. eee2020-33

Estudios sobre la Economía Española - 2020/33 Riesgos hídricos e implicaciones económicas para España en un contexto global Alex Fernández Poulussen (Good Stuff International en España)

Noviembre 2020

fedea

Las opiniones recogidas en este documento son las de sus autores y no coinciden necesariamente con las de FEDEA.

Alex Fernández Poulussen – Director regional Good Stuff International en España

Email: alex@goodstuffinternational.com

Resumen

El grado de vulnerabilidad ante amenazas como el estrés hídrico, el cambio climático o los impactos a los ecosistemas, que generan cambios regulatorios o impactos mediáticos, conforman lo que conocemos como riesgos hídricos. Las cadenas de suministro agroalimentarias globales, conscientes de la importancia del agua para la producción agrícola, están aumentando su interés en conocer y actuar para gestionar esos riesgos en distintas regiones del mundo, con el fin de mantener la seguridad alimentaria, y satisfacer las crecientes y cambiantes demandas de una sociedad cada día más exigente y consciente de las implicaciones de sus patrones de consumo. España, como país de marcado carácter agroexportador, es uno de los países más expuestos a importantes riesgos hídricos, lo cual genera importantes implicaciones económicas. Este artículo busca aumentar la comprensión de conceptos clave como el estrés hídrico, analizando su estado a lo largo de la geografía española, para posteriormente realizar un análisis más amplio de otros aspectos de riesgo hídrico y las distintas fuentes de datos existentes que permiten conocerlos en detalle. Posteriormente, mediante un análisis de la importancia económica de la agricultura de exportación española, las tendencias a lo largo del presente siglo y un análisis comparativo con otras regiones del mundo, se busca comprender la relación existente entre los riesgos hídricos y las implicaciones económicas en el contexto de las cadenas de suministro agroalimentarias globales. Finalmente, se aporta una serie de ideas, soluciones y acciones efectivas en consonancia con el contexto actual para afrontar los desafíos futuros.

Abstract

The degree of vulnerability to threats such as water stress, climate change or impacts on ecosystems, which generate regulatory changes or media impacts, make up what we know as water risks. The global agri-food supply chains, aware of the importance of water for agricultural production, are increasing their interest in knowing and acting to manage these risks in different regions of the world, in order to maintain food security, and satisfy the growing and changing demands of a society that is increasingly demanding and conscious of the implications of its consumption patterns. Spain, as a country with a marked agro-exporting nature, is one of the most exposed countries to significant water risks, which generates important economic implications. This article seeks to increase the understanding of key concepts such as water stress, analyzing its state throughout the Spanish geography, to later carry out a broader analysis of other aspects of water risk and the different sources of existing data that allow knowing them in detail. Subsequently, through an analysis of the economic importance of Spanish export agriculture, trends throughout this century, and a comparative analysis with other regions of the world, the aim is to understand the relationship between water risks and the economic implications in the context of global agri-food supply chains. Finally, a search for solutions and effective actions is provided in line with the current context to face future challenges.

Palabras clave: Estrés hídrico, riesgo hídrico, cadena de suministro agrícola, cambio climático, sequías, escasez de agua, reputación, gobernanza.

Keywords: Water stress, water risk, agricultural supply chain, climate change, droughts, water scarcity, reputation, governance.

1. Introducción

A nivel global, la agricultura representa el 70% de las extracciones totales de agua, y más de un tercio de la superficie terrestre está dedicada a fines agrícolas. La agricultura de regadío representa una quinta parte de la superficie cultivada, y contribuye a la producción del 40% de los alimentos a nivel global, además de permitir una mayor intensificación y diversificación.

La población mundial actual es de aproximadamente 7.800 millones de personas, y las proyecciones apuntan a que esa cifra llegará a los 10.000 millones de personas en 2050. Este hecho supone retos y desafíos en distintos aspectos, siendo uno de los más críticos el de la seguridad alimentaria, para la que la agricultura es una actividad clave.

A estos factores hay que añadir los cambios en los patrones de consumo de la sociedad actual, que apuntan a un aumento de calorías per cápita y a dietas cada vez más diversas y variadas. Además, estos cambios se encuentran fuertemente condicionados por factores económicos. En este sentido, el mayor crecimiento está teniendo lugar en numerosos países en desarrollo, en los que el aumento de la población es también más pronunciado. Ese crecimiento económico hace que las demandas alimentarias sean mayores.

En definitiva, se prevé que la producción agrícola se expandirá a nivel global en un 70% hasta 2050i, contando con los mismos recursos con los que se cuentan hoy en día. La competencia por dichos recursos es cada vez más acentuada, y con ello la presión sobre los sistemas naturales. Esto implica un enorme reto en términos no sólo de eficiencia y productividad, sino también de aspectos como gobernanza y economía. Saber gestionar esos recursos de manera responsable para poder mantener la seguridad alimentaria, evitando el colapso de sistemas naturales en equilibrio con aspectos socioeconómicos es uno de los mayores retos del presente siglo.

Vivimos en un mundo globalizado e interconectado. La globalización no sólo significa que hoy en día podamos acudir a cualquier supermercado y encontrar productos de cualquier parte del mundo, disponibles en cualquier época del año. También significa que, gracias a la digitalización, es un mundo permanentemente interconectado, en el que el consumidor de esos productos es una persona informada, que se preocupa por aspectos relacionados no sólo con la nutrición o la salud, sino por aspectos como el cuidado por el medio ambiente, el respeto a los derechos humanos o el bienestar animal. Esto hace que el perfil del consumidor se está volviendo cada vez más exigente en relación a la calidad del producto, pero también demanda a las empresas a las que compran y distribuyen los productos un comportamiento ético y respetuoso con aspectos como los citados previamente.

La globalización, junto con la digitalización, también implica la rápida transferencia de tecnología y conocimiento. Cualquier avance en ciencia, investigación o tecnología es rápidamente transferida a cualquier parte del mundo, y los avances en campos agronómicos, el riego inteligente, la manipulación genética o la teledetección están haciendo posible optimizar las explotaciones de una manera antes impensable, y permiten el desarrollo agrícola en lugares donde anteriormente no era posible. El manejo de estos avances, que hacen posible que un producto pueda ser comercializado en cualquier parte del planeta en cualquier momento con unos costes cada vez más bajos, también supone un gran reto.

2. El estrés hídrico

El factor clave en los retos mencionados es el agua. Sin agua, no hay agricultura, y la presión sobre los recursos que genera la expansión agrícola, junto con otros factores, está causando que en muchos lugares del mundo se estén viviendo situaciones de estrés hídrico.

Para hablar de estrés hídrico, primero se hace necesario comprender el concepto de balance hídrico. Un balance hídrico de una ubicación geográfica se refiere a un balance de masa realizado para el agua en esta ubicación. Puede entenderse como una ecuación que describe los flujos de agua que entran en un sistema, representados por la precipitación o por el riego en el caso de los cultivos, y el volumen que sale del sistema, representado por la escorrentía y la evapotranspiración, junto con el cambio en el almacenamiento de agua, durante un periodo determinado de tiempoii.

El enfoque basado en el balance hídrico aporta claridad, entre otras cosas, para identificar situaciones de estrés hídrico. Por ejemplo, si las precipitaciones durante un periodo determinado no son suficientes para cubrir las demandas agrícolas (representadas por la evapotranspiración), será necesario extraer agua almacenada, por ejemplo, de lagos o acuíferos, para complementar esas necesidades mediante el regadío. Estos lagos o acuíferos tienen una capacidad de almacenamiento limitada. Si esa capacidad se agota, no será posible satisfacer las demandas de la evapotranspiración de los cultivos y por lo tanto el volumen de agua evapotranspirado será menor, ocasionando situaciones de estrés hídrico del cultivo. Estas situaciones pueden generar reducción de los rendimientos e impactos a la producción agrícola, con sus consiguientes implicaciones comerciales y económicas a lo largo de la cadena de suministro.

Por otro lado, cuando hablamos de estrés hídrico de la cuenca, nos referimos a situaciones en las que, del mismo modo que sucede con los cultivos, el balance hídrico muestra que la cantidad de agua necesaria para cubrir las diferentes demandas del sistema no se alcanza, ocasionando impactos como pueden ser recortes al consumo de agua, o impactos medioambientales derivados de la falta de escorrentía natural. En este sentido, es importante comprender la importancia de la escorrentía, fundamental para satisfacer necesidades como puedan ser domésticas, industriales o para la supervivencia de los ecosistemas.

