Cuentas generacionales de los miembros de los hogares (Cuentas Nacionales de Transferencia para España, 2022)
JULIO LÓPEZ LABORDA
CARMEN MARÍN GONZÁLEZ
JORGE ONRUBIA
ÁNGEL DE LA FUENTE
Estudios sobre la Economía Española 2026/09
Marzo 2026
Julio López Laborda, Universidad de Zaragoza y FEDEA
Carmen Marín González, FEDEA
Jorge Onrubia, Instituto Complutense de Estudios Internacionales y FEDEA
Ángel de la Fuente, FEDEA e IAE-CSIC
Febrero, 2026
Resumen
Este trabajo presenta el conjunto completo de Cuentas Nacionales de Transferencia (National Transfer Accounts, NTA) para los individuos residentes en hogares en España en 2022. A partir de un marco metodológico armonizado y coherente con el Sistema de Cuentas Nacionales, se construyen perfiles por edad y sexo de rentas laborales, rentas de activos, transferencias públicas y privadas, consumo y ahorro. La estimación se basa en una nueva base de datos (las Cuentas Etarias de los Miembros de los Hogares, CEMH) que integra microdatos del Observatorio de FEDEA sobre el reparto de impuestos y prestaciones entre los hogares españoles con agregados de Contabilidad Nacional y estadísticas administrativas.
Nuestros resultados para España reproducen el patrón clásico de la economía generacional en países desarrollados: la existencia de fases sistemáticas de déficit y superávit asociadas al ciclo vital y, por tanto, la aparición de mecanismos de reasignación intertemporales e intergeneracionales. El análisis realizado permite cuantificar con detalle el papel de tres pilares redistributivos en España: (i) el sector público, mediante prestaciones monetarias, especialmente pensiones, transferencias en especie y consumo colectivo; (ii) las transferencias privadas intrahogar, fundamentales para financiar el consumo de los jóvenes; y (iii) la reasignación basada en activos, cuya relevancia aumenta en edades avanzadas.
Más allá de la evidencia cuantitativa para 2022, la principal aportación del trabajo es metodológica: se establecen las bases para una producción recurrente de NTA para España, facilitando comparaciones intertemporales y simulaciones de política en un contexto de envejecimiento demográfico intenso. Así, este marco proporciona una base empírica sólida para analizar la equidad intergeneracional y la sostenibilidad del Estado del bienestar.
Palabras clave: Cuentas Nacionales de Transferencia (NTA); economía generacional; déficit del ciclo vital; demografía; políticas públicas.
Códigos JEL: D64, H20, H53, J11, J18
1. Introducción
Desde el comienzo del siglo XXI, la evolución demográfica de las sociedades desarrolladas ha situado en un lugar destacado del debate económico la cuestión de cómo se articulan los flujos de recursos entre generaciones y a lo largo del ciclo vital. El envejecimiento de la población, en gran medida resultado de la combinación de la prolongación creciente de la esperanza de vida y de las bajas tasas de natalidad experimentadas en las últimas décadas, junto con los cambios en las estructuras familiares y laborales, plantean desafíos crecientes en términos de equidad intergeneracional, así como de efectividad y sostenibilidad financiera de las políticas públicas. Para poder abordar estos retos mediante un análisis empírico riguroso, resulta imprescindible disponer de marcos estadísticos que permitan cuantificar, de forma coherente con la amplitud de las preguntas a responder, los ingresos, consumos, transferencias y ahorros de las personas a lo largo de sus vidas, y que además integren esa información en la arquitectura estadística y contable oficial de los países.
La economía generacional, como suele conocerse a este ámbito del análisis económico aplicado, surge, en buena medida, como respuesta a la necesidad de analizar los vínculos económicos entre generaciones, más allá de la aproximación estática convencional. Este enfoque reconoce que la asignación de recursos no se produce exclusivamente entre individuos que viven en un mismo momento o que pertenecen a la misma generación, sino que también incluye transferencias (flujos) económicas entre generaciones, canalizadas a través de instituciones como la familia, los mercados financieros y el sector público. En este contexto se sitúa la iniciativa de las Cuentas Nacionales de Transferencia (National Transfer Accounts, NTA, por su denominación en inglés). Su construcción está dirigida a proporcionar un marco metodológico homogéneo para estimar cómo se financia el consumo de las personas a lo largo del ciclo vital, identificando los flujos económicos, públicos y privados, que permiten cubrir los déficits vitales en las fases en que los ingresos propios no alcanzan para sostener el nivel de consumo, y diferenciando por edad y sexo.
Las Cuentas Nacionales de Transferencias fueron desarrolladas inicialmente a partir de los trabajos pioneros de Lee (1994a, 1994b), con el objetivo de construir un sistema contable capaz de identificar y cuantificar los flujos individuales de recursos por edades, distinguiendo por categorías entre transferencias públicas (impuestos y prestaciones, monetarias y en especie) y privadas (dentro del hogar, entre hogares y procedentes de instituciones privadas). El marco metodológico de las NTA tiene como antecedentes los modelos de generaciones solapadas de Samuelson (1958, 1976) y Willis (1988). Al mismo se incorporan los fundamentos de la teoría de ciclo vital de consumo y ahorro formulados por Modigliani y Brumberg (1954), su desarrollo agregado en Ando y Modigliani (1963), y las consideraciones sobre transferencias intergeneracionales y acumulación de riqueza establecidas en Modigliani (1986, 1988). Una exposición sintética de estos antecedentes puede consultarse en Mason et al. (2009), Lee et al. (2008) y Lee y Mason (2011).
El proyecto NTA cristalizó a comienzos de la década de 2000, cuando se constituyó una red internacional de investigadores liderada por Ronald Lee (University of California, Berkeley) y Andrew Mason (University of Hawaiʻi at Mānoa) (Lee y Mason, 2014), con el objetivo de armonizar metodologías y generar evidencia empírica comparable entre países. Este esfuerzo culminó en la publicación del National Transfer Accounts Manual por parte de Naciones Unidas (2013), en el que se sistematizan los principios contables del enfoque y se vinculan con el marco del Sistema de Cuentas Nacionales (SNA). Como hemos señalado, el fundamento teórico de las NTA descansa en el concepto de “ciclo vital económico”, según el cual los individuos experimentan fases sistemáticas de déficit (en la infancia y la vejez) y superávit (en la edad adulta), lo que implica la existencia de mecanismos de redistribución temporal e intergeneracional. Estas transferencias pueden ser públicas, canalizadas a través de los impuestos (negativas) y del gasto público (positivas), o privadas, principalmente dentro de los hogares, aunque también entre los miembros de hogares distintos, y en algunos casos procedentes de instituciones privadas. La medición de estos flujos resulta esencial para evaluar la equidad intergeneracional y la sostenibilidad del Estado del bienestar (D’Albis y Moosa, 2015).
El enfoque NTA ha generado un volumen creciente de literatura académica en los últimos años. Un primer bloque de trabajos se ha centrado en el desarrollo metodológico y en la elaboración de cuentas nacionales para distintos países. Además de los trabajos iniciales indicados, son referencias a destacar, sin ánimo de exhaustividad, las aplicaciones nacionales para países como Alemania (Kluge, 2009, 2013), Australia (Temple et al., 2017), Austria (Hammer, 2014; Hammer y Prskawetz, 2022), Corea del Sur (Kim y Lee, 2021), Francia (D’Albis et al., 2015), Italia (Zannella, 2017), Japón (Fukai et al., 2024), Países Bajos (Bruil y Barb, 2015) o Reino Unido (McCarthy et al., 2011), entre otros. Asimismo, existen trabajos con análisis comparativos para varios países, siendo más frecuentes los que prestan atención a cuestiones concretas o focalizan el análisis en segmentos poblacionales concretos (por ejemplo, Kuhn y Prettner, 2018; Kluge et al., 2019; Sambt et al., 2021). En general, se trata de contribuciones que han servido para estandarizar procedimientos, integrar fuentes estadísticas y adaptar la contabilidad generacional a las especificidades institucionales y demográficas de cada país.
En el ámbito europeo, el proyecto AGENTA (Ageing Europe: An application of National Transfer Accounts for explaining and projecting trends in public finances) (Istenič et al., 2016a, 2016b) ha representado una contribución decisiva al desarrollo y aplicación del enfoque NTA en los países europeos. Financiado por la Comisión Europea en el marco del 7º Programa Marco de Investigación (FP7) y desarrollado entre 2014 y 2017, AGENTA surgió como respuesta institucional y académica a la creciente preocupación por los efectos del envejecimiento demográfico sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas y la equidad intergeneracional en Europa. Coordinado por el Vienna Institute of Demography (VID), y con la participación de centros de investigación de referencia en Alemania, Francia, España, Italia, Hungría, Eslovenia y otros países, el proyecto tuvo como objetivo central adaptar la metodología NTA al contexto estadístico europeo, así como generar perfiles por edad comparables de ingresos, consumo, impuestos y transferencias públicas y privadas.
Entre sus principales logros destacan la elaboración de perfiles armonizados para múltiples países de la Unión Europea, el desarrollo de extensiones como las National Time Transfer Accounts (NTTA), que incorporan el valor del trabajo doméstico y los cuidados no remunerados (Vargha et al.,2017; Donehower, 2019; Istenič et al., 2019), la inclusión de dimensiones como el género y el nivel educativo (Hammer et al., 2015) y la propuesta de indicadores específicos como el Age Reallocation Index o los ratios de dependencia para evaluar desde distintas aproximaciones el alcance redistributivo de las políticas públicas por edad (Loichinger et al., 2014). AGENTA también generó una base de datos sistemática y homogénea, que a través de Data Explorer de AGENTA permite explorar y descargar perfiles armonizados de cuentas nacionales de NTA y NTTA, por edad y género para los países de la Unión Europea, incluyendo producción, consumo y transferencias privadas y públicas de recursos monetarios y también de trabajo no remunerado (https://dataexplorer.wittgensteincentre.org/nta/). Además, el proyecto incluye herramientas analíticas para proyectar tendencias fiscales de largo plazo en escenarios de envejecimiento poblacional. Estas herramientas fueron concebidas para que las instituciones de la Unión Europea dispusieran de una mayor capacidad de diagnóstico, a partir de la realización de ejercicios de simulación, especialmente orientados al diseño de reformas de los sistemas de protección social.
Una segunda vertiente de la literatura se ha centrado en aplicaciones temáticas del enfoque NTA, que utilizan los perfiles por edad de ingreso, consumo y transferencias para analizar cuestiones como el dividendo demográfico, la sostenibilidad de los sistemas de pensiones, e impacto de los cambios demográficos sobre el ahorro agregado o la asignación intergeneracional de los recursos públicos. Kuhn y Prettner (2018), por ejemplo, analizan el efecto de la estructura etaria sobre el crecimiento del consumo, introduciendo el concepto de “efecto de rotación generacional”, mientras que D'Albis y Moosa (2015) ofrecen una panorámica de las principales líneas de investigación en economía generacional y sus extensiones, a partir de las NTA. Asimismo, trabajos recientes han extendido el análisis a la dimensión de género, la educación o la estructura familiar, permitiendo identificar desigualdades persistentes en la redistribución de recursos entre grupos poblacionales, con patrones diferentes entre países (Sánchez-Romero et al., 2017; Abio et al., 2021; Spielauer et al., 2022, 2023).
En lo que respecta a España, el grupo de investigación de la Universidad de Barcelona ha sido pionero en la aplicación de la metodología NTA. A lo largo de más de una década, este grupo ha elaborado estimaciones puntuales de las cuentas generacionales para nuestro país, analizando sus implicaciones en términos de redistribución pública y privada, sostenibilidad fiscal y equidad intergeneracional. Entre los trabajos más relevantes destacan Patxot et al. (2011a), donde se elaboran para el año 2000 las primeras NTA para España, Patxot et al. (2011b, 2012, 2015), Abío et al. (2019), Souto et al. (2023, 2025), con un análisis de evolución a largo plazo para el periodo 1958-2012, Rentería et al. (2016), donde se obtienen resultados bajo la aproximación de NTTA, Sánchez-Romero et al. (2013) y Abio et al. (2017a), donde se calcula el dividendo demográfico. Asimismo, este grupo viene desarrollando estimaciones diferenciadas por género y nive educativo, así como ejercicios de simulación para evaluar el impacto de reformas en el sistema de pensiones o en el diseño del Estado del bienestar (Abio et al., 2015, 2017b; Solé et al., 2020).
El presente trabajo se inscribe en este ámbito de investigación de la economía generacional. Su objetivo es la elaboración de las Cuentas Nacionales de Transferencia para España en el año 2022, para los individuos que integran los hogares residentes en el país, actualizando así la información obtenida en las investigaciones señaladas más arriba. Utilizando la metodología habitual de los NTA, en este estudio se ofrece una fotografía detallada por edades del déficit a lo largo del ciclo de vida y del papel redistributivo del Estado y de las familias, a través de las transferencias netas públicas y privadas entre generaciones y de la reasignación de activos a lo largo del tiempo.
El resto del trabajo se estructura de la siguiente forma. En la sección segunda se presentan los fundamentos conceptuales del enfoque NTA. A continuación, se describe el marco de las cuentas generacionales para España, aunque sin entrar en los detalles de la construcción de las variables utilizadas, que se recogen en un informe específico sobre la base de datos de renta, consumo, prestaciones públicas y otras variables desagregadas por edades que sirve de punto de partida al trabajo (de la Fuente, Marín, López Laborda y Onrubia, 2026). En la tercera sección se muestran los principales resultados obtenidos para 2022, con especial atención a la evolución del déficit de ciclo vital, las transferencias netas por edad y el saldo de redistribución intergeneracional. El trabajo concluye con una reflexión final sobre las implicaciones de los resultados obtenidos y las posibles líneas de extensión.
2. El marco de referencia: las Cuentas Nacionales de Transferencias
Las Cuentas Nacionales de Transferencia (NTA) cuantifican las fuentes y usos de recursos de los individuos de cada segmento de edad y sexo, centrándose en la situación de individuos promedio o representativos de cada colectivo de interés. La información disponible se organiza de una forma determinada que pone el foco en la existencia y cuantía de desequilibrios entre las rentas del trabajo y los flujos de consumo de cada colectivo y en la dirección y tamaño de los flujos intergeneracionales de recursos públicos y privados que permiten financiar el consumo a lo largo del ciclo vital.
En esta sección se describen los rasgos esenciales de la construcción de las cuentas para España correspondientes al año 2022. Aunque en muchos aspectos hemos seguido algunas de las guías elaboradas por distintas instituciones e iniciativas, como la ONU (Naciones Unidas, 2013) o AGENTA (Istenič et al., 2016b), puesto que nuestro interés radica en mostrar cómo los individuos de diversas edades financian su consumo, nos vamos a centrar en los flujos, públicos o privados, que van desde o hacia los hogares. Este es el enfoque que siguen algunas aplicaciones de la metodología de las NTA (por ejemplo, Bruil y Barb, 2015, para los Países Bajos), y es más restringido que el adoptado por la ONU o AGENTA, que identifican y cuantifican los flujos entre todos los sectores de la economía del país.
Los datos utilizados proceden de la base de datos de las Cuentas etarias de los miembros de los hogares españoles (CEMH) que desagrega por sexos y por edades simples los principales componentes de las cuentas nacionales que corresponden a los hogares residentes en España. Esta base de datos, descrita en de la Fuente, Marín, López Laborda y Onrubia (2026), se elabora anualmente en el marco de un proyecto conjunto de FEDEA y la Fundación Mapfre con vocación de continuidad cuyo objetivo es proporcionar información útil para el análisis de diversas cuestiones relacionadas con la economía generacional y las implicaciones económicas de envejecimiento de la población.
El punto de partida de las CEMH, a su vez, ha sido la base de microdatos con información detallada sobre impuestos pagados y prestaciones y gastos públicos recibidos por una muestra representativa de los hogares residentes en España, elaborada por Fedea para su Observatorio anual sobre el reparto de los impuestos y las prestaciones entre los hogares españoles (López Laborda, Marín y Onrubia, 2025) a partir de la fusión estadística de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) y la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF), complementadas con datos de otras fuentes oficiales sobre tributos y gasto público. En las CEMH el foco se desplaza desde los hogares a los individuos, asignando los totales de las variables de interés en cada hogar a sus miembros y agrupando a estos por edades simples y sexo, y la información del Observatorio se completa o calibra con datos procedentes de la Contabilidad Nacional de España y de otras estadísticas oficiales. Los detalles sobre la procedencia de los datos, los criterios de imputación utilizados y la construcción de las variables recogidas en las CEMH se discuten en detalle en e trabajo ya citado de de la Fuente, Marín, Lopez Laborda y Onrubia (2026).
Las unidades de análisis en nuestras NTA son los miembros de los hogares residentes en España. Aunque las variables se calculan para cada individuo de la muestra de hogares, los resultados se presentan para la media de individuos de cada edad simple y sexo, desde el año del nacimiento (“cero años”) hasta los años finales, que se agrupan de los 85 años en adelante . Los datos brutos por edades se someten a un procedimiento de “alisamiento” o suavizado (smoothing), que ayuda a reducir el ruido o las irregularidades inevitables en muestras relativamente reducidas, como son las de nuestras encuestas de partida.
El punto de partida para construir las NTA es la identidad entre las fuentes (recursos) y usos (empleos) de renta de los individuos, recogidos en las cuentas no financieras de los sectores institucionales de CN:
\[Y ^ {L} (e) + Y ^ {A} (e) + S ^ {P R} (e) + S ^ {P U} (e) = C (e) + A (e) \tag {1}\]
son las rentas del trabajo, por cuenta propia o ajena, de las personas con edad e, e , las rentas procedentes de sus activos, que se dividen entre las rentas del capital y de la propiedad (dividendos e intereses, entre otros). es el saldo de las transferencias privadas y , el saldo de las transferencias públicas, que se calcula como la diferencia entre las prestaciones y gastos públicos por un lado y los impuestos y cotizaciones sociales, por el otro. Finalmente, es el consumo total de los individuos, tanto de carácter privado como público, y , el ahorro o desahorro de estos.
Esta expresión permite comparar, para cada edad (y sexo, en su caso), las fuentes de ingresos de los individuos con los usos que hacen de ellos, mostrándose, finalmente, como saldo, su posición de ahorro o desahorro neto. Alternativamente, si el objetivo es, como en este trabajo, analizar cómo se financia el consumo a lo largo del ciclo vital, los flujos anteriores pueden reordenarse en tres cuentas siguiendo el esquema habitual en la literatura sobre NTA: la cuenta de déficit o superávit de ciclo vital, la cuenta de transferencias netas y la cuenta de reasignación neta de activos. Como veremos, el saldo de la primera se iguala a la suma de los saldos de las otras dos. A continuación, se detalla la construcción de cada una de estas cuentas.
2.1. Cuenta de déficit o superávit de ciclo vital
Esta cuenta refleja si, en promedio, los individuos de cada edad generan a través de su trabajo ingresos suficientes o no para financiar su consumo. En la metodología NTA, el déficit de ciclo vital se define como la diferencia entre el consumo total (privado y público) y las rentas del trabajo (por cuenta propia y ajena), excluyendo otras fuentes de renta, como las rentas de capital y de la propiedad. Esta convención, inspirada en la teoría del ciclo vital de Modiglian (1970), permite identificar cuándo se genera un excedente productivo que luego se redistribuye vía transferencias o activos para cubrir los déficits en las fases iniciales y finales de la vida.
El saldo de esta cuenta, )+),(#), se calcula de la siguiente manera:
\[C D C V (e) = C (e) - Y ^ {L} (e) \tag {2}\]
El consumo está integrado por el consumo privado, impuestos indirectos excluidos, , y el consumo público, :
\[C (e) = C ^ {P R} (e) + C ^ {P U} (e) \tag {3}\]
Entre los gastos de consumo privado, se atribuye a todos los miembros del hogar su consumo imputado de los servicios de la vivienda principal del hogar en propiedad, repartiendo per cápita el importe total imputado al hogar en la ECV.
Por su parte, el consumo público lo integran el consumo colectivo, (servicios públicos generales, defensa, medio ambiente, infraestructuras, ocio y cultura, etc.) y las prestaciones sociales en especie de sanidad, educación y protección social (atención a la dependencia, discapacidad, etc.), :
\[C ^ {P U} (e) = C ^ {C O} (e) + S ^ {P U E S} (e) \tag {4}\]
Las rentas del trabajo son tanto las procedentes del trabajo por cuenta ajena, , como por cuenta propia (profesionales y autónomos, incluyendo el arrendamiento de inmuebles, por coherencia con su tratamiento en CN), . En ambos casos, se trata de rentas brutas, sin descontar cotizaciones sociales o pagos a cuenta en el IRPF:
\[Y ^ {L} (e) = Y ^ {L W} (e) + Y ^ {L E} (e) \tag {5}\]
2.2. Cuenta de transferencias netas
Esta cuenta, , refleja el saldo de los flujos que se producen entre los individuos de cada edad y otros individuos o con el sector público. La cuenta está integrada por dos saldos. El primero es el saldo de las transferencias privadas, , que se realizan entre particulares. E segundo corresponde a las transferencias públicas, , que tienen lugar entre los particulares y el sector público:
\[C T N (e) = S ^ {P R} (e) + S ^ {P U} (e) \tag {6}\]
Las transferencias privadas netas incluyen las transferencias intrahogares, (normalmente, de padres a hijos, para financiar el consumo privado de estos últimos, que carecerán de recursos propios suficientes), las transferencias interhogares, &#$(,(#) (por ejemplo, pensiones alimenticias o entregas de dinero para cubrir gastos de consumo) y las transferencias entre los hogares y el sector privado, (por ejemplo, las indemnizaciones por despido o las prestaciones y aportaciones a planes de pensiones privados):
\[S ^ {P R} (e) = S ^ {P R I H} (e) + S ^ {P R E H} (e) + S ^ {P R S P} (e) \qquad \qquad [ 7 ]\]
Las transferencias públicas netas se obtienen como la diferencia entre las prestaciones y gastos públicos recibidos por los individuos y los impuestos y cotizaciones sociales que estos pagan:
\[S ^ {P U} (e) = S ^ {P U M O} (e) + S ^ {P U E S} (e) + C ^ {C O} (e) - T (e) \tag {8}\]
donde son las prestaciones monetarias públicas: pensiones de jubilación, supervivencia e invalidez, prestaciones por desempleo, ayuda familiar y otras. son, respectivamente, las prestaciones en especie y el consumo colectivo, que ya hemos definido en la sección anterior. son los impuestos, tanto estatales como autonómicos y locales y las cotizaciones sociales que soportan los hogares. Hemos individualizado en cada hogar los importes del IRPF, el Impuesto sobre Sociedades atribuible al mismo, el Impuesto sobre el Patrimonio, el los Impuestos Especiales y sobre las Primas de Seguros, el ITPAJD, el IBI, el IVTM y las cotizaciones sociales a cargo tanto de trabajadores y autónomos como de empleadores, incluyendo las aportaciones realizadas por el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) en favor de los desempleados.
En cuanto a las transferencias intrahogares, el importe positivo o negativo correspondiente a cada miembro del hogar se calcula a partir de otras variables de las Cuentas, procediendo de la siguiente manera. En primer lugar, se determina el déficit o superávit en el consumo privado de cada miembro del hogar (excluido el consumo imputado de la vivienda habitual), que se calcula como la diferencia entre su consumo privado, , y su renta disponible, :
\[D ^ {C P R} (e | h) = C ^ {P R} (e | h) \cdot Y ^ {D} (e | h) \tag {9}\]
La renta disponible tiene los siguientes componentes:
\[Y ^ {D} (e | h) = Y ^ {L} (e | h) + S ^ {P R E H} (e | h) + S ^ {P R S P} (e | h) + S ^ {P U M O} (e | h) - T (e | h) \qquad [ 1 0 ]\]
La ecuación [10] define la renta disponible como la suma de la renta del trabajo y las transferencias monetarias públicas y privadas, menos los impuestos. No se incluyen las rentas procedentes de activos, ya que estas, correspondientes a los retornos del capital acumulado a lo largo del ciclo vital, se contabilizan en la cuenta de reasignación neta de activos. Esta distinción, recogida en la metodología NTA, ayuda a diferenciar entre rentas generadas en la actividad económica corriente (rentas de la prestación del factor trabajo) y aquellas otras procedentes del capital acumulado (ahorro), lo que facilita el análisis de la forma en la que los individuos, a cada edad, financian los déficits del ciclo vital y el ahorro.
A continuación, para el cálculo de las transferencias intrahogar, se imputa a todos los miembros del hogar con déficit una transferencia positiva por el importe del mismo; y a cada miembro de hogar con superávit, una transferencia negativa proporcional a su superávit. Si todos los miembros del hogar presentan déficit, suponemos que este se financia por los mayores de 30 años, en proporción inversa al tamaño de su déficit; si en el hogar no hay menores de 30 años, no hay transferencias.
Por lo que se refiere a la vivienda habitual en propiedad, la ECV imputa a los hogares una renta por la utilización de esa vivienda, que da lugar a dos apuntes en las NTA. Por un lado, esa renta se asigna por partes iguales a los miembros del hogar mayores de 30 años (o de 18 años, si en el hogar no hay mayores de 30), como renta del capital, dentro de la Cuenta de reasignación neta de activos, que examinaremos enseguida. Por otro lado, esa renta imputada al hogar se consume, como ya hemos visto más arriba, en la misma cuantía por todos los miembros del hogar que comparten la vivienda, con independencia de su edad y renta. En consecuencia, los mayores de 30 años, a los que asignamos la titularidad de esas rentas, deben financiar con las mismas su propio consumo de vivienda y el de los demás integrantes del hogar. Por eso imputamos una trasferencia positiva intrahogar a cada miembro menor de 30 años (o, en su caso, de 18), por el importe de su consumo de vivienda habitual, y, en paralelo, transferencias negativas de igual cuantía a cada miembro mayor de 30 años (o de 18, en su defecto).
En coherencia con los criterios seguidos en su construcción, el agregado de las transferencias intrahogar en cada hogar es cero, ya que se compensan exactamente las transferencias positivas y negativas.
Comparando las expresiones [4] y [8], se comprueba que el consumo público de los individuos se “autofinancia”: el mismo importe que se imputa a cada persona en concepto de transferencia pública por las prestaciones en especie y consumo colectivo en [8] es el que se le imputa como consumo público en [4].
2.3. Cuenta de reasignación neta de activos
Esta cuenta, )4*1(#), está integrada por las rentas de los activos titularidad de los individuos, , y el ahorro, *(#):
\[C R A N (e) = Y ^ {A} (e) - A (e) \tag {11}\]
Las rentas de activos son las rentas de propiedad, (dividendos e intereses) y las rentas de capital, :
\[Y ^ {A} (e) = Y ^ {P} (e) + Y ^ {K} (e) \tag {12}\]
En las rentas del capital se incluye el excedente neto de explotación no distribuido de las sociedades que corresponde a los hogares, , y el de los particulares, , que está constituido por la imputación de la renta de la vivienda habitual a sus propietarios:
\[Y ^ {K} (e) = E N E ^ {S} (e) + E N E ^ {P} (e) \tag {13}\]
El ahorro es la variable de cierre de las Cuentas Nacionales de Transferencia. Se calcula a partir de las tres cuentas examinadas, de manera que el consumo en cada edad del ciclo vital se cubre con rentas laborales y de activos, transferencias públicas y privadas y ahorro (o desahorro). Si integramos los saldos presentados en las expresiones [2], [6] y [11]:
\[C D C V (e) = C T N (e) + C R A N (e) \tag {14}\]
Es decir:
\[C (e) - Y ^ {L} (e) = S ^ {P R} (e) + S ^ {P U} (e) + Y ^ {A} (e) - A (e) \tag {15}\]
Despejando de la anterior expresión el ahorro y reordenando términos:
\[A (e) = Y ^ {L} (e) + Y ^ {A} (e) + S ^ {P R} (e) + S ^ {P U} (e) - C (e) \tag {16}\]
Se llega al mismo resultado despejando el ahorro de la identidad entre recursos y empleos de la expresión [1].
2.4. Alisado de las series
La metodología NTA utiliza un procedimiento de alisado para representar las series de las variables primarias por edad. El objetivo es suprimir las irregularidades derivadas del reducido tamaño de las muestras de microdatos empleadas, evitando, a su vez, la eliminación en los perfiles de las discontinuidades debidas a las características reales de cada variable asociadas con la edad y que están habitualmente presentes en el diseño de las políticas públicas (por ejemplo, la edad de jubilación, la mayor intensidad en el gasto educativo o sanitario para determinados tramos de edad, etc.). Por ello, en este proceso de alisamiento, no aplicamos de forma automática filtros a todas las series para todo el rango de edades, sino que, previamente, realizamos un análisis individualizado de cada serie, que, en algunos casos, conduce a su segmentación en diversos tramos (unos alisados y otros no, o alisados separadamente), para cumplir con esa condición. El método utilizado en este trabajo para realizar el alisamiento ha sido el llamado Super-Smoother de Friedman (1984).
3. Resultados
En esta sección se presentan los principales resultados obtenidos en la construcción de las NTA para España en 2022. Los gráficos que acompañan la exposición se refieren al promedio por persona para el conjunto de personas de cada edad, sin disxnguir entre hombres y mujeres, aunque en el desarrollo del trabajo se han obtenido los resultados de todas las series diferenciando por sexo. Las principales diferencias entre los patrones de ciclo vital de hombres y mujeres se comentan en de la Fuente, Marín, López Laborda y Onrubia (2026).
Empezaremos examinando la construcción de la Cuenta de déficit o supéravit de ciclo vital. E Gráfico 1 muestra la evolución del consumo público. El consumo colectivo por persona es bastante uniforme a lo largo del tiempo, como reflejo de que, como ya se ha señalado, corresponde, mayoritariamente, al disfrute de bienes públicos que se consumen en la misma cuantía por todos los individuos. El perfil de los consumos en especie es más irregular y se concentra en los más jóvenes y los mayores, que son los que más beneficio obtienen de los servicios de sanidad y educación (gráfico 9). En coherencia con lo anterior, el perfil del consumo público reproduce muy fielmente el de las prestaciones en especie.
Gráfico 1. Consumo colectivo, prestaciones en especie y consumo público (euros por persona)

