Inmigración y mercado de trabajo: revisión y evidencia para España
ISMAEL GÁLVEZ-INIESTA
Estudios sobre la Economía Española 2025/15 Julio 2025
fedea
Ismael Gálvez-Iniesta
Universitat de les Illes Balears
1. Introducción
La población mundial que reside fuera de su país de nacimiento superó los 300 millones en 2024, según datos de las Naciones Unidas, lo que equivale aproximadamente al 3,7 % de la población mundial. En Europa, estas cifras se han duplicado desde 1990, pasando de 51 a 94 millones, y representan ya el 12,6 % de la población del continente. En España, el crecimiento de la población extranjera ha sido una de las transformaciones socioeconómicas más notables de las últimas décadas: pasó de 800 mil personas en 1990 (alrededor del 2 % de la población), a cerca de 9 millones en 2024, lo que representa el 18,5 % del total.
Este aumento tan pronunciado, en el que España es un caso extremo, ha suscitado un amplio interés en la literatura económica, tanto para entender sus causas como para analizar sus consecuencias. En este trabajo nos centramos en una dimensión central de ese debate: el impacto de la inmigración sobre el mercado de trabajo, en particular en lo relativo al empleo y los salarios de la población nativa. El objetivo del trabajo es doble. Por un lado, ofrecer una visión general de los principales enfoques metodológicos que la literatura ha desarrollado para estimar el impacto de la inmigración en el mercado de trabajo. Por otro lado, sintetizar los resultados más relevantes de estos estudios, centrando la discusión en el caso español. Como complemento a esta revisión, en la parte final del trabajo presentamos una aplicación empírica actualizada para España, basada en uno de los enfoques metodológicos discutidos previamente y utilizando datos del periodo 2005–2024. Esta aplicación contribuye al debate aportando nueva evidencia basada en datos recientes.
El resto del trabajo se divide de la siguiente manera. En la Sección 2 se esboza el marco teórico que fundamenta los mecanismos a través de los cuales la inmigración puede afectar al mercado de trabajo, y que ha orientado buena parte de la investigación de la literatura. En la Sección 3 damos una visión general de los principales enfoques metodológicos desarrollados por la literatura. En la Sección 4 se resume la evidencia disponible para España. La Sección 5 aplica uno de los enfoques metodológicos de la literatura con los datos actualizados de España el periodo 2005-2024. Por último, la Sección 6 concluye.
2. Marco teórico
El análisis del impacto de la inmigración en el mercado de trabajo ha sido abordado tradicionalmente a partir de modelos económicos estándar que suponen mercados competitivos, trabajo homogéneo y capital fijo en el corto plazo. Estos marcos teóricos permiten identificar mecanismos fundamentales, como la presión a la baja sobre los salarios derivada de un aumento en la oferta laboral. No obstante, la evidencia empírica revela una notable heterogeneidad en los efectos estimados, lo que sugiere que los modelos básicos resultan insuficientes para capturar plenamente la complejidad de este fenómeno. Por ello, esta sección presenta, en primer lugar, el enfoque tradicional a continuación, explora diversas extensiones —como la diferenciación de trabajadores, la rigidez salarial, la complementariedad entre capital y trabajo, y la segmentación del mercado laboral— que permiten comprender de manera más precisa por qué el impacto de la inmigración puede variar según el contexto laboral e institucional.
El modelo básico asume que la economía produce utilizando dos tipos de factores: trabajo y capital. En el corto plazo, el capital se considera fijo, y, en su versión más simple, el trabajo se supone homogéneo. Bajo estos supuestos, la inmigración se interpreta como un shock de oferta que incrementa la cantidad total de trabajadores disponibles (es decir, un aumento en la oferta laboral). La Figura 1 (véase Dustmann et al. (2008); Glitz (2014), para una versión más detallada) ilustra este mecanismo. Antes de la llegada de inmigrantes, la oferta de trabajo está representada por . Tras la llegada de inmigrantes, la oferta se expande hasta . En esta versión simplificada, se asume además que la oferta laboral es completamente inelástica, lo que se refleja en una curva de oferta vertical (es decir, insensible a cambios en el nivel salarial). Este supuesto será revisado más adelante.
En cuanto a la demanda de trabajo , en un mercado competitivo esta viene determinada por la productividad marginal del trabajo: las empresas están dispuestas a contratar trabajadores adicionales siempre que su contribución marginal supere el coste de contratación. Sin embargo, dado que el capital permanece constante en el corto plazo, la productividad marginal del trabajo es decreciente, lo que explica la pendiente negativa de la curva de demanda de trabajo. Este mecanismo puede ilustrarse con un ejemplo del sector de la construcción: si una empresa dispone de un número fijo de grúas (capital fijo en el corto plazo), los primeros trabajadores contratados podrán utilizar plenamente estos equipos, siendo altamente productivos. No obstante, a medida que se incorporan más trabajadores sin un aumento proporcional en la dotación de capital, estos deberán compartir las mismas grúas, esperar turnos o realizar tareas menos eficientes, lo que reduce la productividad adicional que aporta cada nuevo empleado.
En este modelo competitivo estándar, el salario de equilibrio se determina en la intersección de las curvas de oferta y demanda de trabajo. Antes de la inmigración, dicho equilibrio corresponde al punto A. Tras el aumento en la oferta de trabajo causado por la inmigración, el nuevo equilibrio se sitúa en el punto B, lo que se traduce en una reducción del salario de equilibrio (Borjas, 2013). La inmigración genera dos efectos adicionales, ilustrados en la Figura 1. En primer lugar, al aumentar la oferta laboral, la producción total de la economía aumenta. Esta se representa por el área bajo la curva de demanda hasta el nuevo empleo de equilibrio . Parte de esta producción adicional se destina a retribuir a los inmigrantes (área azul). En segundo lugar, se produce una redistribución dentro del ingreso generado por esa mayor producción: la parte que corresponde a los trabajadores nativos se reduce (pasando del área al área en gris), mientras que la parte destinada al capital aumenta (área . En consecuencia, el aumento de la producción causado por la inmigración genera un excedente (surplus, área en rojo), que provoca una ganancia neta para los propietarios del capital, pero a costa de una caída en los ingresos de los trabajadores nativos.
Figura 1: Impacto de la inmigración en el mercado de trabajo en el modelo estándar

No obstante, este modelo incorpora varios supuestos que resultan poco realistas. En primer lugar, asumir que el capital es fijo implica que las empresas no ajustan su capital en respuesta a cambios en la disponibilidad de mano de obra, lo que difícilmente se sostiene en el medio y largo plazo. En segundo lugar, el supuesto de trabajo homogéneo ignora cualquier dimensión de heterogeneidad entre trabajadores, como diferencias en habilidades, experiencia, nivel educativo o idioma. En tercer lugar, el modelo estándar asume una sustitución perfecta entre trabajadores nativos e inmigrantes, ignorando la posibilidad de que exista cierta complementariedad entre ellos. Por último, el modelo supone que la oferta de trabajo es completamente inelástica y que los salarios se ajustan perfectamente, lo que no siempre refleja la realidad de mercados laborales donde existen regulaciones, contratos o rigideces institucionales.
Relajar el supuesto de capital fijo resulta fundamental para un análisis más realista del impacto de la inmigración en el mercado de trabajo. A largo plazo, es esperable que las empresas respondan al aumento en la disponibilidad —o en la composición— de la mano de obra ajustando su stock de capital. Intuitivamente, una mayor oferta de trabajo y una eventual reducción de los salarios aumentan la rentabilidad del capital, dado que este es un factor complementario al trabajo (Friedberg y Hunt, 1995). En otras palabras, la inmigración puede incentivar tanto la inversión nacional como la entrada de capital extranjero, al elevar la productividad del capital.