El estrés hídrico, en definitiva, tiene lugar cuando la demanda de agua es más alta que la cantidad disponible durante un periodo de tiempo concreto, y también cuando su uso se ve restringido por la baja calidad1. Estas situaciones pueden ser generadas por agentes físicos, como pueden ser las sequías, los impactos del cambio climático, la contaminación o el aumento del consumo de agua para fines agrícolas como consecuencia de cambios en los usos de suelo, ocasionando situaciones de escasez de agua. También pueden ser causadas por factores económicos cuando, por ejemplo, el suministro está condicionado por infraestructuras deficientes o mal gestionadas, como causa de una baja o ineficiente inversión.

https://www.eea.europa.eu/archived/archived-content-water-topic/wise-help-centre/glossarydefinitions/water-stress

2.1.Metodologías para comprender el estrés hídrico

Distintos modelos están siendo utilizados a varios niveles para evaluar el grado de presión sobre los recursos ocasionado por el estrés hídrico. A nivel global, el índice de estrés hídrico de referencia (Baseline Water Stress, BWS), desarrollado por el Water Resources Institute (WRI) es un indicador ampliamente utilizado. Este indicador, basado en el modelo PCR-GLOBWB 2iii desarrollado por la universidad de Utrecht, mide la proporción de total de extracciones en relación a las aguas superficiales y subterráneas renovables disponibles. Las extracciones de agua incluyen aquellas destinadas a uso doméstico, industrial, de regadío y ganadero y usos no consuntivos. Los valores más altos indican más competencia entre usuarios xviii

Figura 1. Mapa de estrés hídrico de referencia (Baseline Water Stress), en el que se dividen los distintos niveles de estrés en 5 categorías. Fuente: WWF Water Risk Filter con datos del World Resources Institute (WRI).
Figura 1. Mapa de estrés hídrico de referencia (Baseline Water Stress), en el que se dividen los distintos niveles de estrés en 5 categorías. Fuente: WWF Water Risk Filter con datos del World Resources Institute (WRI).

A nivel europeo, para medir el nivel de presión sobre los recursos hídricos se ha desarrollado el conocido como índice de extracción de agua WEI+ (Water extraction index). El WEI+ es un indicador que proporciona información sobre el nivel de presión que ejerce la actividad humana sobre los recursos hídricos naturales de un territorioiv. Su cálculo se basa en la siguiente fórmula:

WEI+ = (Extracciones - retornos) / Recursos renovables de agua dulce2

Este indicador ayuda a identificar aquellas áreas propensas a problemas relacionados con el estrés hídrico e ilustrar la presión sobre los recursos renovables de agua dulce de un territorio definido (país, cuenca hidrográfica, subcuenca, etc.) como consecuencia del uso del agua para fines humanos. Al contrario que el BWS, aporta una información más detallada a nivel temporal (estacional o anual). Los valores superiores al 20% indican que los recursos sufren estrés hídrico, y los valores superiores al 40% indican que el estrés hídrico es severo y el uso de los recursos de agua dulce es claramente insostenible (Raskin et al., 1997). En el caso español, estos valores se superan con mucha frecuencia, como se puede apreciar en la figura 2.

https://www.eea.europa.eu/data-and-maps/indicators/use-of-freshwater-resources-3/assessment-4
Figura 2. Índice medio de explotación de agua WEI+ para el periodo 2000-2014 | Imagen Joint Research Centre Comisión Europea
Figura 2. Índice medio de explotación de agua WEI+ para el periodo 2000-2014 | Imagen Joint Research Centre Comisión Europea

2.2.El estrés hídrico en España

Desde datos como los ya mencionados sobre estrés hídrico a nivel global, puede resultar obvio concluir que España es un país sometido a un alto grado de estrés hídrico. Sin embargo, existen importantes matices que aportan a la mejor comprensión y la consiguiente búsqueda de respuestas. Por ello, es necesario realizar un análisis más detallado de la situación a nivel nacional, comprendiendo en detalle los usos del agua y su variabilidad geográfica y temporal.

Al analizar en detalle la geografía española, se puede apreciar que la situación es muy dispar en lo que a disponibilidad de recursos hídricos se refiere. A grandes rasgos, se pueden apreciar tres grandes ámbitos.

Por un lado, los sectores septentrional y noroccidental (Costa cantábrica y Galicia) son regiones con abundancia de recursos hídricos, en los que existe una gran regularidad que hace que no sean áreas propensas a escasez de agua. En el sector central, la abundancia de agua está muy condicionada por las aportaciones que se producen desde los sistemas montañosos, especialmente las procedentes del sistema Cantábrico y Pirineos, que compensan las escasas lluvias que se dan en las cabeceras de cuencas como las del Duero o del Ebro. Finalmente, las cuencas mediterráneas y del sur de España se caracterizan por una menor pluviometría, una mayor irregularidad de sus precipitaciones y recurrentes periodos de sequía, resultando en una menor disponibilidad de recursos hídricos.

Las figuras 3 y 4 representan el promedio de escorrentía total anual (superficial y subterránea) por cuencas hidrográficas, calculado mediante el modelo SIMPA del centro de estudios hidrográficos CEDEX3, y el promedio de precipitaciones anuales de los últimos 30 años, respectivamente.

3 La escorrentía depende de varios factores como la humedad del suelo, la intensidad de la precipitación, las características geológicas y las características del suelo. Fuente:
https://sig.mapama.gob.es/Docs/PDFServicios/RECHID_EscTotal_1980_2005.pdf
Figura 3. Escorrentía total anual por demarcaciones hidrográficas (periodo 1980-2006). Fuente: Geoportal de ministerio para la transición ecológica – MITECO.
Figura 3. Escorrentía total anual por demarcaciones hidrográficas (periodo 1980-2006). Fuente: Geoportal de ministerio para la transición ecológica – MITECO.
Figura 4. Precipitación total anual por demarcaciones hidrográficas (periodo 1980-2006). Fuente: Geoportal del ministerio para la transición ecológica – MITECO
Figura 4. Precipitación total anual por demarcaciones hidrográficas (periodo 1980-2006). Fuente: Geoportal del ministerio para la transición ecológica – MITECO

Para contextualizar esta situación se debe realizar un análisis también detallado de la demanda de agua por parte de la agricultura, lo que permitirá comprender mejor el grado de presión sobre los recursos hídricos.

España es un país eminentemente agrícola, en el que el regadío supone un 14% de la superficie agraria útil. Pese a ser un porcentaje pequeño, contribuye en algo más de 50% a la Producción Final Vegetal, en un 2,4 % al Producto Interior Bruto del país y emplea a un 4 % de su población ocupadav. Además, el sector agroalimentario español tiene un marcado carácter exportador, superando las exportaciones la cifra de 53.000 millones de Euros anuales, con una tendencia al alza en los últimos años, siendo el destino principalmente la Unión Europea. Solamente los

Países Bajos, Alemania y Francia superan las cifras de exportaciones agroalimentarias de Españavi. Sin embargo, el volumen de agua consumida por la agricultura en España es significativamente superior en España, como se puede apreciar en la figura 5.

Figura 5. Extracciones de agua de los 4 mayores exportadores europeos, desde 1985 a 2010. Fuente: ourworldindata.org con datos de FAO - Aquastat

Figura 5. Extracciones de agua de los 4 mayores exportadores europeos, desde 1985 a 2010. Fuente: ourworldindata.org con datos de FAO - Aquastat

En España, el consumo de agua por parte de la agricultura es aproximadamente el mismo que a nivel global, de alrededor de un 70%, siendo esa cifra superior en ciertas regiones áridas como la cuenca del Segura, donde la cifra llega al 85%vii. El volumen total de agua consumida anualmente por la agricultura de regadío se sitúa en los últimos años en torno a los 15.000 hm3, más de la mitad dedicados a cultivos herbáceos, seguido de frutales, hortalizas, olivar y viñedos. Ese consumo está experimentando una tendencia decreciente a lo largo del presente siglo, como se puede apreciar en la figura 6.

Figura 6. Distribución de agua a las explotaciones agrícolas en España 2000 – 2018. El eje representa el volumen de consumo de agua anual, en m3. Fuente: INE

Figura 6. Distribución de agua a las explotaciones agrícolas en España 2000 – 2018. El eje representa el volumen de consumo de agua anual, en m3. Fuente: INE

Respecto a la distribución espacial de la agricultura de regadío, esta también se encuentra desigualmente distribuida por el territorio nacional. De las más de 3.800.000 ha de superficie de regadío existentes en España (un 7,57% del territorio nacional), más de un cuarto se encuentran en Andalucía, seguido de las dos castillas y Aragón.