| Time | Consumo colectivo | Prestaciones en especie | Consumo público |
|---|---|---|---|
| 0 | 3500 | 5000 | 8500 |
| 2 | 3500 | 7000 | 12000 |
| 4 | 3500 | 8500 | 10000 |
| 6 | 3500 | 6300 | 10000 |
| 8 | 3500 | 6200 | 10000 |
| 10 | 3500 | 6100 | 10500 |
| 12 | 3500 | 7100 | 11000 |
| 14 | 3500 | 7100 | 11500 |
| 16 | 3500 | 7100 | 11500 |
| 18 | 3500 | 6500 | 11500 |
| 20 | 3500 | 5500 | 11500 |
| 22 | 3500 | 4500 | 11500 |
| 24 | 3500 | 3500 | 11500 |
| 26 | 3500 | 2500 | 11500 |
| 28 | 3500 | 2200 | 11500 |
| 30 | 3500 | 2100 | 11500 |
| 32 | 3500 | 2100 | 11500 |
| 34 | 3500 | 2100 | 11500 |
| 36 | 3500 | 2100 | 11500 |
| 38 | 3500 | 2100 | 11500 |
| 40 | 3500 | 2100 | 11500 |
| 42 | 3500 | 2100 | 11500 |
| 44 | 3500 | 2100 | 11500 |
| 46 | 3500 | 2100 | 11500 |
| 48 | 3500 | 2100 | 11500 |
| 50 | 3500 | 2100 | 11500 |
| 52 | 3500 | 2150 | 11500 |
| 54 | 3500 | 2250 | 11500 |
| 56 | 3500 | 2350 | 11500 |
| 58 | 3500 | 2450 | 11500 |
| 60 | 3500 | 2450 | 11500 |
| 62 | 3500 | 2450 | 11500 |
| 64 | 3500 | 2957 | 11500 |
| 66 | 3500 | 3257 | 11500 |
| 68 | 3500 | 3477 | 11500 |
| 70 | 3500 | 3677 | 11500 |
| 72 | 3500 | 3977 | 11500 |
| 74 | 3500 | 4477 | 11500 |
| 76 | 3500 | 4977 | 11500 |
| 78 | 3500 | 5277 | 11500 |
| 80 | 3500 | 5277 | 11500 |
| 82 | 3500 | 5277 | 11500 |
| 84 | 3500 | 5277 | 11500 |
Fuente: elaboración propia.
El Gráfico 2 añade al consumo público el privado, para obtener el consumo total. El consumo privado crece hasta cerca de los 75 años, cuando empieza a descender muy suavemente. Consecuentemente, el consumo total es también creciente desde el entorno de los 30 años y, a partir de los 58-60 años, es incluso mayor que la cifra más alta alcanzada por el consumo total de los más jóvenes, impulsado este último por las prestaciones en especie. Hacia los 80 años, el consumo total empieza a reducirse, también muy ligeramente.
Gráfico 2. Consumo privado, público y total (euros por persona)