El incremento del stock de capital, a su vez, eleva la productividad del trabajo y desplaza la demanda de trabajo hacia la derecha, lo que tiende a atenuar -e incluso neutralizar- los efectos negativos iniciales del aumento de la oferta de trabajo sobre los salarios. Este ajuste puede ilustrarse dentro del modelo presentado anteriormente: si la inmigración provoca un aumento en la acumulación de capital, la curva de demanda laboral se desplazará hacia la derecha, trasladando el equilibrio hasta un nuevo punto (punto C en la Figura 1). En este nuevo equilibrio, la cantidad de trabajo empleada es mayor y los salarios podrían mantenerse constantes, a pesar del incremento en la oferta de trabajo.
Este ejemplo sencillo subraya una lección fundamental: el efecto final de la inmigración sobre los salarios depende de manera crucial de la capacidad del sistema productivo para ajustar su dotación de capital físico. Si el capital es perfectamente móvil entre países, o si las empresas pueden adaptar rápidamente su stock de capital ante la llegada de nuevos trabajadores, el impacto sobre los salarios puede ser nulo: la economía se expandiría en términos reales, preservando la relación capital–trabajo y manteniendo estable el salarios promedio.
Relajar el supuesto de trabajo homogéneo también es fundamental para un análisis realista del impacto de la inmigración en el mercado laboral. En la práctica, los trabajadores inmigrantes difieren en múltiples dimensiones respecto a los nativos, como el nivel educativo, las habilidades específicas, la experiencia laboral o el dominio del idioma. Por tanto, el efecto de la inmigración sobre salarios y empleo dependerá en gran medida de cuán similares o sustitutos sean ambos grupos de trabajadores. Por ejemplo, la llegada de inmigrantes con baja cualificación probablemente tendrá un impacto más directo sobre los nativos con niveles educativos y habilidades similares que sobre aquellos con alta cualificación. En términos cuantitativos, como veremos adelante, el impacto de la inmigración dependerá, por tanto, del grado de sustituibilidad entre trabajadores de distintos tipos y de la magnitud del flujo de entrada de trabajadores en cada segmento del mercado laboral (Ottaviano y Peri, 2012).
Por último, el modelo básico representado en la Figura 1 asume que la oferta laboral es completamente inelástica, lo que implica, por construcción, que la inmigración no afecta el nivel de empleo de los trabajadores nativos, ya que estos estarían dispuestos a trabajar independientemente del nivel salarial. Este supuesto limita el análisis de posibles efectos de desplazamiento laboral o de desincentivo a la participación de la fuerza de trabajo local, aspectos que se abordarán con mayor detalle en la sección siguiente. En lo que sigue, formalizamos el gráfico y estas intuiciones en un modelo competitivo estándar, basado en Dustmann et al. (2016).
Función de producción Asumimos una función de producción que combina capital K y trabajo L:
\[Y = A K ^ {\alpha} L ^ {1 - \alpha}\tag{1}\]
El parámetro α representa la participación del capital en la función de producción, mientras que A mide el nivel tecnológico o la productividad total de los factores<sup>1</sup>. El factor trabajo se descompone en dos tipos de mano de obra: de baja cualificación de alta cualificación La agregación de ambos tipos de mano de obra se realiza, como es habitual en la literatura, mediante una función CES (constant-elasticity-of-substitution), de tal manera que:
\[L = \left[ \theta_ {L} L _ {L} ^ {\beta} + \theta_ {H} L _ {H} ^ {\beta} \right] ^ {1 / \beta}\tag{2}\]
donde determina el grado de sustitución entre trabajadores de baja y de alta cualificación: a mayor valor de , más sustitutivos son los dos tipos de trabajo<sup>2</sup>. En el contexto de baja y alta cualificación, la literatura estima una elasticidad de sustitución positiva, en el rango de 1.5-2 (Autor et al., 2008), lo que implica que . En el caso extremo en que los dos tipos de trabajo son perfectamente sustitutivos. Este parámetro resulta fundamental para entender el efecto de la inmigración en el modelo, como veremos adelante.
Por otro lado, asumimos que, dentro de cada nivel educativo, inmigrantes y nativos son sustitutos perfectos. No obstante, en secciones posteriores se explorará la posibilidad de que la sustituibilidad entre inmigrantes y nativos sea imperfecta, lo cual tiene implicaciones relevantes sobre los efectos de la inmigración en el mercado laboral.
Capital y oferta de trabajo Las empresas eligen el capital y trabajo tomando los precios como dados. La oferta de capital se modela como una función creciente de su precio r: , donde r es el precio del capital determina la elasticidad de la oferta de capital. En particular, la elasticidad de la oferta de capital respecto al precio es , por lo que a mayor valor de λ, más inelástica es la oferta de capital a cambios en el precio. En el caso extremo en que , la oferta de capital es perfectamente elástica. Como veremos adelante, y se ha mencionado previamente, el supuesto sobre elasticidad del capital es crucial para entender el impacto de la inmigración en los salarios y el empleo.
En cuanto al trabajo, asumimos que la oferta de inmigrantes es exógena e inelástica frente a variaciones en el salario. Por otro lado, para la oferta de trabajo nativa, inicialmente consideramos también una oferta inelástica; posteriormente, este supuesto será relajado para analizar cómo las variaciones en la elasticidad de la oferta laboral nativa modifican el impacto de la inmigración en el modelo.
<sup>1</sup>La función Cobb-Douglas ha sido ampliamente utilizada en la literatura de crecimiento macroeconómico y está respaldada por la evidencia empírica que muestra que la proporción del ingreso que se destina al trabajo tiende a mantenerse relativamente constante en el largo plazo y entre países.
<sup>2</sup>La elasticidad de sustitución es
2.1. Oferta nativa inelástica
Bajo el supuesto de oferta de trabajo nativo inelástica, por construcción, el shock migratorio no afecta el empleo de los trabajadores nativos todo el impacto se transmite a través de los salarios. En el modelo competitivo estándar, el salario del trabajo con cualificación es igual a su productividad marginal:
\[w _ {g} = (1 - \alpha) A K ^ {\alpha} L ^ {1 - \alpha - \beta} \theta_ {g} L _ {g} ^ {\beta - 1}\tag{3}\]
Tomando logs y diferencias:
\[\Delta l o g w _ {g} = \alpha \Delta l o g K + (1 - \alpha - \beta) \Delta l o g L + (\beta - 1) \Delta l o g L _ {g}\tag{4}\]
Usando la expresión del retorno del capital , sustituimos en la expresión anterior para obtener:
\[\Delta l o g (w _ {g}) = - \frac {\alpha \lambda}{1 - \alpha + \lambda} \Delta l o g L + (\beta - 1) (\Delta l o g L _ {g} - \Delta l o g L)\tag{5}\]
donde denotan, respectivamente, el shock de oferta total y el shock de oferta específica de cualificación ambos medidos como cambios porcentuales. El primer término del lado derecho captura el impacto sobre los salarios del grupo debido a un shock de oferta laboral agregado, que afecta de manera común a todos los niveles de cualificación. Es decir, el efecto común de la inmigración sobre todos los trabajadores. El segundo término captura el efecto diferencial derivado del cambio específico en la oferta del nivel
El primer efecto (primer término de la derecha) depende del parámetro que mide la elasticidad del capital. Cuando el capital es perfectamente elástico , el efecto promedio de un shock de oferta sobre los salarios desaparece, ya que el capital se ajusta plenamente al incremento en la mano de obra (Dustmann et al., 2016). Este caso se interpreta como el efecto a medio-largo plazo de la inmigración (Okkerse, 2008; Edo, 2019). Por el contrario, cuando la oferta de capital es inelástica , el efecto sobre los salarios es negativo: un aumento de la mano de obra causado por la inmigración reduce los salarios. El mecanismo es sencillo: una mayor disponibilidad de trabajo eleva el precio relativo del capital (ya que se vuelve más productivo por el aumento de la mano de obra), lo que provoca una redistribución del ingreso desde el factor trabajo al factor capital. Cuanto más inelástica es la oferta de capital (mayor λ), más pronunciado será el efecto negativo promedio sobre los salarios. Este segundo caso se interpreta como el efecto de corto plazo de la inmigración.