Tabla 1. Distribución de la superficie de regadío por comunidades autónomas en España, año 2019. Fuente: Informe sobre regadíos en España 2019viii.

Comunidades AutónomasGravedadAspersiónAutomotrizLocalizadoTOTAL
ha%Ha%Ha%ha%ha%
Galicia12.0381,33%4.2600,74%20,00%1.1720,06%17.4720,46%
Asturias3890,04%530,01%2360,01%6780,02%
Cantabria1100,01%3760,07%360,00%5220,01%
País Vasco1.7660,20%2.3530,41%1.8100,09%5.9290,15%
Navarra47.5495,27%29.7335,20%3.3311,04%21.1261,04%101.7402,66%
La Rioja12.6381,40%11.1111,94%770,02%22.0361,08%45.8631,20%
Aragón187.61220,80%125.45521,92%35.26210,96%69.7753,43%418.10410,92%
Cataluña126.64614,04%28.7415,02%11.9023,70%98.6854,85%265.9746,95%
Baleares2.4570,27%5.9711,04%1.1960,37%11.7810,58%21.4040,56%
Castilla y León118.77013,17%164.12728,68%152.08747,29%30.5981,51%465.58312,16%
Madrid10.2841,14%5.0530,88%2.8570,89%3.0430,15%21.2370,55%
Castilla – La Mancha27.1953,01%99.85717,45%83.58825,99%357.22517,57%567.86614,83%
Comunidad Valenciana81.4779,03%7150,12%90,00%211.40310,40%293.6047,67%
Región de Murcia26.0862,89%7560,13%170,01%159.9297,87%186.7884,88%
Extremadura84.0749,32%25.9874,54%14.4784,50%158.3517,79%282.8907,39%
Andalucía160.66317,81%62.92911,00%16.8015,22%866.93142,65%1.107.32428,92%
Canarias2.4090,27%4.7420,83%10,00%18.6150,92%25.7680,67%
TOTAL902.163100,00%572.219100,00%321.609100,00%2.032.755100,00%3.828.747100,00%

Esta situación implica que en las mayores superficies de regadío se encuentran en cuencas y regiones propensas a sufrir situaciones de estrés hídrico. Este es el caso de cuencas como la del Segura o Guadalquivir, en las que las demandas superan a los recursos renovables disponibles, lo que las convierte en cuencas deficitarias, tal y como se estipula en sus planes hidrológicosixx y como se puede apreciar en la figura 2 desde el indicador WEI+.

Otro componente a tener en cuenta para comprender la situación es la capacidad de almacenamiento de agua. La evolución de las precipitaciones y el volumen embalsado en los últimos años, como se puede apreciar en la figura 7, se encuentra en una clara tendencia descendiente. Como se detallaba al describir el concepto de balance hídrico, la reducción de las precipitaciones y del volumen almacenado aumentan las posibilidades de generar situaciones de estrés hídrico.

Figura 7. Evolución de las precipitaciones y los volúmenes de agua embalsada en España desde octubre de 2013 a octubre de 2019. Fuente: WWF (2019)xi

Figura 7. Evolución de las precipitaciones y los volúmenes de agua embalsada en España desde octubre de 2013 a octubre de 2019. Fuente: WWF (2019)xi

El sector del regadío español ha experimentado una importante evolución en lo relativo a la modernización de los mismos, transformando más de un tercio de su superficie en la última década hacia un regadío más tecnificado y eficiente. Como se puede apreciar en la tabla 2, las superficies de riego de tipo localizado han aumentado en detrimento a otras técnicas menos eficientes como las de gravedad. No obstante, es importante comprender que la superficie de regadío total ha aumentado en un 7% (más de 400.000 ha) en los últimos 10 años.

Tabla 2. Evolución de la superficie regada según tipos de riego en España desde 2009 a 2019. Fuente: Informe sobre regadíos en España 2019viii.

Tipos de RegadioSuperficie (ha)Variaciones (%)
200920102011201220132014201520162017201820192019/182019/Prom. 09-18
Gravedad1.064.2481.043.7041.031.6691.020.2451.004.782986.463978.264943.203926.585908.075902.163-0,65%-8,94%
Aspersión479.697470.758497.794541.150529.215557.935558.834549.668570.360560.177572.2192,15%7,65%
Automotriz265.897262.161284.714297.149298.169304.254306.272311.676318.695317.509321.6091,29%8,41%
Localizado1.591.6161.628.7051.658.3171.662.8471.707.5761.756.1391.792.9851.850.8691.917.8921.988.5252.032.7552,22%15,79%
Otros Sistemas y sin información19.8472.6259791.225816330164163-100,00%
TOTAL3.421.3053.407.9533.473.4743.522.6153.540.5603.605.1213.636.5193.655.4173.733.6953.774.2863.828.7471,44%7,04%

Esta evolución responde a varios factores, entre los que está la financiación destinada a la mejora de las infraestructuras, o el gran peso que en la última década está adquiriendo la exportación y la apertura a nuevos mercados internacionales. Esto ha aumentado el enfoque de gran parte de la modernización a aumentar la productividad de determinados cultivos o a la transformación desde secano a regadío a cultivos como el olivar o el almendro (Figura 8).

Figura 8. Evolución de la superficie regada de cultivos leñosos. Fuente: Informe sobre regadíos en España 2019viii.

Figura 8. Evolución de la superficie regada de cultivos leñosos. Fuente: Informe sobre regadíos en España 2019viii.

Estos datos dan una idea sobre la situación de estrés hídrico bajo la que se encuentran importantes sistemas hídricos en España, en especial en cuencas hidrográficas en las que tiene lugar producción agrícola de cultivos clave para las exportaciones, como se explicará más adelante.

Con el objeto de tener una visión más completa de las implicaciones económicas a las que se expone el sector en España, la información sobre estrés hídrico debe ser analizada desde una perspectiva más amplia y complementada con otros factores para comprender y tener una visión más completa de los riesgos hídricos a los que el sector está expuesto.

Por otro lado, esos riesgos deben ser contextualizados junto con la influencia que la economía global y las tendencias de mercado tienen sobre la agricultura de regadío.

3. Los riesgos hídricos

El concepto de riesgo es una combinación de amenaza y vulnerabilidad. La magnitud de la amenaza y el grado de exposición o vulnerabilidad a dicha amenaza definen las posibilidades de que se produzca un perjuicio o daño.

Cuando hablamos de agua en la agricultura y las cadenas de suministro agroalimentarias, son diversas las amenazas, como las sequías, el cambio climático o los impactos a los ecosistemas, que pueden suponer un riesgo para la producción agrícola y para las actividades relacionadas con las cadenas de suministro. Conocer y analizar estos riesgos se está convirtiendo en una prioridad para las empresas agroalimentarias, debido a las grandes implicaciones que tienen para sus negocios. Las estrategias de empresas o inversores tienen en cuenta los criterios relacionados con el agua, y existe un creciente interés en la generación de planes de acción para mitigarlos, con el objetivo de asegurar la operatividad de los negocios a largo plazo.

3.1.Los riesgos físicos

Los principales riesgos hídricos son aquellos derivados con factores físicos que pueden generar situaciones como el ya mencionado estrés hídrico. Esas situaciones pueden ser causadas o acentuadas por diversos factores, como pueden ser las sequías, la aridez o los impactos del cambio climático. En el caso español, una de las amenazas principales es la desertificación, con un 75% del territorio nacional considerado como en riesgo de desertificación debido a los altos niveles de aridez4, como se aprecia en la figura 9.

4 La aridez se expresa habitualmente como una función de la precipitación, temperatura y evapotranspiración potencial (UNEP, 1997) para estimar la disponibilidad de agua en relación a las demandas atmosféricas.
Figura 9. Mapa de riesgo de aridez en España. Fuente: WWF Water Risk Filter con datos del Programa de Acción Nacional contra la Desertificación (PAND).
Figura 9. Mapa de riesgo de aridez en España. Fuente: WWF Water Risk Filter con datos del Programa de Acción Nacional contra la Desertificación (PAND).

En el caso de las sequías, España es un país muy familiarizado con el fenómeno, convirtiéndose en eventos cada vez más recurrentes. En los últimos 50 años, la tendencia en el número de situaciones de sequía ha aumentado en más de un evento por década5, y las proyecciones apuntan a que esa cifra siga aumentando, como consecuencia de una climatología en la que las precipitaciones son más reducidas y estacionales, en combinación con una media de temperaturas en ascenso.