| Year | Consumo privado | Consumo público | Consumo total |
|---|---|---|---|
| 0 | 11000 | 9000 | 20000 |
| 2 | 11000 | 12000 | 23000 |
| 4 | 11000 | 11500 | 22500 |
| 6 | 11000 | 10000 | 21000 |
| 8 | 11000 | 10000 | 21000 |
| 10 | 11500 | 10500 | 21500 |
| 12 | 12000 | 11500 | 22500 |
| 14 | 12500 | 11500 | 22500 |
| 16 | 13000 | 11500 | 22500 |
| 18 | 13500 | 11500 | 22500 |
| 20 | 14000 | 11500 | 22500 |
| 22 | 14500 | 11500 | 22500 |
| 24 | 15000 | 11500 | 22500 |
| 26 | 15500 | 11500 | 22500 |
| 28 | 16000 | 6500 | 22500 |
| 30 | 16500 | 6500 | 22500 |
| 32 | 17000 | 6500 | 22500 |
| 34 | 17500 | 6500 | 22500 |
| 36 | 18000 | 6500 | 22500 |
| 38 | 18500 | 6500 | 22500 |
| 40 | 19000 | 6500 | 22500 |
| 42 | 19500 | 6500 | 22500 |
| 44 | 20000 | 6500 | 22500 |
| 46 | 21500 | 6500 | 23500 |
| 48 | 22500 | 6500 | 23500 |
| 50 | 23500 | 6500 | 23500 |
| 52 | 24500 | 6500 | 24500 |
| 54 | 25500 | 6500 | 24500 |
| 56 | 26500 | 6500 | 24500 |
| 58 | 27500 | 6500 | 24500 |
| 60 | 28500 | 6500 | 24500 |
| 62 | 315M | 65M | 245M |
| 64 | 335M | 7M | 245M |
| 66 | 365M | 7M | 245M |
| 68 | 395M | 7M | 245M |
| 70 | 435M | 7M | 245M |
| 72 | 475M | 7M | 245M |
| 74 | 515M | 8M | 245M |
| 76 | 545M | 8M | 245M |
| 78 | 575M | 9M | 245M |
| 80 | 615M | 9M | 245M |
| 82 | 645M | 9M | 245M |
| 84 | 675M | 9M | 245M |
Fuente: elaboración propia.
El comportamiento de las rentas del trabajo se recoge en el Gráfico 3. Tanto la curva que refleja las rentas del trabajo dependiente como la de las rentas de profesionales y autónomos tienen forma de U invertida. Las rentas salariales alcanzan su máximo en el entorno de los 45 años, y las de autónomos y profesionales, un poco después, hacia los 50. No obstante, los importes medios de ambas categorías de renta difieren sustancialmente: son mucho mayores los de las rentas de los asalariados que los de profesionales y autónomos (que incluyen, como se ha explicado, las rentas del alquiler de inmuebles), hasta las proximidades de la edad de jubilación, en que las segundas pasan a estar por encima de las primeras. La magnitud de las rentas de trabajo por cuenta ajena explica que su perfil por edades coincida con el de las rentas totales del trabajo.
Gráfico 3. Rentas del trabajo dependiente, de autónomos y total (euros por persona)