El segundo término de la derecha captura el efecto diferencial derivado del shock de oferta en el grupo de cualificación Es decir, refleja cómo la inmigración afecta de manera desproporcionada al grupo de cualificación del que proviene dicho shock. Por ejemplo, si la inmigración es predominantemente de baja cualificación, entonces para el grupo , ese término será negativo (ya que . Esto implica que los salarios de los trabajadores de baja cualificación caerán más que el salario promedio (el primer término) por tanto, más que para el grupo de alta cualificación. De hecho, dependiendo del valor del parámetro el grupo de alta cualificación podría incluso experimentar un aumento salarial, compensando el efecto negativo promedio (Dustmann et al., 2016). Este término captura la complementariedad relativa entre trabajadores de distinta cualificación y se interpreta intuitivamente así: la llegada de inmigrantes afecta de manera diferente a los trabajadores nativos según la similitud en sus cualificaciones (o habilidades). En general, los nativos con habilidades similares a las de los inmigrantes tienden a competir directamente por los mismos empleos, lo que puede presionar a la baja sus salarios. Por otro lado, los trabajadores nativos con habilidades significativamente diferentes pueden beneficiarse, ya que la inmigración puede complementar su trabajo, aumentando su productividad por ende, sus salarios. Cuando , los dos tipos de trabajo son sustitutivos, por lo que el efecto sobre el grupo que recibe el shock es negativo (Glitz, 2014). Cuanto más sustitutivos (es decir, se acerca más a 0), más pronunciado es el impacto negativo sobre el grupo de cualificación afectado, mientras que el otro grupo experimenta una mayor compensación positiva.
2.2. Oferta nativa elástica
Cuando la oferta de trabajo nativa es elástica, los trabajadores nativos responden activamente a las variaciones en los salarios y en las condiciones del mercado laboral provocadas por la inmigración. En lugar de mantener constante su participación laboral, pueden ajustar su oferta de trabajo reduciéndola o aumentándola, cambiar de sector o incluso retirarse temporalmente del mercado laboral. Esta respuesta endógena reduce el incremento efectivo de la oferta laboral total tras el shock migratorio, atenuando así la caída inicial en los salarios.
Por lo tanto, a mayor elasticidad de la oferta laboral nativa, el impacto negativo de la inmigración sobre los salarios tiende a ser menor, aunque el efecto sobre el empleo nativo será mayor. En el caso extremo de elasticidad infinita, una entrada adicional de inmigrantes desplazaría en su totalidad la oferta laboral nativa, de modo que por cada inmigrante que ingresa, un trabajador nativo dejaría de trabajar. En este escenario, el efecto sobre el empleo sería uno a uno, mientras que el impacto sobre los salarios sería nulo, dado que la cantidad total de oferta laboral permanecería constante.
2.3. Extensiones
Aunque el modelo competitivo estándar proporciona una base útil para analizar el impacto de la inmigración en el mercado de trabajo, sus supuestos simplificadores limitan su capacidad para captar la complejidad del fenómeno en contextos reales. Por ello, la literatura ha desarrollado diversas extensiones que incorporan elementos más realistas y relevantes para comprender mejor los mecanismos subyacentes. Entre estas extensiones destacan la consideración de rigideces salariales, que reflejan la inflexibilidad de los salarios frente a cambios en la oferta laboral; la inclusión de la complementariedad entre capital y trabajo, que reconoce la capacidad de ajuste del sistema productivo más allá del corto plazo; el análisis del grado de sustitubilidad entre trabajadores nativos e inmigrantes, que permite entender cómo las diferencias en habilidades y tareas afectan la competencia y complementariedad en el mercado laboral; y, finalmente, el papel de la innovación asociado a la inmigración, que puede transformar la estructura productiva y las oportunidades laborales.
Rigidez salarial
En el modelo competitivo estándar, los salarios igualan a la productividad marginal del trabajo, asumiendo implícitamente que estos se ajustan de manera inmediata a cualquier cambio en dicha productividad, como podría ser un aumento en la oferta laboral debido a la inmigración.
Sin embargo, en la práctica, los salarios suelen mostrar rigideces a la baja, al menos en el corto plazo. Estas rigideces salariales limitan o incluso bloquean la caída salarial que normalmente provocaría un aumento en la oferta de trabajo (Edo, 2019). Como consecuencia, la señal de precio necesaria para que los trabajadores nativos reduzcan su oferta laboral se ve atenuada, lo que genera un exceso de oferta laboral que se traduce principalmente en presiones sobre el empleo. Esto puede incrementar la probabilidad de desempleo tanto entre los trabajadores nativos como entre los inmigrantes. En este contexto, el impacto de la inmigración en el mercado laboral resulta más complejo: la caída salarial se modera, pero ello ocurre a costa de ajustes en las cantidades, es decir, el empleo, y no en los salarios (d’Amuri et al., 2010; Br¨ucker et al., 2014). Esto resalta la importancia de analizar de manera conjunta las respuestas de salarios y empleo para comprender con precisión el impacto laboral de la inmigración.
Complementariedad de capital y trabajo
El modelo estándar asume que el capital es complementario en igual medida para ambos tipos de trabajo, tanto de baja como de alta cualificación. Además, como vimos anteriormente, el proceso de acumulación de capital no resulta suficiente para que los salarios de los grupos más afectados se recuperen completamente tras un aumento en la inmigración. Sin embargo, estas predicciones cambian si se considera que el capital y la mano de obra de alta cualificación son complementarios, mientras que el capital y la mano de obra de baja cualificada son sustitutos (Ben-Gad, 2008; Lewis y Peri, 2015)
Lewis (2011) propone una extensión del modelo que incorpora esta diferenciación en la relación entre capital y trabajo. Bajo estas hipótesis, una vez que el capital se ajusta completamente, los salarios de todos los grupos regresan a sus niveles previos a la inmigración, por lo que a largo plazo la inmigración no genera efectos distributivos significativos entre los trabajadores nativos.
Esto se explica porque, al no existir la misma sustitubilidad del capital con todos los tipos de trabajo, las empresas pueden absorber la inmigración modificando sus técnicas productivas. En particular, pueden adoptar tecnologías que utilicen de forma más intensiva las habilidades incrementadas por la llegada de inmigrantes, aumentando así la productividad del factor abundante y mitigando los efectos negativos sobre los salarios. Por ejemplo, la inmigración de trabajadores cualificados puede estimular a las empresas a invertir más en capital, elevando la demanda relativa por trabajo cualificado. Por el contrario, con la llegada de trabajadores poco cualificados, las empresas podrían optar por no invertir o incluso reducir su stock de capital, incrementando así la demanda relativa por trabajo de baja cualificación. Estos ajustes tecnológicos permiten absorber completamente la inmigración sin generar cambios en los salarios relativos entre los distintos grupos de trabajadores.
Grado de sustitutabilidad entre inmigrantes y nativos
En el modelo estándar, se asume que inmigrantes y nativos dentro de cada nivel de cualificación son perfectamente sustitutivos. Este supuesto es fundamental, pues implica que ambos tipos de trabajadores producen lo mismo y, por tanto, a las empresas les resulta indistinto emplear a inmigrantes o nativos. Sin embargo, al relajar esta hipótesis y permitir que inmigrantes y nativos no sean sustitutos perfectos dentro de un mismo nivel de cualificación, el impacto de la inmigración sobre salarios y empleo cambia de manera notable.
En particular, cuando ambos grupos realizan tareas diferentes o poseen ventajas comparativas distintas —por ejemplo, los inmigrantes desempeñándose en trabajos con mayor componente manual y los nativos en tareas que requieren habilidades comunicativas—, la competencia por los mismos puestos de trabajo se reduce. En consecuencia, el aumento en la oferta laboral derivado de la inmigración no genera una presión tan directa sobre los salarios de los trabajadores nativos. Por tanto, considerar una sustitución imperfecta entre inmigrantes y nativos proporciona una visión más realista del impacto de la inmigración en el mercado laboral.