Las consecuencias del cambio climático son uno de los principales factores a tener en cuenta al hablar de riesgos hídricos. Son varios los aspectos en los que los distintos modelos y proyecciones apuntan a que España es uno de los países más vulnerables al cambio climático en el planeta. Algunos de los efectos más determinantes sobre el sector agroalimentario son la intensidad de las etapas de sequía, o los impactos sobre la escorrentía. El Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX (2017)xii estima que los recursos hídricos disponibles en las diferentes cuencas hidrográficas españolas se reducirán entre un 3% y un 7% hasta 2040, siendo esa cifra aún mayor, de entre un 8 a un 10% en cuencas como la del Guadalquivir.

Otros factores de riesgo físico son aquellos causados por los riesgos de inundaciones o las futuras proyecciones de aumento de las mismas, lo cual puede causar impactos para la agricultura y otras actividades. En este sentido, es también relevante conocer los impactos potenciales de las inundaciones y las proyecciones de aumento de las mismas derivadas de los impactos del cambio climático. Según la cartografía de áreas con Riesgo Potencial Significativo de Inundación (ARPSIs) del Ministerio para la transición ecológica (MITECO), en España se estima que aproximadamente 12.000 kilómetros de superficie están en riesgo de inundación. Los ya mencionados efectos del cambio climático, junto con los cambios en usos del suelo, la deforestación o la erosión, hacen que este sea un riesgo muy considerable para la actividad agrícola.

Los aspectos relacionados con la calidad del agua pueden también ser causantes de situaciones de estrés hídrico, pudiendo limitar el acceso al agua en casos en los que ésta no tenga las condiciones necesarias para su consumo o para su uso por parte de la agricultura.

https://www.eea.europa.eu/data-and-maps/indicators/river-flow-drought-3/assessment

Esto puede suceder por diversos motivos, como la alta carga de nutrientes o contaminantes presentes en el agua. Es común que, en áreas de gran intensidad agrícola, el uso de fertilizantes o agroquímicos durante muchos años provoque un exceso de nutrientes que excede la capacidad de absorción de los sistemas naturales. Nuevamente los impactos del cambio climático también tienen un alto grado de influencia sobre este aspecto, como muestra la figura 9, en la que se estima el cambio en las concentraciones de Nitrógeno para un escenario moderado de cambio climático en Europa según el modelo E-HYPExiii. Países del entorno mediterráneo, en especial España, serán los principales afectados por este efecto, debido principalmente a la reducción de las precipitaciones y la intensidad del uso agrícola del suelo.

Figura 10. Cambio en el porcentaje de concentración de Nitrógeno respecto al periodo de referencia 1971 – 2000 a nivel de cuenca en Europa. Fuente: Swedish Meteorological and Hydrological Institute (SMHI)
Figura 10. Cambio en el porcentaje de concentración de Nitrógeno respecto al periodo de referencia 1971 – 2000 a nivel de cuenca en Europa. Fuente: Swedish Meteorological and Hydrological Institute (SMHI)

Finalmente, otro factor físico de gran relevancia es el de los impactos a los ecosistemas. Situaciones de escasez, mala calidad del agua, fragmentación de los cursos fluviales en régimen natural o la deforestación son causantes de la degradación o alteración de la biodiversidad, tanto acuática como terrestre. Los ecosistemas juegan un papel fundamental en el equilibrio de los sistemas hídricos y por consiguiente sobre la actividad agrícola, interviniendo sobre aspectos clave como la erosión, la calidad del agua, la polinización o el control biológico.

Por otra parte, la actividad agrícola juega un papel clave tanto en un sentido negativo como positivo. Por una parte, la homogenización del paisaje, la deforestación o la alteración en la calidad del agua o del suelo derivados del uso de agroquímicos y de nutrientes, provoca efectos negativos sobre los ecosistemas. Sin embargo, una aportación equilibrada de nutrientes, una correcta ordenación y planificación agrícola y la coexistencia con la fauna y flora local puede favorecer un equilibrio beneficioso tanto para la actividad agrícola como para los ecosistemas.

El concepto de valoración de servicios ecosistémicos es un aspecto que está ganando fuerza a medida que la ciencia muestra crecientes evidencias sobre la importancia de su protecciónxiv. Los sistemas agrícolas que respetan y protegen los ecosistemas se favorecen de servicios como la polinización, el control de inundaciones y de la erosión, entre otros aspectos. Esto apoya a la actividad agrícola y contribuye a mejorar la seguridad alimentaria a largo plazo. Mantener ecosistemas sanos es la mejor forma de garantizar una agricultura sea productiva y de calidad (FAO, 2020) .

https://hypeweb.smhi.se/explore-water/climate-change-data/europe-climate-change/

La iniciativa europea para el mapeo y evaluación de ecosistemas y sus servicios (Mapping and Assessment of Ecosystems and their Services - MAES) forma parte de la estrategia europea para la diversidad 2030xvi, y busca identificar los ecosistemas y las principales presiones a las que están sometidos, con el fin de guiar la toma de decisiones. En las cuencas hidrográficas españolas este aspecto se aborda siguiendo las directrices de la directiva marco del agua e la Comisión Europea, que requiere que los organismos de cuenca identifiquen y evalúen la naturaleza de las presiones (morfológicas, difusas, puntuales o relativas a especies invasoras) a las que están sometidas las masas de agua superficiales y subterráneas, así como su grado de significancia.

Estos aspectos de carácter físico pueden ser considerados como los más relevantes y primarios para la producción agrícola, ya que pueden afectar de manera directa. Sin embargo, existen otros factores de riesgo derivados de los factores físicos que son también de gran importancia, sobre todo si hablamos de las cadenas de suministro. Estos factores se pueden resumir en factores de riesgos regulatorios y riesgos reputacionales.

3.2.Los riesgos regulatorios

Los riesgos regulatorios son aquellos relacionados con el desarrollo de normativas y regulaciones relacionadas con el agua, y su nivel de eficacia e implementación. La existencia o no existencia de un entorno legal que regule aspectos relacionados con el agua, así como su nivel de sofisticación o grado de implementación puede tener un impacto en los aspectos mencionados de escasez o calidad del agua. Por ejemplo, en un entorno en el que existe una normativa clara que regule y limite el uso del agua para el regadío, o que limite y controle la calidad del agua con frecuencia, será más difícil que se den casos de sobreexplotación de recursos o de contaminación, ambos posibles causantes de situaciones de estrés hídrico. Por otro lado puede ser posible que existan las normativas pero que su implementación no sea efectiva, o que no existan los mecanismos para su control y seguimiento.

En contextos como el europeo, en materia de agua existe un marco legal definido por la Directiva Marco del Agua (DMA). Su grado de complejidad y correcta implementación, que puede ser diferente en las distintas regiones y cuencas europeas, definen el nivel de riesgo regulatorio en este aspecto. Existe además una gran cantidad de directivas y estrategias comunitarias, como la citada estrategia de biodiversidad, que hacen que aspectos como la protección de los ecosistemas o la búsqueda de una agricultura sostenible cuenten con un marco regulatorio.

La DMA requiere a los países miembros la consecución de una serie de objetivos encaminados a alcanzar un buen estado ecológico y químico tanto de aguas superficiales como subterráneas, entre otros objetivos. Este proceso se realiza por parte de los organismos de cuenca de cada país, mediante el desarrollo de los ciclos de planificación hidrológica. Los ciclos de planificación hidrológica se realizan cada 5 años, y suponen una gran cantidad de trabajo de identificación, monitoreo y evaluación del estado de las masas de agua, así como de otros aspectos como el control de inundaciones, los planes de sequías o la evaluación de impactos y presiones sobre los ecosistemas. Ese trabajo se reporta a la Comisión Europea siguiendo las directrices de la DMA. La gran cantidad de directivas europeas en relación a los distintos aspectos añade una complejidad y dificultad para su correcta implementación, lo que supone una componente de riesgo regulatorio.

Los riesgos regulatorios se pueden considerar derivados de los riesgos físicos. Es decir, si existen problemas de tipo físico como escasez o contaminación, se desarrollan normas para regular dichos aspectos. Esto se ejemplifica en cuencas como la del Guadalquivir. La escasez de lluvias en los últimos años y los recurrentes periodos de sequías han ocasionado una alarmante reducción del agua embalsada. Esto ha hecho necesario que la autoridad de cuenca tenga que regular las concesiones de agua de riego de manera excepcional, reduciendo las mismas para el uso agrícola hasta un 25%7, con los consiguientes impactos que esto puede generar. La designación de zonas vulnerables por nitratos de origen agrícola8, sujetos a una normativa específica relativa a la aplicación de nutrientes, también es un ejemplo de presión regulatoria generada desde factores físicos.