| Hour | Rentas asalariados | Rentas autónomos | Rentas del trabajo |
|---|---|---|---|
| 0 | 0 | 0 | 0 |
| 2 | 0 | 0 | 0 |
| 4 | 0 | 0 | 0 |
| 6 | 0 | 0 | 0 |
| 8 | 0 | 0 | 0 |
| 10 | 0 | 0 | 0 |
| 12 | 0 | 0 | 0 |
| 14 | 0 | 0 | 0 |
| 16 | 0 | 0 | 0 |
| 18 | 1000 | 0 | 0 |
| 20 | 3000 | 500 | 0 |
| 22 | 6000 | 1000 | 0 |
| 24 | 9000 | 1500 | 0 |
| 26 | 12000 | 2000 | 0 |
| 28 | 15000 | 2500 | 0 |
| 30 | 18000 | 3000 | 0 |
| 32 | 21000 | 3500 | 0 |
| 34 | 23000 | 4000 | 0 |
| 36 | 24500 | 4500 | 0 |
| 38 | 25500 | 5000 | 0 |
| 40 | 26500 | 5500 | 0 |
| 42 | 27500 | 6000 | 0 |
| 44 | 28500 | 6500 | 0 |
| 46 | 29500 | 7000 | 3150 |
| 48 | 29500 | 7500 | 315 |
| 50 | 29500 | 750 | 315 |
| 52 | 295 | 75 | 315 |
| 54 | 29 | 7 | 315 |
| 56 | 28 | 6 | 315 |
| 58 | 27 | 5 | 315 |
| 60 | 26 | 4 | 315 |
| 62 | 24 | 3 | 315 |
| 64 | 21 | 2 | 315 |
| 66 | 17 | 1 | 315 |
| 68 | 12 | 1 | 315 |
| 70 | 8 | 1 | 315 |
| 72 | 4 | 1 | 315 |
| 74 | 2 | 1 | 315 |
| 76 | 1 | 1 | 315 |
| 78 | 1 | 1 | 315 |
| 80 | 1 | 1 | 315 |
| 82 | 1 | 1 | 315 |
| 84 | 1 | 1 | 315 |
Fuente: elaboración propia.
El Gráfico 4 integra los tres anteriores, para mostrar la situación de déficit o superávit de ciclo vital para la media de los individuos de cada edad. Como se observa en el gráfico, que es muy similar al que se obtiene para otros países, hay dos rangos de edad cuyos miembros no disponen de rentas del trabajo suficientes para financiar su consumo total, por lo que su situación es deficitaria: los menores de 30 años y los mayores de 60. Los que presentan déficits más elevados son los menores de 16 años, que carecen de rentas del trabajo, y los mayores de 70 años, cuyas rentas de esta naturaleza han caído sustancialmente. Entre los 30 y los 60 años, la posición de los individuos es superavitaria: sus rentas del trabajo más que cubren su consumo total. En los siguientes gráficos veremos cómo se financian los déficits y cuál es el destino de los superávits que acabamos de identificar.
Gráfico 4. Déficit/Superávit de ciclo vital (euros por persona)

| Year | Consumo total | Rentas del trabajo | Déficit/superávit |
|---|---|---|---|
| 0 | 19.5 | 0 | - |
| 2 | 22.5 | 0 | - |
| 4 | 23.0 | 0 | - |
| 6 | 20.5 | 0 | - |
| 8 | 21.0 | 0 | - |
| 10 | 21.5 | 0 | - |
| 12 | 21.5 | 0 | - |
| 14 | 22.0 | 0 | - |
| 16 | 22.5 | 0 | - |
| 18 | 22.0 | 3.0 | - |
| 20 | 21.5 | 7.0 | - |
| 22 | 21.0 | 11.0 | - |
| 24 | 20.5 | 15.0 | - |
| 26 | 20.0 | 18.0 | - |
| 28 | 19.5 | 21.0 | - |
| 30 | 19.5 | 23.0 | - |
| 32 | 19.5 | 25.0 | - |
| 34 | 19.5 | 26.0 | - |
| 36 | 19.5 | 27.0 | - |
| 38 | 19.5 | 28.0 | - |
| 40 | 19.5 | 29.0 | - |
| 42 | 19.5 | 30.0 | - |
| 44 | 19.5 | 31.0 | - |
| 46 | 19.5 | 31.5 | - |
| 48 | 19.5 | 31.5 | - |
| 50 | 19.5 | 31.5 | - |
| 52 | 19.5 | 31.5 | - |
| 54 | 19.5 | 31.0 | - |
| 56 | 19.5 | 30.0 | - |
| 58 | 19.5 | 28.0 | - |
| 60 | 19.5 | 26.0 | - |
| 62 | 19.5 | 24.0 | - |
| 64 | 19.5 | 22.0 | - |
| 66 | 19.5 | 18.0 | - |
| 68 | 19.5 | 14.0 | - |
| 70 | 19.5 | 10.0 | - |
| 72 | 19.5 | 6.0 | - |
| 74 | 19.5 | 3.0 | - |
| 76 | 19.5 | 1.0 | - |
| 78 | 19.5 | -1.0 | - |
| 80 | 19.5 | -2.0 | - |
| 82 | 19.5 | -3.0 | - |
| 84 | 19.5 | -4.0 | - |
Fuente: elaboración propia.
Para ello, seguidamente, vamos a pormenorizar la construcción de la Cuenta de transferencias netas, integrada, según hemos descrito en la sección segunda, por las transferencias privadas y públicas. Las transferencias privadas netas se dibujan en el Gráfico 5, que evidencia, primero, la escasa cuantía de las transferencias interhogares y con el sector privado, y segundo, que la renta disponible de los menores de 30 años (y, en mucha menor medida, la de los mayores de 80) no basta para cubrir su consumo privado, por lo que deben recibir transferencias de otros miembros de su hogar cuya renta disponible es superior a su consumo privado. En la sección anterior ya hemos aclarado que, en la metodología de las NTA, el consumo público de todos los individuos, integrado por el consumo colectivo y el consumo de sanidad, educación y protección social, se cubre con la imputación a los individuos de transferencias públicas en especie (prestaciones en especie y consumo colectivo) de la misma cuantía.
En el Gráfico 6 se visualiza el signo de las transferencias intrahogares destinadas a financiar e consumo por los miembros del hogar de la vivienda habitual de su propiedad. Los titulares de la vivienda (en general, los mayores de 30 años) financian el consumo de todos los integrantes de hogar.
Gráfico 5. Transferencias privadas netas (euros por persona)

| Year | Transferencias sector privado | Transferencias interhogares | Transferencias intrahogares | Transferencias privadas netas |
|---|---|---|---|---|
| 0 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 2 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 4 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 6 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 8 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 10 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 12 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 14 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 16 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 18 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 20 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 22 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 24 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 26 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 28 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 30 | 12.5 | -1.5 | -1.5 | 12.5 |
| 32 | 0 | -1.5 | -1.5 | 0 |
| 34 | -2.0 | -1.5 | -1.5 | -2.0 |
| 36 | -3.0 | -1.5 | -1.5 | -3.0 |
| 38 | -4.0 | -1.5 | -1.5 | -4.0 |
| 40 | -5.0 | -1.5 | -1.5 | -5.0 |
| 42 | -6.0 | -1.5 | -1.5 | -6.0 |
| 44 | -7.0 | -1.5 | -1.5 | -7.0 |
| 46 | -7.0 | -1.5 | -1.5 | -7.0 |
| 48 | -7.0 | -1.5 | -1.5 | -7.0 |
| 50 | -7.0 | -1.5 | -1.5 | -7.0 |
| 52 | -7.0 | -1.5 | -1.5 | -7.0 |
| 54 | -6.0 | -1.5 | -1.5 | -6.0 |
| 56 | -4.0 | -1.5 | -1.5 | -4.0 |
| 58 | -2.0 | -1.5 | -1.5 | -2.0 |
| 60 | 0 | -1.5 | -1.5 | 0 |
| 62 | 0 | -1.5 | -1.5 | 0 |
| 64 | 0 | -1.5 | -1.5 | 0 |
| 66 | 0 | -1.5 | -1.5 | 0 |
| 68 | 0 | -1.5 | -1.5 | 0 |
| 70 | 0 | -1.5 | -1.5 | 0 |
| 72 | 0 | -1.5 | -1.5 | 0 |
| 74 | 0 | -1.5 | -1.5 | 0 |
| 76 | 0 | -1.5 | -1.5 | 0 |
| 78 | 0 | -1.5 | -1.5 | 0 |
| 80 | 0 | -1.5 | -1.5 | 0 |
| 82 | 0 | -1.5 | -1.5 | 0 |
| 84 | 0 | -1.5 | -1.5 | 0 |
Fuente: elaboración propia.
Gráfico 6. Renta imputada y consumo de la vivienda habitual en propiedad (euros por persona)