Innovación e inmigración
Cuando se introduce la posibilidad de que la inmigración afecte positivamente a la productividad total de los factores (TFP), representada por el parámetro A en la función de producción, el impacto de la inmigración sobre el mercado de trabajo puede ser significativamente más favorable. En este escenario, los inmigrantes no solo aportan trabajo, sino también una diversidad de habilidades, conocimientos e ideas que pueden estimular la innovación, la adopción de nuevas tecnologías y mejorar la eficiencia productiva (Peri, 2016). Hunt y Gauthier-Loiselle (2010) o Kerr y Lincoln (2010), entre otros, muestran que los inmigrantes de alto nivel de cualificación, especialmente aquellos concentrados en ocupaciones STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), contribuyen de forma notable a la generación de patentes y al avance tecnológico en Estados Unidos.
En el modelo, un aumento en A implica que, para un mismo nivel de capital y trabajo, la economía puede alcanzar un mayor nivel de producción. Esto no solo atenúa los posibles efectos negativos sobre los salarios derivados del incremento en la oferta laboral, sino que incluso puede conducir a aumentos salariales.
3. Enfoques metodológicos
La complejidad de canales teóricos y, como consecuencia, la incertidumbre teórica sobre el impacto de la inmigración ha generado necesidad por resultados cuantitativos e investigación empírica capaz de medir todos estos efectos y canales (Edo, 2019). El principal desafío empírico que enfrenta la literatura es que, al comparar un mercado de trabajo antes y después de la inmigración, el escenario contrafactual —es decir, cómo sería el mercado sin inmigración— no es observable.
Existen dos grandes enfoques en la literatura sobre los efectos de la inmigración en el mercado laboral: el enfoque estructural y el enfoque empírico. El primero se basa en la imposición de una estructura teórica explícita que describe la relación entre inmigración y variables como los salarios o el empleo. Los resultados obtenidos de este tipo de estudios se derivan de simulaciones calibradas o estimadas dentro de dichos modelos económicos, por lo que dependen de manera crucial de los supuestos del marco teórico adoptado (Okkerse, 2008).
Por otro lado, el enfoque empírico (o no estructural) impone menos restricciones teóricas sobre la relación entre inmigración y mercado laboral. En lugar de basarse en un modelo teórico explícito, estos estudios explotan la variación observada en la presencia de inmigrantes a lo largo de distintas dimensiones - regiones, sectores productivos o segmentos del mercado trabajo con diferente niveles de cualificación- para estimar de forma directa el impacto de la inmigración sobre los salarios o el empleo nativo. Este enfoque es, por tanto, más dependiente de los datos disponibles y de las estrategias de identificación implementadas, y menos condicionada por supuestos teóricos. No obstante, ello no implica ausencia de supuestos, pues el éxito del enfoque dependen de manera crucial de la validez de los supuestos de la estrategia de identificación, como la exogeneidad del shock migratorio o la correcta especificación de variables instrumentales (Dustmann et al., 2016; Jaeger et al., 2018), sobre lo que profundizaremos más adelante.
3.1. Enfoque estructural
Factor proportion El punto de partida habitual de este enfoque es asumir que la producción de la economía se puede representar mediante una función de producción que combina trabajo y capital para generar un bien agregado (Glitz, 2014). En la aplicación seminal (Borjas, 2003), el factor trabajo es el agregado de trabajadores con distintos niveles educativos. A su vez, cada nivel educativo se compone por trabajadores de distinto nivel de experiencia. En términos del modelo estándar de la sección anterior, equivale a una función CES pero con varios niveles de desagregación. Una vez asumida esta estructura teórica sobre la producción y funcionamiento del factor trabajo, tal como se mostró en el marco teórico, se derivan las condiciones de equilibrio que determinan los salarios. A partir de dichas condiciones, obtenemos una expresión que relaciona los cambios en los salarios de cada grupo con los cambios en la oferta relativa de los diferentes tipos de trabajo.
La clave de este enfoque radica en estimar adecuadamente los parámetros fundamentales del modelo —en particular, las elasticidades de sustitución entre grupos de trabajadores— para poder cuantificar con precisión el impacto de la inmigración sobre salarios y empleo. Una vez estimadas estas elasticidades y otros parámetros relevantes, la función de producción (completamente parametrizada) permite simular el efecto sobre el salario y el empleo de un shock migratorio de cualquier magnitud y composición. De este modo, es posible realizar ejercicios contrafactuales que evalúan cómo se habría comportado el mercado laboral en ausencia de inmigración o ante flujos de diferente composición.
Enfoque de equilibrio general Otra vertiente dentro de los enfoques estructurales son los modelos de equilibrio general, que representan una economía en equilibrio en la que los precios relativos y las cantidades de todos los bienes y factores se determinan de manera endógena. Estos modelos consisten en un sistema de ecuaciones que reflejan la estructura productiva de la economía, describen el comportamiento de los distintos agentes económicos (hogares, empresas, trabajadores, gobierno, etc.) y establecen las condiciones de equilibrio en todos los mercados simultáneamente. La parametrización de estos modelos se realiza mediante procedimientos de calibración o estimación, que asignan valores a los parámetros a partir de datos empíricos observados o supuestos teóricos plausibles. Una vez calibrado, el modelo puede resolverse para obtener un equilibrio alternativo (contrafactual) asociado a un cambio en las condiciones exógenas, como un shock migratorio. La comparación entre este nuevo equilibrio y el equilibrio base permite evaluar de manera sistemática los efectos de la inmigración sobre la producción, el empleo, la distribución del ingreso y el bienestar de la economía (Okkerse, 2008).
La principal ventaja de los modelos equilibrio general radica en su coherencia interna, ya que están microfundados y basados en decisiones óptimas de los agentes económicos (Ortega, 2000). Además, permiten realizar ejercicios contrafactuales de política y estimar efectos agregados sobre variables que afectan al bienestar de la economía, lo que los convierte en una herramienta valiosa para la evaluación de políticas públicas (Chassamboulli y Palivos, 2014). Sin embargo, sus resultados son sensibles a los supuestos teóricos adoptados y a los valores de los parámetros utilizados, los cuales no siempre son directamente observables o fáciles de verificar empíricamente.
3.2. Enfoque empírico
Correlación espacial Este enfoque explota la variación espacial en la llegada de inmigrantes para estimar sus efectos sobre el mercado de trabajo. Dado que los inmigrantes tienden a concentrarse en determinadas áreas geográficas, el análisis espacial aprovecha esta heterogeneidad geográfica para identificar cómo la inmigración afecta el empleo y los salarios en distintos mercados laborales. La idea central del enfoque de correlación espacial consiste en comparar los resultados del mercado laboral (como salarios o tasas de empleo) entre regiones que reciben una elevada proporción de inmigrantes y aquellas que reciben relativamente pocos.
El supuesto de identificación clave es que las regiones con menor exposición a la inmigración pueden servir como un contrafactual válido para aquellas más expuestas; es decir, representan cómo habrían evolucionado salarios y empleo en las áreas receptoras si no hubieran experimentado un aumento migratorio (Glitz, 2014). La inclusión de variables de control —como características demográficas, estructura sectorial o tendencias previas— mejora la comparabilidad entre regiones y refuerza la validez de esta aproximación contrafactual (Edo, 2019).
En la práctica, la mayoría de estudios implementan una estimación de este tipo:
\[y _ {r t} = \alpha + \beta M _ {r t} + X _ {r t} \delta + \varepsilon_ {r t}\tag{6}\]
donde es el indicador del mercado de trabajo de la región r en el periodo t (por ejemplo, salarios o tasa de empleo); es la proporción de inmigrantes en r en el periodo que es la variable explicativa de interés. Para garantizar una comparación adecuada entre regiones, el vector incluye controles de características regionales, como el tamaño de la población, el nivel educativo promedio, la estructura de edad, la proporción de mujeres, etc.