Otro aspecto regulatorio también es el relacionado con el grado de acceso a agua potable y saneamiento, o el grado de inversión y mantenimiento de infraestructuras hídricas. Por ejemplo, una baja inversión en mantenimiento de infraestructuras clave como presas o depuradoras puedes ser causante de serios problemas físicos de cantidad o calidad. En el caso español, existe un marco legal definido e implementado, y unos altos niveles de acceso a agua potable y saneamiento. En este sentido, el grado de riesgo regulatorio es menor en comparación con otras regiones del planeta.

3.3.Los riesgos reputacionales

Finalmente, un grupo de factores de riesgo también derivado de los factores físicos son aquellos llamados riesgos reputacionales. Los riesgos reputacionales son aquellos relacionados con la importancia cultural del agua, la riqueza natural y la presencia en los medios de asuntos relacionados con dichos aspectos, a nivel local o global. Estos aspectos son de gran peso si hablamos de cadenas de suministro agroalimentarias. Cuando surgen problemas o noticias sobre impactos negativos derivados de aspectos de este tipo (como, por ejemplo, escasez de agua para la población o impactos a los ecosistemas derivados de la sobreexplotación del agua), al consumidor le llegan las informaciones por distintas vías prácticamente en tiempo real, lo que causa que dejen de consumir cierto producto comercializado por cierto vendedor, o que la reputación de dicho vendedor se vea perjudicada por lo que puedan publicar los medios. Esto a su vez, puede causar que el vendedor minorista les exija un uso más responsable a sus proveedores, o incluso dejar de abastecerse de un determinado productor o de una determinada región, con las implicaciones socioeconómicas que ello acarrearía.

En España, el caso más conocido en relación con el riesgo reputacional es el relacionado con el entorno del parque Nacional de Doñana. La falta de control sobre la expansión agrícola a lo largo de las últimas décadas, principalmente de fresas y frutos rojos, alrededor del espacio protegido, y las extracciones de agua para el riego desde las aguas subterráneas de las que depende la salud del espacio natural, ha generado un conflicto que sigue latente a día de hoy. En este espacio se ha evidenciado un alto grado de uso ilegal de agua, que finalmente ha derivado en la declaración de sobreexplotación del acuífero9. Son numerosas las denuncias por parte de organizaciones de protección medioambiental, y existe un gran impacto mediático sobre esta problemática en medios nacionales e internacionales. Este hecho está ocasionando que cadenas de suministro internacionales consideren que existe un gran riesgo para su reputación si se abastecen desde esta región.

7 https://feragua.com/lavozdelregadio/2020/05/12/restricciones-del-25-en-una-campana-que-sera-
dura-pero-no-tanto-como-se-preveia-al-principio/
https://www.miteco.gob.es/es/cartografia-y-sig/ide/descargas/agua/zonas-vulnerables.aspx

Este tipo de situaciones son cada vez más frecuentes, y son numerosos los casos sobre conflictos relacionados con el agua y las cadenas de suministro agrícolas. La digitalización y el creciente acceso a la información hacen que el impacto mediático de dichos casos y su relación con las empresas sea cada vez mayor, con el consiguiente interés de las empresas en proteger sus intereses.

En definitiva, los supermercados, distribuidores, productores o cualquier empresa relacionada con las cadenas de suministro agroalimentarias están teniendo cada vez más en cuenta los factores relacionados con el agua en sus operaciones. Esto está causando un incremento de la importancia de tener en cuenta los riesgos hídricos, y especialmente las empresas que producen, distribuyen y comercializan productos agroalimentarios están aumentando su interés en conocer los riesgos en las regiones desde las que se abastecen, con la finalidad de poder gestionarlos y reducirlos y, en última instancia, garantizar un negocio resiliente y beneficioso.

Para asegurar un negocio beneficioso, se hace necesario conocer y actuar con el objetivo de manejar los riesgos y garantizar que la producción agrícola sea sostenible en todos los sentidos. El riesgo hídrico en las empresas agroalimentarias depende de varios factores. El primero es el grado de dependencia de las materias primas. Por ejemplo, si las materias primas son principalmente cultivos que requieren un consumo intensivo de agua, la dependencia será mayor. El siguiente aspecto a evaluar es la geografía, analizando si las materias primas se producen en regiones de alto riesgo hídrico físico, regulatorio o reputacional. El último aspecto sería la gestión del riesgo, o la capacidad de la empresa para gestionar los riesgos y llevar a cabo acciones encaminadas a la reducción de los mismos.

3.4.Herramientas para la evaluación de riesgos hídricos

A nivel global, existen dos grandes herramientas que aglutinan numerosas bases de datos relativas a los distintos aspectos de riesgo hídrico y que ofrecen una manera de identificar los riesgos existentes en cualquier parte del mundo y comparar la situación de los mismos entre distintas geografías.

El filtro de riesgo de agua del fondo mundial para la naturaleza (WWF – Water Risk Filter) es una herramienta ampliamente utilizada por usuarios y empresas para evaluar los distintos tipos de riesgo, con una orientación principal para su uso por parte de empresas, inversores o cadenas de suministro. La herramienta, de acceso gratuito, cuenta con 32 indicadores de riesgo a escala de sub-cuenca hidrográfica a nivel global, y permite conocer el grado de riesgo hídrico en cualquier parte del mundo, contando también con bases de datos de alta resolución para 8 países, entre los que se encuentra España. La herramienta también incluye una sección de riesgo operacional, que permite incluir datos sobre el uso del agua específico de una determinada actividad. En base a los riesgos identificados a escala operacional y de la cuenca, la herramienta proporciona una serie de respuestas, que se orientan hacia la gestión y reducción de los riesgos identificados y a distintas iniciativas existentes dirigidas a los mismos objetivos (WWF, 2020)xvii.

9 https://www.lavanguardia.com/natural/20200716/482337516763/donana-sobreexplotacion-pozosilegales-wwf.html

El atlas de riesgos hídricos desarrollado por el Water Resources Institute (WRI Aqueduct risk atlas), es otra herramienta para apoyar a empresas, gobiernos y sociedad civil a identificar, comprender y responder ante los riesgos del agua. Los indicadores ofrecidos por esta herramienta aportan informa sobre el estrés hídrico, la variabilidad estacional, la contaminación o el acceso al agua potable y saneamiento. Los mapas y los datos de la herramienta son utilizados por multitud de empresas alrededor del mundo y se citan en numerosas publicaciones, siendo el mencionado índice de estrés hídrico de referencia (Baseline Water Stress), uno de los indicadores más ampliamente utilizados globalmente por empresas y cadenas de suministro agroalimentarias. Es una herramienta de código abierto y acceso público, en constante actualización, que facilita la comparación de los riesgos hídricos entre geografías para identificar regiones o activos con el objetivo de priorizar acciones. La herramienta se compone de 13 indicadores estructurados en riesgos físicos, regulatorios y reputacionalesxviii al igual que la herramienta del filtro de riesgo de agua de WWF. Algunas de las bases de datos, como el mencionado BWS, son compartidos entre las dos herramientas.

Ambos son ejemplos de herramientas diseñadas para su uso de una forma sencilla y comprensible, sin necesidad de conocimientos avanzados sobre hidrología o cualquier otra disciplina. Sus resultados buscan analizar los riesgos que, en última instancia, pueden causar un impacto financiero a las empresas, y busca orientar la búsqueda de acciones o estrategias de respuesta.

Sin embargo, estas herramientas, pese a estar en constante evolución, tienen una serie de limitaciones. Los datos de los que se alimentan tienen una resolución espacio-temporal que puede no reflejar situaciones concretas, como pueden ser infraestructuras hídricas tales como embalses, canalizaciones o trasvases de agua entre cuencas, o situaciones relativas a aguas subterráneas o usos del suelo que puedan influir sobre la disponibilidad de los recursos en momentos concretos, o conflictos locales que puedan ocasionar un riesgo regulatorio o reputacional mayor que el proporcionado por la herramienta. Los resultados promediados proporcionados por estas herramientas pueden también ofrecer una imagen distorsionada de la realidad, al mezclar distintos indicadores relativos a aspectos dispares como los impactos de cambio climático, inundaciones o calidad del agua. El uso recomendado de estas plataformas es como herramientas para la priorización y como puerta de entrada a procesos de validación local más detallados y pormenorizados.