| Year | Consumo vivienda habitual | Renta vivienda habitual |
|---|---|---|
| 0 | 1250 | 0 |
| 2 | 1300 | 0 |
| 4 | 1350 | 0 |
| 6 | 1400 | 0 |
| 8 | 1450 | 0 |
| 10 | 1500 | 0 |
| 12 | 1550 | 0 |
| 14 | 1600 | 0 |
| 16 | 1650 | 0 |
| 18 | 1700 | 0 |
| 20 | 1750 | 0 |
| 22 | 1800 | 0 |
| 24 | 1850 | 0 |
| 26 | 1900 | 500 |
| 28 | 1950 | 1500 |
| 30 | 2000 | 2500 |
| 32 | 2050 | 3000 |
| 34 | 2100 | 3250 |
| 36 | 2150 | 3400 |
| 38 | 2200 | 3550 |
| 40 | 2250 | 3650 |
| 42 | 2300 | 3750 |
| 44 | 2350 | 3850 |
| 46 | 2400 | 3950 |
| 48 | 2450 | 4050 |
| 50 | 2500 | 4150 |
| 52 | 2550 | 4250 |
| 54 | 2600 | 4350 |
| 56 | 2650 | 4450 |
| 58 | 2700 | 4550 |
| 60 | 2750 | 4650 |
| 62 | 2800 | 4750 |
| 64 | 2850 | 4850 |
| 66 | 2900 | 4950 |
| 68 | 2950 | 5050 |
| 70 | 3000 | 5150 |
| 72 | 3050 | 5250 |
| 74 | 3100 | 5350 |
| 76 | 3150 | 5450 |
| 78 | 3200 | 5550 |
| 80 | 3250 | 5650 |
| 82 | 3300 | 5750 |
| 84 | 3350 | 5850 |
Fuente: elaboración propia.
Como también se ha explicado más arriba, las transferencias públicas netas se integran, con signo positivo, por las prestaciones monetarias y en especie y el consumo colectivo y, con signo negativo, por los impuestos. El Gráfico 7 detalla las prestaciones monetarias, sin incluir las pensiones de jubilación y supervivencia, para que sea perceptible la evolución con la edad de las restantes prestaciones, cuya cuantía es mucho más reducida, y el Gráfico 8 incorpora las pensiones.
Gráfico 7. Prestaciones monetarias sin pensiones de jubilación y supervivencia (euros por persona)

| x | Invalidez | Desempleo | Otras |
|---|---|---|---|
| 0 | 0 | 0 | 250 |
| 2 | 0 | 0 | 260 |
| 4 | 0 | 0 | 270 |
| 6 | 0 | 0 | 280 |
| 8 | 0 | 0 | 270 |
| 10 | 0 | 0 | 260 |
| 12 | 0 | 0 | 250 |
| 14 | 0 | 0 | 240 |
| 16 | 0 | 0 | 500 |
| 18 | 0 | 0 | 490 |
| 20 | 50 | 100 | 480 |
| 22 | 50 | 200 | 470 |
| 24 | 50 | 300 | 460 |
| 26 | 50 | 400 | 450 |
| 28 | 50 | 450 | 440 |
| 30 | 50 | 500 | 430 |
| 32 | 50 | 550 | 420 |
| 34 | 50 | 575 | 410 |
| 36 | 150 | 600 | 400 |
| 38 | 250 | 625 | 390 |
| 40 | 350 | 650 | 380 |
| 42 | 350 | 675 | 370 |
| 44 | 450 | 700 | 360 |
| 46 | 550 | 725 | 350 |
| 48 | 650 | 750 | 340 |
| 50 | 750 | 775 | 330 |
| 52 | 900 | 825 | 320 |
| 54 | 1100 | 850 | 310 |
| 56 | 1300 | 875 | 300 |
| 58 | 1500 | 900 | 290 |
| 60 | 1700 | 925 | 280 |
| 62 | 1800 | 950 | 270 |
| 64 | 1850 | 975 | 260 |
| 66 | 185 | 125 | - |
| 68 | - | - | - |
| 70 | - | - | - |
| 72 | - | - | - |
| 74 | - | - | - |
| 76 | - | - | - |
| 78 | - | - | - |
| 80 | - | - | - |
| 82 | - | - | - |
| 84 | - | - | - |
Fuente: elaboración propia.
Los perfiles de las prestaciones por invalidez y desempleo son plenamente coherentes con la naturaleza de las mismas. En cuanto a la partida residual de otras prestaciones, hay que tener en cuenta que engloba ayudas muy diversas que afectan a diferentes grupos de edad, como prestaciones por enfermedad y asistencia social, incluido el ingreso mínimo vital, o ayudas al estudio, familiares y a la vivienda.
Gráfico 8. Prestaciones monetarias con pensiones de jubilación y supervivencia (euros por persona)

| Time | Jubilación y suoerviencia | Invalidez | Desempleo | Otras | Prestaciones monetarias |
|---|---|---|---|---|---|
| 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 2 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 4 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 6 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 8 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 10 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 12 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 14 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 16 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 18 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 20 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 22 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 24 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 26 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 28 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 30 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 32 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 34 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 36 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 38 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 40 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 42 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 44 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 46 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 48 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 50 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 52 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 54 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 56 | 0 | 1.5 | 1.5 | - | - |
| 58 | - | - | - | - | - |
| 60 | - | - | - | - | - |
| 62 | - | - | - | - | - |
| 64 | - | - | - | - | - |
| 66 | - | - | - | - | - |
| 68 | - | - | - | - | - |
| 70 | - | - | - | - | - |
| 72 | - | - | - | - | - |
| 74 | - | - | - | - | - |
| 76 | - | - | - | - | - |
| 78 | - | - | - | - | - |
| 80 | - | - | - | - | - |
| 82 | - | - | - | - | - |
| 84 | - | - | - | - | - |
| The chart displays the values for the categories "Jubilación y suoerviencia", "Invalidez", "Desempleo", "Otras", and "Prestaciones monetarias" over time. The data is presented in a table format with three columns: "Time" (X-axis) and numerical values (Y-axis). The legend indicates that the series are labeled as "Jubilación y suoerviencia". |
Fuente: elaboración propia.
La importancia de las pensiones de jubilación y supervivencia queda patente en el Gráfico 8. La pendiente negativa de las mismas a partir de los 70 años se debe a la sustitución paulatina de las pensiones de jubilación por pensiones de supervivencia de menor cuantía media, así como a la menor cuantía de las pensiones más antiguas.
Si las prestaciones monetarias benefician, sobre todo, a las personas con edades elevadas, las prestaciones en especie favorecen también a los más jóvenes, tal como se observa en el gráfico 9, y en coherencia con los criterios utilizados para la imputación de estos gastos a los miembros de los hogares. Las prestaciones de educación se concentran en las edades correspondientes a la enseñanza obligatoria y luego caen hasta los 30 años, para casi desaparecer en edades superiores. De la misma manera, la sanidad presenta un pico en los primeros años de vida y, posteriormente, crece suavemente hasta el entorno de los 55 años, en que inicia un crecimiento más pronunciado. Los beneficios de las prestaciones de protección social se reparten de manera bastante uniforme a lo largo del ciclo vital.
Gráfico 9. Prestaciones en especie: sanidad, educación y protección social (euros por persona)

| Time | Sanidad | Educación | Protección social | Prestaciones en especie |
|---|---|---|---|---|
| 0 | 3.2 | 1.1 | 0.7 | 5.0 |
| 2 | 3.2 | 4.4 | 0.7 | 8.5 |
| 4 | 1.0 | 4.5 | 0.7 | 6.3 |
| 6 | 1.0 | 4.5 | 0.7 | 6.3 |
| 8 | 1.0 | 4.5 | 0.7 | 6.2 |
| 10 | 1.0 | 4.5 | 0.7 | 6.1 |
| 12 | 1.0 | 5.5 | 0.7 | 7.1 |
| 14 | 1.1 | 5.5 | 0.7 | 7.1 |
| 16 | 1.1 | 5.5 | 0.7 | 7.1 |
| 18 | 1.1 | 5.0 | 0.7 | 6.5 |
| 20 | 1.1 | 4.5 | 0.7 | 5.5 |
| 22 | 1.1 | 3.5 | 0.7 | 4.5 |
| 24 | 1.1 | 2.5 | 0.7 | 3.5 |
| 26 | 1.1 | 1.5 | 0.7 | 2.5 |
| 28 | 1.1 | 0.5 | 0.7 | 2.0 |
| 30 | 1.1 | 0.2 | 0.7 | 2.0 |
| 32 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 34 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 36 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 38 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 40 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 42 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 44 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 46 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 48 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 50 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 52 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 54 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 56 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 58 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 60 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 62 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.0 |
| 64 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 2.5 |
| 66 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 3.0 |
| 68 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 3.5 |
| 70 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 3.5 |
| 72 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 4.0 |
| 74 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 4.5 |
| 76 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 5.0 |
| 78 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 5.5 |
| 80 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 5.5 |
| 82 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 5.5 |
| 84 | 1.1 | 0.1 | 0.7 | 5.5 |
Fuente: elaboración propia.
El Gráfico 10 agrega las prestaciones monetarias, en especie y el consumo colectivo, para reflejar las transferencias públicas totales percibidas de media por los individuos de cada edad. Lo más significativo es el efecto que producen las prestaciones monetarias (y, más concretamente, las pensiones) sobre la cuantía media de las transferencias percibidas por las personas mayores, que más que duplica la de las obtenidas por los más jóvenes.
Gráfico 10. Transferencias públicas (euros por persona)

| Year | Prestaciones monetarias | Prestaciones en especie | Consumo colectivo | Transferencias públicas |
|---|---|---|---|---|
| 0 | 0 | 5000 | 3500 | 9000 |
| 2 | 0 | 7500 | 3500 | 12000 |
| 4 | 0 | 8500 | 3500 | 11500 |
| 6 | 0 | 6500 | 3500 | 10500 |
| 8 | 0 | 6500 | 3500 | 10500 |
| 10 | 0 | 6500 | 3500 | 10500 |
| 12 | 0 | 7500 | 3500 | 11000 |
| 14 | 0 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 16 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 18 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 20 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 22 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 24 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 26 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 28 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 30 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 32 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 34 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 36 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 38 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 40 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 42 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 44 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 46 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 48 | 500 | 7500 | 3500 | 11500 |
| 52 | 2.5 | 2.5 | - | - |
| 64 | - | - | - | - |
| 66 | - | - | - | - |
| 68 | - | - | - | - |
| 72 | - | - | - | - |
| 74 | - | - | - | - |
| 76 | - | - | - | - |
| 78 | - | - | - | - |
| 84 | - | - | - | - |
| - | - | - | - | - |
| - | - | - | - | - |
| - | - | - | - | - |
| - | - | - | - | - |
| - | - | - | - | - |
| - | - | - | - | - |
Fuente: elaboración propia.
Gráfico 11. Impuestos y cotizaciones (euros por persona)