La primera limitación del enfoque es la endogeneidad del porcentaje de inmigrantes, ya que éstos no se distribuyen de manera aleatoria entre las distintas regiones. Al contrario, tienden a asentarse en aquellas con mejores condiciones económicas o perspectivas laborales. En tal caso, una posible correlación positiva entre la llegada de inmigrantes y los salarios o el empleo local podría no reflejar un efecto causal de la inmigración sobre el mercado laboral, sino simplemente la preferencia de los inmigrantes por zonas con mercados laborales más dinámicos.
Una estrategia habitual para abordar este problema de endogeneidad es el uso de variables instrumentales (IV) (Altonji y Card, 2018). Consiste en encontrar otra variable (instrumento), que esté correlacionada con la distribución geográfica de los inmigrantes, pero no esté directamente relacionada con las condiciones actuales del mercado laboral. La idea es aprovechar una fuente de variación que afecte dónde se asientan los inmigrantes, pero que no responda a las dinámicas económicas y laborales recientes de las regiones. El instrumento más empleado en la literatura se basa en la distribución geográfica histórica de inmigrantes por país de origen, aprovechando el llamado efecto red, según el cual los nuevos inmigrantes tienden a establecerse donde ya existe una comunidad de compatriotas. Estas redes facilitan la integración y reducen los costes de migración, permitiendo predecir la ubicación futura de inmigrantes al margen de las condiciones económicas actuales de las regiones receptoras. No obstante, el instrumento presenta limitaciones, ya que la distribución pasada de inmigrantes podría reflejar dinámicas económicas persistentes (Jaeger et al., 2018; Goldsmith-Pinkham et al., 2020). Aun así, sigue siendo una de las estrategias empíricas más utilizadas para mitigar la endogeneidad en este tipo de estudios.
La segunda limitación del enfoque espacial es que asume que los trabajadores nativos son pasivos ante los cambios en su mercado laboral regional. Sin embargo, es razonable pensar que no es así. Por ejemplo, si la llegada de inmigrantes reduce los salarios o empeora las condiciones laborales, algunos trabajadores nativos podrían decidir mudarse a otras regiones. Esta movilidad interna también afecta los salarios y el empleo tanto en las regiones de origen como en las de destino, complicando la interpretación de los efectos observados. Sin embargo, el enfoque espacial suele atribuir todos los cambios en el mercado local a la inmigración, sin distinguir entre los efectos directos de la inmigración y los provocados por la respuesta endógena de los nativos.
Enfoque de celdas de habilidades (skill-cell ) Este enfoque explota la variación en la composición de habilidades de la inmigración para estimar su impacto sobre el mercado laboral. La idea central consiste en dividir el mercado de trabajo en “celdas” definidas por el nivel educativo y los años de experiencia (skill-cell) y explotar la heterogeneidad de la incidencia de la inmigración sobre estas celdas para identificar su efecto. Es decir, a diferencia del enfoque espacial, que compara regiones geográficas, este método compara mercados de trabajo con diferente capital humano a nivel nacional. De este modo, estima cómo la evolución de los salarios o el empleo en cada celda se ve afectada por la llegada de inmigrantes con características similares.
Una ventaja de este enfoque es que la endogeneidad es menos preocupante que en los estudios espaciales, ya que es más plausible asumir que la inmigración hacia celdas específicas de habilidad es exógena respecto a las condiciones laborales de esos grupos. Por ejemplo, un aumento en la llegada de inmigrantes con bajo nivel educativo y poca experiencia laboral a un país puede deberse a factores externos —como políticas migratorias del país de origen o redes migratorias— y no necesariamente a condiciones favorables del mercado laboral para trabajadores con ese perfil específico. Esto permite interpretar la correlación observada como un efecto causal. Sin embargo, el supuesto de exogeneidad no siempre se cumple, especialmente en Europa, donde los países están geográficamente muy cercanos y las barreras para la movilidad interna laboral son prácticamente inexistentes (De la Rica et al., 2014). Además, varios trabajos han documentado autoselección de los inmigrantes según habilidades (Chiquiar y Hanson, 2005; Moraga, 2011), lo que puede sesgar las estimaciones.
Otra ventaja importante del enfoque de celdas es que el supuesto de mercados laborales cerrados entre celdas de habilidad es más plausible que en el caso de los mercados geográficos. Por ejemplo, es inviable que un trabajador nativo se vuelva repentinamente más joven para evitar la competencia de inmigrantes que ingresan a un grupo de experiencia determinado. Por otro lado, obtener un nivel educativo adicional resulta costoso y requiere tiempo.
Sin embargo, este enfoque presenta algunas limitaciones relevantes. En primer lugar, no captura el efecto total de la inmigración sobre la economía, sino solo el impacto directo en grupos específicos de trabajadores definidos por educación y experiencia. Esto implica que posibles efectos indirectos o de equilibrio general quedan fuera del análisis. En segundo lugar, la clasificación de los individuos en celdas de habilidad basada exclusivamente en su nivel educativo puede inducir sesgos, especialmente en contextos donde los inmigrantes están sobreeducados respecto a las ocupaciones que realmente desempeñan (Dustmann et al., 2012). En estos casos, la asignación de inmigrantes a celdas de mayor cualificación no refleja adecuadamente su inserción efectiva en el mercado laboral, distorsionando los resultados del análisis.
4. Evidencia para España
4.1. Enfoque estructural
Factor proportion El trabajo seminal de Borjas (2003), que asume que los trabajadores nativos e inmigrantes con el mismo nivel educativo y experiencia son perfectamente sustitutivos, concluye que el impacto negativo de la inmigración se concentra en los trabajadores de baja cualificación. En particular, estima que un aumento del 10 % de la inmigración redujo los salarios en un 3-4 %. Sin embargo, este resultado depende de manera crucial de ese supuesto de perfecta sustituibilidad, el cual ha sido cuestionado por estudios posteriores para países como EEUU, Alemania, Dinamarca o Reino Unido (Ottaviano y Peri, 2012; Manacorda et al., 2012; d’Amuri et al., 2010; Br¨ucker et al., 2014). Al permitir sustitución imperfecta, Ottaviano y Peri (2012) encuentran que, al contrario de lo encontrado en Borjas (2003), los salarios promedio de los nativos en realidad aumentaron un 0,6 %, con caídas salariales limitadas a dos grupos: los trabajadores sin estudios secundarios completos y los universitarios. Esta menor competencia directa con los nativos implica una mayor competencia entre los propios inmigrantes, lo que afecta negativamente tanto a los recién llegados como a los inmigrantes ya establecidos.
En el caso de España, Amuedo-Dorantes y De La Rica (2011) mostraron que, incluso dentro de un mismo nivel educativo, los inmigrantes presentan una especialización en tareas y una distribución ocupacional diferente a los nativos. Farré et al. (2011) documentaron que su nivel educativo está muy poco correlacionado con su ocupación. En consecuencia, tienden a estar sobrerrepresentados en ocupaciones de bajos ingresos en comparación con los nativos con una cualificación similar.
El principal estudio que aplica el método de factor proportion para España es Amuedo-Dorantes y De La Rica (2013), que estima el impacto de la inmigración sobre los ingresos de los trabajadores nativos y analiza cómo varían los resultados según se asuma una sustitución perfecta o imperfecta entre nativos e inmigrantes. Encuentran que, bajo el supuesto de sustitución imperfecta —es decir, considerando que inmigrantes y nativos no son perfectamente intercambiables dentro de un mismo grupo de educación y experiencia— el efecto negativo de la inmigración sobre los salarios de los nativos es considerablemente más moderado. Además, muestran que la inmigración genera beneficios netos para la economía, si bien estos beneficios no se reparten de manera uniforme entre los distintos grupos de trabajadores.