4. Las implicaciones económicas de los riesgos hídricos en España

En la actualidad, las cadenas de suministro agroalimentarias son profundamente globales e interconectadas, y los asuntos relacionados con riesgos hídricos como los mencionados son de vital importancia tanto para empresas de las cadenas de suministro (productores, distribuidores, minoristas…) como para la economía y los ecosistemas de los países y regiones implicadas.

4.1.El peso de las exportaciones agroalimentarias en España

El enfoque de las empresas multinacionales agroalimentarias sobre los riesgos hídricos tiene una gran importancia para España, principalmente desde el punto de vista como país exportador y punto de inicio de cadenas de suministro agroalimentarias internacionales. Las cifras de exportaciones agroalimentarias en España han aumentado de manera progresiva en los últimos años, con un aumento continuo del saldo de las mismas sobre las importaciones.

Figura 11. Saldo de comercio exterior agroalimentario desde 2010 a 2019. Datos en millones de euros. Fuente: Informe anual de comercio exterior agroalimentario, pesquero y forestal. Ministerio de agricultura, pesca y alimentación, 2019.xix

Figura 11. Saldo de comercio exterior agroalimentario desde 2010 a 2019. Datos en millones de euros. Fuente: Informe anual de comercio exterior agroalimentario, pesquero y forestal. Ministerio de agricultura, pesca y alimentación, 2019.xix

La Unión Europea es el principal destino de las exportaciones españolas. En la figura 12 se muestran los principales países, valores y productos exportados.

Figura 12. Principales destinos de las exportaciones a la UE y productos más exportados. Fuente: Informe anual de comercio exterior agroalimentario, pesquero y forestal. Ministerio de agricultura, pesca y alimentación, 2019 xix.
Figura 12. Principales destinos de las exportaciones a la UE y productos más exportados. Fuente: Informe anual de comercio exterior agroalimentario, pesquero y forestal. Ministerio de agricultura, pesca y alimentación, 2019 xix.

Estos datos vienen a evidenciar la importancia de ciertos productos dependientes del regadío para las exportaciones, principalmente los cítricos y los frutos rojos. Tomando estos dos cultivos como ejemplo, se pueden sacar rápidas conclusiones.

La producción española de cítricos, con un valor y un rendimiento en constante crecimiento, se encuentra concentrada en las regiones de Andalucía y la Comunidad Valencianaxx. Estas dos regiones son un ejemplo de espacios con un importante riesgo hídrico, principalmente de estrés hídrico causado por la escasez derivada de sequías, aridez y alto grado de competencia por los recursos. En el caso de los frutos rojos, más del 95% de la producción española se concentra en la provincia de Huelva, en la que se da una situación de alto riesgo hídrico no sólo derivado de factores físicos, sino de importantes factores reputacionales, como los mencionados anteriormente.

Profundizando en el análisis, se puede observar que, en el caso español, la intensidad del uso del agua para la agricultura en la última década se ha mantenido estable mientras que el valor añadido de la producción agrícola ha aumentado progresivamentexxi (Figura 13).

Figura 13. Desarrollo de la aplicación de agua frente al valor añadido bruto de la producción agrícola en España para el periodo 2005 – 2016. Fuente: European Environment Agency (EEA).

Figura 13. Desarrollo de la aplicación de agua frente al valor añadido bruto de la producción agrícola en España para el periodo 2005 – 2016. Fuente: European Environment Agency (EEA).

Este hecho responde a varios factores, pero uno de ellos es el aumento de valor añadido de ciertos cultivos como consecuencia de la intensificación de sus explotaciones, de la transformación de secano a regadío o del valor global de mercado.

4.2. Análisis comparativo con otras geografías: El caso de la almendra y el aguacate.

Para comprender mejor la importancia de conocer los riesgos hídricos en un contexto de cadenas de suministro agroalimentarias, se pueden tomar como ejemplos dos cultivos con creciente relevancia en el contexto actual; el almendro y el aguacate. A nivel global, la tendencia en el consumo de ambos productos está en aumento, principalmente por las propiedades nutritivas y las tendencias relacionadas con la comida saludable. Estas crecientes tendencias son un ejemplo de la influencia de la digitalización en los patrones de consumo globales, con una orientación hacia la alimentación saludable.

Uno de los cultivos que mejor representan esta tendencia es el almendro. España es el país con mayor superficie cultivada de Almendra a nivel mundial, sin embargo, está lejos de ser el país con mayor productividad, por detrás de los principales competidores, Estados Unidos y Australia. Esto se debe a que el almendro en España es un cultivo tradicionalmente de secano, mientras que en Estados Unidos y Australia su cultivo es muy tecnificado, con explotaciones de regadío intensivas orientadas a la alta productividad. El consumo global de almendra no ha dejado de crecer en los últimos años, y se prevé que siga creciendo progresivamente en el futuroxxii, con un consumo global en aumento no sólo como fruto seco, sino también como productos procesados, como las bebidas de almendra.

En España, la superficie dedicada al cultivo de almendro en regadío se ha triplicado en los últimos 5 años, pasando de las 42.000 has a las 130.000 registradas en 2019, y su valor ha aumentado en un 148% en los últimos 10 años. Este aumento de la superficie de regadío se está dando principalmente en las regiones de Andalucía, Castilla la Mancha y Aragón xxiv. En los principales países competidores, las regiones productoras se concentran en gran medida en California (EE. UU) y en el estado australiano de Victoria.

Con respecto al aguacate, la demanda global de este cultivo se ha disparado en las últimas décadas, ayudada por la ya mencionada tendencia global hacia la alimentación saludable que es impulsada por la rápida difusión de información a través de medios digitales. En el caso europeo, los principales países importadores son México, Perú o Chilexxiii. En España, aunque se encuentra muy lejos de os principales países en términos de producción, la superficie cultivada de aguacate se encuentra en crecimiento constante a lo largo del presente siglo, aproximadamente un 20% en la última década, mientras que el valor de las exportaciones ha aumentado en un 72% solamente en los últimos 5 años xix. Su cultivo se da principalmente en la costa mediterránea andaluza, aunque su producción se está extendiendo a otras regiones andaluzas o levantinas.

En España, el valor de la producción de ambos cultivos ha aumentado de una manera considerable en la última década, como consecuencia de la tendencia global en su consumo, lo que les convierte en productos clave para los negocios de exportación, con las consiguientes implicaciones económicas (Figura 14).

GRÁFICO: Evolución del valor de aquacate (miles de euros) GRÁFICO: Evolución del valor de almendro (miles de euros)

GRÁFICO: Evolución del valor de aquacate (miles de euros) GRÁFICO: Evolución del valor de almendro (miles de euros)

Figura 14. Evolución del valor de la producción anual de Aguacate y Almendro desde 2008 a 2018. Fuente: Anuario de estadísticas agrarias y de alimentación 2019xxiv.

Figura 14. Evolución del valor de la producción anual de Aguacate y Almendro desde 2008 a 2018. Fuente: Anuario de estadísticas agrarias y de alimentación 2019xxiv.

A nivel global, existen numerosas empresas distribuidoras, procesadoras o minoristas que comercian con estos dos productos, con un volumen de comercio creciente, como consecuencia del aumento global de su consumo. Estas empresas buscan mantener un negocio beneficioso y resiliente, y para ello buscan obtener información sobre ciertos aspectos clave para mantener el negocio, como son aquellos relacionados con la protección del medio ambiente, o el buen uso del agua. Estas empresas obtienen su suministro de múltiples localizaciones en el mundo, y les es imposible analizar cada una de ellas en detalle. Por ello, utilizan herramientas de evaluación de riesgos hídricos globales, como las mencionadas en el apartado anterior. Un rápido análisis permitirá a estas empresas ver el grado de riesgo relacionado con el agua de manera rápida en los países y regiones mencionadas, como se puede apreciar en la figura 15.

Figura 15. Mapa global de riesgo hídrico físico promediado. Las áreas verdes y amarillas indican áreas de riesgo bajo o medio mientras que las zonas con colores anaranjados o rojos representan áreas de riesgo alto. Fuente: WWF Water Risk Filter.
Figura 15. Mapa global de riesgo hídrico físico promediado. Las áreas verdes y amarillas indican áreas de riesgo bajo o medio mientras que las zonas con colores anaranjados o rojos representan áreas de riesgo alto. Fuente: WWF Water Risk Filter.