| Year | IRPF | Cotizaciones SS | I. Sociedades | IVA | IIEE | ITPAJD | IBI | Otros impuestos | Total |
|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 0 | 0 | 0 | 0 | 1000 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1000 |
| 2 | 0 | 0 | 0 | 1000 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1000 |
| 4 | 0 | 0 | 0 | 1000 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1000 |
| 6 | 0 | 0 | 0 | 1000 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1000 |
| 8 | 0 | 0 | 0 | 1000 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1000 |
| 10 | 0 | 0 | 0 | 1000 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1000 |
| 12 | 0 | 0 | 0 | 1000 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1000 |
| 14 | 0 | 0 | 0 | 1000 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1000 |
| 16 | 0 | 0 | 0 | 1000 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1000 |
| 18 | 0 | 0 | 0 | 1000 | 0 | 0 | 0 | 0 | 1500 |
| 20 | 50 | 50 | 5 | 125 | 5 | 5 | 5 | 5 | 355 |
| 22 | 15 | 15 | 15 | 125 | 15 | 15 | 15 | 15 | 625 |
| 24 | 25 | 25 | 25 | 125 | 25 | 25 | 25 | 25 | 915 |
| 26 | 35 | 35 | 35 | 125 | 35 | 35 | 35 | 35 | 1225 |
| 28 | 45 | 45 | 45 | 125 | 45 | 45 | 45 | 45 | 1535 |
| 30 | 55 | 55 | 55 | 125 | 55 | 55 | 55 | 55 | 1845 |
| 32 | 65 | 65 | 65 | 125 | 65 | 65 | 65 | 65 | 2145 |
| 34 | 75 | 75 | 75 | 125 | 75 | 75 | 75 | 75 | 2445 |
| 36 | 85 | 85 | 85 | 125 | 85 | 85 | 85 | 85 | 2745 |
| 38 | 95 | 95 | 95 | 125 | 95 | 95 | 95 | 95 | 3045 |
| 40 | 105 | 105 | 105 | 125 | 105 | 105 | 105 | 105 | 3345 |
| 42 | |||||||||
| 44 | |||||||||
| 46 | |||||||||
| 48 | |||||||||
| 50 | |||||||||
| 52 | |||||||||
| ... ... | ... ... | ... ... | ... ... | ... ... | ... ... | ... ... | ... ... | ... ... | ... |
Fuente: elaboración propia.
Los impuestos y cotizaciones se presentan en el Gráfico 11. Las tres figuras más importantes por su cuantía son las cotizaciones sociales, el IRPF y el IVA. El perfil por edades de las dos primeras es un reflejo de la evolución de las rentas del trabajo, reproducida en el Gráfico 3. Por otra parte, aunque el Gráfico 2 mostraba que el consumo privado crece hasta los 75 años, el IVA lo hace hasta el entorno de los 65 años y luego disminuye. La explicación a este perfil del IVA hay que buscarla en la composición de la cesta de consumo de cada grupo de edad y en cómo afectan a la misma los tipos reducidos y superreducidos y las exenciones.
El Gráfico 12 combina los perfiles por edades del IVA y el consumo privado y muestra el cociente entre ambas magnitudes para cada edad, esto es, el tipo medio efectivo del impuesto, que aumenta hasta los 45-50 años y luego no deja de disminuir.
Gráfico 12. Tipo medio efectivo del IVA

| X-Axis | Y-Axis (%) |
|---|---|
| 0 | 8.55 |
| 2 | 8.60 |
| 4 | 8.70 |
| 6 | 8.80 |
| 8 | 8.85 |
| 10 | 8.83 |
| 12 | 8.85 |
| 14 | 8.90 |
| 16 | 8.92 |
| 18 | 8.91 |
| 20 | 8.90 |
| 22 | 8.89 |
| 24 | 8.88 |
| 26 | 8.89 |
| 28 | 8.95 |
| 30 | 9.05 |
| 32 | 9.15 |
| 34 | 9.22 |
| 36 | 9.28 |
| 38 | 9.33 |
| 40 | 9.36 |
| 42 | 9.39 |
| 44 | 9.42 |
| 46 | 9.45 |
| 48 | 9.44 |
| 50 | 9.44 |
| 52 | 9.43 |
| 54 | 9.41 |
| 56 | 9.30 |
| 58 | 9.15 |
| 60 | 9.05 |
| 62 | 9.00 |
| 64 | 8.95 |
| 66 | 8.45 |
| 68 | 8.35 |
| 70 | 8.28 |
| 72 | 8.20 |
| 74 | 8.12 |
| 76 | 8.05 |
| 78 | 7.98 |
| 80 | 7.95 |
| 82 | 7.92 |
| 84 | 7.90 |
Fuente: elaboración propia.
Las transferencias públicas netas están recogidas en el gráfico 13, que integra los gráficos 10 y 11. La combinación de impuestos relativamente bajos y transferencias relativamente elevadas explica que la diferencia entre prestaciones e impuestos sea positiva, en media, hasta cerca de los 25 años y desde los 65.
Gráfico 13. Transferencias públicas netas (euros por persona)

| Year | Transferencias públicas (+) | Impuestos (-) | Transferencias públicas netas |
|---|---|---|---|
| 0 | ~9,000 | ~0 | ~7,000 |
| 2 | ~11,500 | ~0 | ~9,500 |
| 4 | ~12,500 | ~0 | ~8,500 |
| 6 | ~10,500 | ~0 | ~8,000 |
| 8 | ~10,500 | ~0 | ~7,500 |
| 10 | ~10,500 | ~0 | ~7,500 |
| 12 | ~10,500 | ~0 | ~7,500 |
| 14 | ~10,500 | ~0 | ~7,500 |
| 16 | ~10,500 | ~-2,500 | ~7,500 |
| 18 | ~10,500 | ~-3,500 | ~6,500 |
| 20 | ~9,500 | ~-5,500 | ~5,500 |
| 22 | ~9,500 | ~-7,500 | ~4,500 |
| 24 | ~8,500 | ~-10,500 | ~3,500 |
| 26 | ~7,500 | ~-13,500 | ~2,500 |
| 28 | ~7,500 | ~-16,500 | ~1,500 |
| 30 | ~7,500 | ~-19,500 | ~-1,500 |
| 32 | ~7,500 | ~-22,500 | ~-3,500 |
| 34 | ~7,500 | ~-24,500 | ~-5,500 |
| 36 | ~7,500 | ~-26,500 | ~-7,500 |
| 38 | ~7,500 | ~-28,500 | ~-9,500 |
| 40 | ~7,500 | ~-29,500 | ~-11,500 |
| 42 | ~7,500 | ~-29,500 | ~-13,500 |
| 44 | ~7,500 | ~-29,500 | ~-15,500 |
| 46 | ~7,500 | ~-29,500 | ~-17,500 |
| 48 | ~7,500 | ~-29,500 | ~-19,500 |
| 50 | ~7,500 | ~-29,500 | ~-21,500 |
| 52 | ~7,500 | ~-29,500 | ~-23,500 |
| 54 | ~7,500 | ~-29,500 | ~-25,500 |
| 56 | ~7,500 | ~-29,500 | ~-27,500 |
| 58 | ~8,500 | ~-29,500 | ~-29,500 |
| 60 | ~9,500 | ~-29,500 | ~-31,500 |
| 62 | ~11,500 | ~-29,500 | ~-33,500 |
| 64 | ~14,500 | ~-29,500 | ~-34,500 |
| 66 | ~18,500 | ~-29,500 | ~-34,500 |
| 68 | ~22,500 | ~-29,500 | ~-34,500 |
| 70 | ~24,500 | ~-29,500 | ~-34,500 |
| 72 | ~24.5% | ~-29,5% | ~-34,5% |
| 74 | ~24.5% | ~-29.5% | ~-34.5% |
| 76 | ~24.5% | ~-29.5% | ~-34.5% |
| 78 | ~24.5% | ~-29.5% | ~-34.5% |
| 80 | ~24.5% | ~-29.5% | ~-34.5% |
| 82 | ~24.5% | ~-29.5% | ~-34.5% |
| 84 | ~23.5% | ~-29.5% | ~-34.5% |
Fuente: elaboración propia.
El Gráfico 14 pone en relación las transferencias públicas netas con la renta total de los individuos, definida como la suma de las rentas del trabajo (dependiente e independiente) y de activos (de propiedad y del capital). Este cociente es una aproximación a la tasa media efectiva de la intervención pública, positiva (tipo medio efectivo), si las transferencias son mayores que los impuestos, y negativa (subsidio medio efectivo), en caso contrario. El subsidio medio efectivo es muy elevado para los más jóvenes, que carecen de rentas o estas son muy reducidas, y para los mayores: para estos últimos llega hasta el 125%. El tipo medio efectivo de gravamen alcanza el 20% en las proximidades de los 50 años.
Gráfico 14. Transferencias públicas netas / Renta total

| x | y |
|---|---|
| 18 | 230% |
| 20 | 175% |
| 22 | 125% |
| 24 | 75% |
| 26 | 50% |
| 28 | 25% |
| 30 | 0% |
| 32 | -25% |
| 34 | -50% |
| 36 | -75% |
| 38 | -100% |
| 40 | -125% |
| 42 | -150% |
| 44 | -175% |
| 46 | -200% |
| 48 | -225% |
| 50 | -250% |
| 52 | -275% |
| 54 | -300% |
| 56 | -325% |
| 58 | -350% |
| 60 | -375% |
| 62 | -400% |
| 64 | -425% |
| 66 | -450% |
| 68 | -475% |
| 70 | -500% |
| 72 | -525% |
| 74 | -550% |
| 76 | -575% |
| 78 | -600% |
| 80 | -625% |
| 82 | -650% |
| 84 | -675% |
Fuente: elaboración propia.
Para crear la Cuenta de transferencias netas, solo nos queda integrar las transferencias privadas netas (Gráfico 5) y las transferencias públicas netas (Gráfico 13). Lo hacemos en el Gráfico 15, que interpretaremos conjuntamente con la Cuenta de reasignación neta de activos.
Gráfico 15. Transferencias netas, públicas y privadas (euros por persona)

| Year | Transferencias públicas netas | Transferencias privadas netas | Transferencias netas |
|---|---|---|---|
| 0 | 7.00 | 11.00 | 20.00 |
| 2 | 9.00 | 11.50 | 21.00 |
| 4 | 10.50 | 11.50 | 20.50 |
| 6 | 8.00 | 11.50 | 20.00 |
| 8 | 8.00 | 11.50 | 20.00 |
| 10 | 8.00 | 11.50 | 20.00 |
| 12 | 8.50 | 11.50 | 20.50 |
| 14 | 8.50 | 11.50 | 20.50 |
| 16 | 8.50 | 11.50 | 20.50 |
| 18 | 8.50 | 11.50 | 20.50 |
| 20 | 7.50 | 11.00 | 19.50 |
| 22 | 6.00 | 10.50 | 18.50 |
| 24 | 4.50 | 9.50 | 17.50 |
| 26 | 3.00 | 8.50 | 16.50 |
| 28 | 1.50 | 7.50 | 15.50 |
| 30 | 0.50 | 6.50 | 14.50 |
| 32 | -1.50 | 5.50 | 13.50 |
| 34 | -2.50 | 4.50 | 12.50 |
| 36 | -3.50 | 3.50 | 11.50 |
| 38 | -4.50 | 2.50 | 10.50 |
| 40 | -5.50 | 1.50 | 9.50 |
| 42 | -6.50 | 0.50 | 8.50 |
| 44 | -7.50 | -1.50 | 7.50 |
| 46 | -8.50 | -2.50 | 6.50 |
| 48 | -9.50 | -3.50 | 5.50 |
| 50 | -10.50 | -4.50 | 4.50 |
| 52 | -11.50 | -5.50 | 3.50 |
| 54 | -12.50 | -6.50 | 2.50 |
| 56 | -13.50 | -7.50 | 1.50 |
| 58 | -14.50 | -8.50 | 0.50 |
| 60 | -15.50 | -9.50 | -1.50 |
| 62 | -16.50 | -10.50 | -2.50 |
| 64 | -17.50 | -11.50 | -3.50 |
| 66 | -18.50 | -12.50 | -4.50 |
| 68 | -19.50 | -13.50 | -5.50 |
| 70 | -20.50 | -14.50 | -6.50 |
| 72 | -21.50 | -15.50 | -7.50 |
| 74 | -22.50 | -16.50 | -8.50 |
| 76 | -23.50 | -17.50 | -9.50 |
| 78 | -24.50 | -18.50 | -10.50 |
| 80 | -25.50 | -19.50 | -11.50 |
| 82 | -26.50 | -20.50 | -12.50 |
| 84 | -27.50 | -21.50 | -13.50 |
Fuente: elaboración propia.
Como sabemos, la Cuenta de reasignación neta de activos está compuesta por las rentas de activos y el ahorro. A su vez, las rentas de activos son las rentas del capital y de la propiedad. Las rentas del capital se dibujan en el Gráfico 16 y el conjunto de rentas de activos en el Gráfico 17. Dada la reducida magnitud de las rentas de propiedad, el perfil por edades de las rentas de activos se ajusta al de las rentas del capital, alcanzando su valor más alto a los 75 años.
Gráfico 16. Rentas del capital (euros por persona)