Enfoque de equilibrio general Los modelos de equilibrio general han permitido analizar los efectos agregados y distributivos de la inmigración en economías con fricciones en el mercado laboral. Por ejemplo, Chassamboulli y Palivos (2014) muestran que una inmigración predominantemente cualificada puede beneficiar a los trabajadores nativos tanto cualificados como a los no cualificados, aunque de manera diferenciada: mientras que los primeros experimentan un aumento en el empleo pero una posible reducción salarial, los segundos mejoran en ambas dimensiones. Battisti et al. (2018) incorporan un estado del bienestar en el modelo y encuentran que la inmigración contribuye a reducir las fricciones del mercado laboral, generando ganancias netas de bienestar para los nativos en la mayoría de los países analizados, con efectos positivos tanto para trabajadores de baja como de alta cualificación. Otros ejemplos recientes que emplean este tipo de modelos incluyen Chassamboulli y Peri (2020), Chassamboulli y Liu (2024), Battisti et al. (2018), Liu et al. (2017) y Albert (2021).
En el caso de España, uno de los primeros estudios que adoptó esta metodología fue Izquierdo et al. (2010), que utiliza un modelo dinámico de equilibrio general para cuantificar el impacto de la inmigración sobre el empleo, el crecimiento del PIB y otros indicadores macroeconómicos para el periodo 1995-2006. Sus resultados muestran que la inmigración generó un aumento del empleo, impulsado principalmente por su estructura de edad (más jóvenes en promedio) y por su mayor tasa de participación laboral. También encuentran efectos positivos sobre la renta per cápita. No obstante, este crecimiento vino acompañado de efectos negativos sobre la productividad, debido principalmente a la distribución ocupacional de los inmigrantes, que se emplean en ocupaciones de menor nivel de cualificación.
Otro estudio que empleó datos españoles es el mencionado Battisti et al. (2018), que utiliza un modelo de equilibrio general para analizar los efectos de la inmigración sobre el bienestar de los trabajadores nativos, diferenciando entre aquellos con alta y baja cualificación. La inmigración influye en el bienestar a través de cuatro canales principales: dos relacionados con el mercado laboral —cambios en salarios y en el nivel de empleo— y dos vinculados al estado del bienestar —variaciones en el gasto por subsidios de desempleo y en la recaudación fiscal. El signo y la magnitud de estos efectos dependen tanto de la composición por habilidades de los inmigrantes como de las instituciones laborales del país. Calibrando el modelo para España, los autores encuentran que la inmigración incrementó el bienestar promedio de los nativos, aunque con efectos diferenciados: positivo para los de alta cualificados y negativo para los de baja.
Finalmente, Gálvez-Iniesta (2024), aplica un modelo de equilibrio general para analizar los efectos de la inmigración en un contexto de recesión económica. Su modelo incorpora fricciones de búsqueda y rigidez salarial para simular la Gran Recesión. El experimento compara dos escenarios: una economía que atraviesa la recesión tras haber experimentado un boom migratorio previo a la crisis (escenario base), y otra en la que dicho boom migratorio no tuvo lugar (escenario contrafactual). Los resultados indican que la inmigración contribuyó a mitigar el impacto de la crisis, ya que el desempleo habría sido mayor en el escenario contrafactual.
4.2. Enfoque empírico
La literatura que utiliza el enfoque de correlación espacial para estudiar los efectos de la inmigración es muy extensa (véase Edo (2019); Okkerse (2008), para una revisión). En general, los resultados sugieren efectos pequeños o incluso insignificantes sobre los salarios y el empleo de los trabajadores nativos. Por ejemplo, en Estados Unidos (Basso y Peri, 2015), Reino Unido (Dustmann et al., 2013), Francia (Mitaritonna et al., 2017) y Alemania (Dustmann et al., 2017). Para un panel de países europeos, D’Amuri y Peri (2014) encuentran que la inmigración favorece el empleo de los nativos al promover una especialización complementaria entre ambos grupos de trabajadores.
En cuanto al enfoque de habilidades, las estimaciones suelen indicar que los posibles efectos negativos de la inmigración se concentran en los grupos de trabajadores que compiten directamente con los inmigrantes. Como se ha señalado anteriormente, la magnitud de los efectos depende en gran medida de la hipótesis que se adopte sobre el grado de sustitución entre nativos e inmigrantes. Entre los estudios representativos de esta literatura podemos destacar Borjas (2003), Liu et al. (2017) y Aydemir y Borjas (2007) para Estados Unidos o Canadá; Steinhardt (2011) para Alemania; Edo (2015) y Edo (2016) para Francia; y Br¨ucker et al. (2014) para Alemania, Dinamarca y Reino Unido.
En el caso de España, el primer estudio en aplicar el enfoque de celdas fue Carrasco et al. (2008). Utilizando datos censales de 1991 y 2001, y la Encuesta de Estructura Salarial de 2002, no encontraron efectos significativos de la inmigración sobre el empleo ni los salarios de los nativos. Estos resultados son consistentes a los que obtuvo posteriormente Gonzalez y Ortega (2011) que, aplicando un enfoque de correlación espacial para el periodo 2001-2006, tampoco encuentran efectos significativos de la inmigración sobre el empleo y los salarios de los trabajadores nativos. Argumenta que la ausencia de efectos negativos se explica porque las regiones absorbieron la mayor oferta de trabajo poco cualificado aumentando la intensidad de uso de esta mano de obra en sectores como comercio minorista, construcción, hostelería y servicios domésticos, sin alterar su estructura productiva.
Un análisis más reciente es el de Ozg¨uzel <sup>¨</sup> (2020) que, aplicando el enfoque espacial y una versión modificada del instrumento de asentamientos pasados examina el efecto de la inmigración en los mercados laborales regionales de España entre 2008 y 2014. Encuentra que la emigración (salida) de inmigrantes de España ayudó a mitigar la caída del empleo y los salarios de los nativos durante la crisis. Por su parte, Gutiérrez-Portilla et al. (2020) analizan el periodo 2004-2015 mediante un modelo de panel espacial, encontrando efectos negativos muy reducidos, principalmente explicados por spillovers entre regiones. Por último, Chassamboulli et al. (2024), utilizando un modelo VAR para España, concluyen que la llegada de inmigrantes tuvo un efecto débil y, en su mayoría, no significativo sobre la probabilidad de encontrar empleo o de perderlo entre los trabajadores nativos.
5. Una aplicación del enfoque de celdas de habilidades
A continuación, presentamos una aplicación empírica del enfoque de celdas de habilidades para estimar el impacto de la inmigración sobre el empleo de los trabajadores nativos en España. Esta estrategia metodológica, revisada en la sección anterior, permite identificar el efecto de los flujos migratorios sobre grupos específicos del mercado laboral definidos por su nivel educativo y experiencia laboral. Utilizamos datos correspondientes al período 2005–2024, lo que nos permite actualizar la evidencia existente incorporando tanto la etapa de fuerte crecimiento migratorio de los años 2000 y la Gran Recesión, como el repunte más reciente que ha seguido a la recuperación económica. Esta aplicación contribuye al debate sobre los efectos de la inmigración en el mercado laboral español, evaluando posibles diferencias entre subperiodos.
5.1. Datos y metodología
Para este análisis utilizamos los microdatos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al período 2005–2024. Elaborada por el INE, se trata de una encuesta trimestral representativa a nivel nacional que recoge información de aproximadamente 65.000 hogares, lo que equivale a unos 180.000 individuos por trimestre. La EPA proporciona datos detallados sobre características demográficas y socioeconómicas de los individuos, y es la fuente principal para la construcción de indicadores del mercado de trabajo en España. Como es habitual en la literatura, restringimos la muestra a individuos en edades comprendidas entre 16 y 64 años. El análisis se lleva a cabo para el conjunto de la población activa, definida como aquellos individuos que participan en el mercado de trabajo (es decir, ocupados o en búsqueda activa de empleo), aunque también se presenta el análisis restringido a hombres, para evaluar posibles diferencias por sexo. Definimos como inmigrantes a los individuos nacidos fuera de España, con independencia de su nacionalidad, mientras que los nacidos en España se consideran nativos. Esta definición es estándar en la literatura económica sobre inmigración y mercado laboral (véase, por ejemplo, Borjas (2003); Ottaviano y Peri (2012)).