Si atendemos a los riesgos hídricos desde una perspectiva global, se podrá observar que, en mayor o menor medida, las regiones españolas y las de los demás países en las que se producen estos cultivos tienen serios niveles de riesgo hídrico, principalmente de tipo físico, derivado de la competencia por los recursos, los impactos del cambio climático o de sequías. En el caso de España, los niveles de riesgo hídrico se situarían entre los más altos.

Si se analiza cada región con un poco más de detalle, se podrá observar que, en regiones como el centro de Chile o California, el sistema productivo está orientado a una alta productividad, con un uso intensivo del suelo y de los recursos, y los cambios en los usos del suelo han sido muy rápidos en los últimos años. En el caso de ambos cultivos, los rápidos cambios en los usos de suelo para la producción de modo intensivo están causando impactos sobre la erosión, los suelos, las fuentes de agua o la biodiversidad. Además, existen casos en los que estos impactos terminan ocasionando serios factores reputacionales, como pueden ser los conflictos relacionados con el cultivo del aguacate, que afectan a aspectos sociales y políticos en países como Chile10 o México11.

Las cadenas de suministro agroalimentarias globales y las empresas implicadas buscan conocer estos aspectos y de manera creciente, buscan identificar las regiones de origen y los asuntos relacionados con el agua que tienen implicaciones sobre el negocio. Por ello, muchas empresas identifican a estos países, entre los que se encuentra España, como zona de alto estrés hídrico, y consecuentemente, como una zona de las que abastecerse supone un riesgo financiero.

10 El aguacate que llega a Europa seca Chile | Planeta Futuro | EL PAÍS. (n.d.). Retrieved August 19, 2020, from https://elpais.com/elpais/2019/03/21/planeta_futuro/1553160674_048784.html
11 4 of Mexico’s cartels are fighting for control of the avocado business - Business Insider. (n.d.). Retrieved August 19, 2020, from https://www.businessinsider.com/mexican-cartels-are-fighting-forcontrol-of-the-avocado-business-2019-9?IR=T

Esto hace que se intensifique el foco sobre la producción agrícola de regadío en España y se compare con otras regiones productoras con similares niveles de riesgo hídrico. Las cadenas de suministro demandarán un uso responsable de los recursos para garantizar una producción resiliente y respetuosa con el medio, aumentando el nivel de exigencia y rigor a los productores. Esto supone por ello un riesgo al sector agroalimentario español y sus exportaciones, y, por lo tanto, a su economía. De ahí la alta relevancia que tiene para España el conocimiento y la gestión de los riesgos hídricos relacionados con la agricultura.

Estos son dos ejemplos de las implicaciones económicas para España de conocer y actuar ante los riesgos hídricos existentes para la producción de cultivos clave para la economía. La importancia que los compradores europeos de estos y otros productos les otorgan a los riesgos hídricos es creciente, lo cual implica una necesidad acción por parte del sector en España, para manejar esos riesgos y aprovechar las oportunidades

5. Conclusiones y Oportunidades identificadas

Realizar un diagnóstico de la situación y de las implicaciones económicas de los riesgos hídricos derivados de los mismos para España debe servir como primer paso hacia una búsqueda de soluciones que permitan fortalecer la posición de España como país agroexportador de cara al futuro. Como suele ser habitual con asuntos de gran complejidad como este, las soluciones también son complejas, y requieren una combinación de acciones coordinadas en distintos campos.

Modernización de regadíos y eficiencia agrícola. En la última década, el sector del regadío español ha experimentado una profunda transformación. En la actualidad, más de la mitad de la superficie de regadío es de tipo localizado, pero sigue habiendo un alto porcentaje de superficie que usa métodos menos eficientes, como el de riego por gravedad, que ocupa un 23 % de la superficie de regadío nacional. Continuar mejorando la eficiencia de la producción agrícola será clave para reducir y optimizar el uso de agua.

Gestión del conocimiento y la información. Existe una evidente oportunidad de incorporar la gran cantidad de conocimientos, datos e informaciones existentes sobre aspectos hídricos, así como la evolución de diferentes métodos y tecnologías relativas al uso sostenible del agua, en favor del sector agroalimentario. Existe un enorme potencial de mejora si se logra conectar de manera eficiente todo ese conocimiento e información desde iniciativas europeas, administraciones, centros tecnológicos y académicos, con acciones prácticas sobre el terreno.

Metodologías, estándares y sistemas de certificación. A nivel global, es muy común la implementación de estándares y sistemas de certificación validados por terceras partes como medio para diferenciarse en el mercado, y de garantizar una producción óptima. Sistemas como GlobalGAP se encuentran ampliamente extendidos en el sector agroalimentario, y otros sistemas de certificación para producción ecológica o de gestión sostenible del agua como el estándar Alliance for Water Stewardship (AWS) buscan un compromiso más amplio con criterios de producción sostenible o un uso del agua que tenga en cuenta en contexto hídrico y la colaboración con otros actores y partes implicadas. En el contexto actual, expandir la implementación de este tipo de estándares y metodologías globalmente reconocidas refuerza la imagen y competitividad del sector.

Diferenciación y creación de marca. La correcta implementación de los estándares y sistemas de certificación puede ser favorable, pero una actitud proactiva que fomente aspectos como la colaboración, la transferencia de conocimientos o ir más allá en aspectos determinados como la divulgación o la protección de la biodiversidad pueden generar una ventaja competitiva. Por ejemplo, promover la interacción y las buenas relaciones entre productores junto con comunidades de regantes, confederaciones hidrográficas, ONG’s y otras administraciones o instituciones académicas puede extenderse a las cadenas de suministro, generando proyectos de cofinanciación, restauración, conservación de la biodiversidad y otros tipos de acciones colectivas que pueden generar un impacto a mayor escala, favoreciendo la existencia de cuencas más sostenibles y resilientes. Este tipo de acciones facilitan la diferenciación y la creación de marca que identifique al sector en el mercado, anticipándose a las crecientes demandas de las cadenas de suministro globales, llevadas por la identificación de los riesgos hídricos.

Digitalización, transparencia y democratización de la información. Existe una oportunidad latente en aprovechar la digitalización y favorecer procesos de compartir la gran cantidad de información existente con claridad, a través del aumento de transparencia en la situación de las cuencas y sus datos individuales, como pueden ser los relativos al estrés hídrico calculados mediante el WEI+ a nivel europeo. Esto puede desarrollarse creando plataformas interactivas sencillas a través de las confederaciones que permitan a agricultores y las cadenas de valor internaciones participar, visualizar y comprender rápidamente la situación de sus cuencas para favorecer la búsqueda de acciones beneficiosas.

Buena gobernanza del agua. Conectar eficientemente los temas anteriores, además de muchos otros, no es una tarea fácil. La modernización de los regadíos es un ejemplo de la importancia de una correcta gestión y coordinación entre usuarios del agua, administraciones, tecnología y comunidad científica. Un crecimiento descontrolado de la superficie agrícola modernizada puede provocar un efecto rebote que provoque un aumento en el consumo total de agua12. En última instancia, esto provocaría un efecto negativo sobre el propio sector, además de un desperdicio de inversiones, un impacto negativo sobre los ecosistemas locales y un potencial daño reputacional. Para evitar ese tipo de situaciones, se hace necesaria una buena coordinación entre usuarios del agua, comunidad científica, sociedad civil, ONG’s y distintas administraciones como las autoridades de cuenca o gobiernos que gestionen los recursos. Estos procesos de gobernanza requieren tiempo y fuerte coordinación, pero sobre todo una base sólida que debe generarse mediante el diálogo, la transparencia y colaboración.

De cara al futuro: Además de los ya mencionados, otro factor que utilizar en favor del sector es el del conocimiento de las tendencias de consumo globales, y de las iniciativas existentes a nivel europeo y global. Como se ha mencionado anteriormente, el consumo de productos como el aguacate o la almendra responden a un cambio en los patrones de consumo globales, orientado a la alimentación saludable.