| Year | Excedente Neto Explotación sociedades | Excedento Neto Explotación particulares | Rentas del capital |
|---|---|---|---|
| 0 | 0 | 0 | 0 |
| 2 | 0 | 0 | 0 |
| 4 | 0 | 0 | 0 |
| 6 | 0 | 0 | 0 |
| 8 | 0 | 0 | 0 |
| 10 | 0 | 0 | 0 |
| 12 | 0 | 0 | 0 |
| 14 | 0 | 0 | 0 |
| 16 | 0 | 0 | 0 |
| 18 | 0 | 0 | 0 |
| 20 | 0 | 0 | 0 |
| 22 | 0 | 0 | 0 |
| 24 | 0 | 0 | 0 |
| 26 | 0 | 0 | 0 |
| 28 | 0 | 0 | 0 |
| 30 | 0 | 0 | 0 |
| 32 | 0 | 0 | 0 |
| 34 | 0 | 0 | 0 |
| 36 | 0 | 0 | 0 |
| 38 | 0 | 0 | 0 |
| 40 | 0 | 0 | 0 |
| 42 | 0 | 0 | 0 |
| 44 | 0 | 0 | 0 |
| 46 | 0 | 0 | 0 |
| 48 | 0 | 0 | 0 |
| 50 | 0 | 0 | 0 |
| 52 | 0 | 0 | 0 |
| 54 | 0 | 0 | 0 |
| 56 | 0 | 0 | 0 |
| 58 | 0 | 0 | 0 |
| 60 | 0 | 0 | 0 |
| 62 | 0 | 0 | 0 |
| 64 | 0 | 0 | 0 |
| 66 | 0 | 0 | 0 |
| 68 | 0 | 0 | 0 |
| 70 | 0 | 0 | 0 |
| 72 | 0 | 0 | 0 |
| 74 | 0 | 0 | 0 |
| 76 | 0 | 0 | 0 |
| 78 | 0 | 0 | 0 |
| 80 | 0 | 0 | 0 |
| 82 | 0 | 0 | 0 |
| 84 | 0 | 0 | 0 |
Fuente: elaboración propia.
Gráfico 17. Rentas de activos (euros por persona)

| Year | Rentas de propiedad | Rentas del capital | Rentas de activos |
|---|---|---|---|
| 0 | 0 | 0 | 0 |
| 2 | 0 | 0 | 0 |
| 4 | 0 | 0 | 0 |
| 6 | 0 | 0 | 0 |
| 8 | 0 | 0 | 0 |
| 10 | 0 | 0 | 0 |
| 12 | 0 | 0 | 0 |
| 14 | 0 | 0 | 0 |
| 16 | 0 | 0 | 0 |
| 18 | 0 | 0 | 0 |
| 20 | 0 | 0 | 0 |
| 22 | 0 | 0 | 0 |
| 24 | 0 | 0 | 0 |
| 26 | 100 | 150 | 150 |
| 28 | 200 | 300 | 350 |
| 30 | 300 | 450 | 450 |
| 32 | 400 | 550 | 550 |
| 34 | 500 | 650 | 650 |
| 36 | 600 | 750 | 750 |
| 38 | 700 | 850 | 850 |
| 40 | 800 | 950 | 950 |
| 42 | 900 | 1050 | 1050 |
| 44 | 1000 | 1150 | 1150 |
| 46 | 1100 | 1250 | 1250 |
| 48 | 1200 | 1350 | 1350 |
| 50 | 1300 | 1450 | 1450 |
| 52 | 1400 | 1550 | 1550 |
| 54 | 1500 | 1650 | 1650 |
| 56 | 1600 | 1750 | 1750 |
| 58 | 1700 | 1850 | 1850 |
| 60 | 1800 | 1950 | 1950 |
| 62 | 1900 | 2050 | 2050 |
| 64 | 2000 | 2150 | 2150 |
| 66 | 2100 | 2250 | 2250 |
| 68 | 2200 | 2350 | 2350 |
| 70 | 2300 | 2450 | 2450 |
| 72 | 2400 | 2550 | 2550 |
| 74 | 2500 | 2650 | 2650 |
| 76 | 2600 | 2750 | 2750 |
| 78 | 2700 | 2850 | 2850 |
| 80 | 2800 | 2950 | 2950 |
| 82 | 2900 | 3050 | 3050 |
| 84 | 3000 | 3150 | 3150 |
Fuente: elaboración propia.
Finalmente, el Gráfico 18 construye la Cuenta de reasignación neta de activos, restando de las rentas de activos el ahorro. Como señalábamos más arriba, vamos a interpretar conjuntamente los resultados que presentan los Gráficos 15 y 18, discutiendo cómo se financia o a qué se destina, respectivamente, el déficit o superávit de ciclo vital que hemos identificado y cuantificado en el Gráfico 4 para los distintos grupos de edad. Para que no sea necesario repetirlo en adelante, recordamos que el consumo público se cubre, en todas las edades, con las transferencias públicas equivalentes por consumo colectivo y gasto público en especie.
Gráfico 18. Reasignación neta de activos (euros por persona)

| Year | Rentas de activos | Ahorro | Reasignación neta de activos |
|---|---|---|---|
| 0 | 0 | 0 | 0 |
| 2 | 0 | 0 | 0 |
| 4 | 0 | 0 | 0 |
| 6 | 0 | 0 | 0 |
| 8 | 0 | 0 | 0 |
| 10 | 0 | 0 | 0 |
| 12 | 0 | 0 | 0 |
| 14 | 0 | 0 | 0 |
| 16 | 0 | 0 | 0 |
| 18 | 0 | 0 | 0 |
| 20 | 0 | 0 | 0 |
| 22 | 0 | 0 | -1.000 |
| 24 | 50 | 50 | -1.500 |
| 26 | 1,00 | 75 | -2.000 |
| 28 | 2,50 | 75 | -1.500 |
| 30 | 3,50 | 75 | -1.000 |
| 32 | 3,75 | 75 | -1.500 |
| 34 | 4,00 | 75 | -1.750 |
| 36 | 4,25 | 75 | -1.500 |
| 38 | 4,50 | 75 | -1.250 |
| 40 | 4,50 | 75 | -1.500 |
| 42 | 4,75 | 75 | -1.750 |
| 44 | 5,00 | 75 | -1.500 |
| 46 | 5,25 | 75 | -1.250 |
| 48 | 5,50 | 75 | -1.500 |
| 50 | 5,75 | 75 | -1.750 |
| 52 | 6,00 | 75 | -1.500 |
| 54 | 6,25 | 75 | -1.250 |
| 56 | 6,50 | 75 | -1.500 |
| 58 | 6,75 | 75 | -1.750 |
| 60 | 7,00 | 75 | -1.500 |
| 62 | 7,25 | 75 | -1.250 |
| 64 | 7,50 | 75 | -1.500 |
| 66 | 7,75 | 75 | -1.750 |
| 68 | 8,00 | 75 | -1.500 |
| 70 | 8,25 | 75 | -1.250 |
| 72 | 8,50 | 75 | -1.500 |
| 74 | 8,75 | 75 | -1.750 |
| 76 | 9,00 | 75 | -1.500 |
| 78 | 8,75 | 75 | -1.250 |
| 80 | 8,50 | 75 | -1.500 |
| 82 | 8,25 | 75 | -1.750 |
| 84 | 8,00 | 75 | -1.500 |
Fuente: elaboración propia.
Gráfico 19. Perfil etario del ahorro privado en algunos países europeos en 2010 (euros por persona)