Metodología Para construir las celdas de habilidades, combinamos el nivel educativo y la experiencia de los individuos. En cuanto al nivel educativo, utilizamos la variable educativa proporcionada por la EPA, que clasifica la educación en siete niveles: (1) sin estudios (analfabetos), (2) educación primaria incompleta, (3) educación primaria completa, (4) primera etapa de educación secundaria, (5) segunda etapa de educación secundaria con orientación general, (6) segunda etapa con orientación profesional y (7) educación superior. En cuanto a la experiencia, se aproxima mediante la experiencia potencial, que se define como la diferencia entre la edad del individuo y la edad a la que finalizó sus estudios. Esta es una medida estándar en la literatura cuando no se dispone de datos directos sobre la experiencia real. Para evitar valores extremos poco representativos, restringimos el análisis a individuos con menos de 40 años de experiencia potencial.
Para construir las celdas de habilidades, seguimos el enfoque propuesto por Edo (2016), que consiste en dividir el mercado de trabajo en tres grupos educativos y en ocho grupos de 5 años de experiencia (1-5; 6-10, ...- 36-40 años). Los tres niveles educativos corresponden a educación primaria o menos (niveles 1 al 3), educación secundaria (niveles 4 al 6) y educación superior (7). Los resultados son robustos a construir cuatro niveles educativos.
Para estimar el impacto de la inmigración sobre la tasa de empleo nativo, estimamos la siguiente regresión:
\[l o g (y _ {e a t}) = \alpha + \beta l o g (x _ {e a t}) + \theta_ {e} + \phi_ {a} + \delta_ {t} + \theta_ {e} \times \phi_ {a} + \theta_ {e} \times \delta_ {t} + \phi_ {a} \times \delta_ {t} + \varepsilon_ {e a t}\tag{7}\]
donde la variable dependiente es la tasa de empleo de los trabajadores con nivel educativo experiencia a en el trimestre t. La variable explicativa de interés es la proporción de inmigrantes en la celda ea en el trimestre t, definida como:
\[x _ {e a t} = \frac {M _ {e a t}}{M _ {e a t} + N _ {e a t}}\tag{8}\]
donde denotan el número de trabajadores inmigrantes y nativos en la población activa con nivel educativo experiencia a en el trimestre t. El coeficiente de interés es , que mide el efecto asociado a una mayor presencia de inmigrantes en una determinada celda sobre la tasa de empleo de los nativos con características similares. Una valor negativo de sugeriría que inmigración empleo nativo son sustitutos en esas celdas; una estimación no significativa o positiva, en cambio, indicaría ausencia de efectos adversos o incluso complementariedad. Utilizamos la especificación en logaritmos para interpretar en términos de elasticidades.
La ecuación (7) incluye efectos fijos por nivel educativo, experiencia y trimestre, con el objetivo de controlar por diferencias sistemáticas en la tasa de empleo de los distintos niveles educativos, experiencia y a lo largo del tiempo. También incluye la interacción entre educación y experiencia con el efecto fijo de tiempo, para controlar por la posibilidad de que el impacto de la educación la experiencia haya cambiado en el tiempo. Por último, también incorpora la interacción entre educación y experiencia para tener en cuenta que el efecto de la experiencia sobre el empleo puede variar en función del nivel educativo. Los errores estándar se agrupan (cluster ) en celdas de habilidades para ajustar por la posible correlación serial que pueda existir dentro de las celdas. Esto garantiza una estimación más robusta de la significación estadística de los coeficientes.
Estrategia de identificación La estrategia de identificación asume que el coeficiente se identifica a partir de los cambios en la proporción de inmigrantes dentro de cada celda de habilidades a lo largo del tiempo. Sin embargo, como se discute en la Sección 3.2, la distribución y los cambios en la proporción de inmigrantes en celdas no siempre puede considerarse exógena, puesto que los inmigrantes podrían asentarse principalmente en celdas con mejores perspectivas de trabajo, lo cual introduciría un sesgo de endogeneidad al alza en la estimación por mínimos cuadrados ordinarios (OLS).
Para abordar este problema, adoptamos una estrategia de variables instrumentales (IV). En concreto, construimos un instrumento que explota los patrones de asentamiento pasados de los inmigrantes por país de origen, nivel educativo y experiencia (Altonji y Card, 2018; De la Rica et al., 2014; Edo, 2016). La intuición del instrumento se basa en los efectos de red que comentamos en la Sección 3.2: los inmigrantes recientes tiende a ubicarse en los mismos nichos laborales que aquellos de su mismo país que llegaron en el pasado. El supuesto principal que garantiza la exogeneidad del instrumento es asumir que estos asentamientos pasados no dependen de las actuales condiciones laborales, es decir, son exógenos. El instrumento se construye en dos etapas. En primer lugar, se calcula la distribución inicial de inmigrantes por país de origen, nivel educativo y tramo de experiencia en un año base. En segundo lugar, se proyecta esa distribución inicial sobre la evolución agregada de la inmigración por país de origen en años posteriores, independientemente de su nivel educativo. De este modo, se genera una medida “predicha” del número de inmigrantes en cada celda de habilidades que depende únicamente de la composición histórica y del crecimiento total de los flujos migratorios, pero no de las condiciones actuales del mercado laboral en cada celda. Formalmente, el número de inmigrantes de cada celda se calcula de la siguiente manera:
\[\widehat {M} _ {e a t} = \sum_ {c} \frac {M _ {e a , 2 0 0 0} ^ {c}}{M _ {a , 2 0 0 0} ^ {c}} M _ {e a t} ^ {c}\tag{9}\]
donde c indica el país de procedencia. Elegimos el año 2000 como base, puesto que es el primer año disponible de la encuesta. Por otro lado, los microdatos disponibles agregan los países de procedencia en 11 regiones<sup>3</sup>. Usando el número de inmigrantes predicho por el instrumento, calculamos el porcentaje de inmigrantes predicho
La primera etapa del IV se puede escribir como:
\[l o g (x _ {e a t}) = \alpha^ {\prime} + \beta^ {\prime} l o g (\hat {x} _ {e a t}) + \theta_ {e} ^ {\prime} + \phi_ {a} ^ {\prime} + \delta_ {t} ^ {\prime} + \theta_ {e} ^ {\prime} \times \phi_ {a} ^ {\prime} + \theta_ {e} ^ {\prime} \times \delta_ {t} ^ {\prime} + \phi_ {a} ^ {\prime} \times \delta_ {t} ^ {\prime} + \mu_ {e a t}\tag{10}\]
5.2. Resultados
Antes de mostrar los resultados de la estimación por variables instrumentales, comenzamos explorando la relación descriptiva entre inmigración y empleo nativo. Aunque esta correlación no permite establecer causalidad, resulta útil como punto de partida para observar los patrones generales. La Figura 2 muestra la correlación entre los cambios porcentuales (aproximados por diferencias en logaritmos) en la tasa de empleo en una celda y los cambios porcentuales en la proporción de inmigrantes en esa misma celda. Cada punto en la figura representa una observación (mes y celda), y la pendiente de la línea refleja la correlación promedio entre ambas variables. La figura revela una correlación positiva: la pendiente estimada es de 0,10, lo que sugiere que un aumento del 1 % en el porcentaje de inmigrantes en una celda está asociado, en promedio, con un incremento del 10 % en su tasa de empleo. No obstante, debemos ser cautos al interpretar esta correlación como causal, puesto que, como comentábamos anteriormente, es plausible que la causalidad opere en sentido inverso: los inmigrantes podrían estar eligiendo asentarse en celdas con mejores oportunidades laborales, generando así una asociación positiva espuria entre inmigración y empleo nativo.
Pasamos ahora a estimar la ecuación (7). Como primer paso, evaluamos la validez del instrumento examinando la primera etapa de la regresión. Los resultados muestran una fuerte correlación entre el instrumento y la proporción de inmigrantes en las celdas. En la muestra completa, el coeficiente estimado para la variable instrumental es de 0,812, mientras que en la muestra restringida a hombres es de 0,784. En ambos casos, los coeficientes son altamente significativos al 1 %<sup>4</sup>.