12 El efecto rebote, o más comúnmente conocido como la paradoja de Jevons, se denomina así por su descubridor, el filósofo y economista inglés William Stanley Jevons (1835-1882). Aunque sus reflexiones se referían inicialmente a los cambios en la eficiencia energética del uso del carbón por las máquinas de vapor, sus conclusiones son perfectamente aplicables al campo de la agricultura de regadío. Este fenómeno afirma que “a medida que el perfeccionamiento tecnológico aumenta la eficiencia con la que se usa un recurso, es más probable un aumento del consumo de dicho recurso que una disminución”. Este efecto se ha dado en numerosas ocasiones como consecuencia de las modernizaciones de regadíos, en las que las nuevas tecnologías introducidas permiten el ahorro de agua, pero esa agua ahorrada acaba siendo derivada para expandir la superficie cultivada o intensificar determinados tipos de cultivos, resultando en un consumo total superior al anterior, además de un aumento de la superficie agrícola o del gasto energético.

Como ejemplo reciente que reafirma esta tendencia, una de las consecuencias del estado de alerta sanitaria derivada de la pandemia del Covid-19 es que los consumidores están aumentando la demanda de productos que refuercen el sistema inmunitario, como pueden ser los cítricos o el aguacate13. En relación al contexto post-Covid, también existe una oportunidad latente y una necesidad de fortalecer el sector agroalimentario español, que será clave para compensar el impacto económico que se prevé que sufrirán otros sectores clave para la economía española, como el turismo.

Más a largo plazo, existen tendencias a nivel europeo que es importante tener en cuenta, como es el “European Green Deal”14. Esta iniciativa de la Unión Europea busca impulsar un cambio del sistema productivo europeo hacia la neutralidad climática, basado en acciones relacionadas con la energía, la movilidad, la industria o la agricultura. Con respecto a la agricultura, existen una serie de objetivos respecto al uso de fertilizantes, pesticidas, la protección de los ecosistemas y el favorecimiento de la agricultura orgánicaxxv. Estar al día, llevar a cabo un seguimiento y alinearse con estas tendencias, y crear las condiciones para adelantarse a la aplicación de medidas para la adaptación a las mismas puede también generar situaciones de ventaja competitiva.

Referencias

i Water in Agriculture. (n.d.). Retrieved August 20, 2020, from
https://www.worldbank.org/en/topic/water-in-agriculture
ii Torres, E. Z., & Kuiper, D. (2017). GSI Technical Paper 1: The Water Balance as a fundamental methodology to inform sustainable water management.
http://www.goodstuffinternational.com/images/PDF/GSI_Tech_paper_1_Water_balance_as_fundamen tal_methodology.pdf
13 Más aguacate y menos bacon: la pandemia cambia lo que comemos | Economía | Cinco Días. (n.d.). Retrieved August 19, 2020, from
https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/04/27/economia/1588008529_316563.html
14 https://ec.europa.eu/info/strategy/priorities-2019-2024/european-green-deal_es

References

  1. xi Sequías | WWF España. (n.d.). Retrieved August 11, 2020, from

References

  1. xvii Water Risk Filter 5.0 Methodology Documentation. (2020). https://waterriskfilter.panda.org/ xviii Aqueduct Global Maps 3.0 Data | World Resources Institute. (n.d.). Retrieved August 14, 2020, from https://www.wri.org/resources/data-sets/aqueduct-global-maps-30-data

References

  1. iii Sutanudjaja, Edwin & Beek, Rens & Wanders, Niko & Wada, Yoshihide & Bosmans, Joyce & Drost, Niels & Ent, Ruud & de Graaf, Inge & Hoch, Jannis & de Jong, Kor & Karssenberg, Derek & López, Patricia & Pessenteiner, Stefanie & Schmitz, Oliver & Straatsma, Menno & Vannametee, Ekkamol & Wisser, Dominik & Bierkens, Marc. (2018). PCR-GLOBWB 2: A 5 arcmin global hydrological and water resources model. Geoscientific Model Development. 11. 2429-2453. 10.5194/gmd-11-2429-2018.

References

  1. iv Use of freshwater resources in Europe — European Environment Agency. (n.d.). Retrieved August 20, 2020, from https://www.eea.europa.eu/data-and-maps/indicators/use-of-freshwater-resources-3

References

  1. Las exportaciones agroalimentarias, pesqueras y forestales continuaron su tendencia al alza en 2019 y alcanzaron 53.180 millones de euros. (n.d.). Retrieved August 11, 2020, from https://www.mapa.gob.es/es/prensa/ultimas-noticias/las-exportaciones-agroalimentarias-pesqueras-yforestales-continuaron-su-tendencia-al-alza-en-2019-y-alcanzaron-53.180-millones-de-euros/tcm:30- 542609

References

  1. vii Confederación Hidrográfica del Segura. (n.d.). Retrieved August 10, 2020, from https://www.chsegura.es/chs/cuenca/resumendedatosbasicos/usosdemandaspresiones/usos.html

References

  1. viii Encuesta sobre superficies y rendimientos de cultivos, Informe de regadíos, 2019. Subsecretaría de agricultura, pesca y alimentación subdirección general de análisis, coordinación y estadística ministerio de agricultura, pesca y alimentación. https://www.mapa.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticasagrarias/regadios2019_tcm30-526243.pdf

References

  1. ix Balance > Datos básicos > Información > Confederación Hidrográfica del Segura. (n.d.). Retrieved August 11, 2020, from https://www.chsegura.es/chs/cuenca/resumendedatosbasicos/balance/

References

  1. x Plan hidrológico de la demarcación hidrográfica del guadalquivir segundo ciclo de planificación: 2015- 2021 memoria. Diciembre de 2015 Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. (2015). https://www.chguadalquivir.es/descargas/PlanHidrologico2015- 2021/Planes_2DO_Ciclo/Guadalquivir/MEMORIA_PHD_GUADALQUIVIR.pdf

References

  1. xii Evaluación del impacto del cambio climático en los recursos hídricos y sequías en España (2017. Documentos y Descargas - Centro de Estudios Hidrográficos (CEH) - Centros y Laboratorios - Organismo - CEDEX. (n.d.). Retrieved August 13, 2020, from

References

  1. http://www.cedex.es/CEDEX/LANG_CASTELLANO/ORGANISMO/CENTYLAB/CEH/Documentos_Descarga s/EvaluacionimpactoCCsequiasEspana2017.htm

References

  1. xiii Arheimer, B., Pimentel, R., Isberg, K., Crochemore, L., Andersson, J. C. M., Hasan, A., & Pineda, L. (2020). Global catchment modelling using World-Wide HYPE (WWH), open data, and stepwise parameter estimation. Hydrology and Earth System Sciences, 24(2), 535–559. https://doi.org/10.5194/hess-24-535-2020

References

  1. xiv McDonough, K., Hutchinson, S., Moore, T., & Hutchinson, J. M. S. (2017). Analysis of publication trends in ecosystem services research. Ecosystem Services, 25, 82–88. https://doi.org/10.1016/j.ecoser.2017.03.022

References

  1. xv Valoración | Servicios ecosistémicos y biodiversidad | Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (n.d.). Retrieved August 14, 2020, from http://www.fao.org/ecosystemservices-biodiversity/valuation/es/

References

  1. xvi Biodiversity Strategy - Environment - European Commission. (n.d.). Retrieved August 17, 2020, from https://ec.europa.eu/environment/nature/biodiversity/strategy/index_en.htm

References

  1. https://www.mapa.gob.es/es/ministerio/servicios/analisis-y-prospectiva/informeanual2019_tcm30- 542612.pdf

References

  1. xx Superficies y producciones anuales de cultivos. (n.d.). Retrieved August 14, 2020, from https://www.mapa.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-agrarias/agricultura/superficiesproducciones-anuales-cultivos/
xxi Water intensity of crop production in Europe — European Environment Agency. (n.d.). Retrieved August 17, 2020, from https://www.eea.europa.eu/data-and-maps/indicators/economic-waterproductivity-of-irrigated-2/assessment
xxii Almond Insights 2016-18-00000 | Enhanced Reader. (n.d.). Retrieved August 17, 2020, from https://industry.australianalmonds.com.au/wp-content/uploads/2018/08/Almond-Insights-2017-18- August22.pdf
xxiii ’Avoc in the market - Stable. (n.d.). Retrieved August 19, 2020, from https://stableprice.com/soaringavocado-consumption-increasing-price-volatility/
xxiv Anuario de estadísticas agrarias y de alimentación 2019. Retrieved August 18, 2020, from https://www.mapa.gob.es/es/estadistica/temas/publicaciones/anuario-deestadistica/2019/default.aspx?parte=3&capitulo=07
xxv From Farm to Fork | European Commission. (n.d.). Retrieved August 19, 2020, from https://ec.europa.eu/info/strategy/priorities-2019-2024/european-green-deal/actions-being-takeneu/farm-fork_en