| Year | Media UE25 | Francia | Alemania | Italia | España |
|---|---|---|---|---|---|
| 0 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 5 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 10 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 15 | 0 | 0 | 0 | 0 | 0 |
| 20 | -1000 | -1000 | -1000 | -1000 | -1000 |
| 25 | -500 | -500 | -2000 | -500 | -500 |
| 30 | 1000 | 3000 | 1500 | -1000 | 4000 |
| 35 | 2500 | 4500 | 3500 | -1500 | 4500 |
| 40 | 3500 | 5500 | 6500 | -1000 | 3500 |
| 45 | 4500 | 6500 | 8500 | -500 | 3500 |
| 50 | 4800 | 7500 | 8200 | 1500 | 5500 |
| 55 | 4800 | 7200 | 8200 | 4500 | 5200 |
| 60 | 4500 | 6500 | 7500 | 4500 | 4500 |
| 65 | 3500 | 4500 | 4500 | 3500 | 3500 |
| 70 | 250 | 25 | 25 | 25 | 15 |
| 75 | 15 | 15 | 35 | 25 | -15 |
| 80 | 15 | 25 | 25 | 25 | -15 |
Fuente: Istenič et al. (2016b) y elaboración propia.
Previamente, es necesario hacer alguna consideración en relación con los resultados que refleja el Gráfico 18 sobre el ahorro en las distintas edades que, a diferencia de lo que muestran investigaciones para otros países, es siempre positivo. El perfil que cabría considerar típico de ahorro se ilustra en el Gráfico 19 y generalmente incluye un período de desahorro para los adultos jóvenes, que no se observa en nuestros resultados para España en 2022, pero sí en los de AGENTA para nuestro país con datos de 2010 (y también para los mayores de 70 años) aunque en una cuantía muy reducida para ambos grupos de edad.
Una posible explicación, al menos parcial, de este resultado un tanto atípico puede tener que ver con la crecientemente tardía emancipación de los jóvenes españoles. Según Eurostat (2024), la edad media de emancipación en España fue de 30,5 años en 2022 (y de 29,0 en 2015, el primer año para el que el dato está disponible), frente a la media de 26,4 años para la UE27 en ambas fechas o los 23,8 años de Alemania, también en ambos ejercicios.
Pero puede haber también otros factores. Hay que recordar, en primer lugar, que los resultados que aquí se ofrecen son, en todo caso, para el promedio de individuos. Con nuestra base de datos, para el conjunto de la población, un 20% de los individuos presenta un ahorro negativo en 2022. Por otra parte, como se ha explicado en la sección anterior, todos los datos se someten a un proceso de alisado, que elimina el desahorro existente para algunas edades hasta los 30 años (y, en el caso de las mujeres, hasta más de los 40). Finalmente, hay que tener en cuenta el posible impacto de diferencias metodológicas entre nuestro estudio y otros, incluyendo los criterios de imputación de rentas adoptados en cada caso y la forma en la que se modeliza la compra de vivienda (de la Fuente, Marín, López Laborda y Onrubia, 2026). En futuras ediciones de este proyecto queremos volver a examinar cuidadosamente la idoneidad de estos criterios.
Volviendo a la lectura de nuestros resultados (Gráficos 15 y 18), podemos identificar los siguientes grupos de edad. Con contadas excepciones, los menores de 16 años carecen de rentas de cualquier naturaleza. Perciben algunas prestaciones monetarias (como ayudas al estudio o familiares) y pagan impuestos por su gasto en consumo, especialmente, el IVA y los Impuestos Especiales. En consecuencia, necesitan que sus padres les ayuden a financiar su consumo privado. Por tanto, el saldo de las transferencias netas, públicas y privadas, para estos individuos es muy positivo y su ahorro es cero.
A partir de los 16 años, los jóvenes empiezan a incorporarse al mercado laboral y obtener rentas del trabajo. También perciben algunas prestaciones monetarias (por invalidez o desempleo) y pagan impuestos: ahora, además de los indirectos, señaladamente, el IRPF y las cotizaciones sociales, que gravan sus rentas del trabajo. Hasta los 30 años, estos recursos no son suficientes, en media, para financiar su consumo privado, por lo que tienen que percibir transferencias de otros miembros del hogar. El saldo de las transferencias netas, sumando públicas y privadas, es positivo hasta los 25 años. Siempre en valores promedios, los mayores de 16 años empiezan a obtener también rentas de activos y a ahorrar.
A partir de los 30 años, y hasta los 50, las rentas del trabajo siguen creciendo, como lo hacen las prestaciones monetarias recibidas y los impuestos pagados. En media, la renta disponible de estos individuos es superior a su consumo privado, por lo que financian con su supéravit, mediante transferencias intrahogar, el déficit de otros miembros de su hogar. El saldo de las transferencias netas, públicas y privadas, es negativo, alcanzando su valor más elevado hacia los 50 años. En este grupo de edad, el ahorro sigue aumentando.
Entre los 50 y los 65 años, tanto las rentas del trabajo como los impuestos se reducen. La renta disponible de las personas de este rango de edad es mayor que su consumo privado y, en consecuencia, realizan transferencias a los miembros del hogar con déficit. El saldo de las transferencias netas es negativo. Las rentas de activos de los individuos en este tramo de edad no dejan de crecer, como también lo hace su ahorro.
Finalmente, a partir de los 65 años, el perfil por edades vuelve a cambiar. Las pensiones se convierten en la principal fuente de renta y las rentas del trabajo pasan a ser accesorias. Los impuestos también se reducen significativamente. Estos individuos tienen una renta disponible superior a su consumo privado, por lo que realizan transferencias a otros miembros del hogar, aunque de un importe reducido, hasta los 80 años, en que las transferencias intrahogar pasan a ser positivas para estas personas, también de escasa cuantía. El saldo de las transferencias netas, públicas y privadas, es muy positivo y creciente. Las rentas de activos empiezan a disminuir a los 75 años y el ahorro, a los 70.
El perfil del ahorro por edades que refleja el Gráfico 18 es coherente con la evolución de la riqueza neta de los hogares, según la edad de su sustentador principal, que se muestra en el Gráfico 20, construido con los resultados de la Encuesta Financiera de las Familias para 2022. La riqueza neta de los hogares aumenta con la edad, pero modera su crecimiento a partir del tramo entre 55 y 65 años, y prácticamente deja de crecer desde el tramo entre 65 y 75 años.
Gráfico 20. Riqueza neta de los hogares, según la edad del sustentador principal, 2022 (miles de euros)

| Period | Riqueza neta media | Riqueza neta mediana |
|---|---|---|
| Menor de 35 | 75 | 15 |
| Entre 35 y 44 | 185 | 75 |
| Entre 45 y 54 | 255 | 125 |
| Entre 55 y 64 | 385 | 185 |
| Entre 65 y 74 | 440 | 220 |
| Mayor de 75 | 455 | 220 |
Fuente: Encuesta Financiera de las Familias 2022, Banco de España (2024).
4. Conclusiones
Este trabajo presenta el conjunto completo de Cuentas Nacionales de Transferencia (NTA) de los miembros de los hogares residentes en España correspondientes al año 2022. Las NTA muestran cómo los individuos residentes, por edades simples y sexo, financian su consumo a lo largo del ciclo vital mediante rentas laborales (por cuenta propia o ajena), transferencias públicas y privadas y otras rentas procedentes de sus activos. Este estudio se ha realizado a partir de la información contenida en las Cuentas Etarias de los Miembros de los Hogares (CEMH), construidas por los mismos investigadores para desagregar por sexos y edades simples los principales componentes de las cuentas nacionales que corresponden a los hogares residentes.
Los perfiles de las series estimados para 2022 reproducen el patrón habitual de la economía generacional: la existencia de fases sistemáticas de déficit y superávit asociadas al ciclo vital y, por tanto, la aparición de mecanismos de reasignación intertemporales e intergeneracionales. La lectura relevante de los resultados obtenidos no es tanto constatar la presencia de dicho patrón, el esperable en un marco NTA, como identificar qué agentes/instituciones (sector público, familia u otros individuos) y a través de qué instrumentos (mercado de trabajo, activos, transferencias), actúan como financiadores netos en cada tramo de edad. En este sentido, la evidencia encontrada para 2022 confirma la existencia de tres pilares redistributivos.
El primer pilar corresponde al sector público, con un papel dual: (i) por un lado, como proveedor de consumo en especie y bienes/servicios colectivos, con marcados perfiles por edad, asociados a las necesidades educativas y sanitarias cubiertas públicamente, como bienes preferentes; y (ii) como principal canal de transferencias monetarias hacia edades avanzadas a través de las políticas de prestaciones públicas, con gran relevancia del sistema de pensiones. Esta doble función es importante para interpretar la redistribución por edades: mientras el componente en especie tiende a concentrarse en edades jóvenes y mayores por su propia naturaleza (educación y sanidad), las transferencias monetarias, dominadas por las pensiones, intensifican el saldo redistributivo a favor de los mayores, ampliando la brecha entre lo que reciben y lo que aportan en esa etapa del ciclo vital. Aquí hay que señalar el papel jugado por las cotizaciones sociales, cuyo pago se limita a las edades de la etapa laboral activa.
La familia aparece como el segundo pilar de la redistribución, con un papel claro en la financiación del consumo privado de los jóvenes a través de transferencias que se llevan a cabo en el interior de los hogares. La interpretación de este resultado tiene un marcado carácter estructural: en el tramo previo a la plena inserción laboral, el equilibrio entre consumo y recursos no se resuelve mayoritariamente mediante endeudamiento individual o acumulación previa de activos (por definición, limitada o prácticamente nula), sino mediante redistribución dentro del hogar. En otras palabras, de acuerdo con la literatura sobre NTA, podemos decir que el hogar opera como “institución aseguradora”, frente a la insuficiencia transitoria de rentas laborales propias en edades tempranas. Además, debemos destacar que el tratamiento de la vivienda habitual en propiedad, con su doble registro como renta imputada y consumo privado, refuerza este mecanismo de redistribución familiar. Al imputar la titularidad de la renta del alquiler nocional a los miembros de mayor edad del hogar y distribuir el consumo de servicios de esa vivienda entre todos los convivientes, las cuentas reflejan de manera consistente un cana adicional de transferencia implícita hacia esos individuos menores de 30 años que consumen vivienda sin ser titulares de las rentas asociadas a su propiedad. Dado el peso tan importante que tiene en los hogares españoles la tenencia en propiedad de la vivienda habitual, cabe apuntar la relevancia de la vivienda en la redistribución intrafamiliar.
El tercer pilar de la redistribución lo constituyen los activos y su reasignación a lo largo del ciclo vital. Los resultados muestran que las rentas del capital y de la propiedad, junto con el ahorro o desahorro que, como es sabido, actúa como variable de cierre de las cuentas, adquieren un peso creciente en las edades medias y, sobre todo, en las avanzadas.
En el terreno de la fiscalidad, los resultados de las cuentas revelan un rasgo que resulta especialmente relevante para el debate de equidad intergeneracional: la intervención pública por edades no se agota en la comparación impuestos frente a prestaciones, sino que está determinada también por la composición de las bases gravadas (esencialmente, rentas de trabajo frente a consumo), así como por el diseño de los programas públicos de prestaciones. Así, el hecho de que determinadas figuras, en particular, las cotizaciones sociales y el IRPF, sigan de cerca el perfil de las rentas laborales, mientras que las de la imposición indirecta, IVA e Impuestos Especiales, responden a patrones de consumo, permite perfilar un mapa de contribución fiscal neta cuyos tipos medios efectivos por edad cambian a lo largo del ciclo vital. Este hallazgo no sugiere, por sí mismo, un juicio normativo, si bien pensamos que sí aporta evidencia de interés para discutir qué parte de la redistribución fiscal por edad es consecuencia mecánica de los tipos de gravamen nominales establecidos en las normas impositivas y qué parte corresponde a las diferencias existentes por edad en la composición de las bases gravadas, sin olvidar las medidas legales expresamente vinculadas a la edad, especialmente presentes en el IRPF.
Más allá de los resultados obtenidos para 2022, una contribución central de este trabajo es metodológica. El proyecto sienta las bases para una producción regular de cuentas etarias y, con ello, para pasar de una “fotografía” a una serie temporal que, en este enfoque generacional, permita tener en cuenta a lo largo del tiempo el impacto de los cambios demográficos, de variaciones en el empleo o de posibles reformas del sistema de pensiones u otras que afecten, por ejemplo, al gasto sanitario o al educativo. Pensamos que esta continuidad es especialmente valiosa en el caso de España, un país que afronta un proceso de envejecimiento intenso y cambios en estructuras familiares y laborales que afectan tanto a la capacidad de financiación privada como a la presión sobre el Estado del bienestar.
Finalmente, el marco construido abre varias líneas de extensión naturales, todas ellas coherentes con el alcance pretendido para nuestro estudio. En primer lugar, la propia lógica del proyecto sugiere la actualización anual y la explotación de la comparabilidad intertemporal, incluyendo la identificación de tendencias en el saldo redistributivo por edad. En segundo lugar, la desagregación por sexo, permite profundizar en el examen de las diferencias sistemáticas de perfiles de renta laboral, prestaciones y activos, relevantes para el análisis de desigualdad y el diseño de políticas públicas. En tercer lugar, la extensión hacia dimensiones adicionales (mercado laboral, educación, estructura familiar) y hacia cuentas complementarias como las cuentas de transferencias de tiempo (NTTA), cuando la información lo permita, ofrecerá una visión más completa de los mecanismos de bienestar y dependencia. Y, en cuarto lugar, la disponibilidad de perfiles por edad constituye una base sólida para llevar a cabo ejercicios de simulación de escenarios (demográficos o institucionales) orientados a evaluar tensiones de sostenibilidad y alternativas de reforma.
En resumen, estamos convencidos de que, si bien disponer para España de unas NTA recurrentes en el tiempo no resuelve por sí mismo los dilemas de equidad y sostenibilidad asociados a envejecimiento, sí mejora de forma sustantiva la capacidad de analizarlos con rigor, cuantificar con precisión sus componentes y evaluar, con base empírica, las consecuencias intergeneracionales de distintas opciones de política pública que se puedan barajar.
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