La Tabla 1 presenta los resultados de la estimación principal del efecto de la inmigración sobre la tasa de empleo nativo, para distintos periodos, submuestras y especificaciones. El Panel A recoge los resultados para la muestra de hombres, mientras que el Panel B muestra los correspondientes a la muestra completa. Cada panel reporta los valores estimados del coeficiente
Las columnas de la Tabla 1 presentan los resultados para el conjunto del periodo analizado (2005-2024). La columna (1) muestra los resultados obtenidos sin la inclusión de controles adicionales, mientras que la columna (2) incorpora los efectos fijos e interacciones descritos anteriormente. En la muestra restringida a hombres, el coeficiente estimado es positivo pero no estadísticamente significativo. Al ampliar la muestra para incluir a todos los trabajadores, el coeficiente sigue siendo positivo y, en este caso, resulta significativo, aunque únicamente con un nivel de significación estadística del 10 %. En nuestra especificación preferida -columna (2), con controles completos- la estimación puntual para la muestra total es de 0,038. Esta magnitud puede interpretarse como una elasticidad: un aumento del 1 % en la proporción de inmigrantes en una celda genera un aumento del 3,8 % en la tasa de empleo de los nativos en esa celda. No obstante, dado el limitado nivel de significación estadística, estos resultados deben interpretarse con cautela. Por tanto, aunque no se encuentra evidencia de un efecto negativo de la inmigración sobre el empleo nativo, la evidencia a favor de un efecto claramente positivo es, por el momento, débil.
<sup>3</sup>EU-15, EU-27, Resto de Europa, Africa, América del Norte, Centroamérica y Caribe, Sudamérica, Asia <sup>´</sup> Oriental, Asia Occidental, Asia del Sur Sudoeste, Oceanía.
<sup>4</sup>Además, el estadístico F-Kleibergen-Paap rank Wald F, que se utiliza para evaluar la fortaleza del instrumento, toma un valor de 123, muy por encima de del umbral de referencia de 20 habitualmente utilizado para descartar problemas de instrumentos débiles (Stock et al., 2002).
Figura 2: Correlación entre cambios en la tasa de empleo y en el porcentaje de inmigrantes Notas: La figura muestra la correlación entre los cambios mensuales en el logaritmo de la tasa de empleo y los cambios mensuales en el logaritmo del porcentaje de inmigrantes. Cada punto corresponde a una celda y mes. Fuente: Encuesta de Población Activa, INE (2005-2024).

Las columnas (3) a (6) de la Tabla 1 descomponen el efecto estimado por subperíodos. En particular, las columnas (3) y (4) restringen la estimación a la primera mitad de la muestra (2005–2013), mientras que las columnas (5) y (6) se centran en el período más reciente (2014–2024). Para el primer subperíodo (2005–2013), encontramos un efecto positivo y significativo de la inmigración sobre la tasa de empleo nativo, especialmente en la muestra completa de trabajadores. En nuestra especificación preferida -columna (4)- el coeficiente estimado es de 0,19 y es significativo al 1 %. En la submuestra de hombres, el coeficiente es de magnitud similar, pero pierde significación estadística, lo que sugiere que parte del efecto positivo podría estar impulsado por la población femenina. Por el contrario, en el periodo más reciente (2014–2024), caracterizado por un nuevo repunte en los flujos migratorios, el efecto estimado se vuelve negativo. En la especificación con controles -columna (6)- la elasticidad es de -0,042 para la muestra de hombres y de -0,028 para el conjunto de trabajadores.
Cuadro 1: Coeficiente estimado
| 2005-2024 | 2005-2013 | 2014-2024 | ||||
| (1) | (2) | (3) | (4) | (5) | (6) | |
| Panel AHombres | 0.022(0.021) | 0.027(0.027) | 0.082**(0.033) | 0.162*(0.085) | -0.036(0.021) | -0.042***(0.015) |
| Panel BTodos | 0.041*(0.023) | 0.038*(0.022) | 0.140***(0.047) | 0.191***(0.071) | -0.023(0.021) | -0.028**(0.013) |
| Observaciones | 1944 | 1944 | 864 | 864 | 1080 | 1080 |
| Controles | No | Si | No | Si | No | Si |
Notas: La tabla muestra el coeficiente estimado de en la estimación de la ecuación (7) por variables instrumentales. El Panel A restringe la muestra a hombres, mientras que el Panel B utiliza toda la muestra de trabajadores. Los errores estándar, en paréntesis, se agrupan en celdas de habilidades. ∗ ∗∗ ∗∗∗
El contraste entre los efectos positivos en el primer período y los negativos en el segundo sugiere que el impacto de la inmigración sobre el empleo nativo podría depender del contexto macroeconómico, la fase del ciclo migratorio, o de cambios en la composición de los inmigrantes (por ejemplo, en términos de nivel educativo, país de origen o inserción sectorial). Estos resultados subrayan la necesidad de un análisis más detallada de los mecanismos subyacentes que expliquen estas diferencias.
6. Conclusiones
Existen dos grandes enfoques en la literatura sobre los efectos de la inmigración en el mercado de trabajo: el enfoque estructural y el enfoque empírico. El enfoque estructural, basado en la imposición de una estructura teórica explícita, permite simular escenarios contrafactuales y analizar los mecanismos mediante los cuales la inmigración impacta la economía. Por su parte, los enfoques empíricos, que dependen menos de restricciones teóricas pero requieren supuestos de identificación basados en datos, explotan la variación en la presencia de inmigrantes entre áreas geográficas (correlación espacial), o en nichos de mercado definidos por niveles educativos y experiencia laboral (enfoque de celdas de habilidades). Ambos enfoques ofrecen perspectivas complementarias, aunque sus resultados pueden diferir en magnitud y
signo.
La mayoría de los estudios estructurales que usan datos españoles encuentran que, si bien la inmigración puede ejercer cierta presión sobre salarios y empleo en grupos específicos, especialmente en trabajadores menos cualificados, los efectos agregados suelen ser moderados o incluso positivos. Por ejemplo, modelos de equilibrio general calibrados para España muestran que la inmigración ha contribuido a aumentar el empleo y el bienestar promedio de los nativos. Además, en contextos de crisis económica, como la Gran Recesión, la inmigración ha contribuido a mitigar el impacto negativo sobre el mercado laboral.
En cuanto a los enfoques empíricos, la mayoría de los estudios espaciales encuentran efectos pequeños y, en muchos casos, positivos de la inmigración sobre el empleo y los salarios de los trabajadores nativos. Esto suele explicarse porque inmigrantes y nativos tienden a especializarse en tareas distintas y a aportar habilidades complementarias, lo que reduce la competencia directa entre ambos grupos. Por el contrario, los estudios basados en el enfoque de celdas de habilidades tienden a identificar impactos algo más negativos, especialmente en grupos de trabajadores que comparten características similares con los inmigrantes, como los de menor cualificación.
Para España, las conclusiones son, en general, similares a las observadas en otros países, aunque la mayoría de los estudios se ha centrado en las primeras oleadas migratorias de los principios de los 2000. Investigaciones más recientes, centradas en la Gran Recesión, han mostrado que la inmigración contribuyó a mitigar parte del impacto de la crisis, facilitando el ajuste del mercado laboral. Nuestra aplicación empírica, que actualiza los datos hasta 2024, confirma estos patrones: se observan efectos positivos, aunque moderados, sobre el empleo nativo durante el período 2005–2013, mientras que en la etapa más reciente (2014–2024) los efectos son negativos. Este contraste sugiere que el impacto de la inmigración sobre el empleo nativo podría depender del contexto macroeconómico, la fase del ciclo migratorio o de cambios en la composición de los flujos migratorios. Explorar con mayor detalle estas dinámicas temporales y sus causas constituye una avenida futura de investigación especialmente prometedora.
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